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Manuel Gómez-Moreno Martínez

Granada, 21.II.1870 – Madrid, 7.VI.1970. Arqueólogo, epigrafista e historiador del Arte.

Manuel Gómez-Moreno Martínez, representante de la mejor Generación del 98 española, fue primer hijo de Manuel Gómez-Moreno González y de Dolores Martínez Almirón, de un total de ocho hijos: Concepción, Sacramento, Eugenia, Carlos, Dolores, José y Mariana. La pareja se había casado un año antes, en 1869, al ganar su padre una plaza de profesor de Dibujo en el colegio de San Bartolomé y Santiago. Nació en una casa del siglo XVI, sobre las ruinas de otra árabe en la plaza de Benalúa, en el seno de una familia de impresores y libreros liberales afrancesados desde su bisabuelo paterno, José Manuel Gómez-Moreno, continuada por su abuelo Carlos Gómez-Moreno Puchol. Sus hijos optaron por nuevos rumbos artísticos, eligiendo el hermano mayor de Manuel Gómez-Moreno González la música y él la pintura. Vivió dos años en Roma con su padre, que había sido becado entre diciembre de 1878 y 1880 para desarrollar estudios en Historia del Arte y Pintura por la Diputación de Granada. En Roma, el joven Gómez-Moreno quedó impactado de su arquitectura y museos.

El padre, Manuel Gómez-Moreno González, ya era una persona clave sobre las antigüedades de Granada, pues organizó su Museo Arqueológico y fue secretario de la Comisión Provincial de Monumentos entre 1870 y 1878. Junto a él fue gestándose su futura afición por las antigüedades acompañando a su padre en sus excursiones a yacimientos.

Por consejo de M. Rodríguez de Berlanga, amigo de su padre, Manuel Gómez-Moreno se convirtió en el ayudante de E. Hübner, catedrático de Filología Clásica de la Universidad de Berlín, para calcar inscripciones romanas en 1886, durante la elaboración del suplemento del volumen II del Monumenta Linguae Ibericae, lo que le permitió una excelente formación práctica como epigrafista desde muy joven.

Cursó la carrera de Filosofía y Letras en Granada, entonces de tres años, entre 1886 y 1889, porque la familia no podía permitirse mandarle a estudiar Arquitectura a Madrid. Justo al finalizar sus estudios ingresó brevemente en el seminario diocesano, pero salió pronto, al no tener segura su vocación, aunque sí ingresó su tercera hermana, Eugenia, en las hijas de la Caridad.

Una vez licenciado, con diecinueve años, desde septiembre de 1889 comenzó a impartir clases de Artes Decorativas en la Escuela de Artes y Oficios y colaboraba en la copia y restauración de cuadros, gracias a que su padre había obtenido en la Escuela una plaza de profesor de Composición Decorativa ese mismo año, por oposición. Esta labor la complementó, desde 1895, con veinticinco años, cuando consiguió otro trabajo como profesor de Arqueología Sagrada, Dibujo y Lengua Griega en el seminario del Sacromonte, ingresos que le permitieron recorrer buena parte de Andalucía, a la vez que colaboraba con su padre en el Centro Artístico de Granada.

La convocatoria de una oposición a cátedra de Historia del Arte en la Escuela Central de Artes y Oficios de Madrid hizo que tomase la decisión de mudarse a Madrid a fines de 1898 para preparar las oposiciones. Allí permaneció hasta que tuvo que regresar, porque se anularon las oposiciones, incorporándose de nuevo a la Escuela de Artes y Oficios que ahora dirigía su padre desde 1899.

La clave para su futuro fue que trabó buena amistad con un amigo también granadino de su padre, Juan Facundo Riaño, director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y académico de la Historia, que había estudiado en la Universidad de Granada e impartido allí la cátedra de Árabe, quien lo invitaba todos los miércoles a cenar en su casa junto a otros amigos, y los domingos se reunía un numeroso grupo con el malagueño Francisco Giner en el bosque de El Pardo.

Riaño propuso al ministro de Fomento a Gómez- Moreno como candidato para elaborar el Catálogo Monumental de Ávila. Su designación en junio de 1900 permitió a Gómez-Moreno regresar a Madrid con treinta años, labor que continuó con el Catálogo Monumental de Salamanca entre septiembre de 1901 y junio de 1903. El 29 de mayo de 1903, cansado de deambular solo por Ávila y Salamanca, se casó con Elena Rodríguez- Bolívar López, hija pequeña del antiguo presidente de la Diputación de Granada y amigo de la familia, Manuel Rodríguez-Bolívar Oliva y Carmen López Romero. Era sobrina de Francisco Giner de los Ríos, que estaba casado con su tía, Elena López Romero. Pronto se sucedieron los hijos, Manuel en 1904, que falleció por enfermedad en 1907 sin cumplir los tres años; en 1905, José, que falleció en 1912 con siete años; María Elena en 1907; Natividad en 1908; Carmen en 1909 y Eugenio en 1915.

