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Feliciano Barrios Pintado.

Barrios Pintado, Feliciano. Madrid, 23.IV.1954. Jurista, historiador y académico.

Nacido en Madrid, sus padres, Feliciano Barrios Pablo y Rafaela Pintado Santos, zamoranos de la Tierra del Pan, son originarios del valle del Valderaduey.

Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense, el 17 de junio de 1978, en ella se doctoró, el 6 de junio de 1983, con una tesis de grado dirigida por José Antonio Escudero López, catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones, que versó sobre El Consejo de Estado de la Monarquía española (1521-1812), y que obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude por unanimidad, y el Premio Extraordinario de Doctorado. Fue profesor ayudante y contratado (1978-1982, 1982-1983) y adjunto interino (1983-1984) de las Facultades de Derecho, respectivamente, de las Universidades Complutense y Autónoma de Madrid, y, de nuevo en la Complutense, profesor titular de Historia del Derecho (1984-1989); amén de director de los colegios mayores Diego de Covarrubias y Menéndez Pelayo de la Complutense (1985-1986). En septiembre de 1986, destinado en la Facultad de Derecho, sita en Albacete, de la Universidad de Castilla-La Mancha, cuyo escudo universitario se debe a un diseño suyo, pasó a ocupar los cargos académicos de secretario de la Facultad (1986-1988), que compaginó con el también de secretario del Instituto de Historia de la Inquisición de la Universidad Complutense (1985-1997); de director del Servicio de Publicaciones de la Universidad castellano-manchega (1988-1991); y de decano comisario de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de Toledo (1990-1992); además de ser profesor de la disciplina en la Universidad San Pablo-CEU de Madrid (1980- 1993). Alcanzó, por concurso-oposición, el 31 de marzo de 1989, la cátedra de Historia del Derecho; en la Universidad de Castilla-La Mancha ocupó primero, de 1989 a 1990, la albacetense, y, desde 1990 hasta hoy, la cátedra toledana.

Bajo el magisterio de José Antonio Escudero, desarrolló una acendrada y madura vocación por la investigación institucional de la Administración Central de la Monarquía española en la Edad Moderna, que fructificó en un primer, y pionero, estudio de conjunto sobre el Consejo de Estado (1984), incitador de toda una saga de ulteriores investigaciones consiliares.

Dotado su libro de una excepcional y completa colección de trescientos cincuenta y tres informes biográficos de otros tantos consejeros de Estado, que muestran la temprana inclinación de su autor por la prosopografía como instrumento esencial para un conocimiento detallado del pasado iushistórico, se despliega en él un preciso y conciso análisis de la evolución histórica de tan relevante institución, el primer sínodo de la Monarquía, de su estructura orgánica, su mecánica funcional y su ámbito competencial.

Inspirado por el mismo aliento omnicomprensivo, publicó, en 1988, otra monografía que proporciona una visión de conjunto sobre el régimen de los Reales Consejos (de Guerra, Inquisición, Cruzada, Castilla, Aragón, Indias, Italia, Portugal, Flandes, Hacienda, Órdenes) en el siglo XVII, desde la perspectiva y con el auxilio de escritores españoles coetáneos como Gil González Dávila y Alonso Núñez de Castro, y también de viajeros extranjeros como Joly, Brunel, Gramont, Bertaut, Villars, d’Aulnoy, etc. Con posterioridad, esbozó otras apretadas síntesis, decantadas y sugerentes, sobre el régimen polisinodial hispánico, ora desde una perspectiva territorial, como la de la consolidación de la Administración indiana (2004); ora desde la temporal de un concreto reinado, el medular de Felipe IV (2005), o de toda una dinastía, la de los Borbones (2006); ora desde el punto de vista de las complejas relaciones intersinodales en el seno de la Monarquía del Antiguo Régimen, como lo prueba, por ejemplo, la presencia de consejeros de Castilla en el de la General y Suprema Inquisición (1988) o los numerosos conflictos planteados entre todos ellos, con Juan de Solórzano Pereira, el insigne jurista indiano, como testigo memorialista y consultante (2002). En el seno del Instituto de Historia de la Inquisición, fundado por Escudero en la Universidad Complutense en 1985, y luego trasladado, desde 2000, como Instituto de Historia de la Intolerancia y de los Derechos Humanos, a la Universidad Nacional de Educación a Distancia, prolongó Barrios sus estudios consiliares en torno a la Suprema, con primordial referencia a sus más altas instancias, puesto que casi siempre ha preferido detenerse en el superior, aunque sin desdeñar el, también, muy valorado por él, ordinario gobierno de la Monarquía. Así nació su delineamiento de las competencias de los inquisidores generales en los siglos XVI y XVII (1991) o, en otro ámbito de atención para él grato y peculiar, el de la visión del gobierno de la Monarquía de los Austrias por los viajeros de la época, y los juicios que de la Inquisición española del quinientos dejaron formulados los bien informados embajadores de la poderosa Señoría de Venecia (2005).

