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Pedro de Novo y Colson

Cádiz, X.1846 – Madrid, 17.II.1931. Marino, dramaturgo, poeta, historiador y teniente de navío de la Armada.

Nació en el seno de una noble y acomodada familia gaditana, pero pronto su familia trasladó su residencia a Jerez de la Frontera (Cádiz), donde pasó la juventud. Realizó los mismos estudios de los jóvenes de su época y, además, se hizo gimnasta, cazador, jinete y espadachín. Apenas terminados los estudios en el instituto de segunda enseñanza de Jerez, Pedro Novo, con dieciséis años, ingresó en el Colegio Naval de San Fernando y, mientras siguió brillantemente los cursos de la carrera, sobresalió entre sus compañeros por su afición a los deportes de fuerza y agilidad y escribió para unas fiestas escolares un discurso cuyo tema era El Mar, que fue muy aplaudido por compañeros y profesores.

En 1864 fue promovido a guardia marina, y efectuó varias navegaciones en las corbetas Villa de Bilbao y Esperanza. Después navegó en la fragata Princesa de Asturias y en la Tetuán, y en ésta fue a Cuba, donde permaneció cuatro años. Cuando aún servía de guardia marina en el apostadero de La Habana, se presentó con una poesía al director del semanario satírico El Moro Muza, el crítico Martínez Villergas que la publicó y le ofreció publicar lo que le llevase, como así hizo.

Apenas ascendido a alférez de navío, escribió una novela científica titulada Un marino del siglo XIX ó Paseo científico por el Océano (1871), a la que puso prólogo Javier de Salas, capitán de navío y académico de la Historia, y de la cual se agotaron las tres primeras ediciones. En ella, el autor no sólo había escrito algunas disertaciones científicas y daba una idea de los conocimientos facultativos de la profesión de marino en aquella época, sino que había logrado al mismo tiempo hacer más amena su lectura, presentando diferentes caracteres o tipos, y pertenecía a las obras que sirven para popularizar los conocimientos facultativos y que se consideraban de instrucción y ocio al mismo tiempo; el Almirantazgo le expresó por escrito la satisfacción con que veía la publicación de este trabajo y ordenó la anotación de este hecho en su Hoja de Servicios.

Volvió a Cuba en 1872, embarcando inicialmente en el cañonero Indio y dándosele después (28 de abril de 1872), el mando de la lancha cañonera de nueva construcción Lista, destinada a operar en las costas de Manzanillo y en el río Cauto. Por aquellos años prestó servicios en tierra, adscrito como oficial al batallón de Antequera, en la expedición de esta unidad por terreno que todavía no habían recorrido las tropas españolas, durante la cual le acontecieron peligrosas y pintorescas aventuras que el propio protagonista dejó plasmadas en breves crónicas, algunas de las cuales figurarían, pasado el tiempo, reunidas en su libro titulado Miscelánea; pero enfermó a consecuencia de lo insalubre del clima, por lo cual tuvo que regresar a la Península. Por los distinguidos servicios que prestó en la campaña de aquella isla durante el tiempo que se encontró vigilando los pasos del río Cauto con la lancha cañonera, el ministro de la Guerra le concedió el empleo personal de capitán del Ejército (13 de agosto de 1875). Al poco tiempo tomó parte en la Tercera Guerra Carlista y en las sublevaciones cantonales, contiendas donde fue condecorado con varias cruces al mérito rojas.

Cuando en 1878, siendo ya teniente de navío, fue nombrado profesor de la escuela naval flotante en Ferrol, donde tuvo discípulos como Aznar, Rivera, Magaz, etc., dedicó su tiempo de ocio a escribir un drama que, apenas terminado, llevó a Madrid, consiguiendo leerlo en el Teatro Español, donde fue admitido y estrenado con gran éxito poco después por los eminentes actores Valero y Vico. Este drama, que se titulaba La manta del caballo, obtuvo, juntamente con el aplauso del público, favorables críticas, sobresaliendo la de Manuel Cañete, académico de la Historia, quien afirmó que “era bien honroso y excepcional conseguir como conseguía el autor, la primera vez que escribía para el teatro, crear un conjunto lleno de vida e informado con un pensamiento moral de altísima trascendencia; poner de bulto caracteres trazados y sostenidos enérgicamente; penetrar en los misterios del corazón para conmoverlo en pro o en contra de personajes fantásticos, pero completamente humanos; desarrollar el pensamiento con verdad, graduando los efectos hasta llegar a la situación culminante para realzar entre las demás la augusta figura del padre que renuncia a todos los bienes a fin de labrar la felicidad del hijo y recibe en pago terribles ingratitudes; simbolizar en la pureza infantil la ternura filial y adornar toda la fábula con el hermoso ropaje de poesía que abunda tanto en rasgos de pasión y de ternura como en pensamientos elevados y en pintorescas imágenes”.

