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Leopoldo Torres Balbás

Madrid, 23.V.1888 – 21.XI.1960. Arquitecto, teórico de la restauración de monumentos, catedrático y director-conservador de la Alhambra. Intelectual liberal.

Su padre, Rafael Torres Campos, nacido en Almería, fue geógrafo y se trasladó a Madrid, donde fue académico de la Real Academia de la Historia. Su madre, Victorina Balbás, era de origen cántabro, nacida en Cabezón de Sal (Santander). Su primera infancia transcurre entre la regencia de María Cristina de Habsburgo, la crisis de 1898 y la entronización de su hijo Alfonso XIII. Estudió Torres Balbás en el Instituto Cardenal Cisneros, donde asistió a las clases de arte de Manuel Bartolomé Cossío, y realizó de 1910 a 1916 arquitectura en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid. Completó sus estudios como alumno de la Sección de Arqueología del Centro de Estudios Históricos que dirigía Manuel Gómez-Moreno, donde hizo numerosas excursiones a pie por Castilla y el norte de España. Además, el año de su fundación (1915) se incorporó a la Fundación Giner de los Ríos gracias a la amistad de su padre con Francisco Giner de los Ríos. Esta sólida formación lo liga indefectiblemente al pensamiento liberal de la Institución Libre de Enseñanza.

Fue uno de los fundadores de la revista Arquitectura, en la que desempeñó el cargo de secretario durante cinco años. Desde sus páginas publica una serie de artículos en los que defiende la postura “conservacionista” en contra de la pésima restauración que seguía en España la teoría francesa decimonónica “restauracionista” de Viollet-le-Duc, convirtiéndose en portavoz de esta tendencia en el VIII Congreso Nacional de Arquitectos, celebrado en Zaragoza (1919), con la extraordinaria ponencia Los monumentos históricos y artísticos: destrucción y conservación; legislación y organización de sus servicios y su inventario. En el Congreso Internacional de Historia del Arte de París, en 1921, presentó Inventarie et classification des monastéres cisterciens espagnols, fruto de sus excursiones con el Centro de Estudios Históricos.

La faceta como constructor de edificios se redujo a la edificación de algunas escuelas por su amistad estrecha con el también arquitecto Antonio Flórez. La etapa por la que destacó en el mundo de la arquitectura se centra en el período durante el que desempeña el cargo de director y arquitecto-conservador de la Alhambra (1923-1936), sustituyendo a Modesto Cendoya, que había sido cesado de forma polémica.

Tomó posesión el 17 de abril de 1923, año en el que se instaura la dictadura de Primo de Rivera, y se instala en la Casa del Arquitecto al lado de la puerta de la Justicia del recinto de la Alhambra. En Granada conoce a la que será su esposa, María Josefa Márquez Yanguas, con quien tuvo un hijo, Rafael Torres Márquez, ingeniero que ejerció su profesión en Castellón de la Plana. En 1926 se integra en la Comisión de Monumentos de Granada, que dirigía el conde de las Infantas, director general de Bellas Artes.

La etapa de Leopoldo Torres Balbás en la Alhambra ha sido la más importante, serena, metódica y de mayor utilidad en la conservación y consolidación de la Alhambra, pues aborda en profundidad —siguiendo las pautas marcadas por el Plan General de Conservación de la Alhambra (1917-1920) de Ricardo Velázquez Bosco— los graves problemas que aquejaban a este conjunto monumental desde hacía tiempo. Primero consolida las partes más deterioradas y en peligro de derrumbe, como la torre de las Damas del Partal Bajo, el patio del Harem y la galería de Machuca, e interviene en todos los rincones de la Alhambra —palacio de Comares, palacio de los Leones, torre de Comares, muralla septentrional y meridional destruida por los franceses en 1812 (con las torres del Cadí, del Agua, de Baltasar de la Cruz, de Siete Suelos, del Capitán—, y excava y consolida el Secano o el Partal Alto, consolida la almunia del Generalife (huertas y palacio) y el palacio de Dar al- Arusa en el Cerro del Sol. En 1934 desmontó con datos científicos el cupulín decimonónico del templete oriental del patio de los Leones, que provocó una fuerte y estéril polémica mediática. La cantidad y calidad de sus actuaciones es tal que cabe afirmar que la Alhambra actual es la que legó Torres Balbás.

