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Marcial Antonio López Quílez. Barón de La Joyosa (I)

Daroca (Zaragoza), 30.VI.1788 – Madrid, 30.IV.1857. Político y jurista.

Era hijo de Pedro López, farmacéutico, y de Cenona Quílez, y si bien algunas biografías sitúan su nacimiento en el pueblo turolense de Peracense, estuvo avecindado en Daroca y fue alumno de las Escuelas Pías de esta localidad. Inició sus estudios de Derecho en Zaragoza y los terminó en la Universidad de Alcalá de Henares, donde aparece como colegial de San Pedro y San Pablo en 1806-1807.

De formación ilustrada, compartió tertulias literarias y políticas con Ramón de Salas, Meléndez Valdés, Muñoz Torrero, Toribio Núñez, Quintana y otros. Participó con frecuencia en las actividades de las Reales Sociedades Económicas como socio de pleno derecho, desde 1815, de la Aragonesa, a la que representaba en la de Madrid, donde presentó, en ese mismo año, una Memoria sobre los males que pueden producir los vicios en cada uno de los tres ramos de prosperidad pública, proponiendo una amplia reforma educativa. Una reflexión similar, titulada Sistema de educación pública general, obtuvo, también en 1815, una Medalla de Oro concedida por la Sociedad Económica de Granada.

Al iniciarse el Trienio Liberal, Marcial Antonio López fue elegido diputado a Cortes por Aragón en 1820 y secretario de las mismas en su primer período. Una semblanza parlamentaria, atribuida a Sebastián Miñano, le retrata como orador de voz potente y ademanes enfáticos, firme en sus convicciones y ocupado especialmente de las cuestiones relacionadas con su región y con la enseñanza primaria. Los liberales más radicales del Trienio criticaron después su moderación y le señalaron como anillero, es decir como miembro de la llamada Sociedad del Anillo, partidaria de la revisión de la Constitución de 1812 para otorgar mayor peso al papel de la Corona.

Además de su trabajo político en las Cortes, durante los años del Trienio Liberal tradujo y editó, en 1820, el Curso de política constitucional de Benjamin Constant, el teórico del liberalismo más célebre de la época. Este texto, en el que Marcial Antonio López reordenó según su criterio buena parte de la obra del autor suizo-francés, difundió el liberalismo constitucional en España y contribuyó de manera notable a la formación de los primeros liberales españoles. En esta misma línea, tradujo también del francés, en 1821, un manual de Instituciones de derecho natural y de gentes, que publicó para el uso de la juventud española, según se indica en el título completo de la obra.

La restauración del absolutismo le obligó a marchar al exilio, posiblemente a Francia, aunque pocos años después volvió a España y en 1827 la Real Sociedad Económica de Valencia premió su Elogio de Don Gregorio Mayans y Siscar. Permaneció todavía un tiempo retirado de la política e instalado, al menos desde 1829, en Villanueva de Jiloca (Zaragoza), lugar de residencia de la familia de su esposa, Matea Abad, con la que no tuvo descendencia.

En 1832 dio a la imprenta una obra propia, titulada Descripción de los más célebres Establecimientos Penales de Europa y los Estados Unidos, en la que recoge las teorías y la experiencia de los principales reformadores del sistema penitenciario de finales del xviii y primeros años del xix, especialmente de John Howard y de Jeremy Bentham. La obra expone los nuevos modelos arquitectónicos y organizativos para las prisiones, con el fin de aliviar las duras condiciones de vida de los presos y, a la vez, mejorar su vigilancia y abaratar los gastos de su confinamiento. Aunque sus propuestas no fueron aplicadas inmediatamente, este trabajo contribuyó notablemente a la difusión de las reformas que se estaban llevando a cabo en Europa y sirvió, a largo plazo, de guía para abordar la transformación de las prisiones en España.

