La Real Academia de la Historia presenta este espacio temático con el fin de dar a conocer el origen y significado del códice (Cod. 60 — Olim: F 228 y 62) que contiene algunas de las primeras palabras escritas en castellano y vasco. Estas anotaciones interlineadas y marginales sobre el texto en latín son las denominadas “glosas emilianenses”, dado que el códice en que se encuentran procede del monasterio de San Millán de la Cogolla.
Tras el proceso desamortizador, Juan Bravo Murillo, ministro de Hacienda, dirigió al director de Fincas del Estado, Felipe Canga Argüelles, una Real Orden de 26 de agosto de 1850, “mandando que todos los papeles y documentos históricos que existan en los monasterios y conventos y en los archivos de las oficinas de Fincas del Estado, se trasladen a la Academia de la Historia”.
Por esta Real Orden, la Real Academia de la Historia fue destinataria de una variada documentación en riesgo cierto de pérdida, deterioro o venta.
El académico Pascual de Gayangos, a quien se concedió una licencia docente en la Universidad, fue comisionado para llevar a cabo la localización y salvaguarda de tales “papeles y documentos históricos”. A tal fin, realizó una serie de viajes por toda la geografía peninsular investido de la autoridad conferida por la normativa vigente.
Toda la documentación localizada en tales viajes literarios fue depositada en la Dirección General de Fincas del Estado y fue el propio Estado el que la entregó posteriormente a la Real Academia para su custodia definitiva, asumiendo el presupuesto público los gastos del traslado y disponiendo las condiciones para ello.
Gracias a la labor de conservación e investigación de todo el conjunto de códices, manuscritos y legajos depositados en la Academia, esas anotaciones interlineadas y marginales en uno de ellos –el códice 60– fueron descubiertas y transcritas a principios del siglo XX por dos de sus académicos: Manuel Gómez Moreno y Ramón Menéndez Pidal. En estos trabajos se reveló la importancia histórico-filológica de este manuscrito.
A continuación, se muestra ordenada cronológicamente la sucesión de todas las disposiciones normativas, actas, documentos y publicaciones que informan sobre la presencia del manuscrito en la Real Academia de la Historia.
Cronología

Real orden de 26 de agosto de 1850 dirigida por Juan Bravo Murillo, ministro de Hacienda, al director de Fincas del Estado, Felipe Canga Argüelles, “mandando que todos los papeles y documentos históricos que existan en los monasterios y conventos y en los archivos de las oficinas de Fincas del Estado, se trasladen a la Academia de la Historia”

Acta de la sesión del 6 de septiembre de 1850 en que la Academia acusa recibo de la Real orden de 26 de agosto anterior.

Acta de la sesión del 13 de septiembre de 1850 en la Academia designa una Comisión para gestionar y atender el cometido atribuido por la Dirección de Fincas del Estado.

Acta de la sesión extraordinaria del lunes 16 de septiembre de 1850, en que la Academia desarrolla los cometidos de la Comisión creada para gestionar y atender la recepción de papales y documentos históricos procedentes de monasterios y conventos, así como la necesidad de que un comisionado garantice la seguridad en los procesos

Real orden de 29 de octubre de 1850 dirigida por Juan Bravo Murillo, ministro de Hacienda, al director de Fincas del Estado, Felipe Canga Argüelles, “autorizando a la Dirección general de Fincas para la aprobación de los gastos que ocasione la traslación de documentos históricos a la academia de la Historia”

Acta de la sesión del 8 de noviembre de 1850 en que la Academia presenta el oficio con que el director de Fincas del Estado considera conveniente que la Academia encargue a algunos de sus individuos que auxilien a los Administradores de Fincas del Estado en la busca y examen de los referidos papeles históricos y se interesa sobre presupuesto y diseño de las instalaciones que acogerán la documentación que se reciba.

Borrador de 11 de noviembre de 1850 de la carta por la que la Real Academia de la Historia pide licencia al ministro de Comercio, Instrucción y Obras Públicas [Manuel Seijas Lozano], para que el profesor de la Universidad Literaria [Universidad Central] Pascual de Gayangos se ausente en las Navidades de 1850 por el ‘viaje literario’ que le llevará a las Provincias de Logroño y Asturias a recoger noticias y documentos históricos.

