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Ventura Rodríguez Tizón. Ciempozuelos (Madrid), 14.VII.1717 – Madrid, 26.VIII.1785. Arquitecto. Proyectó y dirigió el Palacio de Liria (1770-1774).

Aunque la genealogía familiar del apellido Rodríguez puede remontarse, a partir de las noticias que aporta el archivo parroquial de la iglesia de Santa María Magdalena de Ciempozuelos, hasta el siglo xv, en relación directa con Ventura está en 1683 el matrimonio de sus abuelos, José Rodríguez y Micaela Pantoja.

De esta unión nacieron, entre otros hijos, los varones Antonio (Ciempozuelos, c. 1685-Madrid, 1771), Blas (Ciempozuelos, 1694-Madrid, 1759) y Manuel (Ciempozuelos, 1704-Madrid, 1772), los tres vinculados a la arquitectura en diferentes grados y oficios, los tres con descendencia de hijos arquitectos.

Antonio Rodríguez Pantoja se casó y enviudó tres veces durante su vida. De su primer matrimonio, celebrado en 1716 con Jerónima Tizón de Espinosa, fue primogénito Ventura Rodríguez Tizón, que recibió su nombre del santo del día de su nacimiento, el 14 de julio, san Buenaventura. Una hermana de Ventura, de nombre Bernardina, nacida en Ciempozuelos dos años después que él, el 20 de mayo de 1719, fue la madre del madrileño Manuel Martín Rodríguez, graduado académico de mérito por la Arquitectura el 4 de agosto de 1776, protegido, heredero y principal discípulo de su tío. Para ampliar, no completar, el panorama de los Rodríguez arquitectos hay que citar también a Blas Beltrán Rodríguez (Ciempozuelos, 1736–Madrid, 1794), primo y discípulo de Ventura, que obtuvo el grado de académico de mérito el 5 de abril de 1789 en la Academia de San Fernando.

La única obra conocida del padre de Ventura Rodríguez es la ermita de Nuestra Señora de la Salud en Borox (Toledo), ya que su actividad profesional estaba vinculada en funciones de aparejador al real sitio de Aranjuez y a las órdenes de los ingenieros franceses, sobre todo de Esteban Marchand. Éste empezó a emplear a Ventura Rodríguez como delineante a partir de 1732, en la obra de la muralla del parterre del Palacio.

Cuando, entre diciembre de 1735 y enero de 1736, Filippo Juvarra fue al real sitio a supervisar esa obra, advirtió las dotes del joven dibujante y lo llevó consigo a Madrid para trabajar en el Palacio Real Nuevo. En 1736 el arquitecto de Mesina falleció, pero fue un discípulo suyo, el turinés Giovanni Battista Sacchetti, quien le sucedió al ser nombrado arquitecto mayor de Fernando VI. Sacchetti conservó en su estudio a Ventura, que trabajó para él preparando los planos del solar sobre el que debería erigirse el nuevo proyecto que dio como resultado el Palacio actual. El 28 de abril de 1741 Ventura Rodríguez fue promovido a “aparejador de Obras Reales y primer oficial de líneas en la del nuevo Palacio de Madrid”. De hecho era el hombre de confianza del arquitecto mayor del Rey.

En 1742 fue propuesto por Sacchetti para el destino de teniente del arquitecto mayor y fue también él, sin duda, quien influyó para que en 1745 fuese nombrado académico de gracia de la romana Academia de San Luca, con diploma de 1747, una distinción que Rodríguez agradeció enviando en 1748 tres láminas con un proyecto de Templo magnífico. Y es que, aunque nunca estuvo en Roma, Ventura poseyó un profundo conocimiento, a través de libros y estampas, y de la experiencia que sus maestros le comunicaron, de la arquitectura barroca romana, y fue depurando su gusto hasta conseguir hacer compatible en su obra una influencia de Juvara y Sacchetti con otra más autóctona, de sesgo neoherreriano. Todo esto deja su producción plenamente integrada en la vertiente del barroco clasicista que la Academia de San Fernando enseñó inicialmente a sus discípulos, lejos todavía de un neoclasicismo más propio de los últimos años del siglo XVIII y primeros del XIX, que se produce precisamente tras el fallecimiento de Ventura Rodríguez.