Poco después de esto fue Novo destinado a Madrid, a fin de que escribiera la Historia de los descubrimientos marítimos, y comenzó en verdad su época científica y literaria, simultaneando el cultivo de diversos géneros y actividades afines. Por entonces, 1879, se anunció un concurso entre poetas para cantar las glorias del gran navegante, en la celebración de su centenario, y Novo obtuvo el Premio de la Real Academia Española con la oda que presentó. Al mismo tiempo que Novo conseguía los laureles académicos y el unánime aplauso del público, editaba la monumental obra Autores dramáticos contemporáneos, que lleva un prólogo de Cánovas del Castillo. También publicaba en el mismo año, por lo que respecta a su tarea historiográfica, Última teoría sobre la Atlántida, al poco tiempo traducida al francés y al italiano, merced a lo cual suscitó comentarios apologéticos de extranjeros, principalmente del catedrático de la Universidad de Dijon, M. Gaffarel, obteniendo por ello Novo el nombramiento de miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia, que después le elegiría numerario.

Alternando con estos trabajos, escribió el drama histórico en cuatro actos Vasco Núñez de Balboa, que estrenaron Valero y Vico en el Teatro Apolo con gran éxito, y acerca del cual dijo el crítico y académico Picón: “La forma en que Novo ha escrito su drama basta para considerarle como un poeta de los que no abundan; sabe hacer sentir, pero su principal cualidad es el vigor. La versificación, sin dejar de tener toda la espontaneidad que puede conservar una obra muy cuidada, es correcta, fácil y llena de pensamientos bellísimos. Es un poeta de la raza de Harzenbusch y de Gil y Zárate”.

Al año siguiente publicó Historia de las exploraciones árticas hechas en busca del Paso del Nordeste, prologada por Fernández Duro, obra de cuyo valor científico da idea el hecho de que el descubridor de este paso, Nils A. Nordenskjöld, escribiera al autor una carta, que figura reproducida en la segunda edición del libro, en la que el sueco afirmaba que era la más completa aportación hecha hasta entonces a la historia de aquellas expediciones. En 1881 apareció su recopilación Sobre los viajes apócrifos de Juan de Fuca y de Lorenzo Ferrer Maldonado, realizada por encargo del entonces ministro de Fomento, conde de Toreno, con destino al Congreso Internacional de Americanistas, a la sazón celebrado en Madrid, obra en la que quedó esclarecida la verdad acerca del tema. A continuación vino la que está conceptuada como su obra maestra de carácter histórico y es la Historia de la guerra de España en el Pacífico, aparecida en 1882. Tuvo tan singular acogida, tanto en España como en América, que se dio el caso de ser su mayor apologista el propio historiador Vicuña Malena, tenido por implacable antagonista, según el propio Novo consignó algún tiempo después en su artículo “Un noble enemigo”. Acerca de ella dijo Fernández de Béthencourt: “Se consideró su publicación como un verdadero servicio prestado por el autor a la América española y a su propio país, dado —dice el historiador chileno— que nada acerca más a los hombres y a los pueblos, después de sus enojos, que la santa verdad. Acabada obra de paz, hecha con un espíritu independiente hasta lo sumo, imparcial sobre todo encomio, mucho más tratándose de personas, hechos y cosas casi del momento, ella constituye una página hermosa de nuestra historia contemporánea, en que el heroísmo de los reñidos combates fueron el asombro y la admiración de los extraños; página que no puede menos de ser leída con emoción intensa, que sube de punto cuando nos fijamos hoy en los renglones con que concluye, y donde hacía el autor los más levantados votos, cuya realización, desgraciadamente, no ha consentido después nuestro destino”.

Poco después, en 1884, escribía Novo el drama titulado Corazón de hombre y la comedia Hombre de corazón, defendiendo en el primero el divorcio y atacándolo en la segunda. Se estrenó aquél con gran éxito en el Teatro Español; pero con la comedia ocurrió un caso tan curioso como raro. Fue que el autor retiró su obra del Teatro de la Princesa el mismo día en que debía estrenarse, por creer firmemente, contra el parecer de todos, y después de asistir al ensayo general, que había de ser un fracaso. Pasados muchos años, el autor continuó opinando de igual modo y no permitió nunca que el trabajo fuera representado, a pesar de los requerimientos que se le hicieron.