Acta de la sesión del 6 de diciembre de 1850 en que Pascual Gayangos es designado como comisionado para desplazarse y llevar a cabo el reconocimiento los documentos históricos que puedan hallarse y solicita a Fincas del Estado las órdenes y acreditaciones pertinentes para el desarrollo de su tarea.

Borrador de carta, fechada en diciembre de 1850, de López Ballesteros (director de la Real Academia de la Historia) a Felipe Canga Argüelles, director general de Fincas del Estado. En la misma se solicita salvoconducto para Gayangos en su viaje literario por varias ciudades con el fin de rescatar documentos de monasterios desamortizados para que no ocurra como en el Monasterio de Piedra donde se han perdido, por desidia, la mayor parte de los mismos.

Reproducción de la carta (sin datar ¿diciembre 1850?) de Pascual Gayangos a Canga Argüelles, director general de Fincas del Estado, en que da las indicaciones necesarias para llevar a cabo la comisión para la que ha sido nombrado. Esta copia está firmada por López Ballesteros, director de la Real Academia de la Historia.

Carta de Pascual de Gayangos, comisionado por la Real Academia de la Historia para realizar un viaje literario, en busca de documentos históricos, de Cortes y Fueros, a Luis López Ballesteros, director de la Real Academia de la Historia, a fecha de 10 de enero de 1851, desde Briviesca, anunciándole el descubrimiento y envío de 64 manuscritos “de la mayor antigüedad” del Monasterio de San Millán de la Cogolla a Madrid.

Informe de Pascual de Gayangos, comisionado por la Real Academia de la Historia para realizar un viaje literario, en busca de documentos históricos, de Cortes y Fueros, sobre su viaje por Guadalajara, Aragón, Navarra y La Rioja.

Acta de la sesión del 21 de febrero de 1851 en que la Academia acusa recibo de la recepción de tres cajones procedentes de la Administración de Logroño y de varios códices procedentes del Monasterio de San Millán de la Cogolla y se compromete a la confección de un inventario para ser trasladado a la Dirección de Fincas del Estado

En 1851, la Real Academia de la Historia publica el Memorial Histórico Español en cuyo tomo II se informa de los códices llegados a la Academia y se hace relación completa de los procedentes de San Millán de la Cogolla. El académico secretario, Pedro Subau, recoge la entrada en la Academia de códices y manuscritos.

Referencia a los códices procedentes de San Millán de la Cogolla en el discurso de López Ballesteros tras sus primeros tres años como director de la Real Academia de la Historia en 1852.

La Real Academia de la Historia reforma sus estatutos por Real Decreto de 28 de mayo de 1856 (publicado en la Gaceta de Madrid el 2 de junio de 1856, n.º 1246) incorporando los fines conferidos por las disposiciones legales. En el artículo 29 consta que la Academia se aplicará a la investigación, adquisición y conservación “de libros, manuscritos y demás monumentos históricos, cuya inspección le esté confiada por las leyes” y podrá “promover viajes literarios para el reconocimiento de archivos, bibliotecas y sitios célebres por sus antigüedades […]”.

Cristóbal Pérez Pastor, académico electo de la Real Academia Española en 1905, publica Índices de los Códices de San Millán de la Cogolla y San Pedro de Cardeña existentes en la Real Academia de la Historia, Madrid, Establecimiento Tipográfico de Fortanet). En la página 42 de esa obra, aparece el códice 60, con la numeración romana (LX) y dando indicación de que esa signatura es la moderna y se corresponde con la anterior que era 62. En la descripción del volumen, se da noticia de algunas anotaciones sin mayor detalle o precisión: “[…] tiene algunas notas de letra también visigótica, más pequeña, y de fecha posterior.”

Manuel Gómez Moreno publica su trabajo “De Arqueología mozárabe”, en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, vol. 21, n.º 2 (1913), págs. 89-116). En la página 99, identifica “una jaculatoria” contenida en “un códice de San Millán de la Cogolla, como “prueba plena de que el romance existía allí, como lengua literaria, en este mismo siglo X. He aquí una muestra, la primera que, hoy por hoy, es dable reconocer en la Península […]” y transcribe la glosa.

