libroLa nobleza en EspanaLa Real Academia de la Historia, la Fundación Cultural de la Nobleza Española y la Real Maestranza de Caballería de Ronda presentan el libro La nobleza en España: ideas, estructuras, historia. de D. Faustino Menéndez Pidal de Navascués


Intervienen

D. Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón

Director de la Real Academia de la Historia (RAH)

D. Enrique Falcó y Carrión

Conde de Elda

D. Rafael Atienza Medina

Marques de Salvatierra

D. Feliciano Barrios Pintado

Académico de la Real Academia de la Historia

D. Faustino Menéndez Pidal de Navascués

Autor y Académico de la Real Academia de la Historia


El interés por el estudio de la nobleza española en el plano histórico ha llegado pasados los prejuicios antinobiliarios, que comienzan con la Ilustración, alcanzan su máximo en la primera mitad del XIX y siguen vivos hasta mediados del siglo XX. De entonces acá, el número de publicaciones ha aumentado a ritmo vertiginoso. Sin embargo, la casi desaparición de la nobleza en la vida pública, que es total para los escalones menores, ha ocasionado un tremendo desconocimiento general en estas materias.

Escindida desde fines del siglo XVIII aquella idea conjunta de la nobleza que creo establecida a fines del XIV, los nobles serán en lo sucesivo sólo los titulados. Los componentes de la baja nobleza desaparecerán como grupos sociales y serán olvidados. En la inmensa mayoría de los trabajos generales, la atención se centra en los títulos, como si éstos fueran la raíz, causa u origen del hecho nobiliario. No son, sin embargo, sino una de sus consecuencias, una de sus expresiones, aunque desde la perspectiva de hoy pueda parecer lo contrario a ciertos autores.

En el subtítulo de la obra intento anunciar su contenido. Analizar qué es la nobleza, tal como se ha entendido en nuestra cultura del Occidente europeo, las ideas que la sustentaron en las sucesivas etapas, las estructuras que generaron y las circunstancias que guiaron su evolución histórica. La amplitud, al comprender un larguísimo período y todos los diferentes territorios españoles, es incompatible con la atención a los detalles, con la riqueza de matices que aportan. Pero se puede aunar perfectamente con la exactitud de las ideas básicas y con que éstas completen las claves necesarias para comprender el hecho.

He creído que era necesaria una obra que concediese la importancia debida a los escalones sociales menores que se integraban en el concepto genérico de nobleza: los hidalgos, los infanzones, los ciudadanos. Porque quizá sea una de las características más singulares de la nobleza española lo poblado y fluido de su frontera inferior. Esas capas sociales, donde se sitúan los límites más bajos del concepto, tuvieron sin embargo una influencia decisiva en la evolución de las ideas relativas a la nobleza, a causa del crecidísimo número de personas que las formaban. Tan olvidadas en general, pese a aportar el mayor número de individuos al estado noble, son por eso las que contribuyeron más eficazmente a configurarlo.

En general, se ha dedicado una atención mucho mayor a los efectos, a las manifestaciones, del hecho nobiliario, que a sus causas, a las razones de su existencia. Aquí, por el contrario, he pretendido fijarme más que en los caracteres y acciones de sus componentes, en el ideario que sustenta su mundo. He intentado centrarme en las ideas básicas, admitidas por la sociedad, que configuraron los estamentos nobles; ideas variables, que evolucionan en el tiempo.

Es ésta, creo, la característica esencial que he procurado en la obra: mostrar lo que realmente fue la nobleza española en el aspecto social, humano, antropológico; no limitándome como es corriente a lo normativo -el derecho nobiliario- o a lo simplemente descriptivo de los nobiliarios y las genealogías. Y contarlo en su evolución diacrónica, admitiendo que ha variado -profundamente a veces- en el transcurso del tiempo. Tal evolución se relaciona con las demás transformaciones de la sociedad.

En el mundo de la nobleza, en especial desde el siglo XIV, existe un importante componente de índole emocional, afectiva. No puede comprenderse pues del todo desde una perspectiva estrictamente racional. Por eso en este libro he procurado recoger el sentir popular contenido en obras literarias y en comportamientos colectivos, junto a lo meramente racional de las ordenaciones legales. Y por la misma razón tomo partido en ocasiones y defiendo mis propias convicciones e ideario. Incluyo reflexiones de carácter subjetivo, inevitables -y enriquecedoras- en una ‘historia interpretada’, no mera relación cronística de sucesos, como pretende ser ésta. Mucho de lo que este libro defiende, o simplemente valora y respeta, ha desaparecido ya; lo que subsiste sufre un proceso de destrucción acelerado. Aun con un propósito meramente histórico, de dejar constancia, no podía limitarme a una relación cronística: debía interpretar los hechos, para lo que es necesario comprender el ideario que guía a los actores.

D. Faustino Menéndez Pidal


Día:   Martes, 2 de diciembre de 2008

Hora: A las 19:00 h.

Sede:  Real Academia de la Historia

C/ Amor de Dios, 2. Madrid

 

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