En 1929 es designado por el ayuntamiento para diseñar y levantar el pabellón de Granada en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, edificio derribado al finalizar ese evento. Ese mismo año, al crearse las Zonas de Monumentos del Tesoro Artístico, es nombrado arquitecto jefe de la VI Zona, que abarcaba toda Andalucía oriental, Murcia y Albacete. Desarrolla una ardua labor de recuperación de monumentos de 1929 a 1936 en Granada (Bañuelo, Casa del Chapíz, Corral del Carbón, Casa de los Girones, Dar al-Hurra, iglesias de San Juan de los Reyes y de San José, puente del Cadí, montaje del Arco de las Orejas en el bosque de la Alhambra y Casa de los Tiros, la gran obra de Antonio Gallego Burín), en Málaga (Alcazaba y Gibralfaro con José González Aedo y Juan Temboury), en Antequera (dólmenes de Viera y el Romeral), en Almería (catedral e iglesia de San Juan y su mihrab), Úbeda (Santa María la Mayor), en Baeza (San Francisco y la Casa del Papado), en Murcia (el edificio de El Contraste, la capilla de los Vélez de la catedral y las ruinas de la Alberca) y en Jumilla (iglesia de Santiago).

En 1931 gana por oposición la cátedra de Historia de la Arquitectura y de las Artes Plásticas de la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad Central en Madrid, año en que comienza la II República. Ese mismo año presenta la ponencia La restauration des monuments dans L’Espagne d’aujord’hui en el célebre Congreso de Arquitectos de Atenas, reunión científica en la que se consagra definitivamente a nivel internacional la opción “conservacionista” en el tratamiento de edificios de interés histórico-artístico, que él defendía desde hacía décadas.

La Guerra Civil comienza cuando se halla de viaje de estudios con sus alumnos de arquitectura en Soria, y allí permanecerá toda la contienda impartiendo clases de historia en el instituto de enseñanza secundaria al no poder volver a su querida Granada. Había sido declarado “afecto al régimen de izquierdas” por los golpistas del levantamiento militar contra el Gobierno republicano constitucional, golpe de estado que se consolida en Granada el 21 de agosto de 1936. Es cesado Torres Balbás por orden de la autoridad militar rebelde el 25 de agosto, que nombra a su vez a Francisco Prieto-Moreno Pardo en ese cargo. No regresa a Granada por consejo de su esposa y amigos, que comprobaron de primera mano las consecuencias que tuvo en Granada la represión contra la intelectualidad. Realmente su vida corría peligro. Existe una contradicción curiosa, pues mientras es depurado políticamente en Granada, la Dirección de Propaganda de Movimiento de Salamanca —que mandaba el general Millán Astray— le encarga la restauración de la Catedral de Sigüenza (1937-1939), típica contradicción que perseguía a todos los intelectuales: la izquierda los consideraba no suficientemente comprometidos y la derecha demasiado cercanos al progresismo. Torres Balbás vio con buenos ojos las reformas liberales de los gobiernos republicanos progresistas, pero rechazó abiertamente la desaparición del patrimonio eclesiástico que se destruyó y saqueó con impunidad en esos tiempos.