Ramón Menéndez Pidal publica Orígenes del español. Estudio lingüístico de la Península Ibérica hasta el s. XI (Madrid, Revista de Filología Española-Centro de Estudios Históricos, 1926. Anejo I). Menéndez Pidal dedica el primer epígrafe de su tratado a las “Glosas Emilianenses” y expone cómo a pesar de que el códice 60 de la Real Academia de la Historia era bien conocido por los paleógrafos (y cita a Eguren, Ewald, Loewe, Pérez Pastor y Férotin), ninguno había reparado en sus anotaciones marginales e interlineadas. Inmediatamente, Menéndez Pidal señala a Manuel Gómez-Moreno como el investigador clave en la identificación y estudio de los escolios al haber publicado por vez primera “nuestra glosa número 90, dándole por fecha el siglo X”.
El Códice 60
(Glosas Emilianenses)
El códice 60, elaborado en pergamino y escrito en letra visigótica redonda, es un producto facticio elaborado en torno al siglo IX con cuadernos de diferente procedencia sobre tres contenidos:
- Officium de letanias. Passio martyrum et Damiani. Misa in diem sanctorum Cosmae et Damiani]
- [Sermones et homiliae]
- Verba seniorum sive liber Geronticon [trad. por Paschasius Dumiensis].
Officium de letanias (S. IX ex.)
Sermones et homiliae
Verba seniorum sive liber Geronticon
Gayangos y los ocho viajes literarios

Pascual de Gayangos y Arce
Sevilla, 21.VI.1809 – Londres (Reino Unido), 4.X.1897.
Arabista, historiador, bibliófilo y bibliógrafo.
Entre 1850 y 1857, el cumplimiento de varias comisiones encargadas por la Real Academia de la Historia (Comisión para la búsqueda y recopilación de documentos históricos procedentes de monasterios y conventos suprimidos, Comisión de Cortes y Fueros, informes sobre antigüedades y monumentos para la Comisión de Monumentos Históricos) llevó a Gayangos a realizar al menos ocho viajes por España y Portugal durante los períodos vacacionales como catedrático de Árabe en la Universidad de Madrid.
Más protagonistas

Juan Bravo Murillo
Fregenal de la Sierra (Badajoz), 9.VI.1803 – Madrid, 10.I.1873.
Ministro de Hacienda

Luis López Ballesteros
Villagarcía de Arosa (Pontevedra), 21.VI.1782 – Madrid, 13.X.1853.
Director de la Real Academia de la Historia

Felipe Canga-Argüelles y Ventades
Conde de Canga-Argüelles (I). Valencia, c. 1805 – Madrid, 25.I.1863.
Director general de Fincas del Estado

Miguel José Irigoyen Dolarea
Errazu (Navarra), 4.V.1789 – Calahorra (La Rioja), 18.III.1852.
Obispo de Calahorra
Los académicos presentes en las sesiones de 1850 y 1851

José Amador de los Ríos y Serrano
Baena (Córdoba), 1.I.1816 – Sevilla, 17.II.1878.

José Manuel de Arjona y Cubas
Osuna (Sevilla), 2.XII.1781 – Madrid, 14.XII.1850.

Antonio Benavides y Fernández de Navarrete
Baeza (Jaén), 20.VI.1807 – Villacarrillo (Jaén), 23.I.1884.

Valentín Carderera y Solano
Huesca, 14.XI.1796 – Madrid, 25.III.1880.

Antonio Cavanilles y Centí
Nicolás Tena Oliván, Nicasio Antón Valle. La Coruña, 31.I.1805 – Madrid, 2.I.1864.

José Caveda y Nava
Villaviciosa (Asturias), 12.VI.1796 – Gijón (Asturias), 11.VI.1882.
Francisco de Paula Cuadrado y de Roó
Puerto Real (Cádiz), 1794 – Madrid, 2.XII.1873.

Antonio Delgado Hernández
Sevilla, 9.I.1805 – Bollullos Par del Condado (Huelva), 13.XI.1879.

