• A  A  A  

Vicente Palacio Atard

Bilbao (Vizcaya), 2.I.1920 – Madrid, 15.X.2013. Historiador y académico.

Historiador y maestro de historiadores, en palabras de Antonio Rumeu de Armas, era vasco por varonía y maltés por línea materna, aunque puede considerársele más nórdico que levantino por razón de cuna, infancia y adolescencia. Benjamín de seis hermanos, realizó sus estudios primarios durante el Directorio de Primo de Rivera, primero en un centro dirigido por los padres agustinos y posteriormente en el Colegio Nuestra Señora de Begoña, regentado por los jesuitas. Huérfano de padre a los diez años de edad, su etapa de educación secundaria, coincidente con los años de la Segunda República, resultó un tanto inestable. Disuelta la Compañía de Jesús por decreto del 23 de enero de 1932, reanudó su vida colegial en un centro de los hermanos de La Salle. El curso 1933- 1934 fue enviado por su madre al internado que los jesuitas españoles habían instalado en Curía (Portugal); y entre 1934 y 1936 acabó el bachillerato en el Liceo Vizcaíno, establecido en el barrio de Deusto de su ciudad natal y que sirvió de tapadera a los padres de la Compañía para seguir su labor docente dentro de la legalidad republicana.

Al terminar la Guerra Civil afrontó los estudios universitarios. En 1942 obtuvo la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid; y sin solución de continuidad se estrenó en la docencia como ayudante de la Cátedra de Historia Moderna en aquel docto caserón de la calle San Bernardo. Apenas tres años después defendió una meritoria tesis doctoral sobre El Tercer Pacto de Familia, por la que obtuvo Premio Extraordinario y fue inmediatamente publicada.

La primera etapa de investigación y docencia de Palacio Atard fue el preludio de una larga y fecunda trayectoria pedagógica y científica. A la tempana edad de veintiocho años logró la Cátedra de Historia de España Moderna y Contemporánea en la Universidad de Barcelona, en cuyo ejercicio apenas se mantuvo un semestre, pues en septiembre de 1948 tomó propiedad de la Cátedra de Historia Universal Moderna y Contemporánea de la Universidad de Valladolid. Los nueve años que permaneció en la urbe castellana le fueron especialmente gratificantes. Por entonces conoció a María Dolores Domínguez, una afable e inteligente joven vallisoletana con la que contrajo matrimonio y en la que encontró un leal apoyo a lo largo de su dilatada vida. También por entonces arrancó su labor fundacional de empresas editoriales de carácter científico —con la creación de la colección universitaria “Estudios y Documentos”— y consolidó una ardua y fructífera tarea de formar alumnos para la investigación y la docencia. Así, desde que inauguró su magisterio en la ciudad del Pisuerga hasta su jubilación en 1986, llegó a dirigir en torno a ciento cincuenta memorias de licenciatura y más de sesenta tesis doctorales, cuarenta de ellas publicadas, y de entre cuyos autores saldrían prestigiosos catedráticos y profesores universitarios.

En octubre de 1957 se trasladó a la Universidad de Madrid, hoy Complutense, para desempeñar la Cátedra de Historia Contemporánea de España. Simultáneamente desplegó una importante actividad en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), esencialmente como colaborador del Instituto Jerónimo Zurita de Historia y como director de la Escuela de Historia Moderna, donde fundó la prestigiosa colección “Historia de España en el mundo moderno”. Este provechoso entendimiento entre la Universidad y el Consejo facilitado por Palacio Atard produjo un sorprendente auge de los estudios históricos en toda España. Su empeño por impulsar las ciencias históricas le llevó a aceptar las nominaciones como miembro de número del Instituto de Estudios Madrileños, de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, del Instituto Germano- Español de Investigación de la Sociedad Görres en Madrid y de la Société d’Histoire Moderne (Universidad de la Sorbona). En el ámbito de la gestión asumió los cargos de consejero de número del CSIC y, por elección de los rectores de las universidades españolas, de vocal del Consejo Nacional de Educación.

Durante los cuarenta años que permaneció ocupando una cátedra universitaria, su producción científica, caracterizada por la ponderación y la objetividad, fue cronológica y temáticamente muy variada. Sus trabajos más importantes se pueden agrupar en tres ámbitos: el primero, el siglo xviii español e hispano-americano; el segundo, el siglo xix; y el tercero, la Segunda República y la Guerra Civil. Aun a riesgo de pecar por defecto, pues sus publicaciones se aproximan al centenar y medio de títulos, pueden destacarse sus libros Los españoles de la Ilustración, que mereció el Premio Menéndez Pelayo para estudios históricos, en 1964; El comercio de Castilla y el puerto de Santander en el s. xviii, aportación sustancial a la historia económica española; y La España del siglo xix, 1808-1898, un grueso volumen que obtuvo el Premio Menéndez Pelayo de 1978. Igualmente sobresaliente fue su labor de dirección de la obra colectiva Cuadernos Bibliográficos de la guerra de España, 1936-1939, concebida como una investigación documental realizada sine ira et studio y de la que se publicaron seis volúmenes y dos anejos.