En el mismo año y el mismo teatro, se representó con gran éxito otra comedia en tres actos, Un archimillonario, de la cual el crítico y académico Fernández Flórez escribió: “Esta comedia rompe con los patrones actuales, no es imitación de las obras de los dramáticos famosos del día, trae nuevos personajes, situaciones nuevas y desenlaces nuevos”. Con razón decía el ilustre Tamayo después de haber visto la obra: “Novo y Colson ha descubierto uno de esos criaderos de diamantes que los autores dramáticos descubren cada veinte años. Esta obra demuestra en su autor condiciones excepcionales; esa virilidad, esa frescura de corazón, esa constante nobleza, honradez y sanidad de sentimientos que en la obra resplandecen, a la par que la fortifican, esparcen aromas y difunden simpatías tan raras como preciosas en el teatro”. No es extraño, pues, que la comedia se tradujera al italiano, y que al estrenarse en Génova por el eminente actor Novelli, éste telegrafiase a La Época: “Con éxito extraordinario se ha estrenado en italiano El archimillonario, de Novo y Colson. Continuos aplausos interrumpieron la representación, promoviéndose al final una ovación extraordinaria”. Del más alto rango historiográfico son también las dos obras de Novo que siguen cronológicamente a las anteriores. Una de ellas, La vuelta al mundo por las corbetas “Descubierta” y “Atrevida”, desde 1789 a 1794, que vio la luz en 1885, constituye una aportación enriquecedora del acervo integrante de la crónica naval española. La otra obra, Estudio crítico de las escuadras europeas, aparecida en 1888, proclama la competencia de Novo, y su dedicación a los temas marítimos de altura, como lo patentiza el hecho de que suscitara comentarios encomiásticos por parte de los críticos navales de Alemania e Italia, países donde era ostensible el empeño por acrecentar la potencia bélica de sus armadas.

En 1890 obtuvo el más grande de sus triunfos como autor, con el estreno en el Teatro Español del drama en tres actos La bofetada. Celebrado por los principales críticos, sobresalió entre ellos el padre agustino Blanco García al decir: “No es un drama de tantos el que llamó tan poderosamente la atención del público y removió sus entusiasmos. Nada de tragedia cómica con abigarrados colorines, ni de melodrama destilando sangre; aquí no se confunde la emoción estética con los ataques convulsivos, porque el autor tiene el buen gusto de herir directamente el alma sin perturbar los nervios… Todo es admirable en los caracteres del marqués y de su hijo, caracteres complicados y de difícil estudio. El del marqués es una creación, cuya trágica sublimidad se va agigantando de escena en escena hasta el final de la obra, aun cuando se oculta discretamente entre la penumbra de lo misterioso”. Las representaciones de este drama duraron en el Teatro Español treinta noches consecutivas, lo que salvó aquel año la situación económica de la empresa. Representado posteriormente en provincias, en todas partes obtuvo el mismo brillante éxito que en Madrid, siendo de destacar que el director de La Revue Internationel de Paris, que asistió al estreno, decía en un largo artículo que publicó en la capital francesa: “Rarement j’ai vu une piece plus émouvante faisant naître des sentiments plus nobles et plus divers dans l’âme”.

Continuó Novo escribiendo para el teatro, estrenando con gran éxito la zarzuela en dos actos Todo por ella, con música del maestro Ruperto Chapí. Después llevó al Teatro de la Princesa un drama titulado El pródigo, que el público acogió con cierta frialdad, y aún cuando algún crítico elogió “sus situaciones conmovedoras e interesantes, los recursos escénicos hábil y diestramente manejados, las frases felices, etc.”, la actitud de los morenos, hizo que Novo lo retirase de la escena a los pocos días.

El juguete cómico Estado y Marina, que se estrenó en el Teatro Lara, agradó extraordinariamente por lo interesante y gracioso del argumento, y por lo bien que en él se emplea el tecnicismo marítimo, y no menor aplauso mereció en el Teatro de la Comedia el drama titulado Altezas del honor.

En el año 1900 aún dio a la escena Novo, en el Teatro Apolo, la zarzuela Los garrochistas, con música de Salvador Viniegra, tan famoso músico como pintor. Acerca de esta zarzuela dijo el Heraldo de Madrid: “Es un gran éxito para su autor el haber triunfado prescindiendo de verduleras, chulapos y mozos de estoque”. Después de esto no volvió Novo a llevar a la escena otros trabajos suyos, aunque existe constancia de haber escrito un sainete titulado Una hora en la terraza, el drama en tres actos La presa del león y algunas otras obras dramáticas, como Las bodas de Camacho el rico.