Serafín Estébanez Calderón
El Solitario. Málaga, 27.XII.1799 – Madrid, 5.II.1867.
Angel Casimiro Govantes Fernández de Angulo
Foncea (La Rioja), 3.III.1783 – Madrid, 27.IV.1852.
Antonio López de Córdoba
Priego (Cuenca), 12.XII.1799 – Madrid, 15.III.1854.

Marcial Antonio López Quílez
Barón de La Joyosa (I). Daroca (Zaragoza), 30.VI.1788 – Madrid, 30.IV.1857.

Francisco de Paula Martínez de la Rosa y Berdejo
Granada, 10.III.1787 – Madrid, 7.II.1862.

Manuel Pando y Fernández de Pinedo
Marqués de Miraflores (II) y conde de Villapaterna (IV). Madrid, 23.XII.1790 – 20.II.1872.

Francisco Javier de Quinto y Cortés
Conde de Quinto (I). Caspe (Zaragoza), 22.V.1810 – Rueill (Francia), 1.V.1860.

Pedro Sabau y Larroya
Tamarite de Litera (Huesca), 2.I.1808 – Caldas de Besaya (Cantabria), 3.VIII.1879.

Pedro Sáinz de Baranda y San Juan de Santa Cruz
Madrid, 21.VIII.1797 – 27.VIII.1853.

Pedro Sainz de Andino
Alcalá de los Gazules (Cádiz), 11.XI.1786 – Madrid, 24.IV.1863.
Tomás Sancha y González de Castro
Madrid, c. 1804 – 9.X.1858.

Manuel de Seijas Lozano
Almuñécar (Granada), 27.XII.1800 – Madrid, 10.XII.1868.

Mariano Téllez Girón y Beaufort
Duque de Osuna (XII). Madrid, 19.VII.1814 – Castillo de Beauraing (Bélgica), 2.VI.1882.

Antonio Remón Zarco del Valle y Huet
La Habana (Cuba), 30.V.1775 – Madrid, 20.IV.1866.
Los académicos descubridores

Manuel Gómez-Moreno y Martínez
Granada, 21.II.1870 – Madrid, 7.VI.1970.

Ramón Menéndez Pidal
La Coruña, 13.III.1869 – Madrid, 14.XI.1968.
La Academia y la preservación del patrimonio
Desde sus orígenes en 1738, la Real Academia de la Historia fue adalid en la conservación de los restos del pasado y puso su empeño en “averiguar y reconocer las antigüedades de España”, como reconoce una Real Orden de 2 de mayo de 1752.
La llegada del siglo XIX traería nuevos aires y en 1803 se dio una nueva Real Orden, a propuesta de la Real Academia, instruyendo sobre la manera de “recoger y conservar” los restos del pasado, uno de los primeros ejemplos de legislación en la protección del patrimonio nacional. La invasión francesa, primero, y las sucesivas desamortizaciones (1821 y 1836, principalmente), seguidamente, supusieron un grave peligro para nuestro patrimonio artístico y documental, como lo demuestra las innumerables pérdidas, destrucción, saqueo, enajenación, ventas fraudulentas… Además, con el Romanticismo había surgido en toda Europa una nueva idea de “Nación” que utilizará precisamente el patrimonio monumental y documental como base de su identidad nacional y sustento de la soberanía popular de las nuevas Constituciones parlamentarias que se van a ir promulgando. La relectura de los restos del pasado, tanto artística como literariamente, estará en el punto de partida de la redefinición del concepto de Nación.
Así, desde su creación y hasta mediados del siglo XIX, la Real Academia de la Historia figuraba como árbitro y garante de la protección del patrimonio español, como lo atestigua la diferente legislación emanada. Precisamente, fue la impulsora de la Escuela Superior de Diplomática (1856), del Cuerpo Facultativo de Archiveros-Bibliotecarios (1858), del Archivo Histórico Nacional (1866) o del Museo Arqueológico Nacional (1867). Todas estas instituciones fueron continuadoras de la labor de la Real Academia de la Historia. A ello hay que añadir la creación del Ministerio de Fomento (1851) y del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes (1900), que asumieron todas estas competencias en protección y conservación que, desde su génesis en la primera mitad del siglo XVIII había desarrollado y fomentado la Academia.
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