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Cronología: 1623

Dimensiones: 74 mm.

Procedencia: Desconocida. Real Academia de la Historia, nº inv. GN IV-32-7.


Sin duda alguna, la obra cumbre no sólo de la numismática del Ingenio sino de toda la numismática española es la amonedación de los célebres cincuentines y centenes, en plata y oro y con valor de 50 reales y 100 escudos, respectivamente. Su laminado se inició en tiempo de Felipe III prolongándose hasta bien entrado el siglo XVII ya en tiempos de Carlos II. Estas monedas se hacían por encargo cortesano o de gentes privadas, pues unas veces se acuñaban a petición del monarca para hacer regalos o pagos importantes, por ejemplo, a labores de espionaje, mientras que otras acuñaciones se autorizaban a los ricos comerciantes sevillanos, que recibían oro y plata de América en cantidad ingente, cuya labra gustaban encargar en valores altos más que en moneda menuda. El centén o moneda de oro de 100 escudos tiene un diámetro aproximado a los 8 centímetros y un peso de unos 335 gramos. Su valor 100 (escudos) aparece a la derecha del escudo y “la puente” y la inicial del ensayador R, por Rafael Salván, a su izquierda. En la actualidad los ejemplares conocidos no son más de cinco o seis, contando el Museo de la Casa de la Moneda de Madrid y sendos ejemplares más del Museo Arqueológico Nacional, pues desgraciadamente, los ejemplares que poseía la Real Academia de la Historia se perdieron en la Francesada Sin embargo, por fortuna, la Academia conserva una de estas espléndidas monedas. Se trata de un cincuentín o 50 reales de plata acuñado en 1623. La fecha de 1623 es una de las más interesantes por las circunstancias en que se labró, por lo que, con todo acierto, figura como portada de esta obra

La serie de 1623 acuñada en el Ingenio de Segovia es una de las acuñaciones modernas mejor documentadas y más interesantes. Esta moneda es, seguramente, la más evocadora de la historia numismática española. Se laminó con motivo de la visita del Príncipe de Gales a España, el futuro Carlos II de Inglaterra. No es necesario aquí recordar la visita secreta del Príncipe a la Corte de España a mediados de marzo de 1623, que concluyó con los acuerdos matrimoniales con doña Ana de Austria de septiembre del mismo año, que, finalmente, no se llevarían a cabo. El 4 de ese mismo mes, pocos días antes de la firma de dichos pactos, el rey dio orden de proveer al Ingenio de oro y plata para labrar las distintas suertes con motivo de la visita que haría la corte inglesa camino de Santander desde donde regresaría a Londres. La plata, en cantidad de 100 kilos, fue labrada la tarde del 11 de septiembre en presencia de rey, el Príncipe de Gales, el Conde Duque de Olivares, el futuro duque de Buckingham, el conde de Monterrey y el cardenal Zapata. Ciertamente, la visita del rey y el príncipe Carlos al Ingenio está plagada de anécdotas, todas ellas sabrosísimas, como la pelea de Buckingham y Olivares o la entrega al Príncipe Carlos de una bandeja de piezas de 50 reales como la que conserva el Numario de la Real Academia, que éste tuvo a bien arrojar a los presentes con gran regocijo, quedando, como dicen las fuentes, “contentísimo con todo ello”. El ejemplar que conserva el Monetario debe ser, por lo tanto, parte del presente del rey de España al príncipe Carlos de Inglaterra con motivo de la firma de los acuerdos matrimoniales que, como se ha indicado, quedaron en nada.

Bibliografía: Vidal, José Mª, “Cincuenta Reales o Cincuentín de Felipe IV”, Tesoros de la Real Academia de la Historia, Madrid, 2001, 29.


Ficha escrita por Jorge Maier

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