A partir de 1988, emprendió dos meditadas y originales líneas de investigación, con las que acometía un temprano camino de independiente indagación histórico-jurídica e institucional, acorde con sus propias concepciones historiográficas: por un lado, la que se vincula a su inclinación metódica por la prosopografía y se ciñe a la configuración distintiva de la importancia del ignorado o minusvalorado Derecho premial histórico; y, por otra, la que tiene su núcleo en la Corte, como centro e imagen del poder jurídico-político, y en el papel de sus condignas ceremonias públicas. De ahí que se haya ocupado, en el primer caso, del panorama que la Nobleza y la Monarquía presentaban en los inicios de la modernidad (1997); de la decisiva contribución de los hidalgos vascongados, desde los oficios de pluma que copaban, formando auténticas dinastías burocráticas, al gobierno de la Monarquía hispánica (1999); de las precedencias y honores de los que disfrutaban, por interpósita y regia persona, los virreyes en el Derecho indiano (1997); o del uso de los emblemas heráldicos, de poner las Armas Reales, en la Corte de Carlos II (2004). A este respecto, muy representativa del abordaje jurídico e institucional con el que Barrios anuda esta materia, resulta modélica su monografía de 1997 sobre la Secretaría del Registro General de Mercedes (1625-1716), con la que se pretendió evitar las duplicidades, los sobornos y los conflictos administrativos en torno a las distinciones y reconocimientos prodigados por la vía de la gracia regia.

En lo que atañe al mundo y la sociedad cortesanas, el reglamentado ceremonial borbónico, de 1717, y su eficacia en la práctica diplomática de principios del siglo XVIII (1988), constituyó un esencial punto de partida en quien, como Feliciano Barrios, desde su suprema vocación por el magisterio universitario, siempre ha sentido inclinación por el estudio de las relaciones exteriores de la Monarquía hispánica. Un régimen político-administrativo del áulico ritual regio y cortesano que involucraba a los principales órganos de gobierno de dicha Monarquía, al confluir en los besamanos, bautismos, juramentos, autos de fe, juras de paces, procesiones y honras fúnebres de las personas reales, todo ello previsto en las Etiquetas Generales, examinadas, de 1651 a 1808, con todo detenimiento (1996). Nunca como en el reinado de Felipe II, la peculiar impronta de una personalidad regia caracterizó a su Corte, supeditándola a los retos y urgencias de unos dominios territoriales Donde no se ponía el Sol (1998), tanto para el gobierno como para la administración de justicia entre sus numerosos y dispares súbditos; y en los que también representaban su papel los oficiales y criados que, sabiéndose que Sólo Madrid es Corte (1998), pertenecían a ese complicado entramado administrativo de las Casas Reales. Entre los oficios palatinos, en el reinado de otro Felipe, el IV, y otra centuria, la del XVII, los de Diego Velázquez (2004), ponen de manifiesto la extraordinaria, y ambiciosa, importancia que, incluso para el genio universal de la pintura, aquéllos suponían.

De ahí que no resulte extraña la insuperable atracción que, en el Antiguo Régimen, siempre supuso la Corte para toda clase, y laya burocrática, de pretendientes de oficios (2005).

Ha ejercido diversos cargos en la Administración Central. Fue subdirector general del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales entre 1996 y 2004, desde donde impulsó una generosa y encomiable labor de edición histórica y jurídica, promoviendo, por ejemplo, la de la magna Recopilación de Indias de 1680. Dicha labor fue la manifestación pública de la decisiva influencia que ha tenido, desde la década de los años ochenta del siglo XX, en el entusiasta y desinteresado mecenazgo de las más variadas vocaciones investigadoras en materia iushistórica, que ha dirigido hacia sugerentes ámbitos y cuestiones, avizorados e intelectualmente donados con absoluto desprendimiento y amplitud de miras, y característica modestia personal y académica. En dicho período fue, además, vocal de la Comisión Asesora de Publicaciones del Ministerio de la Presidencia; y, en 2002, asesor de la Presidencia del Gobierno en el proceso de reforma de los Estatutos de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, correspondiéndole su autoría.

