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Pedro Gómez de la Serna y Tully

Mahón (Islas Baleares), 21.II.1806 – Madrid, 12.XII.1871. Jurista y político.

Hijo del brigadier Gaspar Gómez de la Serna, comendador de la Orden de Calatrava, y de Ana Tully y Dornbush, la familia se trasladó pronto a Madrid. En la capital, cursó los estudios de bachillerato en las Escuelas Pías y los de Leyes en la Universidad de Alcalá de Henares, alma mater donde impartió, siendo todavía estudiante, clases de Derecho Romano y ganó más tarde la cátedra de Derecho Civil y Práctica Forense.

Su creciente prestigio como profesor lo llevó a asumir en la Universidad de Madrid la cátedra de Legislación Comparada —primera de esta disciplina en el mundo— y a ejercer el cargo de rector. En lo profesional, ejerció como abogado y perteneció a la Junta del Colegio de Madrid.

Fundada en 1843 la Comisión de Codificación, se integró en ella y fue ponente de diversas reformas legales, destacando su intervención en la elaboración de la Ley Hipotecaria de 1861, cuya exposición de motivos —de lectura obligada para comprender los principios informadores del registro de la propiedad— redactó.

En el ámbito judicial ocupó los dos cargos más importantes: fiscal (1854) y presidente del Tribunal Supremo (por decreto de 20 de julio de 1869). Para el primero fue nombrado en 1853 y, como tal, dejó dictámenes muy documentados acerca de la censura del teatro o como el emitido en 1855 a favor de la bula pontificia que declaraba dogma de fe el misterio de la Inmaculada Concepción de María. El segundo de los cargos, en que destacó por sus brillantes discursos de apertura de tribunales, lo desempeñó desde 1869 hasta su muerte.

De ideas liberales y progresistas, hubo de exiliarse con Espartero a Londres durante el período absolutista.

En el ámbito político, fue corregidor o gobernador civil de Guadalajara (1836-1839) y de Vizcaya (1839), subsecretario y ministro de Gobernación (entre el 19 de mayo y el 23 de julio de 1843) con Gómez Becerra. En esos meses al frente del Ministerio, entre otras cosas, impulsó la instrucción pública, erigió la Escuela de Ingenieros de Montes de Madrid, la Escuela de Administración para funcionarios públicos y trasladó la Universidad de Madrid desde el edificio de las Salesas Nuevas al del noviciado de los jesuitas en la calle de San Bernardo. Posteriormente, en el efímero gabinete presidido por Ángel Saavedra, duque de Rivas, ocupó la cartera de Gracia y Justicia por un día (entre el 18 y el 19 de julio de 1854).

En sus años de plenitud alcanzó altas distinciones. Fue académico de tres Reales Academias: la Matritense de Jurisprudencia —de la que fue presidente—, la de la Historia y la de Ciencias Morales y Políticas. En la Real Academia de la Historia sustituyó a Pedro Sainz de Baranda y tomó posesión el 6 de junio de 1856 disertando sobre Reinado de Alfonso X el Sabio e influencia que ha ejercido en los siglos posteriores. Fue tesorero de esta Real Academia desde noviembre de 1864 hasta su fallecimiento. En cuanto a la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, formó parte de la mitad de sus primeros individuos nombrados por la Corona a propuesta del Gobierno por Real Decreto de 30 de noviembre de 1857, ocupando la medalla n.º 5. Fue nombrado secretario interino de la corporación en junta preparatoria de 26 de noviembre de 1857, cargo en el que fue elegido por la Academia el 12 de abril de 1859 —año en que fue también tesorero interino entre enero y junio— y reelegido posteriormente hasta su muerte.

Diputado a Cortes por Soria (en las elecciones de 1839, 1841 y 1854), por Segovia (en 1843) y por Orense (en 1846), fue senador vitalicio en la legislatura 1859-1860 y recibió, entre otras condecoraciones, la Gran Cruz de Carlos III y el Toisón de Oro. Esta última distinción fue, en su caso, la primera concedida por Alfonso XII, y fue elegido para ella el 20 de mayo de 1870, recibiendo el Collar que había devuelto Manuel de Seijas Lozano.