En la posguerra se reintegra a sus clases en la cátedra en la Universidad Central de Madrid. Parte de Granada en 1940 una denuncia falsa por masonería, tan odiada por Franco, que tiene como consecuencia el embargo de sus bienes ese año, pero es sobreseída gracias a la ayuda de amigos como Francisco Prieto-Moreno Pardo y Antonio Gallego Burín. Esta denuncia complica su estado de depuración política, lo que lo aparta definitivamente de cualquier encargo como restaurador de monumentos por parte del régimen franquista. Este aislamiento, sin embargo, dará unos frutos extraordinarios en su faceta de investigador. Centra su vida en ese campo bibliográfico, llegando a trescientas sesenta y tres sus publicaciones entre libros y artículos, y setenta y tres reseñas. Su extensa obra se halla repartida entre colaboraciones en grandes colecciones como Ars Hispaniae o Historia de España de Menéndez Pidal, y multitud de artículos en diversas revistas, entre las que destacan el Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones, La Esfera, el Boletín de la Real Academia de la Historia, Arquitectura, Al-Andalus —donde fue el artífice de la sección Crónica de la España Musulmana—, o el Archivo Español de Arte y Arqueología, contribuciones que han recopilado el arqueólogo Manuel Casamar —en parte— en la magna Obra dispersa y el arquitecto Ángel González Hernández en Sobre monumentos y otros escritos. La ingente obra de Torres Balbás lo ha convertido en un referente continuo para los estudios sobre la restauración y la etapa medieval hispana.

En 1951 fue nombrado director del instituto Valencia de Don Juan, cargo que compatibiliza con la docencia hasta su muerte.

Ingresó en la Real Academia de la Historia en 1954, en plena etapa franquista, gracias a la ayuda de amigos incondicionales como el arabista Emilio García Gómez o el historiador del arte Francisco Javier Sánchez Cantón, que en sus biografías sobre Torres Balbás afirman “erróneamente” que éste había renunciado por propia voluntad a su plaza en la Alhambra en 1938, para no hacer mención de su cese “manu militari” en 1936. Leyó su discurso de ingreso el 10 de enero de 1954, que versó sobre Algunos aspectos del mudejarismo urbano medieval y fue contestado por Emilio García Gómez. Seis años después, en noviembre de 1960, murió a causa de un derrame cerebral tras ser atropellado por una motocicleta.

En 1988 el Patronato de la Alhambra y el Generalife y el Colegio de Arquitectos de Granada organizaron una magna Exposición homenaje a don Leopoldo Torres Balbás, en el centenario de su nacimiento (1888-1988), completada con un ciclo de conferencias. En el año 2000 Leopoldo Torres Balbás fue elegido Granadino del siglo xx por los lectores del diario Ideal de Granada, reconocimiento que reconcilió definitivamente a la ciudad con su arquitecto de la Alhambra.