Investigador principal y director de diversos proyectos investigadores, financiados por el Ministerio de Educación y Ciencia, desde 1986, ha impartido cursos, pronunciado conferencias y presentado ponencias en numerosos congresos internacionales y universidades nacionales y extranjeras, y primordialmente en América, dirigiendo, asimismo, diferentes tesis doctorales. Ha organizado, igualmente, varios congresos científicos de ámbito internacional, preferentemente sobre Historia de la Inquisición española e Historia del Derecho Indiano, habiendo sido miembro del Comité ejecutivo del IX Congreso de Academias de la Historia (2004); y participado en la organización de destacadas exposiciones de carácter histórico-artístico, auspiciadas por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, como la del Cuarto Centenario de la muerte de Felipe II (1998); o siendo vicecomisario de la que, bajo el título de El Mundo que vivió Cervantes, celebró el IV Centenario de la publicación de la primera parte de Don Quijote de la Mancha (2006). Es miembro de los consejos de redacción de prestigiosas revistas científicas internacionales, como el Anuario de Historia del Derecho Español, el Anuario Mexicano de Historia del Derecho, el Boletín de la Academia Chilena de la Historia o El Consultor de los Ayuntamientos y de los Juzgados. Y es miembro de diferentes sociedades científicas internacionales, como la Sociedad Peruana de Historia del Derecho, el Instituto de Investigaciones de Historia del Derecho de Buenos Aires, o el Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano, del que fue vicepresidente. Ha recibido variadas distinciones académicas, siendo protector de la Centenaria Facultad de Derecho de San Cristóbal de las Casas, de la Universidad de Chiapas, en México; Botón de Oro del Colegio Mayor Menéndez Pelayo y Colegial de Honor del Colegio Mayor Diego de Covarrubias, de la Universidad Complutense; y es decano honorario, en su Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, de la Universidad de Castilla-La Mancha, en Toledo.

Ha sido galardonado con muy altas condecoraciones nacionales y extranjeras: de comendador de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III y con la Cruz Distinguida de 1.ª clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort; de comendador de la Real Orden de la Estrella Polar de Suecia, cuyas insignias le fueron impuestas por S. M. el rey Carlos XVI Gustavo, en la sede de su embajada en Madrid, el 20 de enero de 2001, y la Orden Mexicana del Águila Azteca, en grado de Venera. Es académico correspondiente de las Reales Academias, Sevillana de Buenas Letras, de Jurisprudencia y Legislación, de la que es vocal en la sección de Historia del Derecho, de la Academia Nacional de la Historia de Argentina, y de la Academia Chilena de la Historia; académico de número de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, asociada al Instituto de España; y académico de número de la Real Academia de la Historia para la que —tras ser correspondiente— fue elegido el 13 de abril de 2007 y en la que ingresó el 8 de marzo de 2009. En 2013, fue elegido secretario académico de la institución.


