Biografía escrita por Carmen Sanz Ayán. Doctora en geografía e Historia con Premio Extraordinario. Catedrática en el Departamento de Historia Moderna de la Universidad Complutense de Madrid. Finalista del Premio Nacional de Historia (1990) y Premio Ortega y Gasset de Humanidades (1993). Vocal en la Fundación Española de Historia Moderna (2003). Secretaria de la Fundación Ideas e Investigaciones Históricas. Premio Nacional de Historia (2014). Académica de número de la Real Academia de la Historia, desde 2009 es vicesecretaria de la institución y desde 2014 académica responsable del Diccionario Biográfico Español.


Manuel Cortizos de Villasante. Hombre de negocios y financiero de Felipe IV.

Valladolid, 1605 – Madrid, 3.IX.1650.

Manuel Cortizos fue uno de los banqueros más importantes del reinado de Felipe IV. Nacido en Valladolid, con sólo cuatro años se trasladó a Madrid con sus padres, Antonio López Cortizos y su mujer Luisa de Almeida, cristianos nuevos de Braganza. Es posible que se beneficiaran del perdón decretado por Felipe III en enero de 1605, que propició la llegada de una importante entrada de judeoconversos portugueses a Castilla. Aquel lugar fue uno de los que contaba con más comerciantes de esta condición dispuestos a emigrar a principios del siglo xvii. Antonio Cortizos, una vez trasladado a la Corte, se dedicó a la importación de especias y piedras preciosas desde el Oriente y Brasil y de telas desde Flandes. Decidió dedicarse más tarde al comercio de lanas en grueso y en 1629 arrendó con sus hijos mayores, Antonio y el propio Manuel, las rentas de los derechos de exportación de lanas, utilizando a Manuel de Villasante como testaferro.

Manuel Cortizos, además de encabezar el arrendamiento de la renta de lanas junto con su padre y hermano entre 1631 y 1636 en compañía de otros portugueses, retuvo por algún tiempo el almojarifazgo de Indias. Su inclinación por administrar rentas aduaneras, claves para el control del comercio internacional, era ya más que evidente. En 1634 vivía en Madrid, en la calle de las Huertas, en las casas de otro hombre de negocio: su tío Antonio López Ferro, casado con Mencía de Almeida, tía carnal de Manuel, y que por entonces era el administrador general de la renta de las lanas del reino.

Sin embargo, su actividad más destacada fue, sin duda, la de asentista y factor del Rey. Durante la década de los cuarenta se convirtió aparentemente en uno de los hombres de negocios más conocidos e influyentes de la Monarquía. La tienda que su padre regentara en la Corte a principios del siglo xvii se transformó en un establecimiento bancario a fines de los años treinta y ese protagonismo en el mundo de las finanzas corrió paralelo a un meteórico ascenso social. Se convirtió en regidor de la Villa de Madrid y en 1636 compró el oficio de receptor general del Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda. En 1642 era señor de Arrifana, fue nombrado caballero de la Orden de Calatrava junto con sus dos hermanos y, a pesar de su origen o quizá por ello, se alzó con una plaza de familiar de la Inquisición.

También fue miembro de la Contaduría Mayor de Cuentas, escribano mayor de las Cortes, tesorero de la Real Hacienda y, finalmente, en 1648 accedió a consejero supernumerario en el Consejo de Hacienda y Secretario del Rey.

En su faceta financiera resultó pieza clave en el abastecimiento de los ejércitos de Cataluña durante la guerra iniciada en 1640, como atestigua Rodrigo Méndez Silva en su obra Población General de España, que dedicó al asentista y contribuyó espléndidamente a la construcción del Retiro. Murió repentinamente víctima de un accidente el 3 de septiembre de 1650 en Madrid. La Corte pasó de lamentar su fallecimiento, dedicándole sentidos panegíricos, a acusarle de criptojudío sometiendo a su familia a un largo y farragoso proceso inquisitorial.

Sin embargo, este accidente no impidió que la firma siguiera activa.


Bibl.: R. Méndez Silva, Poblacion General de España […] reales genealogias y catalogos de dignidades eclesiasticas y seglares, Madrid, Diego Diaz de la Carrera, 1645; J. Caro Baroja, Los judíos en la España Moderna y Contemporánea, Madrid, Istmo, 1978, 3 vols.; J. C. Boyajian, Portuguese bankers at the court of Spain (1626-1650), New Brunswick (New Jersey), Rutgers University Press, 1983; C. Sanz Ayán, “Consolidación y destrucción de patrimonios financieros en la Edad Moderna: Los Cortizos (1630-1715)”, en H. Casado Alonso y R. Robledo Hernández (eds.), Fortuna y negocios. La formación y gestión de los grandes patrimonios (SS. XVI-XX), Valladolid, Universidad, 2002, págs. 73-98; C. Sanz Ayán, Los banqueros y la crisis de la Monarquía Hispánica de 1640, Madrid, Marcial Pons Historia, 2013.

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