Biografía escrita por José Hinojosa Montalvo, catedrático de Historia Medieval en la Universidad de Alicante. //


Hungría, 1214 – Huesca, 12.X.1251.

Era hija de Andrés II de Hungría y de Violante de Courtenay, conde de Nevers, de Auxerre y de Tonerre, I marqués de Namur y emperador de Constantinopla. Anulado en 1229 por razón de parentesco el matrimonio de Jaime I con Leonor de Castilla, hija de Alfonso, se convino su nuevo matrimonio con Violante de Hungría en febrero de 1234. La principal aportación, sin embargo, a su matrimonio fue su fecundidad y su carácter ambicioso, inteligente y enérgico.

El cronista Desclot dice de ella que fue “molt bella dona, e agradable a Dèu e a son poble”. De “princesa de bella presencia y de alto espíritu” la calificó Ferrán Soldevila basándose en el amor que por ella sintió el Rey de Aragón, aunque el propio autor reconoce que no ha llegado ni el más pequeño indicio de su apariencia física. Su nombre era Ioles o Iolanda, asimilada luego a Violante, que es como ha pasado a la historia. El matrimonio fue arreglado por el Papa, que quería evitar un enlace de Jaime I con alguna princesa de un país occidental poderoso, lo que amenazaría los intereses papales, pero a la vez implicaba a Jaime I en la política del Imperio latino de Oriente. También era deseo del Papado acercar la Corona de Aragón al linaje de la Casa de Francia, de la que los Courtenay eran una rama. Hay que recordar que Violante era prima de san Luis. Para Jaime I la boda era un motivo de prestigio, ya que, como cuenta en su Crònica, prefirió casarse con la hija de un rey y nieta de un emperador de Bizancio. Se firmó el contrato matrimonial en Barcelona, siendo embajadores del Rey de Hungría el obispo de Fünfkirchen y el conde Bernardo. La dote de Violante fue de 10.000 marcos de plata, 200 marcos de oro, su parte en el condado de Namur, los señoríos de su casa en Francia, más otros territorios que tenía en Hungría y Borgoña, pero la soberanía sobre estos territorios debía de ser tan vaga que Jaime I nunca llevó su título ni los dejó en testamento a algún heredero. Los marcos nunca fueron pagados, tal como reconocía la Reina en su testamento (1251). El rey Jaime I le dio el 11 de diciembre de 1235 en arras el señorío de Montpellier y el condado de Millau. Más tarde entregaría a los hijos que procrearan las islas Baleares y lo que conquistara a los musulmanes en tierras valencianas. La dote se incrementó con la Cerdaña, el Conflent, el Vallespir y la villa de Collioure. En estas donaciones está la clave que llevaría a la desmembración del Reino de Mallorca y de los condados ultrapirenaicos. Por estas fechas, el sucesor en Aragón y el principado de Cataluña era Alfonso, el hijo de Leonor de Castilla, de modo que los hijos de Violante recibirían los territorios patrimoniales del Rey, bien por conquista, bien por herencia, pero no los de la Corona.

El viaje a Barcelona debió de durar al menos dos meses y no se sabe dónde se vieron por vez primera los novios. Violante desembarcó en septiembre de 1235. La boda se celebró en la Catedral de Barcelona el 8 de septiembre de 1235, según Pròsper de Bofarull, o el día 10 en opinión de Oliver Brachfeld, biógrafo de la Reina, aunque ninguno aporta sus razones. Jaime I tenía veintiséis años. Violante fue una mujer de gran inteligencia e influyó mucho en el ánimo del Rey, actuando como consejera inteligente y una excelente compañera en la paz y en la guerra. Violante acompañó a Jaime a menudo en la conquista de las tierras valencianas, reflejando la Crònica real las muestras de cariño hacia su esposa, como cuando la llama para que vaya a Almenara y tras recibirla dice: “e nós e ella entram alegrament dins lo castell e ab gran alegría menjam”. Estuvo en El Puig y en Paterna, donde quedó con diez caballeros. Aconsejó al Rey sobre la entrega de la ciudad de Valencia, estando en las negociaciones, y a ella se deben en gran parte las paces firmadas el 26 de marzo de 1244 en el Tratado de Almizrra (Camp de Mirra) entre Jaime I y el príncipe Alfonso de Castilla.

