Biografía escrita por Manuel Mañas Núñez, profesor titular del Dpto. de Ciencias de la Antigüedad en la Facultad de Filosofía y Letras Universidad de Extremadura


Luisa de Carvajal y Mendoza.  Misionera y poetisa mística.

Jaraicejo (Cáceres), 2.I.1566 – Londres (Reino Unido), 2.I.1614. 

Nació en el seno de una familia noble, hija de Francisco de Carvajal y Vargas y de María Hurtado de Mendoza y Pacheco, hermana de Francisco Hurtado de Mendoza, I marqués de Almazán. Fue misionera en tierras inglesas y autora de un nutrido epistolario y de una breve, pero interesante, colección poética.

Poco tiempo residió su familia en Jaraicejo, pues su padre fue destinado a León como corregidor. A los seis años quedó huérfana y vivió durante la niñez en Madrid con su tía María Chacón, aya de las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela. Al morir su tía, pasó en 1576 a la custodia de su tío el marqués de Almazán, educándose en Pamplona en un ambiente de piedad, lectura de clásicos y duras penitencias corporales durante su adolescencia: casi desnuda era azotada con “unas cuerdas de vigüela nada blandas”, a lo que se añadía la vergüenza de verse desnuda ante una criada. Ello le forjó un carácter independiente, una gran personalidad y una férrea voluntad que soportaba resignadamente el dolor y las más duras privaciones. Pero su salud se resintió. Desde los quince años rechaza la posibilidad de un futuro casamiento, tanto por la honda vocación religiosa que siente, como porque, como ella misma dice, “fui muy seca y huraña con mi contrario sexo, propiedad con que parecía haber nacido”.

Llevó una vida independiente desde que su tío le autorizó en 1591 vivir separada con unas criadas y más aún con la muerte en 1592 de sus tíos los marqueses, momento en que reclamó su herencia paterna y la donó a la Compañía de Jesús, con el fin de que ésta fundase un noviciado para la Misión Jesuita en Inglaterra. Encontró una humilde casa en la calle de Toledo (Madrid) y desde entonces empezó a convivir con sus antiguas criadas como una más, imponiéndose una vida de pobreza, de privaciones y de humillaciones, con arrebatos de misticismo, que recogió en su obra poética. Además, hizo voto de pobreza en 1593, de obediencia en 1595 y de martirio en 1598. Entre los años 1602 y 1605 se instaló en Valladolid para seguir de cerca el complicado proceso de recuperación de su herencia.

El 24 de enero de 1605 marcha a Londres, vía París y Bruselas. Llega en el peor momento, sin dinero y justo antes de la llamada “Conjuración de la pólvora”, intento de volar por los aires el Parlamento inglés por parte de los católicos el 5 de noviembre de 1605. Desde Londres escribió ciento cincuenta cartas que, junto con las treinta enviadas desde Madrid y Valladolid, conforman un Epistolario de gran interés para los historiadores, pues atestigua de primera mano episodios importantes de las guerras de religión que Luisa de Carvajal conoció en Inglaterra.

Por su carácter fuerte y batallador, unido a su deseo de morir mártir, no rehuía la provocación. Tras aprender inglés, inició su apostolado visitando a sacerdotes y legos católicos prisioneros en las cárceles. Los anglicanos la acusaron de ser un hombre disfrazado de mujer. Escribió al valido duque de Lerma, llegó a arrancar pasquines antipapistas, a polemizar en la calle, fue arrestada en 1608, creó una congregación femenina católica y alentó a los perseguidos católicos ingleses en su fe. Luisa no llegó a vivir la experiencia mística en las tres vías de la espiritualidad, pero su práctica en la Ascética es hecho probado. No vivió como monja reglada ni tampoco materializó lo que al parecer era su deseo de fundar un monasterio de católicas españolas en Inglaterra, si bien su casa londinense en el Spítele se convirtió en refugio de pobres, peregrinos y católicos, a los que ayudaba sin cesar a pesar de sus estrecheces económicas. Todo ello ocasionó no pocos problemas a la Corte inglesa de Jacobo I (deseosa de mantener la paz con España) y a los embajadores españoles Pedro de Zúñiga y, desde 1613, Diego Sarmiento de Acuña (conde de Gondomar), quien la protegió en la embajada cuando finalmente el arzobispo de Canterbury, George Abbot, ordenó su detención.

La Corte de Madrid ordenó que saliera de Inglaterra, pero su quebrantada salud hizo que muriera antes en casa de Gondomar el 2 de enero de 1614. Sus restos no llegaron a España hasta agosto de 1615 y fueron enterrados en el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid, donde se conservan sus manuscritos autobiográficos. En 1625 se hicieron las Informaciones para su beatificación, reanudadas en los años 1910-1911 y también en fechas más recientes, pero han sido abandonadas finalmente por las dificultades que se presentan.

