Biografía escrita por Cristina Morató. Periodista, reportera, escritora y directora de programas de televisión, es autora de numerosos libros sobre la vida de las grandes viajeras y exploradoras olvidadas por la historia. Los documentos, libros y datos encontrados durante sus viajes e investigaciones le permitieron escribir Viajeras intrépidas y aventureras (2001), Las Reinas de África (2003), Las Damas de Oriente (2005) y Cautiva en Arabia (2009). Es miembro fundador y actual vicepresidenta de la Sociedad Geográfica Española, y pertenece a la Royal Geographic Society de Londres.


Juana María de los Dolores de León, Lady Smith.

Badajoz, 1798 – Whittlesey (Reino Unido), 10.X.1872. Esposa del oficial inglés sir Harry Smith, militar al servicio del Ejército británico y quien en 1847 fue destinado a El Cabo (Sudáfrica), donde ejerció de gobernador y comandante en jefe de la colonia.

La extremeña Juana María de los Dolores de León pertenecía a la noble familia de los Ponce de León, de ilustre abolengo leonés. Nada se sabe de su infancia, pero en abril de 1812, cuando las tropas del general Wellington conquistaron la ciudad de Badajoz tras un duro combate contra el ejército de Napoleón, la joven —que entonces contaba catorce años— buscó refugio en el campamento de los oficiales británicos. Fue allí donde conoció a Harry Smith —once años mayor que ella—, un curtido militar al servicio del Ejército británico que casi de inmediato se enamoró de esta hermosa muchacha que había perdido a toda su familia. Un mes más tarde la pareja contrajo matrimonio en el mismo campamento con la bendición del duque de Wellington. No hubo tiempo para una romántica, luna de miel, y a partir de este momento la vida de la flamante señora Smith vendría marcada por la dura vida en los campos de batalla.

En los meses siguientes Juana acompañó a las tropas británicas en las últimas y victoriosas guerras peninsulares de Wellington contra los franceses. La joven se adaptó con rapidez a las marchas agotadoras a lomos de caballo, a la comida escasa y a dormir en incómodas tiendas de campaña. El olor a pólvora y a sangre la acompañaron a lo largo de su intensa vida.

Durante los años siguientes, y tras la encarcelación de Napoleón en Santa Elena, el matrimonio disfrutó de cierta tranquilidad en los alrededores de París, hasta que en julio de 1828 pusieron rumbo a Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Harry Smith fue designado agregado militar del gobernador general de la colonia, sir Lowry Cole. Su esposa vivió doce años en la región más austral del continente africano mientras su marido libraba batallas contra las tribus nativas en las nuevas fronteras de la colonia británica de El Cabo. Juana tenía treinta años cuando pisó por primera vez tierras africanas y, tras años de vida nómada, pudo al fin disfrutar de su primera residencia fija.

En 1840, y debido en parte a las discrepancias de Harry Smith con el nuevo gobernador de la colonia, sir Benjamin D’Urban, el matrimonio abandonó Ciudad del Cabo. El nuevo destino fue la India, donde Harry —que había sido ascendido a coronel— trabajó durante siete años en calidad de agregado militar de las fuerzas del Imperio. Cuando en 1847 el matrimonio regresó a Inglaterra, el valiente militar fue recibido como un héroe por sus éxitos contra los sijs en a batalla de Aliwal, donde se convirtió en uno de los generales más respetados del Ejército británico.

En septiembre de 1847 Juana Smith regresó de nuevo a El Cabo, pues su marido había sido nombrado gobernador de la colonia. El destino quiso que el nombre de su esposa quedara para siempre inmortalizado en la tumultuosa historia de la actual República de Sudáfrica, al bautizar una de sus ciudades más emblemáticas como Ladysmith, en la región del Natal.

A esta intrépida extremeña todavía se la recuerda en esta ciudad que se hizo tristemente célebre en el mundo entero cuando en 1899 los bóers tuvieron sitiados a los ingleses cien días. En el Museo de Ladysmith se conserva un retrato suyo, así como un par de pendientes y una peineta. Juana María de los Dolores de León nunca renunció a sus orígenes y le gustaba en las recepciones oficiales vestir con mantilla y bailar fandangos.

En 1852 el gobernador Smith —que ya había cumplido los sesenta y cinco años— fue relevado de su cargo y el matrimonio regresó a Inglaterra. Ocho años después el veterano militar falleció en Londres y fue enterrado con todos los honores en el cementerio de su localidad natal, Whittlesey. Juana le sobrevivió doce años, alejada de la vida social y refugiada en los recuerdos de su apasionante vida en común. Falleció el 10 de octubre de 1872 y su cuerpo descansa junto al de su insigne marido.


Bibl.: G. C. Moore Smith, Autobiography of Sir Harry Smith, London, J. Murray, 1902, 2 vols.; S. de Madariaga, Mujeres españolas, Madrid, Espasa Calpe, 1972 (col. Austral, n.º 1500); J. H. Lehmann, Remember you are an englishman, London, Jonathan Cape Editor, 1977.


Imagen CC Wikimedia Commons. Juana Smith, pintada con diecisiete años en  1815 en París por autor desconocido.

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