El 5 de marzo de 1749 confirmó el título, solicitado por él el año anterior, de arquitecto delineador mayor de la fábrica del Palacio Nuevo, y finalmente el Reglamento interno de 1752 le confió en Palacio el puesto de teniente principal del arquitecto mayor. También en la Academia de Nobles Artes de San Fernando su carrera estuvo vinculada a la de Sacchetti, que era maestro director de Arquitectura desde tiempos de la Junta Preparatoria. Ventura fue nombrado teniente director de su arte el 18 de marzo de 1745, primer director de los estudios de Arquitectura el 12 de abril de 1752, quedando su maestro entonces como director honorario, y director general de la Academia en dos ocasiones, el trienio que comenzaba el 9 de enero de 1768, el mismo año en que fue creado académico de mérito de la de San Carlos de Valencia, y el que se desarrolló a partir del 8 de enero de 1777. Incluso su actividad como arquitecto municipal de la villa y Corte está también vinculada a la figura de Sacchetti. Comenzó ejerciendo como teniente suyo por acuerdo del Concejo de fecha 2 de septiembre de 1760 y, tras el fallecimiento del turinés el 3 de diciembre de 1764, Ventura Rodríguez llegó a tener los mismos sueldos y funciones que su antecesor, por nombramiento de 5 de diciembre de 1764 para el puesto de arquitecto maestro mayor de obras y fontanero mayor del Ayuntamiento de Madrid. Durante veinticinco años, por tanto, entre 1760 y 1785, los proyectos e informes de Ventura fueron decisivos para el ordenamiento urbano de la Corte y la renovación de su caserío.

Tras proyectar en 1745 el túmulo erigido en la madrileña iglesia de San Felipe el Real por el cardenal Molina y en 1748 la sacristía para la capilla de San Isidro en San Andrés, su reputación y su importante empleo al servicio del Rey no podían dejar de hacer de Ventura Rodríguez una figura cada vez más destacada en el Corte madrileña, donde el primer encargo particular de importancia que recibió fue el de una iglesia patrocinada por los duques de Berwick y Liria, la parroquia de San Marcos, para conmemorar la batalla de Almansa (1707). Entre 1749 y 1753 construyó la mencionada iglesia madrileña de San Marcos, con una planta de tres elipses intersecadas, cúpula en la central y una fachada de orden gigante con alas curvas que conforman un atrio cóncavo. Para otro aristócrata en la Corte, el marqués de la Regalía, dio en 1752 los planos de su casa palacio en la calle ancha de San Bernardo y poco después, para la misma calle, formó el proyecto de otra iglesia, en la estela de San Marcos, para el Monasterio de San Bernardo (1753, no construida), en la que aparece por primera vez en sus propuestas una pantalla de columnas entre el altar mayor y un profundo trascoro. La fachada semicircular y torreada de la iglesia del Convento de los Premostratenses (1757, derribada por José I) y la reforma interior, tras un incendio, de la iglesia del Monasterio de la Encarnación (1755, con el retablo mayor, el tabernáculo, los retablos colaterales, la caja del órgano, los confesionarios y el resto de los adornos del templo) pertenecen también a esta década de primeras obras personales. Proyectó también para la Corte el gran edificio del Hospital General, incluyendo la galera o cárcel de mujeres, la inclusa y el hospital de niños desamparados (1755, no construido), la reforma de la capilla de la Orden Tercera en el Convento de San Gil (1758, derribado) y la Casa de Correos (1759, no construida).

Tras la muerte de Fernando VI en 1759, 1760 fue, como ya se ha dicho, un año decisivo en la vida de Ventura Rodríguez, hasta el punto de que, incluso en su producción, se puede establecer un antes y un después de ese año. En él proyectó y dirigió las arquitecturas efímeras con las que Madrid se engalanó para la entrada oficial de Carlos III en la Corte: los arcos triunfales de las calles de Santa María y Carretas, los ornatos de la calle de la Platería y los de la Puerta del Sol y la Plaza Mayor. Sin embargo, la llegada de don Carlos dejó, entre abril y junio de 1760, a Sacchetti y a Rodríguez al margen de las obras reales en beneficio del palermitano Francisco Sabatini, nombrado enseguida arquitecto principal de Palacio y Sitios Reales.