El 29 de julio de 1847 había casado en Madrid con María del Carmen de la Peña y Barragán. Elegido senador por Soria en 1871, falleció a finales de ese mismo año y fue enterrado en la sacramental madrileña de San Isidro.

Su producción abarca tanto el Derecho Público como el Privado e incluye obras de Derecho Romano e Historia del Derecho. Sus discursos académicos fueron cauce para ofrecer, desde las corporaciones mencionadas, estudios que constituían rigurosas reflexiones y que enriquecieron la historiografía y la doctrina jurídica.

Cultivador de varias disciplinas jurídicas, enriqueció la doctrina del XIX e influyó en la legislación española, participando también en la vida política y perteneciendo, en diversos períodos, a los tres poderes del Estado.


Obras de ~: Instituciones del Derecho administrativo español, Madrid, Imprenta de Vicente Lalama, 1843; con J. M. Montalbán, Tratado académico forense de procedimientos judiciales, Madrid, Librería de Sanchez [Imprenta de la Compañía de Impresores y Libreros del Reino], 1853; Curso histórico exegético del Derecho romano comparado con el español, Madrid, 1856 (reed. Madrid, V. é hijas de A. Peñuelas, 1874, y Madrid, Librería de Gabrièl Sanchez, 1886); El reinado de D. Alfonso el Sabio e influencia que ha ejercido en los siglos posteriores, Madrid, Real Academia de la Historia, 1858; Ley hipotecaria comentada y concordada, Madrid, Imprenta de la Revista de Legislación, 1862; Elementos del Derecho civil y penal de España, Madrid, Sanchez, 1865 (11.ª ed. corr. y aum. por J. M. Montalbán, Madrid, G. Alhambra, 1874); El Código de D. Alfonso el Sabio conocido con el nombre de las Siete Partidas (Introducción Histórica), Madrid, Editorial San Martín, 1872; Prolegómenos del Derecho, Madrid, G. Alhambra, 1875 (7.ª ed.).

Bibl.: J. M. Montalbán, “Don Pedro Gómez de la Serna”, en Revista General de Legislación y Jurisprudencia (1871), págs. 486 y ss.; A. Goicoechea, “Pedro Gómez de la Serna”, en Jurisconsultos españoles, Madrid, Academia de Jurisprudencia y Legislación, 1911, págs. 141 y ss.; Marqués de Siete Iglesias, “Real Academia de la Historia. Catálogo de sus individuos. Noticias sacadas de su archivo”, en Boletín de la Real Academia de la Historia, t. CLXXV, c. III (septiembre-diciembre de 1978), págs. 551-552; R. Gibert, Ciencia jurídica española, Granada, 1983, pág. 43; J. F. Lasso Gaite, El Ministerio de Justicia. Su imagen histórica (1714-1981), Madrid, Imprenta Sáez, 1984, págs. 100-101; J. M. Cuenca Toribio y S. Miranda García, El poder y sus hombres. ¿Por quiénes hemos sido gobernados los españoles? (1705-1998), Madrid, Editorial Actas, 1998, págs. 562-565; A. Ceballos-Escalera y Gila (dir.), La Insigne Orden del Toisón de Oro, Madrid, Palafox & Pezuela, 2000, pág. 542; J. M. Castán Vázquez, “Pedro Gómez de la Serna”, en R. Domingo (ed.), Juristas Universales, vol. III, Madrid-Barcelona, Editorial Marcial Pons, 2004, págs. 201- 203; B. Pellistrandi, Un discours national? La Real Academia de la Historia entre science et politique (1847-1897), Madrid, Casa de Velázquez, 2004, pág. 397; J. M. Castán Vázquez, “El académico D. Pedro Gómez de la Serna”, en Anales de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, n.º 39 (2009), págs. 595-607; P. Ramírez Jerez, “Pedro Gómez de la Serna y Damián Isern: Dos baleares en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas”, en Memòries de la Reial Acadèmia Mallorquina d’Estudis Genealògics, Heràldics i Històrics, n.º 24, (2014) pág. 127 – 143.


Biografía escrita por José María Castán Vázquez procedente del Diccionario Biográfico Español.

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