A partir de la subida al trono de Isabel II, Marcial Antonio López se instaló con éxito entre la élite política e intelectual de Madrid. Fue miembro del Consejo Real de España e Indias y secretario de la reina María Cristina; catedrático de la Universidad Complutense e impulsor, como director de estudios, de su traslado a Madrid desde Alcalá de Henares en 1836. Perteneció a la Real Academia Española, de la que fue director entre 1845 y 1849; fue académico de la Real Academia de la Historia desde 1836, institución que dirigió en el período 1845-1846, y fue miembro también de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la que ejerció como secretario general entre 1834 y 1855.

En 1838 obtuvo el título de barón de Lajoyosa, por compra del mismo al marqués de Bélgida. En las tierras que llevaba incorporadas esta baronía creó una Escuela Práctica de Agricultura para la mejora de las técnicas agrícolas. En 1839 fue nombrado caballero de la Real Orden Española de Carlos III y en 1849 fue premiado con la Gran Cruz de Isabel la Católica por la tarea realizada en sus tierras de Lajoyosa.

En 1853 se casó en segundas nupcias con Rafaela Ximénez de Embún, con quien tuvo un hijo, que murió en la infancia, y una hija.


Obras de ~: Memoria sobre los males que pueden producir los vicios en cada uno de los tres ramos de prosperidad pública, 1815 (inéd.); Sistema de educación pública general, Madrid, 1820; Lo que espera la España de sus representantes en el próximo Congreso Nacional, 1820; Curso de política constitucional de Benjamin Constant, Madrid, Imprenta de la Compañía, 1820, 3 vols.; Instituciones de derecho natural y de gentes, escritas en francés por M. R., Madrid, Imprenta de la Compañía, 1821; Descripción de los más célebres Establecimientos Penales de Europa y los Estados Unidos, Valencia, Imprenta de D. Benito Monfort, 1832, 2 vols.; Elogio de don Gregorio Mayans y Ciscar, Valencia, 1832; Exposición en defensa del Duque de Osuna, ¿Madrid?, 1836; Discurso leido á la Real Academia de la Historia en Junta general de 27 de noviembre de 1846, Madrid, Eusebio Aguado, 1847; Discurso leído á la Real Academia de la Historia en Junta de 30 de Noviembre de 1849, Madrid, Eusebio Aguado, 1850; Discurso de despedida y acción de gracias a la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando en la Junta celebrada el 29 de Julio de 1855, Madrid, Imprenta de J. M. Alonso, 1855; Contestación al discurso de recepción de D. Evaristo San Miguel en la Real Academia de la Historia, el 3 de abril de 1853, Madrid, Matute y Compagni, 1858.

Bibl.: S. Miñano (atrib.), Condiciones y semblanzas de los diputados a Cortes para la legislatura de 1820 y 1821, Madrid, Imprenta de D. Juan Ramos y Compañía, 1821, págs. 7-8; E. Avinareta y T. Bertrán Soler, Mina y los proscriptos, Argel, Imprenta de la Colonia, 1836, págs. 8 y 25-26; J. Beneyto, La escuela iluminista salmantina. Discurso leído en la apertura del curso académico 1949-50, Salamanca, 1949; P. Fraile, Un espacio para castigar. La cárcel y la ciencia penitenciaria en España (siglos xviii-xix), Barcelona, Ediciones del Serbal, 1987, págs. 143-151; A. Gil Novales (dir.), Diccionario biográfico del Trienio Liberal, Madrid, El Museo Universal, 1991, pág. 371; VV. AA., Una hora de España: VII centenario de la Universidad Complutense, catálogo de exposición, Madrid, Universidad Complutense, Ayuntamiento, Fundación Caja de Madrid, 1994, pág. 314; J. Fuertes Marcuello, Lajoyosa. Un pueblo, un título nobiliario, un hombre, Zaragoza, Diputación Provincial, 1995; M. L. Sánchez-Mejía, “Benjamin Constant en España (1820-1825)”, en Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, n.os 32-33 (diciembre de 1998), págs. 109-121. 


Biografía escrita por María Luisa Sánchez-Mejía procedente del Diccionario Biográfico Español.

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