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Víctor Balaguer y Cirera

Barcelona, 11.XII.1824 – Madrid, 14.I.1901. Político, escritor, periodista, historiador y mecenas cultural.

Fue el único hijo de Joaquín Balaguer y Aymá, un escribiente de ideas liberales y aficiones culturales que murió cuando Víctor era aún muy joven, y de Teresa Cirera y Bellaserra. Estudió en la escuela de Pedro Labernia y dio clases con Buenaventura Bassols, entrando, en 1839, en la Universidad de Barcelona, donde obtuvo, en 1844, el título de bachiller en Jurisprudencia. Contagiado de la efervescencia de su ciudad —con la revolución liberal, la industrialización y la irrupción del Romanticismo— con sólo quince años empezó a publicar sus primeros trabajos literarios, a impulsar revistas y a frecuentar tertulias, sociedades y teatros. En 1845 dejó los estudios para la licenciatura, rompió con su madre y marchó a Madrid, donde trabajó en el Semanario Pintoresco Español y La Iberia Musical y Literaria y para la Sociedad Literaria de Ayguals de Izco. La poca realización de sus perspectivas y las gestiones conciliatorias de la familia le llevaron a volver a Barcelona poco después, desarrollando en los años siguientes una intensa actividad literaria, periodística y asociativa. Pese a la fuerte oposición de su madre, que le llevó a una ruptura más definitiva con ella, en 1849 contrajo matrimonio con Manuela Carbonell y Catalá, con quien había tenido ya un hijo —Víctor— que moría poco antes de la boda.

En el período 1840-1854 escribió alrededor de cuarenta obras, de inspiración romántica y con incursiones en todos los géneros, tarea que alternó a partir de 1845 con trabajos por encargo: fue director de colecciones literarias, adaptador de textos teatrales (en ocasiones con el seudónimo Arturo Vilgabec), traductor de los novelistas románticos franceses y poeta del Liceo y del Teatro Principal. Tuvo un papel destacado en las revistas El Laurel (1840) y El Hongo (1842) y dirigió El Genio (1844-1845), El Ángel Exterminador (1845), El Barcino Musical (con Antonio Passarell, después La Lira Española, 1846), El Tornavoz (1847- 1848) y el diario El Catalán (1849-1850), siendo también redactor de los diarios Diario de Cataluña (después El Bien Público, 1848-1849), El Sol (1850) y Diario de Barcelona (1850-1854), en el que publicó multitud de trabajos y una sección de modas y salones con el seudónimo Julia.

Fue miembro de numerosas sociedades, como el Instituto Industrial de Cataluña, del que fue socio fundador en 1848, la Sociedad Filarmónica y Literaria, cuya revista —La Violeta de Oro— fundó y dirigió en 1851, y la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, en la que ingresó en 1853. Participó en la tertulia de los Bullanguers, en la que recibió la influencia de Luis Cutchet, tuvo relación con los ateneos obreros y con el movimiento coral de Clavé, se convirtió en uno de los pioneros del excursionismo científico y en 1852 fue nombrado cronista de Barcelona, adoptando el lema “En todo, por todo, para todo, Cataluña”. Desde finales de los años cuarenta utilizó de modo complementario la literatura, el periodismo, la historia, la dinamización cultural y la política para desarrollar una propuesta ideológica liberal y catalanista, de signo descentralizador, federal e iberista, que le convertiría en las dos décadas siguientes en el principal impulsor del catalanismo progresista y del sector liberal de la Renaixença.

Realizó su entrada definitiva en política con la Revolución de 1854, fue miembro de la Milicia Nacional de Barcelona y secretario del Círculo Liberal de Amigos del País (1855) y fundó y dirigió el periódico La Corona de Aragón (1854-1856), desde el que desarrolló su programa catalanista y progresista, y la revista La Ilustración (1856). Tras la liquidación del Bienio Progresista, sus diferencias con el editor le llevaron a dejar el periódico y a fundar y dirigir con Cutchet El Conceller (1856-1857).

