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Fecha: Finales del siglo VII a.C

Dimensiones: 63,5 x 41 cm.

Procedencia: Palacio de Senaquerib en la antigua Nínive (Mosul, Iraq). Donación de D. Antonio López de Córdoba en 1851.


Del famoso Palacio de Senaquerib en Nínive procede igualmente otro relieve asirio conservado en la Real Academia de la Historia. Perteneció a un ortostato con dos registros, del los que sólo se conserva el inferior. Por los dibujos de H. Churchill sabemos que en el superior aparecía un caballo y en el inferior, al que pertenece el fragmento, otros tres caballos con sus jinetes en un paisaje montañoso como en el del relieve anterior.

La escena conservada muestra la parte delantera de un bello caballo, aderezado con toda suntuosidad. El artista ha representado al animal parado, sostenido por las riendas que agarra su jinete con la mano izquierda, mientras que, con la derecha, sostiene una lanza. Del jinete únicamente se conserva parte de su túnica decorada y su barba rizada, pero del caballo se aprecia con todo detalle su complejo bocado, las bridas y los suntuosos adornos dispuestos sobre la cabezada del animal, que seguía a otro caballo, seguramente similar, del que sólo se aprecian sus patas traseras y su cola conservadas en el borde derecho.

Antonio López de Córdoba, durante su estancia en Constantinopla, conoció al famoso diplomático y arqueólogo A. H. Layard, excavador de Nínive, que llegó a ser Ministro Plenipotenciario de Inglaterra en Madrid y Académico Honorario de la Real Academia de la Historia, seguramente gracias a su vieja amistad. Los descubrimientos del arqueólogo inglés movieron a López de Córdoba a adquirir algunos relieves para donarlos a España. La documentación localizada en el Palacio Real por el investigador británico A.K. Steen precisa que se adquirieron entre 1847 y 1849, llegando a Madrid el 17 de Noviembre de 1850. Pero un tercer relieve tuvo la desgracia de perderse en su traslación desde Mosul a Ancora (Ankara), por haberse caído la caballería que lo trasportaba y héchose la piedra menudos pedazos, habiéndose perdido para siempre.

Bibliografia: Riaño, J.F, 1895, pp.264-266; Peñuela, J.M., 1966, pp.247-252); Barnett, R.O., Bleibtreu, E y Iurnet, G., 1999, p. 73, n° 2D5b y2D6b, lám. 141;Almagro Garbea, M., 1999, fig. 12.


Texto procedente del Catálogo de la exposición Tesoros de la Real Academia de la Historia. 2001. Ficha escrita por Martín Almagro Gorbea

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