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Rafael Altamira y Crevea

Alicante, 18.II.1866 – Ciudad de México (México), 1.VI.1951. Jurista e historiador.

Realizó sus primeros estudios en el colegio San José de Alicante. Desde muy joven manifestó, por influencia familiar, inclinación hacia la música, pero fue desapareciendo ante su pasión por la literatura. Fundó una revista, La Ilustración Alicantina (1887-1891), donde se pueden encontrar sus escritos más antiguos.

En la revista alicantina La Antorcha (7 de julio de 1881) apareció su primera obra impresa, el cuento Gazul el Guerrillero. Durante toda su vida mantendrá este interés por el periodismo, colaborando frecuentemente en la prensa local, nacional e internacional.

Sus estudios universitarios los realizó en Valencia, en cuya universidad se licenció en Derecho (1886).

En esta universidad tuvo sus primeros contactos con el krausismo a través de su profesor Eduardo Soler Pérez. El título de doctor lo obtuvo en la Universidad Central en 1887 con la tesis Historia de la propiedad comunal, dirigida por Gumersindo de Azcárate.

Su traslado a Madrid para realizar el doctorado supuso un paso fundamental en su vida, pues allí conoció a Giner de los Ríos, Cossío, Costa, Salmerón e Hinojosa, quienes influyen poderosamente en su formación y en su futura carrera profesional, al mismo tiempo que le introducen en la Institución Libre de Enseñanza, donde desarrollará una gran actividad.

Influido especialmente por Joaquín Costa, mantuvo una profunda actitud regeneracionista durante toda su vida. Trabajó en el Museo de Instrucción Primaria, luego Museo Pedagógico, donde entró en contacto con los más modernos sistemas educativos europeos y desempeñó el cargo de secretario hasta 1897. Enviado por esta institución, viaja a Francia y frecuenta la Sorbona, la Escuela Práctica de Altos Estudios y la École de Chartes. Allí entra en contacto con la corriente positivista y los grandes maestros de la historia francesa: Lavisse, Monod, Langlois, Seignobos, Morel-Fatio, Renan, que influirán poderosamente en él, convirtiéndole en un avanzado de la metodología histórica en la España de su época y de la corriente del “krauso-positivismo”.

Se traslada a Oviedo al ganar por oposición la cátedra de Historia General del Derecho de esta universidad el 26 de abril de 1897, desempeñando, además, por acumulación las de Economía Política y Hacienda Pública entre junio de 1904 y mayo de 1910. En Oviedo se reforzarán sus relaciones con los institucionistas al coincidir con Álvarez-Buylla, González Posada y Sela, todos ellos miembros del claustro universitario, y decididos partidarios de la renovación metodológica de las ciencias y la extensión de la cultura a las clases populares. Esta faceta pedagógica está presente en el impulso que dio durante su estancia a la Extensión Universitaria de este centro (1898-1912), siguiendo los modelos de Oxford y Cambridge para irradiar la cultura a las clases populares.

Bajo los auspicios de esta universidad y con motivo de un intercambio cultural, realizó un largo recorrido (del 13 de junio de 1909 al 30 de marzo de 1910) por varios países americanos impartiendo cursos y conferencias en Argentina, Uruguay, Chile, Perú, México, Cuba y Estados Unidos de América, que sirvieron para estrechar las relaciones culturales entre España e Hispanoamérica. Este viaje tuvo unas consecuencias trascendentales, pues supuso, por una parte, el inicio de su gran vocación americanista, que le acompañó desde entonces durante toda su vida. Por otra, Altamira contribuyó en gran manera al reencuentro entre las repúblicas iberoamericanas y España, alejadas entre sí después de la emancipación. La forma en que Altamira concebía la acción cultural con Hispanoamérica ha quedado plasmada en sus obras Mi viaje a América, Libro de documentos, España y América, España y el programa americanista, La política de España en América, La huella de España en América, Trece años de enseñanza americanista, Cómo concibo yo la finalidad del hispano-americanismo.

Colabora con el Centro de Estudios Históricos entre 1910 y 1918, dirigiendo la sección de Metodología de la Historia, después denominada Metodología e Historia Moderna de España y finalmente Metodología histórica e historia contemporánea de España.

