[Madrid 17/2/2006] Hoy por la mañana, en el curso de un desayuno de trabajo, el director de la Real Academia de la Historia, Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón, ha presentado el ciclo de conferencias, que entre el 20 y el 24 de febrero se impartirá en esta institución, dedicado a conmemorar el segundo centenario de La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna. En el ciclo, que dirige el director de la Academia, participarán los académicos Carlos Seco Serrano (La Ilustración en el reinado de Carlos IV. Lunes, 20 de febrero), Guillermo Céspedes del Castillo (Epidemias americanas de enfermedades europeas. Miércoles 22 de febrero) y José María López Piñero (Balmis y la difusión mundial de la vacuna antivariólica. Viernes, 24 de febrero). Todas las conferencias tendrán lugar el la Real Academia de la Historia, a las 19,30 horas.

La viruela y sus dramáticas consecuencias entre la población había surgido como un problema de salud en el Nuevo Mundo poco después de la llegada de los primeros descubridores españoles. En 1518 un brote de esta enfermedad, que no se conocía en aquellas tierras, afectó duramente a la población de la isla La Española, extendiéndose rápidamente por el resto de la América española. Casi tres siglos después de este brote, las epidemias de la viruela seguían amenazando a la población del Nuevo Mundo.

Ante la magnitud del problema, en 1803, el rey Carlos IV, uno de cuyos hijos precisamente había fallecido de viruela, decidió organizar una Expedición Filantrópica con el triple objetivo de extender la vacuna de la viruela a todos los dominios de Ultramar, enseñar a preparar la vacuna antiviriólica en los dominios ultramarinos y organizar juntas municipales de vacunación para llevar un registro de las vacunaciones realizadas y mantener suero con virus vivo para vacunaciones futuras. El viaje, en realidad una vuelta al mundo, comprendió Canarias, nuestras Indias del continente americano y Filipinas, territorios a los que luego se añadirían Macao y Cantón y la Isla de Santa Elena. A fin de hacer más efectiva la Real Expedición, y ya en América, esta se dividió en dos partes, capitaneadas por Javier de Balmis y Berenguer, director de la Expedición, y José Salvany Lleopar.

La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna zarpó de La Coruña el 30 de noviembre de 1803 a bordo de la corbeta María Pita. En la corbeta, y junto a Balmis, viajaron cuatro facultativos, seis enfermeros y 22 niños de la casa de

Expósitos de La Coruña con sus respectivas madres o nodrizas a cargo de la directora de la institución, Isabel Sendales y Gómez. Fueron estos niños los principales protagonistas de esta aventura médico-filantrópica, pues llevaron en sus brazos el fluido vacunal, y quienes a la postre hicieron posible que la Real Expedición llegase a buen término. En agradecimiento, los niños fueron adoptados por el Rey como hijos beneméritos de la Patria, quedando la Corona a cargo de alimentarlos y enseñarlos hasta que llegaran a edad adulta.

Dos siglos después de la expedición, sigue resultando sorprendente la complejidad de los acontecimientos a los que Balmis y el resto de los expedicionarios tuvieron que hacer frente. Vicisitudes, dificultades, penalidades y trabajos incontables que pusieron a prueba la constancia, el tesón y la buena labor de los todos los expedicionarios, obligados a superar la enorme extensión de los territorios de ultramar, la inclemencia y rigor de sus variados climas, la aspereza de unas tierras que en la mayor parte de su extensión eran todavía salvajes y los peligros de la navegación fluvial.

La expedición de Balmis fue el primer programa de vacunación en masa en la América Española. Como campaña de salud pública, fue importante no sólo por la vacunación en sí, sino también por el encargo del rey Carlos IV de institucionalizar la nueva técnica en la América española y en las Filipinas con la participación de médicos y de otras personas interesadas en juntas de vacunación, que llevarían un registro de las vacunaciones realizadas y conservarían el suero para vacunaciones futuras.

La expedición ya fue considerada, incluso por sus contemporáneos, como un hito de magnitud y trascendencia desconocidas. El doctor inglés Edward Jenner, que en 1796 ya había demostrado que la viruela de las vacas –viruela vacuna, de ahí su nombre– podía proteger al hombre contra la terrible viruela humana, y cuyos experimentos con la vacuna eran conocidos en nuestro país, sobre todo desde la publicación, el 21 de marzo de 1799, de un resumen de los mismos en el Semanario de Agricultura y Artes de Madrid, escribió refiriéndose a la expedición patrocinada por el rey Carlos IV: “No me imagino que en los anales de la historia haya un ejemplo de filantropía tan noble y tan extenso como éste”. Asimismo, Balmis llevó miles de ejemplares de un tratado en el que se recogía cómo se debía vacunar y conservar el suero, lo que sin duda fue el primer manual de vacunas del que se dispuso en el mundo. En todo caso, la Real Expedición de la Vacuna tiene que entenderse en el contexto de lo que fue la ciencia española del siglo XVIII y dentro del conjunto de expediciones científicas que tuvieron lugar en los reinados de Carlos III y Carlos IV, que tanto contribuyeron a la incorporación de España a la ciencia europea.


PROGRAMA

Coordinador: D. Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón

  • Lunes, 20 de febrero

La Ilustración en el reinado de Carlos IV

D. Carlos Seco Serrano

  • Miércoles, 22 de febrero

Epidemias americanas de enfermedades europeas

D. Guillermo Céspedes del Castillo

  • Viernes, 24 de febrero

Balmis y la difusión mundial de la vacuna antivariólica

D. José María López Piñero


Real Academia de la Historia

Del 20 al 24 de febrero de 2006

c/ Amor de Dios 2, 28014 Madrid. Hora: 19.30

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