Biografía escrita por Jorge Maier Allende. Doctor en Prehistoria y Arqueología  y Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Es especialista en historiografía e historia de la arqueología en España y Europa (siglos XVIII-XX), campo en el que cuenta con un elevado número de monografías, artículos, conferencias y proyectos de investigación.


Francisco Jordá Cerdá, Prehistoriador.

Alcoy (Alicante), 20.VI.1914 – Madrid, 10.IX.2004.

Este prehistoriador alcoyano era hijo del pintor decorador Francisco Jordá Miró, Paco el Barba, quien le orientó a estudiar Arquitectura en la Universidad Central de Madrid y de Salamanca (1930-1933), estudios que no finalizó, pues pasó a la de Valencia, donde cursó Filosofía y Letras y se licenció en Historia en 1936.

Destinado al instituto de enseñanza media de su ciudad natal de Alcoy, se hizo miembro de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT), de la Federación Universitaria Escolar (FUE) y de las Juventudes Unificadas Socialistas y, en 1936, formó parte del Consejo Económico Politicosocial del Ayuntamiento de Alcoy como consejero de Enseñanza y delegado de Propaganda. Como tal, intentó que la iglesia de San Jorge, en vez de ser quemada, se convirtiera en Museo Popular, dirigido por el escultor José Pérez Pérez, Peresejo. Estas duras circunstancias pesaron en su vida y le impidieron frecuentar durante años su querida ciudad de Alcoy. Incorporado como voluntario a las milicias de Alcoy, fue destinado como cartógrafo al frente de Teruel, donde cayó prisionero al romperse el frente en febrero de 1938. Sometido a Consejo de Guerra por su actividad política y auxilio a la rebelión, fue condenado a cadena perpetua y pasó en 1939 a la prisión de Burgos, donde conoció al filó- logo vasco Koldo Mitchelena, futuro compañero de la Universidad de Salamanca.

En 1943 salió de la cárcel y se reincorporó a la difícil vida de aquellos años. Nombrado correspondiente del Instituto de Estudios Valencianos ya en 1937, junto al también alcoyano Camilo Visedo Moltó, en 1943 inició su colaboración con el Servicio de Investigaciones Prehistóricas de la Diputación de Valencia, del que fue colaborador, y donde conoció a Luis Pericot, quien le orientó hacia el Paleolítico, y a Isidoro Ballester, con quien publicó el corpus de la cerámica ibérica de Liria, en 1954.

En 1950 pasó a Cartagena como director del Museo Arqueológico, siendo nombrado comisario provincial de Excavaciones de Murcia y ayudante de clases prácticas del Seminario de Historia Primitiva del Hombre de la Universidad de Madrid, que ocupaba Julio Martínez Santa-Olalla en el curso 1950-1951. En esos años, dirigió numerosas excavaciones en Valencia y Murcia, como las cuevas de Les Malletes, la Cocina y Cueva Negra de Játiva (Valencia), la de Torre del Mal Paso (Castellón), el poblado calcolítico de Ereta del Pedregal (Valencia) y el de la Edad del Bronce de la Bastida de Totana (Murcia) y descubrió diversas pinturas de arte rupestre levantino en Dosaguas (Valencia).

En 1952 se trasladó a Asturias con el profesor Juan Uría Riu y fue nombrado jefe del Servicio de Investigaciones Arqueológicas de la Diputación Provincial de Oviedo y profesor ayudante de la Universidad. En 1953, pasó a ser director del Museo Arqueológico Provincial de Oviedo y delegado del Servicio Nacional de Excavaciones. En 1954 se doctoró con una tesis, dirigida por Luis Pericot, sobre El Solutrense en España y sus problemas, obra fundamental en su campo, que le convirtió en un prehistoriador de referencia en los estudios sobre el Paleolítico de la Península Ibérica. Al año siguiente pasó a profesor adjunto por oposición de Historia General del Arte y de la Cultura, que, desde 1960, compaginó con la de profesor adjunto de Geografía e Historia en el instituto nacional femenino de enseñanza media de Oviedo. En esos años dirigió su trabajo al estudio y publicación de yacimientos asturianos, como las cuevas paleolíticas de La Lloseta, El Pindal, Cueto de la Mina, Peña de Candamo, etc., los castros de Coaña y San  Chuis, que le atraerían toda su vida, varias villas romanas y la ciudad astur-romana de Lancia (León). También en 1954 participó con Julio Martínez Santa- Olalla en la expedición al entonces Sáhara español y fue activo miembro de congresos nacionales e internacionales, en los que daba a conocer sus estudios sobre el Paleolítico y el arte rupestre.