En consecuencia, la actividad de Ventura se volcó a partir de entonces y, sobre todo, tras la muerte de Sacchetti, al servicio de la villa de Madrid como su arquitecto y fontanero mayor, del Consejo y la Cámara de Castilla como arquitecto supervisor en España de las obras que se habrían de realizar con cargo al erario y de la Academia de San Fernando como director de la sala de Arquitectura, además de seguir abierto a encargos de particulares.

En relación con sus obras y proyectos para Madrid, la década de 1760 comenzó para Ventura Rodríguez con el gran proyecto no construido para la iglesia de San Francisco el Grande, remedo del que envió a la Academia de San Luca en 1748, y con la obra de la pequeña iglesia de los padres del Salvador (1761), la Casa del Saladero (1762), la reedificación del Teatro de los Caños del Peral (1767, derribado), la reforma del presbiterio, trascoro y retablo de San Isidro el Real (1767-1769), tras la expulsión de los jesuitas, y cinco proyectos para la Puerta de Alcalá (1769, ninguno realizado). En 1766 proyectó la reforma de la capilla de Nuestra Señora de Belén que la congregación de arquitectos tenía en la parroquia de San Sebastián y el 5 de junio de 1768 se presentaron las cuentas finales de la obra ejecutada —adornada con pilastras corintias sobre zócalo de mármoles y cúpula sobre pechinas—, que había sido dirigida por su primo Blas Beltrán Rodríguez. La operación se completó en 1784, con el proyecto para los retablos mayor y colaterales, tetrástilo el mayor y dístilos los otros dos.

En la década de 1770 comenzó a actuar como maestro mayor del duque de Liria y del marqués de Astorga. Para el primero proyectó y dirigió el Palacio de Liria (1770-1774) y para el segundo el Palacio de Altamira (1772), con fachadas a la calle Ancha de San Bernardo y a otras tres calles accesorias, edificio del que sólo llegó a construirse una parte, y no la más representativa, entre 1773 y 1775. En 1775 proyectó las fuentes del paseo del Prado, la reedificación de la cercana ermita del Cristo de la Oliva y, en 1776, ampliándolo en 1783, un pórtico para paseadero cubierto de forma semioval y capaz para tres mil personas (no realizado), frente a la fuente de Apolo, con botillería, hostería, lugares comunes y un terrado para mirador y coros de música. Además, también en 1775, presentó dos proyectos de biblioteca para los Reales Estudios de San Isidro, el más sencillo, firmado el 27 de marzo, aprovechando la crujía de acceso a la biblioteca ya existente, y el otro, firmado el 18 de julio, creando un edificio de nueva planta en la que fue huerta del antiguo Colegio Imperial de los jesuitas, una propuesta, esta segunda, en forma de T, a la que se hubiera entrado desde uno de sus extremos por la crujía de la escalera principal del Colegio y desde el otro por una antesala en relación con aquella misma crujía de acceso a la biblioteca existente. El edificio, nunca realizado, estaba totalmente abovedado, el cruce de los brazos de la T tomaba forma de ochavo y se cubría con una bóveda vaída en cuyos riñones el arquitecto abrió cuatro óculos. El piso inferior estaba destinado a archivo y el superior a una biblioteca adornada con columnas exentas de orden compuesto y con sus naves iluminadas desde altas ventanas circulares.

En 1777-1778 proyectó y sólo pudo ejecutar en parte la reforma y consolidación de la parroquia de Santa María de la Almudena, sin que se llevaran a efecto el retablo mayor y los colaterales, y ese mismo año dio los planos para la reconstrucción, no realizada, del Convento de San Felipe Neri. Tampoco se realizaron sus ideas para el Seminario que propuso en 1781 dentro del antiguo Colegio Imperial, entonces Reales Estudios de San Isidro —con capacidad para el cuerpo directivo, servidores y cien alumnos—, ni para el camarín de Nuestra Señora de la Soledad, en el Convento de la Victoria, ni para los retablos mayores de los Conventos de Atocha, de las Comendadoras de Santiago y de la iglesia del Colegio de Loreto, los tres en 1782. Sí se construyó entre 1782 y 1796 el edificio que trazó con destino al Consejo de la Inquisición y el arquitecto vio construidas en 1783 obritas menores, como la fuente de los Galápagos, en la calle de Hortaleza, y varias arcas cámbijas que realizó en calidad de fontanero mayor de la villa. En 1784 proyectó y dirigió el sepulcro de Manuel Ventura de Figueroa en la desaparecida parroquia de San Martín y al año siguiente vio iniciarse la que sería su última obra construida en la Corte, modesta y esquinada: la portada de la casa Carnicería Mayor, de sillares de granito en un aparejo almohadillado, que da a la calle Imperial.