Obras de ~: “Cristóbal de Villalón y su ‘ingeniosa comparación entre lo antiguo y lo moderno’”, en Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones (BSCE) (1916); “Los comienzos del arte románico en Castilla y León y la ermita de San Justo en Quintanaluengos”, en BSCE (1917); “El monasterio de Monsalud de Córcoles (Guadalajara)”, en Boletín de la Sociedad Española de Excursiones (BSEE), XXVI (1918); “La restauración de los monumentos antiguos”, en Arquitectura, I (diciembre de 1918); “El aislamiento de nuestras catedrales”, en Arquitectura, II (diciembre de 1919); Los monumentos históricos y artísticos: destrucción y conservación; legislación y organización de sus servicios y su inventario, VIII Congreso Nacional de Arquitectos, Zaragoza, 30 de septiembre-7 de octubre de 1919; “La utilización de los monumentos antiguos”, en Arquitectura, III (julio de 1920); “Las murallas que caen”, en Arquitectura, IV (febrero de 1922); “De cómo desaparecen los antiguos palacios de la nobleza castellana”, en Arquitectura, V (abril de 1923); “Granada: la ciudad que desaparece”, en Arquitectura, V (septiembre de 1923); “A través de la Alhambra”, en Boletín del Centro Artístico (Granada) (1924); “Inventarie et classification des monastéres cisterciens espagnols”, en Actes du Congrés d’Histoire de l’Art II, Paris, 1924; “La Alhambra y su conservación”, en Arte Español a. XVI, t. VIII (1927); Los monumentos de Granada en 1928, Reflejos, 1928; La restauration des monuments dans L’Espagne d’aujord’hui, Paris, Mouseion a. 17-18, 1932; “La reparación de los monumentos antiguos en España, I, II y III”, en Arquitectura, XV (enero, mayo y agosto de 1933); “El patio de los Leones de la Alhambra: su disposición y últimas obras realizadas en él”, en Al-Andalus (AA), III (1935); Arte Almohade. Arte Nazarí. Arte Mudéjar. Ars Hispaniae: Historia Universal del Arte Hispánico, vol. IV, Madrid, Plus Ultra, 1949; La Alhambra y el Generalife, Madrid, Plus Ultra, [1949] (col. Los Monumentos Cardinales de España, VII) (2.ª ed., 1953); con F. Chueca Goitia, Planos de ciudades iberoamericanas y Filipinas existentes en el Archivo de Indias. I. Láminas, Madrid, Instituto de Estudios de Administración Local, 1951 (2.ª ed., Madrid, 1981); Arquitectura Gótica, en M. Almagro Basch et al., Ars Hispaniae: historia universal del arte hispánico, vol. VII, Madrid, Plus Ultra, 1952; Algunos aspectos del mudejarismo urbano medieval: discurso leído el día 10 de enero de 1954 en la recepción pública de don Leopoldo Torres Balbás […], Madrid, Anejos del Boletín de la Real Academia de la Historia, 1954; El Generalife, Granada, La Nube y el Ciprés, 1954; “Arte hispanomusulmán hasta la caída del califato de Córdoba (711-1031 de J.C.)”, en E. Lévi Provençal y L. Torres Balbás, España musulmana (711-1031). Instituciones, sociedad, cultura, advert. prelim. de E. García Gómez, en J. M.ª Jover (dir.), Historia de España de Menéndez Pidal, vol. V, Madrid, Espasa-Calpe, 1957 (2.ª ed., Madrid, 1965); “L’art andalou”, en Encyclopedie de l’Islam, vol. I, Leiden-Paris, 1957; La Alcazaba y la Catedral de Málaga, Madrid, Plus Ultra, 1960 (col. Los Monumentos Cardinales de España, XXIV); “Diario de obras en la Alhambra y el Generalife”, ed. de J. M. Pita Andrade, en Cuadernos de la Alhambra (CAL) (Granada, Patronato de la Alhambra), 2-7 (1966-1970); Obra dispersa, pról. de F. Chueca Goitia, recop., ed. y palabras prelim. de M. Casamar, Madrid, Instituto de España, 1981-1985, 10 vols.; Sobre monumentos y otros asuntos, recop. y ed. de A. González Hernández, Madrid. Colegio Oficial de Arquitectos, 1996; [toda su bibliografía], cfr. C. Vílchez Vílchez, “Las publicaciones de Leopoldo Torres Balbás”, en Cuadernos de Arte (CAR) (Granada), XX (1989).