Obras de ~: El Consejo de Estado de la Monarquía española (1521-1812), Madrid, Consejo de Estado, 1984; Los Reales Consejos. El gobierno central de la Monarquía en los escritores sobre Madrid del siglo XVII, Madrid, Universidad Complutense, Facultad de Derecho, Sección de Publicaciones, 1988; “Práctica diplomática de la Corte de España a principios del siglo XVIII: notas a un Reglamento de Ceremonial de 1717”, en Revista de Estudios Políticos (Madrid), 62 (1988), págs. 163- 183; “Relaciones entre Consejos: los consejeros de Castilla en la Suprema. Notas para su estudio”, en J. A. Escudero (ed.), Perfiles jurídicos de la Inquisición española, Madrid, Instituto de Historia de la Inquisición, 1988, págs. 573-581; “Las competencias de los Inquisidores Generales en la normativa regia de los siglos XVI y XVII”, en Revista de la Inquisición (Madrid), 1 (1991), págs. 121-140; “Los Consejos de la Monarquía Hispánica en las Etiquetas Generales de 1651”, en Homenaje al Profesor Alfonso García-Gallo, t. II, vol. II, Madrid, Editorial Complutense, 1996, págs. 43-62; “La Nobleza y la Monarquía al inicio de la modernidad”, en VV. AA., Monarquía y Nobleza Andaluza, Sevilla, 1997, págs. 27-40; “Las precedencias y honores de los Virreyes en el ordenamiento jurídico indiano”, en Actas del XII Congreso del Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano, vol. III, Buenos Aires, Instituto de Investigaciones de Historia del Derecho, 1997, págs. 9-30; “La creación del Registro General de Mercedes en 1625”, en Anuario de Historia del Derecho Español (Madrid), LXVII, 2 (1997), págs. 943-955; “Donde no se ponía el Sol” y “Sólo Madrid es Corte”, en Felipe II, un monarca y su época. La Monarquía Hispánica, catálogo de la exposición celebrada en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial de junio a octubre de 1998, Madrid, Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 1998, págs. 31-43 y 167-183, respectivamente; “Los Vascos y el gobierno de la Monarquía Hispánica”, en C. Iglesias (dir.), Nobleza y Sociedad, vol. III, Madrid, Fundación Banco Santander Central Hispano, 1999, págs. 65-78; “Relación de las Jornadas Virreinales del Río de la Plata”, en VV. AA., Jornadas Virreinales del Río de la Plata, Madrid, Fundación Rafael del Pino, 2002, págs. XVII-XXXVI; “Solórzano, la Monarquía y un conflicto entre Consejos”, en F. Barrios (coord.), Derecho y Administración Pública en las Indias Hispánicas. Actas del XIII Congreso del Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano, vol. I, Cuenca, Ediciones de la Universidad de Castilla- La Mancha, 2002, págs. 265-283; “Diego Velázquez: sus oficios palatinos”, en C. Iglesias (ed. y pról.), Velázquez en la Corte de Felipe IV, Madrid, Fundación Santander Central Hispano- Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2004, págs. 61-93; “Consolidación de la polisinodia hispánica y Administración indiana”, en F. Barrios (coord.), El Gobierno de un Mundo. Virreinatos y Audiencias en la América Hispánica, Cuenca, Universidad de Castilla-La Mancha, 2004, págs. 119- 134; “Poner las Armas Reales. Uso de emblemas heráldicos y un conflicto de jurisdicción en la Corte de Carlos II”, en Anales de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía (Madrid), VIII, 1 (2004), págs. 137-152; “La atracción de la Corte: burócratas y pretendientes”, en VV. AA., El Mundo que vivió Cervantes, Madrid, Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 2005, págs. 78-87; “El gobierno de la Monarquía en el reinado de Felipe IV”, en J. Alcalá-Zamora (ed.), Felipe IV. El hombre y el reinado, Madrid, Real Academia de la Historia-Centro de Estudios Europa Hispánica, 2005, págs. 137-154; “La Inquisición española vista por los embajadores venecianos del siglo XVI”, en J. A. Escudero (ed.), Intolerancia e Inquisición, vol. I, Madrid, Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales 2006, págs. 379-387; “Los Borbón de España: nueva dinastía, nuevos símbolos y nuevas instituciones”, en VV. AA., La Casa de Borbón. Ciencia y técnica en la España Ilustrada, Valencia, Conselleria de Cultura, Educació i Esport, 2006, págs. 36-50; “Exequias y ceremonial: las honras fúnebres del rey en la corte”, en J. A. Escudero López (coord.), El Rey: Historia de la Monarquía, vol. 3, Madrid, Planeta, 2008, págs. 389-395; España 1808: el gobierno de la Monarquía (discurso leído el día 8 de marzo de 2009 en el acto de su recepción por el Excmo. Sr. D. ~, y contestación por el Excmo. Sr. D. José Antonio Escudero López), Madrid, Real Academia de la Historia, 2009.


Bibl.: R. García Cárcel, “Proyección política de España en América”, en Blanco y Negro Cultural ABC (Madrid), 682 (26 de febrero de 2005), pág. 13; J. M.ª Vallejo García-Hevia, El Consejo Real de Castilla y sus Escribanos en el siglo XVIII, Valladolid, Junta de Castilla y León, 2007, págs. 7 y 543-547; J. A. Escudero López, “Contestación”, en F. Barrios Pintado, España 1808: el gobierno de la Monarquía, op. cit., págs. 159-170.

 

Texto procedente del Diccionario Biográfico Español. Biografía escrita por José María Vallejo García-Hevia.

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