En el período 1854-1868 publicó cerca de treinta obras más, entre los que se encuentran algunos de sus trabajos más significativos: Don Juan de Serrallonga o los bandoleros de los Guillerías (drama, 1858, y versión catalana de 1868), Don Juan de Serrallonga (novela, 1858), La Libertad constitucional (ensayo, 1859), Historia de Cataluña y de la Corona de Aragón (primera historia completa de Cataluña en época contemporánea, 1860-1864), Esperances i records (volumen de poesía y teatro, con una introducción que constituye posiblemente el primer ensayo catalanista escrito en catalán, 1866) y diversos volúmenes de poesías en catalán con el sobrenombre de Lo trobador de Montserrat. Fue uno de los impulsores de los Juegos Florales de Barcelona en 1859, siendo miembro de su consistorio en ésta y en sucesivas ediciones y presidente en 1868 y el primer poeta en obtener la distinción de Mestre En Gai Saber (1861).

Tuvo un papel ascendente en el partido progresista, con Espartero, Prim y Madoz como referentes. En 1857 presentó su primera candidatura a Cortes, por el distrito de Granollers, pero fue derrotado. Fascinado desde joven por Italia, en 1859 se desplazó a este país como corresponsal de guerra del diario barcelonés El Telégrafo —del que fue asiduo colaborador en los años siguientes—, convirtiéndose en uno de los pioneros de este género periodístico. En la primera mitad de los años sesenta residió un tiempo en Sabadell. Fue secretario de la junta provincial del partido, a la que representó en todos los actos del mismo en Madrid. Elegido diputado provincial por el distrito cuarto de Barcelona entre 1862 y 1866, tras ganar tres elecciones consecutivas, aceptó el retraimiento de los progresistas ante las elecciones generales, pese a ser contrario a él. Con Cutchet dirigió en torno a 1862 la Revista de Cataluña. En 1863 elaboró una propuesta —aprobada en su mayoría— de nomenclator para las nuevas calles del Ensanche barcelonés, con nombres relativos a la identidad histórica, política y cultural de Cataluña.

Comprometido con las conspiraciones progresistas, tuvo un breve exilio en 1865 y otro más prolongado entre 1866 y 1867, que en su fase inicial coincidió con un nuevo viaje periodístico a Francia e Italia. Expulsado de los Pirineos orientales por su intervención en un acto político en Perpiñán, se instaló en Aviñón, donde se relacionó con Federico Mistral y el Felibrige, que le nombró socio de mérito, en una relación que simbolizó durante años la fraternidad entre las letras catalanas y occitanas. En el verano de 1867 participó en un nuevo intento revolucionario de Prim y, tras su fracaso, acompañó al general a Ginebra. A finales de este año ponía fin a su exilio. En 1868 fundó y dirigió en Barcelona la revista La Montaña de Montserrat (después La Montaña Catalana).

Tras la Revolución de 1868 fue presidente y vicepresidente (la presidencia recaía en el gobernador civil) de la Diputación Provincial de Barcelona (del 2 de octubre de 1868 al 5 de febrero de 1869) y de la Junta de Instrucción Pública, vocal de la Junta Revolucionaria definitiva y gobernador civil interino. Presidió el Círculo Liberal de Barcelona. Diputado por la circunscripción de Manresa en las Cortes Constituyentes de 1869, trabajó para conseguir la descentralización en las leyes municipal y provincial, realizó numerosas gestiones para municipios catalanes, se interesó por la situación de la educación y de los maestros, y defendió los intereses industriales catalanes ante el arancel de 1869 y los tratados de comercio de 1870. Fue director general de Estadística (del 19 de julio de 1869 al 19 de diciembre de 1869), que llevaba aparejada la vicepresidencia de la Junta del ramo, asistiendo al Congreso Internacional de La Haya. En estrecha relación con Prim, intervino en la cuestión de las candidaturas para el trono español, desempeñando en 1869 una misión diplomática secreta en Prusia y formando parte de la comisión de diputados que se desplazó a Italia para notificar a Amadeo de Saboya su nombramiento como rey de España.