En 1962 ganó la cátedra de Arqueología, Epigrafía y Numismática de la Universidad de Salamanca, en la que después pasó a la cátedra de Prehistoria al crearse ésta, hasta su jubilación en 1984, en que fue nombrado profesor emérito (1985-1987). En ella llevó a cabo una gran labor como profesor, contando entre sus alumnos a varios catedráticos, como los paleolitistas Francisco Javier Fortea y Soledad Corchón. Fue director de la prestigiosa revista Zephyrus (1962- 1984) y decano de la Facultad de Filosofía y Letras (1972-1976) y de Geografía e Historia (1981-1984). En Salamanca, fue delegado del Servicio Nacional de Excavaciones Arqueológicas del distrito universitario (1963), consejero provincial de Bellas Artes (1969) y miembro de diversas comisiones técnicas, como las de la Cueva de Altamira (1976), la Conservación del Arte Rupestre (1979) y la de la Cueva de Nerja (1979-1992), yacimiento en el que realizó también una importante labor, en colaboración con su hijo Jesús F. Jordá Pardo, geólogo e igualmente prehistoriador.

Esos años fueron de intensa actividad científica, pues revisó la cronología del arte rupestre levantino (1966) y estudió las cuevas paleolíticas de Ojo Guareña en Atapuerca (Burgos), La Pileta y Nerja (Málaga), Les Malletes (Valencia), etc., y descubrió la importante cueva de Tito Bustillo (1970) y la de Les Pedroses (1970), participando con comunicaciones a congresos y reuniones, cuya presidencia ostentó en ocasiones, como el XI Congreso Nacional de Arqueología (Mérida, 1968).

Fue Premio de la Fundación Marqués de Cerralbo concedido por la Real Academia de la Historia (1957), recibió la Medalla Altamira del Ateneo de Madrid (1968), la Medalla de Oro de la Universidad de Salamanca (1983) y numerosos homenajes a su persona y su obra, también en su tierra natal, que tanto quería como buen alcoyano y a la que volvió a visitar en sus últimos años. Fue miembro de numerosas sociedades científicas, como el Instituto Arqueológico Alemán, la Société Prehistorique de l’Ariège, el Real Instituto de Estudios Asturianos, el International Union for Quaternary Research (INQUA), la Associaçâo dos Arqueólogos Portugueses, el Instituto Internazionale di Studi Liguri, el Centro Camuno di Studi Preistorici y correspondiente de numerosas academias, como la de Bellas Artes de San Fernando, la de Historia, de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba y la Academia Portuguesa de la Historia, etc.

El profesor Francisco Jordá fue un hombre humano y campechano, que supo enfrentarse en su vida a los duros años que le tocó vivir tras la Guerra Civil hasta convertirse en un paleolitista profesional por todos respetado y de reconocida solvencia en el Solutrense, en el Paleolítico Superior y en el arte rupestre. En estos campos, constituye el relevo generacional de Luis Pericot y fue maestro de nuevas generaciones, como sus discípulos Francisco J. Fortea y Soledad Corchón. Además, tuvo la certera intuición de rebajar tras el Neolítico la cronología del arte rupestre levantino, contribuyendo a finalizar la polémica sobre su cronología paleolítica, que arrastraba desde los trabajos de H. Breuil a inicios del siglo xx, y mesolítica, defendida posteriormente por Martín Almagro, Eduardo Ripoll y Antonio Beltrán.