Fue además director de numerosas obras colectivas y autor de otros libros de menor extensión y calado y de una larga lista de prólogos, capítulos de libros, artículos, ensayos, ponencias en actas de congresos, disertaciones de investidura, discursos y conferencias, en ocasiones publicados por editoriales holandesas, alemanas, francesas, portuguesas, norteamericanas, chilenas y argentinas. En reconocimiento al conjunto de su labor científica, el 27 de marzo de 1987 resultó elegido académico de número de la Real Academia de la Historia. Su discurso de toma de posesión, leído el 24 de enero del año siguiente, versó sobre Juan Carlos I y el advenimiento de la democracia. Posteriormente fue vocal y vicepresidente del Instituto de España y entró a formar parte del Colegio Libre de Eméritos, en cuyo marco de actividades organizó, en colaboración con la Real Academia de la Historia, el ambicioso ciclo de conferencias publicado con el título De Hispania a España: el nombre y el concepto a través de los siglos. Sus méritos han sido muy estimados en España y en extranjero.

Entre otras distinciones cuenta con los doctorados honoris causa por las universidades argentinas Nacional de Cuyo (1981) y Santo Tomás de Aquino de Tucumán (1985); por la Universidad de Valladolid (1992) y por la Universidad CEU-San Pablo de Madrid (2008). A ello debe unirse su condición de profesor honorario de la Universidad de Mendoza y académico de mérito de la Academia Portuguesa da Historia.

Poseyó la Encomienda con Placa de Alfonso X el Sabio y de la Gran Cruz de la Orden de Cisneros.


Obras de ~: El Tercer Pacto de Familia, Madrid, Marsiega, Publicaciones de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1945; Menéndez Pelayo y la historia de España, Valladolid, Universidad, 1956 (col. Estudios y Documentos); Manual de Historia Universal: Vol. III. Edad Moderna y Vol. IV. Edad Contemporánea, Madrid, Espasa Calpe, 1959 y 1960, respect. (1.ª ed.); El comercio de Castilla y el puerto de Santander en el s. xviii, Madrid, CSIC, 1960; Los españoles de la Ilustración, Madrid, Guadarrama, 1964; (dir.), Cuadernos Bibliográficos de la guerra de España, 1936-1939, Madrid, Universidad, Cátedra de Historia Contemporánea de España, 1966-1970 (6 vols. y 2 anejos); Ensayos de Historia contemporánea, Madrid, Bitácora, 1970; El Arco de Triunfo de la Ciudad Universitaria, Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, 1971; Cinco historias de la República y de la guerra, Madrid, Editora Nacional, 1973; La España del siglo xix, 1808-1898: introducción a la España contemporánea, Madrid, Espasa Calpe, 1978 (1.ª ed.); La España del siglo xviii. El siglo de las reformas, Madrid, Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), 1978; (coord.), España y el mar en el siglo de Carlos III, Madrid, Marinvest, 1989; Juan Carlos I y el advenimiento de la democracia, pról. de A. Rumeu de Armas, Madrid, Espasa Calpe, 1989; Nosotros, los españoles: una breve historia de España, Barcelona, Planeta, 1991; La alimentación de Madrid en el siglo xviii y otros estudios madrileños, Madrid, Real Academia de la Historia, 1998; Textos clásicos para la historia del País Vasco, Madrid, Fundación Tavera-Digibis, 1999 (3 CD); (ed.), Memoria académica del siglo xx, Madrid, Instituto de España, 2002; (dir.), De Hispania a España: el nombre y el concepto a través de los siglos, Madrid, Temas de Hoy, 2005; Carlos III. El rey de los ilustrados, Barcelona, Ariel, 2006.

Bibl.: M.ª D. Gómez Molleda, “Páginas de homenaje”, en VV. AA., Perspectivas de la España contemporánea. Estudios en homenaje al profesor V. Palacio Atard, Madrid, Universidad Complutense, 1986, págs. 7-17; A. Rumeu de Armas, “Prologo”, en V. Palacio Atard, Juan Carlos I y el advenimiento de la democracia, Madrid, Espasa Calpe, 1989, págs. 15-24; A. Fernández, “La obra y personalidad de Vicente Palacio Atard”, en VV. AA., Estudios históricos: homenajes a los profesores José M.ª Jover Zamora y Vicente Palacio Atard, Madrid, Universidad Complutense, 1990; Lección inaugural del curso académico 2009-2010 e investidura como Doctores “Honoris Causa” de los Excmos. Sres. D. Manuel Albaladejo García, D. Vicente Palacio Atard, Móstoles, Universidad Rey Juan Carlos, 2009; Solemne acto académico de investidura como doctores honoris causa de los profesores Vicente Palacio Atard y Francisco Rodríguez Adrados: Madrid, 26 de junio de 2008, Madrid, Universidad CEU San Pablo, 2009; L. Palacios Bañuelos (ed.), Vicente Palacio Atard, maestro de historiadores, Madrid-Astorga, Universidad Rey Juan Carlos-Akron&CSED, 2012; G. Anes y Álvarez de Castrillón, Marqués de Castrillón, “Palacio Atard, maestro universitario”, en ABC, 23 de octubre de 2013, pág. 3.


Biografía escrita por Quintín Aldea Vaquero, SI procedente del Diccionario Biográfico Español.

Share This