Avanzado 1903 comenzó el Catálogo Monumental de Zamora, que entregó a fines de 1905, y simultáneamente publicó Arquitectura tartesia: la necrópoli de Antequera, donde demostró su conocimiento de la prehistoria española.

Tuvo serios problemas para obtener la concesión del Catálogo Monumental de León por el nombramiento de un nuevo ministro de Instrucción Pública, que lo pudo comenzar en julio de 1906. Pero al terminar su redacción a lo largo de 1909, no obtuvo el Catálogo de Granada, reincorporándose a la Escuela de Artes y Oficios de Granada, que dirigía su padre.

La creación por su protector, Francisco Giner de los Ríos, de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas en 1907, una antigua idea de Riaño, que pasó a presidir Santiago Ramón y Cajal, tuvo su continuidad en la inmediata creación en marzo de 1910 del Centro de Estudios Históricos, dirigido por Ramón Menéndez Pidal, al que se incorporó Gómez-Moreno en mayo de 1910. Disponía de una sección de Arte, que en 1914 se desdobló en Arte, dirigida por Elías Tormo Monzó, quien se incorporó más tarde, y la sección de Arqueología a cargo de Manuel Gómez-Moreno.

El esfuerzo de Gómez-Moreno se dirigió en 1910 a la redacción de Iglesias mozárabes. Arte español de los siglos ix a xi, que implicó numerosas visitas acompañado de un equipo formado por el arquitecto Francisco de Paula Nebot, el entonces estudiante de Arquitectura Leopoldo Torres Balbás y Juan Allende-Salazar, todos alumnos de su primer curso en el Centro de Estudios Históricos. El objetivo era estudiar las iglesias con arcos de herradura cuya primera evidencia encontró Gómez- Moreno en Santa María de Melque (Toledo) en 1906. La muerte de Juan Catalina García y López en 1911 auguraba un conflicto entre los aspirantes a la cátedra de Arqueología, y se decidió crear también una nueva cátedra de Arqueología Árabe en la Universidad Central en 1912. Ante estas convocatorias de oposiciones, Gómez-Moreno realizó los cursos de doctorado y finalizó su tesis sobre Arqueología Mozárabe que defendió el 27 de junio de 1911, ganando la oposición a la cátedra de Arqueología Árabe el 2 de junio de 1913, con cuarenta y tres años. Resultado de impartir esta asignatura durante veintiún años fue el volumen El Arte Árabe Español hasta los Almohades. Arte Mozárabe.

Su entrada en la Real Academia de la Historia, el 27 de mayo de 1917, por su experiencia con Hübner (1892), y conocimientos en paleografía y latín medieval, se debió al padre Fidel Fita. Una de sus aportaciones más significativas fue la trascripción de los signos ibéricos, pero la ausencia de explicaciones sobre el método que había seguido para transcribir la lengua ibérica y el rechazo frontal que tuvo el trabajo inicial de Gómez-Moreno (1922) sobre el plomo de Alcoy por parte del académico berlinés Hugo Schuchardt (1922), llevó aparejado que su trabajo apenas tuviera repercusión a nivel internacional, donde se siguió manteniendo la transcripción del ibérico propuesta por Hübner (1893).

Otro empeñó fundamental fue la realización de una revista de calidad que representase al Centro de Estudios Históricos, plasmada finalmente en 1925 con la creación del Archivo Español de Arte y Arqueología, con formato cuatrimestral, bajo la dirección de Manuel Gómez-Moreno y Elías Tormo.

Paralelamente, fue accediendo a cargos institucionales, entre los cuales merecen destacarse el de director del Instituto Valencia de Don Juan en 1925 o la organización de la sección de Arte de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 con cerca de cinco mil piezas, su nombramiento, a petición de Tormo, entonces ministro de Instrucción Pública, como director general de Bellas Artes entre el 1 de febrero de 1930 y el 30 de diciembre en que dimitió, o su entrada como académico de número en la Real Academia de San Fernando el 14 de junio de 1931.