Su convicción personal de acercar los adelantos científicos al mayor número posible de personas, junto con la necesidad de divulgarlos a través de métodos pedagógicos adecuados, le llevaron a aceptar el cargo de director general de Primera Enseñanza creado en el Ministerio de Instrucción Pública (1911). Su proyecto se basaba fundamentalmente en las posibilidades de la educación como medio para mejorar la sociedad, mediante la búsqueda de métodos y sistemas de enseñanza, así como la transformación y mejora de sus condiciones. Dimitió de su cargo en 1913 al no contar con los apoyos necesarios para llevar a cabo su programa y regresó de nuevo a su cátedra universitaria. Sus ideas sobre este asunto quedan recogidas en su obra Problemas urgentes de la primera enseñanza en España. Altamira perteneció al grupo denominado “regeneracionismo de cátedra”.

Tras esta experiencia que, según sus propias confesiones, no fue muy gratificante, no volvió a la política activa. Únicamente actuó como senador por la Universidad de Valencia (1916-1923), con intervenciones en cuestiones estrictamente técnicas relacionadas con la enseñanza.

Abandonada la política, vuelve por traslado de concurso de méritos a la Universidad Central, en la cátedra de Historia de las instituciones civiles y políticas de América (20 de julio de 1914), una de las asignaturas de doctorado en la facultad de Filosofía y Letras. Igualmente, en el Instituto Diplomático y Consular enseñar Historia política contemporánea de América. Fruto de esta labor serán sus estudios dedicados preferentemente a las instituciones americanas del período colonial. Llegó a ser decano de la Facultad de Derecho (1931). En vísperas de la Guerra Civil, llega a la edad de jubilación el 10 de febrero de 1936. Entre su amplia producción en este campo hay que destacar: Programa de Historia de las instituciones de América, Colección de textos para el estudio de la Historia y de las Instituciones de América, La enseñanza de las instituciones en América, Técnica de la investigación en la Historia del Derecho Indiano (transformado luego en Manual de investigación de la historia del derecho indiano), Estudios sobre las fuentes de conocimiento del Derecho Indiano, Análisis de la Recopilación de las leyes de Indias de 1680, Diccionario castellano de palabras jurídicas y técnicas de la legislación indiana. El inicio de la Guerra Civil le coge en Riaza, desde donde parte para La Haya aprovechando su inmunidad diplomática. Allí reside cuatro años (1936-1940), hasta que la ocupación de esta ciudad por los alemanes le obliga a trasladarse a Bayona, Lisboa y finalmente a la ciudad de México, donde fijar su residencia definitiva hasta su fallecimiento.

Altamira es uno de los historiadores más importantes del primer tercio del siglo XX. De personalidad polifacética, destacó también como jurista y cultivó el periodismo, la novela y la crítica literaria. Agudo ensayista, ha dejado sugestivos estudios sobre el patriotismo, la psicología del pueblo español, los caracteres de la civilización hispánica y la huella de España en América, pero, ante todo, fue historiador muy preocupado por el método histórico. La historia no le interesaba únicamente desde el punto de vista de la investigación, sino por su valor social, educativo y metodológico, preocupación pedagógica incitada por el magisterio de Giner de los Ríos ampliamente puesta en práctica en el Museo Pedagógico desde su creación en 1882. Entre las numerosas obras que dedicó a estos temas figuran: La enseñanza de la historia, Cuestiones modernas de historia, Valor social del conocimiento histórico, De Historia y Arte, Estudios críticos, La psicología del pueblo español, Giner de los Ríos educador, Ideario pedagógico, Estudios de crítica literaria e histórica y Ensayo sobre Felipe II hombre de Estado.

Altamira fue, sin duda, el introductor y principal difusor de la historia de la civilización en nuestra historiografía, aplicando los métodos modernos de la investigación histórica. Una de sus obras de mayor repercusión fue la Historia de España y de la civilización española que vino a llenar un vacío en este tipo de estudios ofreciendo una visión de conjunto de nuestra historia, sin caer en la superficialidad e incorporando los últimos resultados de la investigación moderna. Respondía así al nuevo concepto de historia total, interesada por igual en los hechos políticos, económicos, sociales, ideológicos y culturales.