Su obra literaria consta de cincuenta poesías y ciento ochenta cartas. Sus poemas fueron conocidos por copias manuscritas, y sólo después de morir la autora aparecieron algunos publicados dentro de la biografía que redactó el licenciado Luis Muñoz en 1632. Su poesía es religiosa, espiritual y de exaltación del amor místico con Dios, a veces de un modo casi sexual. Reproduce los símbolos y alegorías tópicos de la Mística, como la paradoja del “vivir-sin vivir” que aparece en  su “Romance espiritual de interiores sentimientos”, o la imagen de la “llama” y del “matrimonio entre Cristo pastor y el alma pastora”; asimismo aparece el locus de la vida como navigium en un mar tempestuoso, el peligro del “naufragio” y el puerto-Dios como “salvación”. También se encuentran las imágenes clásicas de la vida como “guerra”, como “cárcel” y la del alma como “jardín”. Su epistolario lo componen cartas de no poca extensión, dirigidas a religiosas, padres de la Compañía, prelados, personajes de la nobleza y al mismo Rey; su interés histórico reside, sobre todo, en los amplísimos informes que remite a los políticos del momento sobre la situación que vive Inglaterra; incluso se atreve a proponer medidas prácticas que podrían tomarse; igualmente, constituyen una fuente inestimable para conocer la persecución que padecieron los católicos en la Inglaterra de principios del siglo XVII y también la política europea de estos años. Pero estas cartas, ante todo, nos ofrecen un autorretrato de su espíritu, de su vida interior y de su celo apostólico.


Obras de ~: Epistolario y Poesías, ed. de C. M. Abad, Madrid, Biblioteca de Autores Españoles, 1965; Escritos autobiográficos, ed. de C. M. Abad, Barcelona, Juan Flors, 1966; Poesías completas, ed. de M. L. García-Nieto Onrubia, Badajoz, Diputación Provincial, 1990 (col. Clásicos Extremeños); This tight embrace, ed., trad. e introd. de E. Rhodees, Milwaukee, Marquette University Press, 2000.


Bibl.: G. Ch. Fullerton, The live of Luisa de Carvajal, London, Burn and Oates, 1873; L. Muñoz, Vida y virtudes de la venerable Virgen Doña Luisa de Carvajal y Mendoza, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1897; M. Nelken, Las escritoras españolas, Barcelona, Labor, 1930; A. Rodríguez Moñino y M. Brey, Luisa de Carvajal (poetisa y mártir). Apuntes bibliográficos, seguidos de tres cartas inéditas de la Venerable Madre, Madrid, Artes Gráficas Municipales, 1933; C. M. Abad, Una misionera española en la Inglaterra del siglo XVII: Doña Luisa de Carvajal y Mendoza (1566-1614), Santander, Universidad Pontificia de Comillas, 1966; M. Pecellín Lancharro, Literatura en Extremadura, vol. I, Badajoz, Universitas Editorial, 1980, págs. 201-213; A. J. Cruz, “Luisa de Carvajal y su conexión jesuita”, en J. Villegas (ed.), Actas del XI Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas. 24-29 de agosto de 1992, Irvine, CA, Universidad de California, Irvine, 1994, págs. 97-104; I. Román Román, Luisa de Carvajal, en Personajes Extremeños, vol. 11, Murcia, Edita “HOY”, Diario de Extremadura, 1996; A. J. Cruz, “Transgendering the Mystical Voice: Angela de Foligno, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, and Luisa de Carvajal y Mendoza”, en B. Simerka y Ch. Weimer (eds.), Echoes and Inscriptions: Comparative Approaches toEarly Modern Literatures, Ed. Bucknell UP, 2000, págs. 127-141; M.ª N. Pinillos Iglesias, Hilando oro: vida de Luisa de Carvajal, Madrid, Ediciones del Laberinto, 2001; J. Burrieza Sánchez, Los milagros de la corte: Marina de Escobar y Luisa de Carvajal en la historia de Valladolid, Valladolid, Junta de Castilla y León, 2002; C. Chaparro Gómez y M. Mañas Núñez, Humanistas extremeños, Barcelona, Ediciones 94, S. C., 2003; Glyn Redworth, The She-Apostle. The extraordinary life and Death of Luisa de Carvajal, Oxford, Oxford University Press, 2008.


Imagen: Detalle del Real Monasterio de la Encarnación. CC Flickr cortesia de Um gaúcho na Catalunha. 

 

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