Del matrimonio nacieron cuatro hijos y cinco hijas. Los hijos fueron: Pedro III, su sucesor en los reinos de Aragón, Valencia y el condado de Barcelona; Jaime, rey de Mallorca; Fernando, que murió en vida de su padre, y Sancho, que fue arcediano de Belchite, abad de Valladolid y arzobispo de Toledo. Éste murió en 1275 prisionero de los granadinos.

Las hijas fueron: Violante, que casó con Alfonso X, rey de Castilla; Constanza, que casó con el infante castellano don Manuel, hijo de Fernando III; Sancha, que hizo de incógnito la peregrinación a los Santos Lugares, muriendo allí; María, que fue religiosa, e Isabel, que en 1262 casó con el rey de Francia, Felipe III.

La reina Violante falleció en Huesca el 12 de octubre de 1251, cuando tenía en torno a los treinta y seis años. La Reina fue acogida con cariño por el pueblo y en la literatura catalana perduró su recuerdo en una novela de los siglos XIV y XV titulada La filla del rei d’Hongria, aunque nada tenga que ver con Violante. Solvevila consideró que la ambición de la Reina fue positiva para los Estados de la Corona, pero negativa en cuanto que dicho engrandecimiento se hacía cara a su futura división.

Los distintos hijos habidos de su matrimonio con el Rey de Aragón explican los cambios habidos en los testamentos de Jaime I. El primero se hizo el 6 de mayo de 1232, cuando sólo tenía a Alfonso, fruto de su matrimonio con Leonor. El segundo, del 1 de junio de 1241, instituyó que Alfonso tendría Aragón y Cataluña; Pedro, nacido de Violante, las Baleares, Valencia y los señoríos ultrapirenaicos. El nacimiento de Jaime y Fernando llevó a nuevas divisiones, hasta que en enero de 1248 dio a conocer el testamento que consideró definitivo: Alfonso recibía sólo el Reino de Aragón, con Zaragoza y Teruel, pero sin el condado de Ribagorza, que se incorporaba a Cataluña; ésta, con las Baleares, pasaba al segundo, Pedro; el tercero, Jaime, obtenía Valencia; el cuarto, Fernando, Montpellier, Rosellón, Cerdaña y Conflent. El descontento hizo que Alfonso marchara a Castilla, y en las Cortes de Alcañiz de 1250 se acordó que Aragón y Valencia, inseparables, se entregaran al primogénito, Alfonso, siendo Cataluña para el segundo, Pedro, jurado en las Cortes de Barcelona de 1251. Alfonso no aceptó la sentencia hasta 1253. Mientras, el Rey dio Mallorca a su tercer hijo, Jaime.


Bibl.: J. Miret i Sans, Itinerari de Jaume I el Conqueridor, Barcelona, [L’Avenç], 1918; F. Oliver-Brachfeld, Doña Violante de Hungría, Reina de Aragón, Barcelona, La Gacela, 1942; F. Soldevila, Vida de Jaume I el Conqueridor, Barcelona, Aedos, 1958; C. Segura Graíño, Diccionario de mujeres célebres, Madrid, Espasa Calpe, 1998; R. Pérez de Heredia Valle, La reina doña Violante de Hungría: (fragmentos de su vida y arraigo de su recuerdo en Castellón de la Plana), Castellón, Fundación Dávalos-Fletcher, 2001; J. L. Villacañas, Jaume I el Conquistador, Madrid, Espasa Calpe, 2003. E. Belenguer Cebrià, Jaime I y su reinado, Lérida, Editorial Milenio, 2007; E. Guinot Rodríguez, Los valencianos en tiempos de Jaime I, Valencia, Universitat de Valéncia, 2012; R. Narbona Vizcaíno (coord.), Jaume I i el seu temps 800 anys després, Valencia, Universitat de Valéncia, Fundació Jaume II El Just, 2012.


Imagen CC Wikimedia Commons del Sepulcro de Violante de Aragón cortesía de Héctor Blanco de Frutos.

 

 

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