Obras de ~: “La Còva Negra de Bellús (Játiva) y sus industrias líticas”, en Archivo de Prehistoria Levantina, 2 (1945), págs. 11- 29; El hombre fósil, Barcelona, Seix y Barral, 1946; con J. Alcácer Grau, La Covacha de Llatas (Andilla), Valencia, Servicio de Investigación Prehistórica, 1949; Las pinturas rupestres de Dos Aguas (Valencia), Valencia, Servicio Investigación Prehistórica, 1951; “El Arte Rupestre Cantábrico”, en VV. AA., IV Congreso Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 1954, págs. 1-32; con M. Berenguer Alonso, “La Cueva de El Pindal (Asturias). Nuevas aportaciones”, en Boletín del Instituto de Estudios Asturianos (BIEA), 23 (1954), págs. 337-364; “Gravetiense y Epigravetiense en la España mediterránea”, en Caesaraugusta, 4 (1954), págs. 7-30; et al., Corpus Vasorum Hispanorum, Madrid, CSIC-Diputación Provincial de Valencia, 1954; El Solutrense en España y sus problemas, Oviedo, Diputación Provincial de Asturias, 1955; “Notas sobre el Musteriense de Asturias”, en BIEA, 25 (1955), págs. 209-230; “Sobre la edad solutrense de algunas pinturas de la cueva de la Pileta (Málaga)”, en Zephyrus, 6 (1955), págs. 131-143; Las Murias de Beloño (Cenero, Gijón). Una villa romana en Asturias, Oviedo, Diputación Provincial de Asturias, 1957; Avance al estudio de la Cueva de la Lloseta (Ardines, Ribadesella, Asturias), Oviedo, Diputación Provincial de Asturias, 1958; “Los enterramientos de la Cueva de la Torre del Mal Paso (Castelnovo, Castellón de la Plana)”, en Archivo de Prehistoria Levantina (Valencia), 7 (1958), págs. 55-92; “Revisión a la cronología del asturiense”, en VV. AA., Crónica del V Congreso Nacional de Arqueología (Zaragoza, 1957), Zaragoza, 1959, págs. 63-66; Guía del Museo Arqueológico. Oviedo, Oviedo, Diputación Provincial de Asturias, 1959; Lancia (Excavaciones Arqueológicas en España 1), Madrid, Servicio Nacional de Excavaciones Arqueológicas, 1962; “El arte rupestre paleolítico de la región cantábrica: una secuencia cronológico-cultural”, en L. Pericot García y E. Ripoll Perelló (eds.), Symposium on Prehistoric Art of the Western Mediterranean and the Sahara (Burgwartenstein, Austria, 1960), Nueva Y ork, Wenner-Gren Foundation for Anthropological Research, 1964, págs. 48-81; “Notas para una revisión de la cronología del Arte Rupestre  levantino”, en Zephyrvs, 17 (1966), págs. 47-76; “Los comienzos del Paleolítico Superior en Asturias”, en VV. AA., Simposio Internacional Conmemorativo del Centenario del descubrimiento del Primer Hombre de Cro-Magnon (Islas Canarias, 1969) (Anuario de Estudios Atlánticos 15), Zaragoza, Imprenta Octavio y Félez, 1969, págs. 281-321; “Nuevas representaciones rupestres en Ojo Guareña (Burgos)”, en Zephyrvs, 19-20 (1969), págs. 61-71; con M. Mallo Biseca y M. Pérez y Pérez, “Les Grottes du Pozo del Ramu et de La Lloseta (Asturies, Espagne), et ses représentations rupestres paléolithiques”, en Bulletin de la Société Préhistorique de l’Ariege, 25 (1970), págs. 95-139; con M. Mallo Biseca, Las Pinturas de la Cueva de las Herrerías (Llanes, Asturias), Salamanca, Universidad, 1972; “Las Superposiciones en el Gran Techo de Altamira”, en VV. AA., Actas del Simposium Internacional de Arte Rupestre (Santander-Oviedo, 1970), Santander, 1972, págs. 423-443; et al., “Notas sobre los Túmulos de Campiello (Tineo) y su Edad Postdolménica”, en Zephyrvs, 23-24 (1973), págs. 131-152; “Sobre el posible origen de la filá”, en Revista de la Fiesta de Moros y Cristianos (Alcoy), 1975; Prehistoria, Investigación y Universidad (Discurso pronunciado en la solemne apertura el Curso Académico 1976-1977), Salamanca, Universidad, 1976; con F. J. Fortea Pérez, “La Cueva de Les Mallaetes y los problemas del Paleolítico Superior del Mediterráneo español”, en Zephyrvs, 26-27 (1976), págs. 129-166; Prehistoria. Historia de Asturias, 1, Salinas, Ayalga Ediciones, 1977; Nueva guía del Castro de Coaña (Asturias), Oviedo, Fundación Pública de Cuevas y Yacimientos Prehistóricos de Asturias, 1983; “Consideraciones finales”, en J. F. Jordá Pardo (ed.), La Prehistoria de la Cueva de Nerja, Nerja, Patronato de la Cueva de Nerja, 1986, págs. 331- 335; et al., “Cambios culturales y medioambientales durante la transición Paleolítico-Neolítico en la Cueva de Nerja (Málaga, España)”, en Premières communautés paysannes en Méditerranée occidentale, Paris, CNRS, 1987, págs. 149-153; “Sobre la tardía celtización de Asturias”, en VV. AA., IV Coloquio sobre lenguas y culturas paleohispánicas (Veleia 2-3), Vitoria, 1987, págs. 261- 264; “Posibles orígenes del culto a la Dea Mater dentro de la  religión paleolítica del occidente europeo”, en J. Padró et al. (eds.), Homenatge a Miguel Tarradell, Barcelona, 1998, págs. 97-100.

Bibl.: J. Fortea Pérez, “Prólogo”, “Currículum vitae […]” y “Bibliografía del Prof. Dr. Francisco Jordá Cerdá”, en Scripta Praehistorica Francisco Jordá oblata (Studia  almanticensia 156), Salamanca, Universidad, 1984, págs. 7-30; J. F. Jordá Pardo, “Francisco Jordá Cerdá (Alcoi, 1914-Madrid, 2004)”, en VV. AA., Homenatge al Profesor Francisco Jordá Cerdá, Prehistoriador, Alcoy, Centre Alcoià d’Estudis Històrics i Arqueològics, 2004, págs. 13-49; G. E. Adfán Álvarez, “Francisco Jordá Cerdá y l’Arqueoloxía Asturiana”, en Asturias, 18 (2004), págs. 102-104.


Imagen CC Wikimedia Commons: Francisco Jordá Cerdá  en 1985, Cortesía de José-Manuel Benito Álvarez (Locutus Borg)

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