Bibl.: L. Seco de Lucena Escalada, Mis Memorias de Granada (1875-1933), Granada, Imp. Luis Fz. Pinar, 1941; J. Bermúdez Pareja, “Museo Arqueológico de la Alhambra”, en Memorias de los Museos Arqueológicos Provinciales (Madrid), vol. XI (1942-1943); E. García Gómez, Contestación al Discurso de Ingreso en la Real Academia de la Historia de don Leopoldo Torres Balbás, el 10 de enero de 1954, Madrid, Anejos del Boletín de la Real Academia de la Historia, 1954; V. Castañeda, “Recepción pública del día 10 de enero de 1954. Recepción del Académico Electo, el Excmo. Sr. Don Leopoldo Torres Balbás”, en Boletín de la Real Academia de la Historia (BRAH), CXXXIV (1954); E. García Gómez, “Leopoldo Torres Balbás (1888-1960). In Memoriam”, en AA, XXV (1960), págs. 257 y ss.; F. J. Sánchez Cantón, “Necrológica. Excmo. Sr. Don Leopoldo Torres Balbás”, en BRAH CXXLII, C.II (octubre-diciembre de 1960); F. de Terán Troyano, “A la memoria de don Leopoldo Torres Balbás”, en Arquitectura, 24 (diciembre de 1960); F. Prieto Moreno, “Leopoldo Torres Balbás, arquitecto conservador de la Alhambra”, en Arquitectura, 32 (agosto de 1961); F. Chueca Goitia, “Fragmentos de un epistolario (A la memoria del arquitecto don Leopoldo Torres Balbás”, en Arquitectura, 34 (octubre de 1961); Anónimo, “Leopoldo Torres Balbás (1888-1960)”, en Archivo Español de Arte y Arqueología (AEAA), XXXIV (1961); M.ª D. Gómez Malleda, Las reformas de la España Moderna, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1966; A. Gallego Morell, Antonio Gallego Burín (1895- 1961), Madrid, Moneda y Crédito, 1973; J. Álvarez Lopera, “La Alhambra entre la Conservación y la Restauración”, en CAR, XIV (1977); “Una decisión polémica: el cese de Cendoya en 1923”, en CAL, 13 (1977); M. Casamar (comp. y ed.), Obra dispersa, Madrid, Instituto de España, 1981-1985; D. Cabanelas Rodríguez, “La Escuela de Estudios Árabes de Granada en su 50 aniversario (1932-1982)”, en CAL, 18 (1982); C. Viñes Millet, La Alhambra de Granada. Tres siglos de Historia, Córdoba, Caja de Ahorros, 1982; A. Muñoz Cosme, La vida y obra de Leopoldo Torres Balbás, Madrid, 1986, 3 vols. (inéds.); A. Isac Martínez de Carvajal, “La Alhambra restaurada, de Contreras al Manifiesto de 1953”, en Avance del Plan Especial de Protección y Reforma Interior de la Alhambra y Alijares, Granada, Patronato Alhambra, 1986; J. Bustos Rodríguez, “Las Exposiciones de Barcelona y Sevilla en 1929 (1, 2 y 3)”, en Ideal (Granada), 26, 27 y 28 de mayo 1987; F. J. Gallego Roca, Epistolario de Leopoldo Torres Balbás y Antonio Gallego Burín, Granada, Universidad, 1987 (2.ª ed., Granada, Universidad y Diputación de Granada, 1995); C. Vílchez Vílchez, La Alhambra de Leopoldo Torres Balbás. Obras de conservación y restauración. 1923-1936, Granada, Comares, 1988; “Las publicaciones de Leopoldo Torres Balbás”, en CAR, XX (1989); VV. AA., “Ciclo de Conferencias anejo a la Exposición homenaje a don Leopoldo Torres Balbás, en el centenario de su nacimiento (1888-1988)”, en CAL, 25 (1989); C. Vílchez Vílchez, “La contribución de la Alhambra a las Exposiciones Internacionales de Sevilla y Barcelona en 1929”, en Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, 4 (2.ª época, 1990); “El Plan General de Conservación de la Alhambra de Ricardo Velázquez Bosco”, en CAL, 26 (1990); El Generalife, Granada, Proyecto Sur, 1991; J. Bustos Rodríguez, Granada. Un siglo que se va, Granada, Diario Ideal, 1996; A. González Hernández (comp. y ed.), Sobre monumentos y otros asuntos, Madrid, Colegio Oficial de Arquitectos, 1996; F. R. Luque García, “Restauraciones y recuperación de la iglesia de San Juan de los Reyes en Granada”, en CAR, XXVIII (1989); C. Vílchez Vílchez, Leopoldo Torres Balbás, Granada, Comares, 1999; VV. AA., Dos estudiosos y una cultura de la restauración arquitectónica: Piero Sampaolesi y Leopoldo Torres Balbás, Granada, Escuela Superior Técnica de Arquitectura de la Universidad de Granada, Seminario Torres Balbás, 2000; C. Vílchez Vílchez, El Palacio del Partal Alto de la Alhambra. Granada, Proyecto Sur, 2001; A. Muñoz Cosme, La vida y obra de Leopoldo Torres Balbás, Sevilla, Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, 2005; VV.AA. [Homenaje a Leopoldo Torres Balbás] en Papeles del Partal. Revista de Restauración Monumental, n.º monogr. 4 (noviembre de 2008).


Biografía escrita por Carlos Vílchez Vílchez procedente del Diccionario Biográfico Español.

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