Una de las aportaciones fundamentales de Gómez- Moreno fue la redacción de diferentes decretos sobre el patrimonio arqueológico y monumental español. En 1911, por encargo del ministro de Instrucción Pública, redactó el borrador la Ley de Excavaciones Arqueológicas que, reformado por José Herrero, fue promulgada el 7 de julio de 1911, y desarrollada en el Reglamento de 1 de marzo de 1912, para tratar de regular las excavaciones en España. Esta normativa la continuó con la redacción del borrador de la Ley de Conservación de Monumentos Histórico-Artísticos de 4 de marzo de 1915, donde se planteaba la elaboración de un inventario de todos los monumentos histórico-artísticos en España y se eliminaba cualquier limitación sobre la mayor o menor antigüedad del edificio.

Durante el desempeño por Gómez-Moreno de la Dirección General de Bellas Artes en 1930 consiguió la creación de zonas monumentales de España, bajo la responsabilidad de un arquitecto en cada una de ellas. También durante su mandato se procedió a llevar a la práctica la tramitación de numerosos expedientes de declaración de monumentos nacionales históricoartísticos, que fueron aprobados por el siguiente director general de Bellas Artes, ya durante el primer Gobierno de la República, que ocupó su discípulo el historiador del arte malagueño Ricardo de Orueta.

Se jubiló anticipadamente, a inicios de 1935, pues cumplía en febrero los sesenta y cinco años, aunque podía continuar hasta los setenta, afectado por no haber ganado Juan de Mata Carriazo la cátedra de Arqueología de la Universidad Central de Madrid y cansado por el traslado de las clases desde el curso 1933-1934 a la nueva Ciudad Universitaria en Moncloa, sin medios de transportes adecuados y con insuficiente material docente, lo que provocó un drástico descenso del número de alumnos.

Durante la Guerra Civil, al emigrar Menéndez Pidal a Francia y Elías Tormo a Roma, Gómez-Moreno continuó con Francisco Sánchez Cantón la publicación del Archivo Español de Arte y Arqueología, principal prioridad republicana para dar una imagen de normalidad en el extranjero a pesar de la guerra. Simultáneamente, realizó una importante labor en la Junta de Incautación, Salvamento y Catalogación del Tesoro Artístico, que tenía su sede en el Museo Arqueológico Nacional y en el Museo del Prado. El momento más penoso fue la muerte de su único hijo varón, el tercero que perdía, Eugenio Gómez-Moreno, estudiante de Arquitectura, la carrera que había deseado hacer Gómez-Moreno, en el frente de Madrid en diciembre de 1938.

Después de la guerra, ingresó como académico de número en la Real Academia Española de la Lengua en 1942, lo que le animó a publicar su artículo más importante sobre la escritura ibérica, pero en un mal momento para su valoración internacional por la Segunda Guerra Mundial.

Nombrado en 1951 doctor honoris causa por la Universidad de Oxford, se le ofreció en 1956 la dirección de la Real Academia de la Historia, que rechazó y apoyó a Francisco Javier Sánchez Cantón. Simultáneamente, delegó en 1956 el puesto de anticuario en Joaquín María de Navascués, director del Museo Arqueológico Nacional, cuyo nombramiento como académico avaló en 1953 para continuar su labor y la precedente de Fidel Fita en la Real Academia de la Historia. Finalmente, mantuvo una estrecha relación con dos discípulos suyos que ocuparon la Dirección General de Bellas Artes, Antonio Gallego Burín desde 1951 y Gratiniano Nieto Gallo, quien lo sustituyó en 1961 hasta 1968.

Manuel Gómez-Moreno permaneció en una relativa buena condición de salud hasta los noventa y tres años, pero desde 1963 se le fueron manifestando los primeros síntomas de una esclerosis del bulbo raquídeo, con progresiva disminución de la movilidad junto a una creciente sordera. Después de haber cumplido cien años el 21 de febrero de 1970, falleció el 7 de junio de 1970 y algo después, su mujer, el 25 de febrero de 1972.