Durante el Sexenio su actividad como escritor fue menor. Dirigió en Madrid el semanario La América (1870-1871), representó en esta ciudad al Fomento de la Producción Nacional de Barcelona (1870-1871) e ingresó en la Masonería, alcanzando pronto el grado 33. En las sucesivas elecciones fue diputado por el distrito de Villanueva y Geltrú, resultante de la división de la circunscripción de Manresa. Fue director general de Comunicaciones, que bajo su mandato pasó a llamarse Correos y Telégrafos (del 10 de enero al 10 de octubre de 1871), cargo desde el que abarató el franqueo de libros y de prensa y puso las bases para la formación de un sistema telegráfico como servicio público. Ante la fragmentación de las fuerzas liberales, se situó en el sector conservador o constitucional de Sagasta. Fue ministro de Ultramar (del 5 de octubre al 21 de diciembre de 1871) y de Fomento (del 26 de mayo al 13 de junio de 1872) y vicepresidente del Congreso (1872). Ante la proclamación de la República, siguió la consigna del partido de retraimiento electoral y de conspiración para reconducir la situación política. Tras el golpe de Pavía fue ministro de Ultramar por segunda vez (del 3 de enero al 13 de mayo de 1874) e interino de Fomento (3 y 4 de enero de 1874) y presidente del Tribunal de Cuentas (del 26 de junio de 1874 al 25 de enero de 1875), dimitiendo tras el pronunciamiento de Martínez Campos.

En 1875 ingresó en la Real Academia de la Historia (era miembro correspondiente desde 1865) y en 1883 en la Española, con discursos de ingreso de gran repercusión por su propuesta de pluralidad lingüística en la literatura española. En la primera, trabajó en la edición de los documentos de Cortes de Cataluña (en paralelo a la de las Cortes de Castilla, que realizó desde el Congreso de los Diputados), revitalizó sus publicaciones (el Boletín, las Memorias y el Memorial Histórico Español), representó a la corporación desde 1885 en la Junta Facultativa del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios, y colaboró en la Historia de España dirigida por Cánovas, con el volumen “Los Reyes Católicos” (1891-1893). Como académico de la lengua, defendió la aceptación en el diccionario de neologismos americanos y de algunas expresiones catalanas (que consiguió con Añoranza).

Fue miembro del Ateneo de Madrid, presidiendo en el curso 1881-1882 la sección de Literatura y Bellas Artes, y directivo de la Sociedad Española de Geografía Comercial (1885) y de la Unión Ibero Americana (1886). Acumuló decenas de nombramientos honoríficos de entidades y de municipios catalanes. En 1884, partiendo de su biblioteca y colecciones personales como fondos iniciales, inauguró en Villanueva la Biblioteca-Museo Balaguer como institución que ofrecía servicios de biblioteca, hemeroteca, museo y centro de enseñanza. Realizó asimismo importantes donaciones de libros para la fundación de nuevas bibliotecas. Continuó vinculado al Consistorio de los Juegos Florales de Barcelona y trabajó para su extensión a otras ciudades, llegando a presidir numerosos certámenes, especialmente en Aragón.

En lo que se refiere a su obra escrita, entre 1875 y 1900 presentó más de cincuenta nuevos títulos. Exploró nuevos recursos, como las Tragèdies (1876) y Noves tragèdies (1879), contribución al teatro culto en catalán, y Los Pirineus (1891), ópera catalana musicada por Felipe Pedrell con influencias wagnerianas, con la que culminaba su trayectoria de interés por la música. Entre 1877 y 1882 impulsó el diario madrileño La Mañana, portavoz de las tesis proteccionistas catalanas y difusor de las literaturas en las distintas lenguas peninsulares, y entre 1893 y 1895, la revista Pro-Patria, que admitía artículos en diversas lenguas. Entre 1895 y 1996 codirigió con Castelar —con quien tuvo una gran amistad personal— y Azcárate la Revista Política Ibero-Americana. Realizó importantes colaboraciones en Diario de Villanueva y Geltrú, Revista de España y Revista Contemporánea, entre muchas otras.

Su consolidación en Villanueva, su feudo electoral y objeto de muchas de sus actuaciones (carretera del Garraf, llegada del telégrafo y del ferrocarril, creación de la biblioteca-museo y de la escuela de artes y oficios), le permitió ganar todas las elecciones hasta su nombramiento como senador vitalicio en 1889, presidiendo las sucesivas agrupaciones de parlamentarios catalanes, en especial la Diputación Catalana (1879-1882 y 1886), y siendo nuevamente vicepresidente del Congreso (1881-1882 y 1886). En 1881 fue también senador electo por Barcelona y en 1884 y 1886, diputado electo por La Habana por la Unión Constitucional. Pese a optar siempre por Villanueva, consideró sus elecciones cubanas como efectivas, actuando como diputado cubano, planteando colaboraciones entre los diputados catalanes y cubanos en política comercial y arancelaria y llegando a presidir la Diputación cubana (1886).