Fuera de la Corte, Ventura Rodríguez desplegó una importante actividad que comenzó con fuerza en 1751, cuando proyectó la iglesia para la Abadía de Santo Domingo de Silos, cuya construcción se prolongó hasta 1792, transformando sensiblemente el proyecto original.

Ese mismo año de 1751, el Cabildo de la Catedral de Cuenca reclamó sus proyectos para un transparente que rivalizara con el levantado por Narciso Tomé en la Catedral de Toledo. Ventura Rodríguez firmó su proyecto el 4 de octubre de 1752, situando el transparente o capilla nueva de San Julián en el deambulatorio gótico, detrás de la capilla mayor. Se construyó en jaspes, mármoles y bronce entre 1753 y 1760, con una iluminación posterior e indirecta por cuyo medio se consiguen espectaculares efectos. También dio los planos para el retablo de la capilla mayor y el nuevo apilastrado del presbiterio, construido todo entre 1756 y 1760, por lo que los altares de la capilla de San Julián y de la mayor de la Catedral se bendijeron el mismo día 17 de septiembre de ese último año.

En 1754, el arquitecto remitió al Cabildo catedralicio sus dibujos para una nueva cajonería de la sacristía, que en octubre de 1756 estaba terminada. Para Cuenca dio Ventura Rodríguez en 1767, el mismo año en que proyectó la reedificación del Teatro de los Caños del Peral en la Corte, el proyecto para reedificar su Corral de Comedias, hoy perdido, como el madrileño, tras ser derribado en la década de 1960. De 1768 son otros proyectos venturianos de teatros para Murcia, Sevilla y La Coruña. De 1775 son los planos para el de Palencia.

En 1753 pudo por fin atender el encargo de reforma y terminación de la Basílica del Pilar de Zaragoza, donde los anteriores proyectos de Herrera el Mozo, Perelada y Domingo de Yarza no lograban situar el pilar de la Virgen, que debía mantenerse inamovible, de modo conveniente para el culto. Con su proyecto, Rodríguez se apuntó uno de sus mayores y más conocidos triunfos. Proyectó una capilla-baldaquino bajo la cúpula del templo, creando un templete exento de planta y bóveda oval con cuatro exedras, en tres de las cuales se sitúan los altares. En esta capilla vuelve a hacerse evidente su deuda con arquitecturas italianas, a lo Carlo Fontana, en la decoración del interior del templo, adornado con estatuas, medallones ovales ceñidos de palmas entrelazadas, bajorrelieves y un rico orden corintio, y a lo Guarini en la bóveda central calada por grandes óculos, materializado todo en la policromía de mármoles, estucos y bronces dorados. Para el Pilar de Zaragoza, Ventura dejó también los planos del retablo de San Lorenzo, la sacristía y una fachada torreada.

En 1755 dio las trazas para la capilla real de San Pedro de Alcántara, en Arenas de San Pedro (Ávila), un ochavo cubierto con un cimborrio rotondo que no trasdosa la cúpula, todo ello materializado en mármoles, jaspes y bronces que dan un carácter palaciego al resultado. También en 1755, por encargo del Consejo de Castilla, dio los planos para la reconstrucción de una nueva Catedral del Burgo de Osma, afectada la gótica por el terremoto de Lisboa. Siguió después con el proyecto del desornamentado Convento de los Agustinos Filipinos de Valladolid (1759-1760), quizá influido por el estudio de la Catedral herreriana de esta ciudad, sobre cuya torre informó en abril de 1761 aportando soluciones para detener la ruina que la amenazaba. También de 1761 es su proyecto del Colegio de Cirugía de Barcelona, con un circular anfiteatro anatómico, sede actual de la Academia de Medicina. Con este establecimiento reinició, tras el proyecto frustrado del Hospital General de Madrid, un conjunto de proyectos vinculados a arquitecturas hospitalarias o asistenciales en el que se incluyen la capilla del Hospital Provincial de Oviedo (1768), la ampliación de la Casa de Misericordia de Gerona (1768), la cúpula del Colegio de Santa Victoria para jóvenes pobres, en Córdoba (1772), la Casa de Baños Medicinales de Caldas o Balneario del Priorio, en Asturias (1773), el Sanatorio de Trillo, Guadalajara (1775), el Hospicio de Olot (1778), la Casa de Misericordia de Santiago de Compostela (1780), la Casa de Niños de la Providencia, en Málaga (1782), el Hospicio de Sigüenza (1782) y el Hospital de San Lázaro, en Málaga (1783). Estando todavía en Valladolid, Ventura terminó su proyecto de capilla del Sagrario para la Catedral de Jaén, firmado el 28 de marzo de 1761, a los que añadió en años posteriores, 1762 y 1764, nuevas precisiones de fachadas y decoración para un espacio de planta oval y amplia cúpula, cuya obra se inició en 1765.