Obras de ~: con M. Gómez-Moreno González, Guía de Granada, Granada, 1892; Catálogo Monumental de la Provincia de Ávila, Ávila, Institución Gran Duque de Alba-Dirección General de Bellas Artes y Archivos, 1900-1901/1983; Catálogo Monumental de España. Provincia de Salamanca, I-II, Madrid, Dirección General de Bellas Artes, 1901-1903/1967; Catálogo Monumental de España. Provincia de Zamora (1903-1905), Madrid, Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, 1903-1905/1927; “Arquitectura tartesia: la necrópoli de Antequera”, en Boletín de la Real Academia de Historia, 47 (3) (1905), págs. 81-132; “Excursión a través del Arco de Herradura”, en Cultura Española (1906); Catálogo Monumental de España. Provincia de León (1906-1908), Madrid, Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, 1906-1909/1925; con J. Pijoán, Materiales de Arqueología Española. I. Escultura grecorromana. Representaciones religiosas clásicas y orientales. Iconografía, Madrid, Centro de Estudios Históricos, 1912; “De arqueología mozárabe”, en Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones, 2 (1913), págs. 89-116; Anales castellanos. Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia en la recepción de D. Manuel Gómez-Moreno, el 27 de Mayo de 1917, Madrid, Real Academia de la Historia, 1917; Iglesias mozárabes. Arte español de los siglos ix a xi, Madrid, Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, Centro de Estudios Históricos, 1919; “De epigrafía ibérica: el plomo de Alcoy”, en Revista de Filología Española, 9 (1922), págs. 341-366; “Sobre los íberos: el bronce de Ascoli”, en VV. AA., Homenaje a D. Ramón Menéndez Pidal, III, Madrid, Hernando, 1925, págs. 475-499; Las águilas del renacimiento español. Bartolomé Ordóñez, Diego Siloé, Pedro Machuca, Alonso Berruguete, Madrid, Instituto Diego Velázquez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 1941; “La escritura ibérica”, en Boletín de la Real Academia de la Historia, 112 (2) (1943), págs. 251-278; Misceláneas. Historia-Arte-Arqueología (dispersa, emendata, addita, inédita). Primera serie: La Antigüedad, Madrid, Instituto Diego Velázquez, CSIC, Silverio Aguirre, 1949; Arte árabe español hasta el siglo xii. Arte mozárabe. Ars Hispaniae. Historia Universal del Arte Hispánico, III, Barcelona, Instituto Amatller, 1951; Adam y la Prehistoria. Historia primitiva del hombre, Madrid, Tecnos, 1958; con J. de M. Carriazo, Memorias del reinado de los Reyes Católicos, que escribía el bachiller Andrés Bernáldez, Madrid, Biblioteca Reyes Católicos, Real Academia de la Historia, 1962.

Bibl.: J. A. Gaya Nuño, “Ante el centenario de Gómez Moreno. Historia de sus libros”, homenaje a don Manuel Gómez Moreno, en Archivo Español de Arte, 42 (165) (1969), págs. 1-12; A. Gallego Morell, Sesenta escritores granadinos con sus partidas de bautismo, Granada, Caja de Ahorros, 1970, págs. 68-70; M. Gómez-Moreno Martínez, “Don Manuel cuenta su vida en los años decisivos”, en VV. AA., Homenaje a Gómez-Moreno 1870-1970, Granada, Universidad, 1970- 1972, págs. 9-31; J. de M. Carriazo y Arroquia, “Con Don Manuel Gómez-Moreno en el Centro de Estudios Históricos”, en VV. AA., Homenaje al Profesor Carriazo, II, Sevilla, Universidad, Facultad de Filosofía y Letras, 1972, págs. XLI-LXI; J. de M. Carriazo y Arroquia, El maestro Gómez-Moreno contado por el mismo. Discurso leído el día 8 de Mayo de 1977, en su recepción pública, por el Excmo. Sr. D. Juan de Mata Carriazo y Arroquia y contestación del Excmo. Sr. D. Emilio García Gómez, Sevilla, Real Academia de la Historia, 1977; J. Álvarez Lopera, La política de bienes culturales del gobierno republicano durante la Guerra Civil, I-II, Madrid, Ministerio de Cultura, 1982; M.ª E. Gómez-Moreno Rodríguez, Manuel Gómez- Moreno Martínez, Madrid, Centro de Estudios Ramón Areces, 1995; P. García Isasti, “El Centro de Estudios Históricos durante la Guerra Civil española (1936-1939)”, en Hispania, 56 (194) (1996), págs. 1071-1096; J. P. Bellón, A. Ruiz Rodríguez y A. Sánchez Vizcaíno, “El archivo Gómez-Moreno: ibérico versus hispánico”, en A. Ruiz, A. Sánchez y J. P. Bellón (eds.), Los archivos de la arqueología ibérica: una arqueología para dos Españas, Torredonjimeno (Jaén), Universidad de Jaén, 2006, págs. 53-65; A. Mederos Martín, La Prehistoria española en Manuel Gómez-Moreno y su escuela: Cayetano de Mergelina, Juan de Mata Carriazo y Gratiniano Nieto Gallo (1870-1970), Madrid, Antiquaria Hispánica, Real Academia de la Historia (en prensa).


Biografía escrita por Alfredo Mederos Martín procedente del Diccionario Biográfico Español.

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