Como diputado, en el período de oposición de 1876-1881 se mostró muy activo en los grandes debates políticos (Constitución de 1876, Ley de Imprenta de 1878), en los referentes a Ultramar (empréstito de Cuba de 1876) e intereses generales de Cataluña (línea de vapores a Manila, ensanche de poblaciones, crisis de la industria lanera y de la marina mercante), trabajando a fondo para el despliegue de la red ferroviaria catalana (enlace de los ferrocarriles en Barcelona, construcción de la línea Valls-Villanueva-Barcelona). Ideológicamente, si bien el Sexenio representó para él un fuerte desgaste, fue uno de los dirigentes constitucionales que mantuvo con más firmeza los principios de 1868, mostrándose crítico ante la Fusión Liberal de 1880, por el temor a una derechización del partido, protagonizando entonces una densa gira de propaganda por Valencia, Cataluña y Aragón para defender sus posiciones a la izquierda.

Con la formación en 1881 del primer Gobierno Liberal de la Restauración, a su temor de derechización se añadió su rechazo al creciente giro librecambista del mismo, que le llevó a dimitir de la Comisión Especial Arancelaria. En el verano de aquel año moría su esposa, lo que le llevó a un período de retiro en Villanueva. Reintegrado a la vida política, en las Cortes encabezó el grupo de diputados ministeriales de izquierda que en 1882 se opuso al proyecto de ley de Tribunales Colegiados y Juicio Oral y Público, al mismo tiempo que dirigió la oposición de los diputados catalanes al tratado de comercio con Francia y a la reforma arancelaria del mismo año. Esta doble oposición de su partido al Gobierno le llevó a la ruptura con Sagasta en pleno Congreso de los diputados, episodio que le hizo cobrar un enorme prestigio entre la izquierda española, que le emplazó a formar un nuevo partido, y entre los proteccionistas catalanes, que le ofrecieron un recibimiento multitudinario en Barcelona. Creó entonces unos Comités Constitucionales Progresistas y, a partir de ellos, la Izquierda Liberal, de cuyo directorio fue miembro permanente. En el breve gobierno de este partido ocupó la presidencia del Consejo de Estado (del 19 de octubre de 1883 al 24 de enero de 1884), consiguiendo con su voto de mérito un dictamen contrario al protocolo de acuerdo comercial con Gran Bretaña. En 1885 fue uno de los artífices de la fusión con los liberales, tras la aceptación por parte de éstos de los puntos programáticos que habían llevado a la escisión de 1882.

Presidió el Consejo de Instrucción Pública en dos ocasiones (1881-1882 y 1886), impulsando un sistema completo de escuelas de artes y oficios e intentando la creación de un Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, siendo también vocal en un tercer período (1895-1900). Fue el primer presidente del Patronato General de las Escuelas de Párvulos (1882-1884), desplegando un ambicioso programa de estudios y de formación para el profesorado, que incorporaba las últimas pedagogías europeas. Bien considerado por sus adversarios políticos, en 1885 Cánovas le nombró presidente del Consejo de Filipinas, organismo que llegó a presidir en tres ocasiones (1885-1886, 1888-1890 en parte como Consejo de Ultramar, y 1894-1899), iniciando desde él la Exposición General de Filipinas, que se celebró en Madrid en 1887, y la Exposición Regional de Manila de 1895.

Fue ministro de Ultramar en un tercer mandato (del 10 de octubre de 1886 al 14 de junio de 1888), impulsando importantes reformas en política hacendística, arancelaria, de obras públicas y de transportes y comunicaciones, una progresiva extensión de la legislación peninsular de acuerdo con sus posiciones asimilacionistas, una campaña de moralización en la administración colonial cubana, una presencia efectiva en Guinea y la creación del Museo-Biblioteca de Ultramar, en Madrid, que dirigió él mismo hasta su defunción, y el Museo-Biblioteca de Filipinas, en Manila. Agotado por el ritmo de trabajo de este último mandato y sensible a las críticas por actuaciones como la adjudicación del servicio de vapores de Ultramar a la Compañía Trasatlántica, se propuso un cierto retraimiento político, que desde su puesto de notable liberal nunca llegó a conseguir. Como senador vitalicio, dosificó sus intervenciones parlamentarias, aunque presidió comisiones importantes, como la de la Biblioteca del Senado. Fue también miembro del jurado internacional de la Exposición Universal de Barcelona de 1888, vocal de la Junta Central del Censo Electoral creada a partir del restablecimiento del sufragio electoral masculino en 1890 y presidente de la Junta Central de Derechos Pasivos del Magisterio de Primera Enseñanza de Cuba y Puerto Rico en todo su período de vigencia (1894-1899).