Todavía cabe enumerar en el sector de la historiografía en que se polariza lo científico o técnico y lo histórico, la conferencia leída en el Ateneo de Madrid sobre Magallanes y Elcano, donde hizo una apoteosis del primer viaje de circunnavegación del globo, y su Estudio para el resguardo de las costas de Cuba.

Novo, que había escrito también para los periódicos de Madrid multitud de artículos políticos, de crítica literaria, y narrativos, fundó en 1896 el semanario Mundo Naval Ilustrado, en el cual, entre otros escritores, colaboraron Echegaray y Valera. El periódico obtuvo gran aceptación; pero la ruina de la Marina y la pérdida de las colonias motivaron la desaparición; pero en sustitución fundó, poco después Novo el Diario de la Marina, donde como director hizo y promovió una campaña pidiendo el pronto renacer del poderío naval. Aún tuvo tiempo para publicar una serie de cuentos y artículos anecdóticos que salieron a la luz en la Ilustración Española y Americana con la serie de artículos titulados Dichos y hechos de españoles célebres; para poner prólogos a varios libros de historia y de viajes, y para dar conferencias en el Ateneo de Madrid sobre asuntos marítimos.

Cuando Isaac Peral presentó los planos de su submarino a examen del Ministerio de Marina, Novo promovió y sostuvo en la prensa diaria la necesidad de que el Gobierno concediera los créditos suficientes para construir el submarino de Peral, y cuando se logró pidió y obtuvo el permiso para asistir como tripulante a las todas pruebas del buque, hasta que el Gobierno le retiró la autorización concedida, a causa de que el capitán general de Cádiz le achacó a Novo, erróneamente, los ataques que la prensa le dirigía.

Pero la labor a la que Novo Colson dedicó la mayor parte de su vida es la obra humanitaria del salvamento de náufragos. Por su iniciativa se fundó la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos y durante 35 años desempeñó el cargo de secretario general de la institución.

En 1896 fue proclamado diputado a Cortes y diputado provincial de Madrid. El 31 de diciembre de 1902 se le concedió la Gran Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco, por servicios especiales prestados como teniente de navío retirado, con categoría de jefe. Años después se le eligió miembro numerario de las Reales Academias de la Historia y Española; su ingreso en la primera, para ocupar el sillón vacante por la muerte de Cesáreo Fernández Duro, tuvo lugar el 14 de febrero de 1909 y su discurso de ingreso, titulado El Poder Naval, fue contestado por Francisco Fernández de Béthencourt. El ingreso en la Real Academia Española, sin oposición, se verificó el 30 de mayo de 1915, en la vacante del conde de Casa Valencia, y su discurso, titulado Los cantores del mar, fue contestado por Daniel Cortázar. Además fue proyectista del Teatro Nacional en la plaza de Santa Ana.

Hasta su fallecimiento de muerte natural en Madrid, Novo se dedicó casi en exclusividad a la labor humanitaria que le imponía su cargo de secretario general de la Sociedad de Salvamento de Náufragos. El año 1913, en el gran volumen Teatro, de más de 800 páginas, con prólogo de Fernández de Béthencourt, aparecen reunidas las catorce piezas escritas entre los años 1878 y 1905, de las que doce reconoce el autor como verdaderos éxitos en su autobiografía, publicada en la revista titulada Gente Vieja.