Su Historia de la civilización española tiene el mérito de ofrecer una síntesis de la historia del siglo XIX, pasando a formar parte de esta forma la historia contemporánea de la visión global de la historia española. Alcanzó una gran difusión e influencia dentro y fuera de nuestras fronteras al ser traducida a varios idiomas. Dentro de esta misma línea de investigación hay que mencionar también Los elementos de la civilización y el carácter españoles y Filosofía de la historia y teoría de la civilización.

Fundador y director de la Revista crítica de historia y literaturas españolas, portuguesa e hispanoamericana (1895-1904), homónima de la francesa, fue corresponsal español de las principales revistas históricas europeas Revue Historie, The Athenaeum y Jahresberichte der Geschichtswissenschaft, donde publicó periódicamente boletines de novedades bibliográficas sobre España. Representó a España en gran número de congresos históricos (París, Roma, Berlín, Londres, Oslo, Basilea) y americanistas (Londres, La Haya), donde tuvo la oportunidad de conocer a los historiadores más representativos de su época.

Debido al gran prestigio de que gozaba como jurista, participó en el ámbito internacional como árbitro en el Tribunal de Litigios Mineros (1919) con sede en París, para solventar el problema suscitado entre los países europeos por las minas de Marruecos.

También formó parte del grupo de juristas, que, a petición de la Sociedad de Naciones, redactó el proyecto de Tribunal Permanente de Justicia Internacional en La Haya (1922), del cual sería elegido juez permanente en 1921 y, posteriormente, en 1930. Tomó partido por los aliados y la neutralidad española durante la Primera Guerra Mundial. Por sus actividades pacifistas en la Europa de entreguerras, fue propuesto para el Premio Nobel de la Paz en 1933 y 1951.

Fue académico de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas (1912), de la Real Academia de la Historia (1922), correspondiente de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona (1902), de la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia (1923), de la Nacional de Historia y Geografía de México (1945), miembro de la Hispanic Society of America (1908), del Instituto Internacional de Sociología (1915), del Instituto de Francia (1918), de la Academia Internacional de Derecho Comparado (1928), de la Academia Checa de Ciencias, Literatura y Arte, doctor honoris causa por las universidades de Burdeos, la Sorbona, Cambridge, La Plata, Lima y México, presidente de la Unión de Profesores Españoles en el Extranjero, Gran Cruz de la Orden de Alfonso XII (1910), presidente de la Liga Cervantina Universal (1912) e hijo predilecto y medalla de oro de la ciudad de Alicante (1907 y 1934).