El proyecto no construido de iglesia para el Colegio Mayor de San Ildefonso, ampliando la Universidad de Alcalá de Henares, fechado en 1762, es significativo de la manera más personal de Ventura Rodríguez para resolver sus arquitecturas religiosas, con una planta centralizada, en este caso ochavada y sobre la que voltea una gran bóveda vaída muy peraltada, altar mayor entre columnas exentas y trascoro profundo desde el que una luz misteriosa baña el altar. Asociado a este tipo de plantas, el esquema estaba ya ensayado en los Agustinos Filipinos de Valladolid, con un trascoro de dos pisos dando axialidad longitudinal al templo rotondo con ocho capillas radiales, y culminó en el gran proyecto firmado el 1 de febrero de 1780 para el Santuario de Covadonga —construido sólo en su parte basamental, correspondiente a la cripta, entre mayo de 1781 y marzo de 1796—, cuya gran rotonda muraria contiene en su interior otra rotonda columnaria, de un orden corintio adintelado, sobre el que se cierra el cimborrio, con tambor y cúpula de doble hoja.

En 1764 proyectó la reparación de muros y cubiertas de la Catedral de Málaga, mientras se planteaba la escala intermedia, más propia de la alta aristocracia que de la Familia Real, de los palacios campestres que le encargó el infante don Luis de Borbón en Arenas de San Pedro (Ávila, inacabado), y en Boadilla del Monte (Madrid, proyectado entre 1763 y 1765).

En 1772 realizó reparaciones en el Real Archivo de Simancas y adosó un pórtico hexástilo de columnas corintias a la planta circular de la iglesia del Colegio de Santa Victoria, en Córdoba. En 1773 proyectó una nueva fachada, no realizada, para la Catedral de Toledo, precedente del pórtico tetrástilo y alzado torreado que sí construiría diez años más tarde en la Catedral de Pamplona.

Los proyectos de plazas mayores le ocuparon ocasionalmente en Ávila (1773), Burgos (1779) y Puerto Real (1784), pero las casas consistoriales forman un conjunto notable en su producción, con proyectos para La Coruña en 1767, Haro en 1769, Villares en 1770, Villaba del Alcor, Mozoncillo, Toro y Aldea del Río en 1776, Borgohondo y Corral de Almaguer en 1777, Betanzos y Miranda de Ebro en 1778, Pravia en 1779, Burgos y Serrada en 1783, Babilafuente y Seca en 1784.

Las obras públicas no estuvieron ausentes de sus planos, siendo el caso más importante la que desarrolló en un proyecto de 1782 para el abastecimiento de aguas a Pamplona: el acueducto del valle de Noain, construido durante los siete años siguientes y que en 1790 se juzgaba digno de la antigua Roma.

Sus últimos proyectos tienen relación con iglesias: de 1782 son las granadinas de Alcutor de los Verchules y de la aldea de Picena, de 1783 son los proyectos de fachada de la Catedral de Pamplona y del trascoro de la Catedral de Segovia y del mismo año son la parroquia gaditana de Ubrique, las granadinas de Malzívar y Talara y la almeriense de Benahadux. De 1784 es la iglesia de la Concepción de La Orotava, Tenerife, en realidad una reforma del proyecto que estaba en ejecución desde 1768 y que la Cámara de Castilla encargó revisar al arquitecto.

