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Juan Catalina García López

Salmeroncillos de Abajo (Cuenca), 24.XI.1845 – Madrid, 18.I.1911. Historiador, bibliófilo, arqueólogo, anticuario y secretario perpetuo de la Real Academia de la Historia.

Hijo de Luis García y de Petra López, Juan Catalina se educó en Guadalajara, en donde cursó estudios de bachillerato en su instituto hasta que el traslado profesional de su padre a Madrid en 1868 le vinculó para siempre a los ambientes intelectuales de esta ciudad. Allí realizó sus estudios universitarios, llegando a ser licenciado en Filosofía y Letras, en Derecho y titulado en la Escuela Superior de Diplomática.

Sus primeros años en Madrid están ligados fundamentalmente a la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, en la que ingresó como oficial segundo de la secretaría, pasando sucesivamente a secretario de actas (1894) y a secretario general hasta su muerte, llegando a ser senador del reino en representación de esta institución en tres ocasiones (1904- 1905, 1907-1908 y 1910-1911); de esas fechas iniciales datan su Catálogo de la Biblioteca de la Sociedad Económica Matritense (1870) y Datos bibliográficos sobre la Sociedad Económica Matritense (1877). En Madrid colaboró con numerosos diarios y revistas periódicas, en las que fue insertando pequeños trabajos sobre los temas más diversos, casi todos ellos de divulgación cultural y con mucha frecuencia de orientación católica. Según Liñán y Eguizábal, que se contó entre sus amigos, se dio a conocer inicialmente “en un periodiquín llamado El Fomento Literario”.

A poco de recalar en Madrid, el 22 de abril de 1870 y con sólo veinticinco años, fue elegido académico correspondiente en Guadalajara de la Real Academia de la Historia. Este nombramiento orientó definitivamente su actividad hacia los estudios históricos, que compatibilizó con su gran pasión por la bibliofilia, a la que aún habría de dar una impresionante contribución años más tarde.

Dedicado inicialmente a la docencia como director de un colegio, en 1885 ganó una plaza de inspector del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, obteniendo pronto la cátedra de Arqueología y Ordenación de Museos de la Escuela Superior de Diplomática. Consolidado ya en el mundo profesional, y teniendo a su disposición el acerbo bibliográfico de los grandes centros madrileños, en 1889 publicó el Ensayo de una tipografía complutense, que le valió un reconocimiento unánime del mundo intelectual de la capital y le abrió las puertas de la Real Academia de la Historia; en ella fue elegido académico numerario el 18 de abril de 1890. Por aquellas fechas, y como evidencia del creciente prestigio que iba adquiriendo, fue nombrado con Fidel Fita “comisario regio de la Exposición histórica europea” de 1891, que conmemoraba el cuarto centenario del descubrimiento de América; su labor en esta empresa le valió la Gran Cruz de Isabel la Católica (1893). Terminado su compromiso con el gran evento expositivo celebrado en Madrid, el 27 de mayo de 1894 tomó posesión de su plaza en la Real Academia de la Historia con un discurso sobre La Alcarria en los dos primeros siglos de su Reconquista, que sería contestado por Juan de Dios de la Rada.

Tras quince años en la Escuela Superior de Diplomática, y al suprimirse aquélla, se le reconoció en 1900 el cargo de catedrático de Arqueología y de Epigrafía y Numismática en la Universidad Central, tarea que simultaneó desde aquel mismo año con la de director del Museo Arqueológico Nacional (1900- 1911). En pocos años, Juan Catalina García se había convertido en referencia obligada de los estudios anticuarios en Madrid; el joven aficionado de años atrás monopolizaba en 1900 la enseñanza universitaria de la Arqueología y la dirección del mayor museo arqueológico; sólo le faltaba convertirse en anticuario de la Real Academia de la Historia, el tercer gran puntal de los estudios arqueológicos, y lo logró al año siguiente, siendo elegido para este cargo el 13 de diciembre de 1901 a la muerte de Facundo Riaño. En la Academia participó también en diversas comisiones, incluida la de excavaciones en Numancia (1906), y contestó los discursos de ingreso de sus amigos Manuel Pérez Villamil (1907) y el marqués de Cerralbo (1908); el 11 de diciembre de 1908 se convirtió en secretario perpetuo, sucediendo a Cesáreo Fernández- Duro, hasta su muerte en 1911 (Almagro-Gorbea, 1999: 148-150).