Fue directivo de diversas sociedades, como El Fénix Español (después La Unión y el Fénix Español) desde 1873, la Compañía de los Ferrocarriles Directos de Madrid y Zaragoza a Barcelona desde su creación en 1881 como ampliación de la Valls-Villanueva-Barcelona, la Compañía de los Ferrocarriles de Tarragona a Barcelona y Francia, tras la fusión con la anterior en 1886, y la Compañía General de Tabacos de Filipinas desde 1886, entre otras. Recibió condecoraciones de Turquía e Italia y la española Gran Cruz de Carlos III, rechazando un título nobiliario.

Instalado en Madrid desde 1869, pasó temporadas en Cataluña, con veraneos en el Montseny y estancias en Villanueva y Geltrú, en la Casa de Santa Teresa, anexa a la Biblioteca-Museo. Según su voluntad, tras su muerte, sus restos y los de su esposa —hasta entonces en Madrid— fueron trasladados y enterrados en Villanueva y sus documentos personales incorporados a la institución fundada por él.


Obras de ~: Pepino el jorobado, Barcelona, Oliveres, 1841; Cinco venganzas en una, Barcelona, Grau, 1844; con N. Coll y Vehí, El doctor burlado, c. 1844 (inéd.); D. Enrique el dadivoso o el zapatero y el rey (tercera parte), Barcelona, Grau, 1844; Los hermanos del Agnus Dei, Barcelona, Grau (?), 1844; Bandera contra bandera, Barcelona, Biblioteca Dramática de Mayol, 1845; con Asquerino, A un juramento, lealtad, c. 1845 (inéd.); ¡Al toque de la oración!, Barcelona, Mayol, 1845; Horas de inspiración, c. 1845 (inéd.); Noches de luz, Cádiz, El Meteoro, 1845; Chiridirelles, Barcelona, El Barcino Musical, 1846; Juan de Padilla, Madrid, Biblioteca Dramática, 1846; con C. Zerilli, El laurel y el trono, Barcelona, Vilar, Torras y López, c. 1846; Cosas del día, Madrid, Dramática, 1847; Entre col y col, lechuga, Barcelona, Crusellas, 1847; con A. Rovira, El porvenir del genio, Barcelona, Verdaguer, 1847; con R. Medel, Una actriz improvisada, Madrid, Dramática, 1847; con J. de Alba, Vifredo el Velloso y Las cuatro barras de sangre, Barcelona, Vda. e hijos de Mayol, 1848; Flores del alma, Barcelona, Carlé, 1848; con J. Sariols, Melusina, Barcelona, Gaspar y Roca, 1848; Tibidabo, s. l., Estivill, c. 1848; Un corazón de mujer, Barcelona, 1848 (Joyas del teatro); De cocinero a ministro, o ¿en qué paran estas misas?, [Barcelona], c. 1849 (Joyas del teatro); Julieta y Romeo, [Barcelona], c. 1849 (Joyas del teatro); En 1830, [Barcelona], c. 1850 (Joyas del teatro); Una expedición a San Miguel del Fay, Barcelona, Brusi, 1850; Montserrate: su historia, sus tradiciones, sus alrededores, Barcelona, Brusi, 1850; La elocuencia al alcance de todos, Barcelona, Mayol, 1851; Los frailes y sus conventos, Madrid, Barcelona, Llorens, 1851; Manresa y Cardona, Barcelona, Brusi, 1851; Recuerdos de viaje, [Barcelona, Brusi, 1852]; Junto al hogar, Barcelona, Brusi, 1852-1853; Bellezas de la historia de Cataluña, Barcelona, Ramírez, 1853; Cuatro perlas de un collar, Barcelona, Librería Española, 1853; Las flores, Barcelona, Mayol, 1853; con G. Amado Larrosa y N. Manent, La Tapada del Retiro, Barcelona, Gorchs, 1853; Amor a la patria, Barcelona, El Conceller, 1856; Misterios del claustro, Madrid, Llorens Hermanos, 1856, 2 vols.; Guía de Barcelona a Arenys de Mar por el ferrocarril, Guía de Barcelona a Granollers por el ferrocarril, Guía de