Obras de ~: Historia de la propiedad comunal, Madrid, J. López, 1890 (2.ª ed. en Obras completas, vol. 7; ed. con est. prelim. de A. Nieto, Madrid, Instituto de Estudios de la Administración Local, 1981); La enseñanza de la historia, Madrid, Fortanet, 1891 (2.ª ed. corr. y aum., Madrid, Victoriano Suárez, 1895; reed. con pról. de R. Asín Vergara, Madrid, Akal, 1997); “El movimiento pedagógico en España”, en La España Moderna, 48 (1892) págs. 142-162; Mi primera campaña. Crítica y cuentos, Madrid, José Jorro, 1893; “El problema actual del patriotismo”, en La España Moderna (1898), págs. 63-89; De Historia y Arte. Estudios críticos, Madrid, Victoriano Suárez, 1898; Cuadros levantinos. Cuentos de amor y tristeza, Valencia, Querol, 1900; Historia de la civilización española, Barcelona, Calpe, 1902 (reed. con est. prelim. de R. Asín Vergara, Barcelona, Crítica, 1988; nueva ed. con pról. de J. M.ª Jover y est. introd. de R. Asín, Barcelona, Crítica, 2001, 2 vols.); La psicología del pueblo español, Barcelona, Fernando Fe, 1902 (2.ª ed. Barcelona, Dalmau Yuste, 1917, reed. Madrid, Doncel, 1976; con introd. de R. Asín Vergara, Madrid, Biblioteca Nueva, 1997; trad. holandesa, Utrecht, 1930); Reposo. Novela, Barcelona, Heinrich y Cía., 1903; Historia del derecho español. Cuestiones preliminares, Madrid, Victoriano Suárez, 1903; Cosas del día. Crónicas de literatura y arte, Valencia, F. Semper, 1904; Cuestiones modernas de historia, Madrid, Daniel Jorro, 1904 (2.ª ed. Madrid, Bolaños y Aguilar, 1935); Para la juventud. Conferencia y pensamientos, Barcelona, Unión Editorial Hispano-Americana, 1905; Psicología y literatura, Barcelona, Heinrich, 1905; Derecho consuetudinario y economía popular de la provincia de Alicante, Madrid, Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús, 1905 (ed. facs. 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Vidorreta, 1912; Problemas urgentes de la primera enseñanza en España (discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas), Madrid, Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús, 1912; Cuestiones obreras, Valencia, Prometeo, 1914; Cuestiones de historia del derecho y de la legislación comparada, Madrid, Sucesores de Hernando, 1914; La guerra actual y la opinión española, Barcelona, Araluce, 1915 (trad. fr., París, Bloud et Gay, 1918); Giner de los Ríos educador, Valencia, Prometeo, 1915; Cuestiones internacionales. España, América y los Estados Unidos, Madrid, Jaime Ratés, 1916; Filosofía de la historia y teoría de la civilización, Madrid, La Lectura, 1916 (2.ª ed., 1922); Libro de máximas y reflexiones, Madrid, 1919; El Congreso de la Sociedad de Naciones. 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El “Clerambult” de Roman Rollan, Madrid, Reus, 1921; El proceso ideológico del proyecto de tribunal de justicia internacional (discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia), Madrid, Publicaciones del Instituto Ibero-Americano de Derecho Comparado, 1921; Valor social del conocimiento histórico, Madrid, Reus, 1922; Ideario pedagógico, Madrid, Reus, 1923; La huella de España en América, Madrid, Reus, 1924; Cuentos de mi tierra, Madrid, Arte y Ciencia, 1925; Estudios de crítica literaria e histórica, Madrid, Arte y Ciencia, 1925; (dir.), Colección de documentos para la historia de Iberoamérica, Madrid, Ibero-Americana de Publicaciones, 1925-1932, 14 vols.; Nota bibliográfica de orientación para el estudio de las instituciones políticas y civiles de América, Madrid, Imprenta Clásica Española, 1926; La propaganda de las ideas y los sentimientos pacifistas, Madrid, J. Cosano, 1926; Cómo concibo yo la finalidad del hispano-americanismo, Madrid, Tipografía Blass, 1927; Epítome de Historia de España. Libro para los profesores y los maestros, Madrid, La Lectura, 1927; Trece años de labor americanista docente, Madrid, Revista de las Españas, 1928; Colección de textos para el estudio de la Historia y de las Instituciones de América, Madrid, Iberoamericana de Publicaciones, 1929, 4 vols. (vols. IV, V, VI y XI de sus Obras completas); Estudios de crítica literaria y artística, Madrid, Ibero-Americana de Publicaciones, 1929; Escritos patrióticos, Madrid, Ibero-Americana de Publicaciones, 1929; Temas de Historia de España, Madrid, Ibero-Americana de Publicaciones, 1929, 2 vols.; Últimos escritos americanistas, Madrid, Cía. Ibero-americana de Publicaciones, 1929 (Obras completas, vol. X); Museo Pedagógico de Instrucción Primaria. Documentos para su historia, legislación, organización, memoria sobre sus trabajos, Madrid, Imprenta de Fortanet, 1929; Obras completas, Madrid, Iberoamericana de Publicaciones, 1929-1935, 13 vols. (I, Historia de la civilización española; II, Estudios de crítica literaria y artística; III, Cuentos de mi tierra; IV, V, VI y XII, Colección de textos para el estudio de las instituciones de América; VII, Historia de la propiedad comunal; VIII y IX, Temas de Historia de España; X, Últimos estudios; XI, Escritos patrióticos; XIII, Programa de Historia de las instituciones de América); La Sociedad de Naciones y el Tribunal Permanente de Justicia Internacional, Madrid, Instituto de derecho comparado hispano-portugués-americano, 1931; Cuestiones internacionales de pacifismo, Madrid, C. 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Biografía escrita por Luis Miguel de la Cruz Herranz procedente del Diccionario Biográfico Español.

 

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