Ventura Rodríguez fue retratado por Goya en 1784 y de esa obra, hoy en el Museo de Estocolmo, se conserva en Madrid, en la Academia de San Fernando, una copia de 1794 por Zacarías González Velázquez. Ventura, como antes su padre, se casó tres veces y otras tantas enviudó, aunque, al contrario que su padre, en ninguno de estos matrimonios encontró descendencia.

Se casó en primeras nupcias con Josefa Flores, fallecida el 20 de agosto de 1749, cuando el matrimonio vivía en la calle de Segovia. Después se casó con Antonia Rojo en una relación que duró bien poco, ya que la señora falleció el 10 de agosto de 1750, cuando el matrimonio vivía en la calle de Santa María. Cambió de estado Ventura por tercera vez, en fecha imprecisa, con una hija del arquitecto Torcuato Cayón, la gaditana Micaela Cayón Santamán, que murió el 16 de enero de 1776, cuando el matrimonio vivía en la calle de Leganitos, n.º 13. En esta misma casa madrileña murió nueve años y medio después Ventura Rodríguez, a los sesenta y ocho de su edad, según Ceán Bermúdez, “perseguido de sus émulos y atormentado con las crueles operaciones de la cirugía”. Fue sepultado, siguiendo sus disposiciones, junto a su tercera esposa, en la iglesia de San Marcos que él dejó acabada en 1753. Más tarde, los restos de Ventura Rodríguez y los del arquitecto Juan de Villanueva fueron trasladados el 14 de junio de 1869 a San Francisco el Grande, cuando se quiso que el templo se convirtiera en Panteón Nacional para honrar la memoria de varones preclaros, tal como habían decretado las Cortes el 6 de noviembre de 1837 y ratificó un nuevo decreto de las Cortes en 1869. Este lugar tampoco fue definitivo, ya que ambos arquitectos sufrieron un nuevo movimiento el 31 de enero de 1875, cuando pasaron de San Francisco el Grande a un nicho en la cripta de la capilla de Nuestra Señora de Belén, aquella que Ventura reformó en 1768 y en la que descansaba en paz desde 1749 su primera esposa.