Barcelona a Martorell por el ferrocarril y Guía de Barcelona a Tarrasa por el ferrocarril, Barcelona, Imprenta Nueva de Jaime Jepús y Ramón Villegas, 1857; Ausias March, Barcelona, Manero, 1858; Don Juan de Serrallonga o los bandoleros de las Guillerías, Barcelona, Serra, 1858; Don Juan de Serrallonga, Barcelona, Manero, 1858; La libertad constitucional, Barcelona, Imprenta Nueva de Jaime Jepús y Ramón Villegas, 1858; con A. Altadill, La bandera de la muerte (continuación de D. Juan de Serrallonga), Barcelona, Manero, 1859; Italia: colección de cantos sobre la Guerra de la Independencia Italiana, escritos en idioma catalán, Barcelona, Manero, 1859; Jornadas de gloria o los españoles en África, Madrid, Librería Española, 1860, 2 vols.; con D. López Montenegro, Memorias de un liberal: Fernando el deseado, Barcelona, Sans, 1860; Historia de Cataluña y de la Corona de Aragón, Barcelona, Manero, 1860-1864; Poesies catalanes, Barcelona, Manero, 1861; Cuentos de mi tierra, Barcelona, Manero, 1864-1865; Las calles de Barcelona, Barcelona, Manero, 1865-1866; Anales de la guerra de Italia, Prusia y Austria, Barcelona, Manero, 1866; Esperances i records, Barcelona, Niubó, 1866; Poesías catalanas completas, La Bisbal, de Torres, 1868; Memorias de un constituyente, Madrid, Medina y Navarro, 1872; Poesías, Madrid, Imprenta Est. y Galv. de Aribau, 1874; Poesías completas (versión castellana), trad. de A. Torres y M. Sariñena, Madrid, Aribau y Compañía, 1874; Estudios históricos y políticos, Madrid, San Martín, 1876; Tragèdies, Barcelona, La Renaixensa, 1876; Historia política y literaria de los trovadores, Madrid, Fortanet, 1878-1879; Noves tragèdies, Barcelona, La Renaixensa, 1879; Guía del viajero en Piedra, Barcelona, Bastinos, 1882; El monasterio de Piedra, Barcelona, Bastinos, 1882; Poesías, Madrid, Tello, 1882; Fundación de la Biblioteca-Museo de Villanueva y Geltrú, Barcelona, Suc. Ramírez, 1883; Discursos académicos y memorias literarias, Madrid, Tello, 1885; Las ruinas de Poblet, Madrid, Tello, 1885; En el Ministerio de Ultramar, Madrid, Tello, 1888; Poesías, Villanueva y Geltrú, Imprenta José A. Milá, 1889 (Publicaciones de la Biblioteca Museo Balaguer, 1); Mis recuerdos de Italia, Barcelona, Tasso, 1890; Lo romiatge de l’ànima, Barcelona, López, 1891; Novelas, Barcelona, Tipo-litografía de Luis Tasso, 1891, 2 vols. (Madrid, El Progreso, 1892); Poesías catalanas, Barcelona, Espasa, 1891-1892 (Madrid, El Progreso, 1892); Los Reyes Católicos, Madrid, El Progreso, 1891-1893; Cristóbal Colón, Madrid, El Progreso, 1892; Los Pirineus, música de F. Pedrell, Barcelona, Henrich, 1892; Al pie de la encina, Madrid, El Progreso, 1893; Epistolario, Madrid, El Progreso, 1893; Añoranzas, Madrid, El Progreso, 1894; En Burgos, Madrid, El Progreso, 1895; Celistias, Madrid, Vda. de M. Minuesa de los Ríos, 1895; Islas Filipinas, Madrid, Anglés, 1895; Los juegos florales en España, Barcelona, Tasso, 1895; A granel, Madrid, El Progreso, 1896; Historias y tradiciones, Madrid, El Progreso, 1896; Instituciones y Reyes de Aragón. San Juan de la Peña, Villanueva y Geltrú, Biblioteca-Museo Balaguer, 1896; El Regionalismo y los Juegos Florales, Madrid, Minuesa, 1897; Añoranzas: memorial de cosas que pasaron, Madrid, Minuesa, 1899; Historias y leyendas, Madrid, Minuesa, 1899.