Obras de ~: Un marino del siglo XIX ó Paseo científico por el Océano, Madrid, Imprenta de T. Fortanet, 1871; La manta del caballo, drama en tres actos y en verso, Madrid, Boletín de la Librería de Murillo, 1878; Última teoría sobre la Atlántida, disertación leída en la Sociedad Geográfica de Madrid, Imprenta de Rojas, 1879; Historia de las exploraciones árticas hechas en busca del paso del Nordeste, Madrid, Imprenta de T. Fortanet, calle de la Libertad n.º 29, 1880; Sobre los viajes apócrifos de Juan de Fuca y de Lorenzo Ferrer Maldonado, Madrid, Imprenta de T. Fortanet, 1881; Anécdotas auténticas de españoles célebres. El poeta de los desafíos: Ramón de Campoamor, Madrid, s. l., [c. 1882]; Historia de la guerra de España en el Pacífico [Negociaciones diplomáticas con el Perú. La anexión de Santo Domingo. Expedición a México, sucesos de Talambo, ocupación de las islas Chinchas, el conflicto del 5 de febrero. Revolución en el Perú, el combate de Abato, bombardeo de Valparaíso y combate del Callao], Madrid, Imprenta de T. Fortanet, 1882; Vasco Núñez de Balboa, drama histórico en tres actos y un prólogo, Madrid, Imprenta y Fundición de Manuel Tello, 1882; El combate del Callao por Pedro Novo y Colson, Madrid, Imprenta La Esfera, 1883: Historia de la guerra de Chile en España 1863-1866 [cuadros y episodios comentados, arreglados y extraídos de la Historia de la guerra de España en el Pacífico, publicada por B. Vicuña Mackena], Santiago de Chile, Imprenta Vitoria de H. Izquierdo y Cía., 1883; Corazón del hombre, drama, Madrid, Imprenta M. P. Montoya y Cía., 1884; Viaje político-científico alrededor del mundo por las corbetas Descubierta y Atrevida al mando de los capitanes de navío Alejandro Malaspina y José de Bustamante y Guerra desde 1789 a 1794, Imprenta de la Viuda e Hijos de Abienzo, 1885; Un archimillonario, comedia en tres actos y en prosa, Madrid, Imprenta de Fortanet, 1886; Las Escuadras Europeas [cartas dirigidas al barón Ivo Benko de Boinik, teniente de navío de la marina austríaca], Imprenta de M. T. Montoya, 1888; Todo por ella, zarzuela, Madrid, Imprenta de José Rodríguez, 1890; La bofetada, drama, Madrid, Imprenta de José Rodríguez, 1890; Magallanes y Elcano, conferencia en el Ateneo, Madrid, Imprenta de Sucesores de Rivadeneyra, 1892; La Marina en la isla de Cuba, estudio para el resguardo de sus costas (publicado en El liberal de Madrid con el seudónimo de N. de Gades), Imprenta Viuda de M. Minuesa de los Ríos, 1895; Altezas de honor, drama, Madrid, Imprenta de Evaristo Odriozola, 1896; Promesa cumplida. Por mar y por tierra (Historias marinas y cuentos), Madrid, Imprenta Hijos de M. G. Hernández, 1898; Los garrochistas, zarzuela, Madrid, Imprenta R. Velasco, 1899; Discursos leídos [el 14 de febrero de 1909] ante la Real Academia de la Historia en la recepción pública del Excmo. Sr. D. Pedro de Novo y Colson [El poder naval]: contesta en nombre de la corporación el Excmo. Sr. D. Francisco Fernández de Bethencourt, Madrid, Imprenta de los Hijos de M. G. Hernández, 1909; Teatro de Pedro Novo y Colson, pról. de F. Fernández de Béthencourt, Madrid, Imprenta de los Hijos de M. G. Hernández, 1913; Discursos leídos ante la Real Academia Española en la recepción pública del Excmo. Sr. D. Pedro Novo y Colson el día 30 de mayo de 1915 [Los cantores del mar]: contesta en nombre de la corporación el Excmo. Sr. Don Daniel de Cortázar, Madrid, Imprenta de los Hijos de M. G. Hernández, 1915; Miscelánea por Pedro Novo y Colson, Madrid, Imprenta del Ministerio de Marina, 1925; Viaje al Río de la Plata en el siglo XVIII, Buenos Aires (Argentina), Imprenta la Facultad, 1938; Andanzas de Don Quijote en tierra manchega, Madrid, Imprenta Hauser y Menet, 1944.

Fuentes y bibl.: Archivo-Museo don Álvaro de Bazán (El Viso del Marqués, Ciudad Real), Exps. personales, leg. 620/835, 1932.

VV.AA., Enciclopedia universal ilustrada, t. XXXVIII, Madrid, Espasa Calpe editores, 1955, págs. 1362-1363; C. Martínez-Valverde, “Biografía de Pedro Novo y Colson”, en VV. AA., Enciclopedia general del mar, t. VI, Barcelona, Ediciones Garriga, 1957, págs. 453-456; A. Palau y Dulcet, Manual del librero hispanoamericano, t. XI, Barcelona, Librería Palau, 1958, págs. 214-215; J. Arencibia de Torres, Diccionario biográfico de literatos, científicos y artistas militares españoles, Madrid, E y P Libros Antiguos, 2001; Lista de obras de la Biblioteca, Madrid, Museo Naval de Madrid, 2007.


Biografía escrita por José María Madueño Galán procedente del Diccionario Biográfico Español.

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