Obras de ~: Proyectos para la escalera del Palacio Real, Madrid, 1737; Capilla de la Venerable Orden Tercera, Colmenar de Oreja (Madrid), 1739; Altar para el Hospital de San Luis de los Franceses, Madrid, 1743; Proyecto para la Capilla del Palacio Real, Madrid1746; Proyecto para la Sacristía de la Capilla de San Isidro en San Andrés, Madrid, 1748; Iglesia parloteríaroquial de San Marcos, Madrid, 1749; Iglesia para la Abadía, Santo Domingo de Silos (Burgos), 1751; Palacio del marqués de la Regalía, Madrid, 1752; Proyectos para el Altar Mayor y Capilla de San Julián en la Catedral, Cuenca1752; Proyecto para el templo de San Bernardo, Madrid1753; Reforma interior y capilla-baldaquino de la Basílica del Pilar, Zaragoza, 1753; Reforma interior de la Iglesia del Monasterio de la Encarnación, Madrid, 1755; Proyecto de nueva la Catedral, Burgo de Osma (Burgos), 1755; Proyecto para la Casa de Correos, Madrid, 1756; Manuscrito sobre los planos del Hospital General, Madrid, 1756; Fachada de la iglesia de San Norberto en el Convento de los Premostatenses, Madrid, 1757; Proyectos para los exteriores del Palacio Real, Madrid, 1757-1758; Iglesia de los Agustinos Filipinos, Valladolid, 1760; Proyectos para San Francisco el Grande, Madrid, 1761; Colegio de Cirugía, Barcelona, 1761; Proyecto para el Sagrario de la Catedral, Jaén, 1761; Proyecto para reparar la torre dañada de la Catedral de Valladolid, 1761; Proyecto de iglesia del Colegio Mayor de San Ildefonso, Alcalá de Henares (Madrid), 1762; Proyecto para la reparación de la Catedral de Málaga, 1764; Palacio, Boadilla del Monte (Madrid), 1765; Pórtico de la iglesia parroquial de San Sebastián, en Azpeitia (Guipúzcoa), 1767; Iglesia y Convento de Franciscanos de San Gabriel, Badajoz, 1768; Cuartel, Rueda (Valladolid), 1768; “Informe que a instancia del Cabildo de esta Santa Iglesia de Valladolid, hizo el famoso arquitecto de S.M. D. Ventura Rodríguez en el año de 1768, en que reconoció el estado en que se hallaba la fábrica de este templo”, Valladolid, 1768; Proyectos para la Puerta de Alcalá, Madrid, 1769; Palacio de Liria, Madrid, 1770; Iglesia de San Agustín, Cartagena (Murcia), 1770; Trascoro y tabernáculo de la Catedral, Almería, 1770-1771; Iglesia colegiata de Santa Fe, Granada, 1771; Iglesia de La Guardia, 1771; Proyectos de restauración del Real Archivo de Simancas, Valladolid, 1772; Palacio del Conde de Altamira, Madrid, 1772; Proyecto para la Catedral Primada, Toledo, 1773; Cruz de piedra en la plazuela del Ángel, Madrid, 1773; Consolidación y reforma del Convento de Carmelitas Descalzos, Alcalá de Henares, 1773; Plaza Mayor, Ávila, 1773; Cárcel, Burgos, 1773; Ampliación del Colegio de Doncellas Nobles, Toledo, 1775; Sanatorio, Trillo (Guadalajara), 1775; Palacio, Boadilla del Monte (Madrid), 1776; Iglesia, Vélez de Benandalla (Granada), 1776; Cuartel, Medina del Campo (Valladolid), 1776; Proyecto para urbanizar el Paseo del Prado o Prado de San Jerónimo, Madrid, 1776; Fuente de Apolo o de las Cuatro Estaciones, Fuente de Neptuno, Madrid, 1777; Fuente de Cibeles, Madrid, 1777; Altares para la Capilla de los Reyes y de San Ildefonso, en la Catedral, Toledo, 1777; Iglesias parroquiales, Alavia del Taca (Granada), Santa María de Larrabezúa (Vizcaya), 1777; Torre y altares de Zaldúa (Vizcaya), 1777; Intervenciones en la iglesia parroquial de Santa María, Madrid, 1777-1778; Tabernáculo para la Catedral, Málaga, 1778; Iglesia de San Felipe Neri, Málaga, 1778; Ampliación de la iglesia, Níjar (Granada), 1778; Cuartel, Aravaca (Madrid), 1778; Iglesia, Algarinejo (Granada), 1779; Iglesia de San Sebastián, Almería, 1779; Cárcel, Brihuega (Guadalajara), 1779; Proyecto para el Santuario, Covadonga (Asturias), 1780; Iglesia, Olula del Río (Almería), 1780; Iglesia, Cajar (Granada), 1780; Palacio del Tribunal de la Inquisición, Madrid, 1782; Altar mayor de la iglesia de las Comendadoras, Madrid, 1782; Acueducto de Noain, Pamplona, 1782; Fachada de la Catedral, Pamplona, 1783; Proyecto para la iglesia de La Orotava, Tenerife, 1784.

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Biografía escrita por Pedro Moleón Gavilanes. Doctor arquitecto con premio extraordinario de doctorado, profesor titular de Universidad (UPM), académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ex-director de Patrimonio Arquitectónico del Patrimonio Nacional, comendador de número de la Orden del mérito civil. Su actividad investigadora está dedicada al estudio de la tradición clásica y la vigencia de la teoría y la práctica de los principios del clasicismo en la arquitectura moderna y contemporánea, con especial atención a los procesos de proyecto y las biografías artísticas de edificios y arquitectos. Ha escrito más de setenta artículos en libros con otros autores y en revistas especializadas. De sus libros monográficos como único autor son destacables, entre otros: La arquitectura de Juan de Villanueva. El proceso del Proyecto (1988), Proyectos y obras para el Museo del Prado. Fuentes documentales para su historia (1996), Juan de Villanueva (1998), John Soane (1753-1837) y la arquitectura de la razón poética (2001), Arquitectos españoles en la Roma del Grand Tour.1746-1796 (2003), Isidro Velázquez (1765-1840), arquitecto del Madrid fernandino (2009), El Museo del Prado. Biografía del edificio (2011) y De pasadizo a palacio. Las casas de la Biblioteca Nacional (2012).

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