Bibl.: A. Torres y M. Sariñena, “Víctor Balaguer: su vida y sus obras”, en V. Balaguer, Poesías completas (versión castellana), op. cit., págs. III-LIV; A. de Pagés, Víctor Balaguer, Madrid, Rojas, 1875; J. J. Ribó, Estudios biográficos del exministro de Ultramar Excmo. Señor Don Víctor Balaguer, Madrid, Fortanet, 1876; VV. AA., Vida política y parlamentaria del Excmo. Sr. D. Víctor Balaguer diputado a Cortes por Villanueva y Geltrú, Villanueva y Geltrú, Comité Constitucional de Villanueva y Geltrú, 1880; C. Boy, Les félibres: Don Víctor Balaguer, s. l., Richard, 1883; A. Vargas Zúñiga, marqués de Siete Iglesias, “Real Academia de la Historia. Catálogo de sus individuos. Noticias sacadas de su archivo”, en Boletín de la Real Academia de la Historia, t. CLXXVI, cuad. I (eneroabril de 1979), págs. 32-35; M. P. Queralt, Víctor Balaguer i Cirera, Barcelona, Nou Art Thor, 1984; A. Virella i Bloda, Víctor Balaguer i Vilanova i la Geltrú, s. l., Institut d’Estudis Penedesencs, 1986; M. Comas (ed.), Epistolari de Víctor Balaguer: aproximació a un catàleg (1842-1868), Barcelona- Vilanova i la Geltrú, Generalitat-Ajuntament, 1986; E. Miralles, Cartas a Víctor Balaguer, Barcelona, Puvill, 1995; VV. AA., “Víctor Balaguer”, en M. Jorba, A. Tayadella y M. Comas (eds.), El segle romàntic: actes del Col·loqui sobre el Romanticisme, Vilanova i la Geltrú 2, 3 i 4 de febrer de 1995, Vilanova i la Geltrú, Biblioteca Museu Víctor Balaguer, 1997, págs. 417-535; J. M. Cuenca Toribio y S. Miranda García, El poder y sus hombres. ¿Por quiénes hemos sido gobernados los españoles? (1705-1998), Madrid, Editorial Actas, 1998; A. Zamora Vicente, Historia de la Real Academia Española, Madrid, Espasa Calpe, 1999; VV. AA., Ultramar: política de Víctor Balaguer i progrés per a Vilanova i la Geltrú, Vilanova i la Geltrú, Biblioteca Museu Víctor Balaguer, 2000; VV. AA., “Víctor Balaguer romàntic i liberal”, en L’Avenç, 262 (octubre de 2001), págs. 17-75; J. L. Sampedro Escolar y F. Alos Merry del Val, 150 años del Ministerio de Fomento. Ministros de 1851 a 2001, Madrid, Ministerio de Fomento, 2001; M. Cuccu, Víctor Balaguer i Cirera (1824-1901), Vilanova i la Geltrú, Ajuntament, 2003; VV. AA., Víctor Balaguer i el seu temps, Barcelona, Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2004; M. Cuccu y J. Palomas i Moncholí, La Itàlia de Víctor Balaguer, Vilanova i la Geltrú, Biblioteca Museu Víctor Balaguer, 2004; J. Palomas i Moncholí, Víctor Balaguer: Renaixença, Revolució i Progrés, Vilanova i la Geltrú, El Cep i la Nansa-Ajuntament, 2004; B. Pellistrandi, ¿Un discours national?: la Real Academia de la Historia entre science et politique (1847-1897), Madrid, Casa de Velázquez, 2004, págs. 375-376; J. Palomas i Moncholí, “Víctor Balaguer (1824-1901) en el Sexenio Revolucionario”, en R. Serrano García (coord.), Figuras de la Gloriosa. Aproximación biográfica al Sexenio Democrático, Valladolid, Universidad, 2006, págs. 31- 48; Biblioteca Museu Víctor Balaguer, en http://www.victorbalaguer.cat/es.


Biografía escrita por Joan Palomas i Moncholí procedente del Diccionario Biográfico Español.

 

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