Sus campos de interés fueron muchos y de diversa índole. Gran parte de su prestigio le vino dado ya en su tiempo por el Ensayo de una tipografía complutense (1889) y por la Biblioteca de escritores de la provincia de Guadalajara (1899), dos obras aún de obligado uso que descubrieron a uno de los mayores bibliófilos de fines del siglo xix. En el campo de la historia medieval se le recuerda por los dos volúmenes de Castilla y León durante los reinados de Pedro I, Enrique II, Juan II y Enrique III (1892-1893) y por su estudio sobre el Fuero de Brihuega (1887); para el estudio de la España del siglo xvi aún siguen siendo de obligado uso sus Aumentos a las Relaciones de pueblos que pertenecen hoy á la provincia de Guadalajara (1903-1912), cuyo último volumen fue ya obra póstuma.

Juan Catalina García fue y se sintió, por encima de todo, alcarreño. Su vinculación a Guadalajara, de la que fue cronista provincial desde 1885, rezuma en muchas de sus obras ya desde la primera etapa. Más de una veintena de títulos relacionados con esta provincia y con sus ciudades desfilan en su currículo desde 1868, cuando sólo contaba veintitrés años, hasta su muerte en 1911, que le sorprendió sin terminar de editar sus Aumentos, la mayor de sus obras relacionadas con esta provincia. Dejó inédito también el Catálogo Monumental de la provincia de Guadalajara, que se editó en 2001, para cuya elaboración había sido nombrado por Real Orden en 1902 y que le hizo partícipe de esa empresa colectiva referida a todas las provincias que ocupó a gran parte de los anticuarios españoles en los albores del siglo XX.

Quienes le trataron destacan de él su pasión por el trabajo y el riguroso cumplimiento de sus obligaciones profesionales. Uno de sus mejores amigos, José de Liñán y Eguizábal, explica que cayó en cama y murió “por haber salido a presidir un tribunal de oposiciones el día de la gran nevada” (13 de enero de 1911), cuando su salud ya estaba bastante resentida. Desde su etapa de juventud madrileña, mantuvo una estrecha amistad con Enrique Aguilera, conde de Villalobos y luego marqués de Cerralbo, con el propio Liñán y Eguizábal y con el también alcarreño Ignacio Calvo, que le administró la extremaunción el 18 de enero de 1911.


Obras de ~: “Feijoo”, El Fomento literario, 3 (18 de abril de 1864), págs. 19-20; “Pinturas murales recientemente descubiertas en el castillo de Brihuega”, en El arte en España, 7 (1868), págs. 48-49; Catálogo de la Biblioteca de la Sociedad Económica Matritense, Madrid, 1870; El municipio durante la monarquía visigoda, Madrid, 1872; Historia sucinta de Nuestra Señora de La Almudena, Madrid, 1874; Datos bibliográficos sobre la Sociedad Económica Matritense, Madrid, 1877; “Arqueología sagrada. La cátedra de San Pedro”, en La Ilustración Católica, año 2, n.º 15 (octubre de 1878), págs. 114-116; “Cerámica egipcia”, en La Ilustración Católica, año 2, n.º 16 (octubre de 1878), págs. 122- 123; “Supersticiones sobre las armas de piedra”, en La Ilustración Católica (noviembre de 1878), págs. 147-149; “Los Santos Lugares. Monte Olivete, Getsemaní y Sepulcro de la Virgen”, en La Ilustración Católica, año 2, n.º 21 (diciembre de 1878), págs. 163-166; La Edad de Piedra, Madrid, Imprenta de la Ilustración Católica, 1878; El hombre terciario, Madrid, Imprenta F. Maroto e Hijos, 1879; El libro de la provincia de Guadalajara, enriquecido con numerosos y hoy peregrinos datos geográficos, estadísticos y biográficos, Guadalajara, Imprenta Provincial, 1881; “Luis Veuillot”, en Revista de Madrid, 5 (1883), págs. 394-400; “La traslación del Archivo de Simancas”, Revista de Madrid, 6 (1883), págs. 5-13; “Estado de un pueblo alcarreño en el siglo XVI”, en Revista de Madrid, 6 (1883), págs. 423-437; “Curiosidades científicas. La vacuna, el plomo y la alimentación. La arquitectura de las aves”, en Revista de Madrid, 6 (1883), págs. 454-461; El Madroñal de Auñón, 1884; Rasgo histórico acerca de Nuestra Señora de La Antigua de Guadalajara, Madrid, Imprenta F. Maroto, 1884; El Fuero de Brihuega. Precedido de algunos apuntamientos históricos acerca de dicha villa, Madrid, El Progreso Editorial, 1887 (publicado previamente por capítulos en Revista Contemporánea, 1887); “Poesías del Duque de Almenara Alta”, en La Ilustración Católica, año 12, n.º 19 (julio de 1887), págs. 218-219; Ensayo de una tipografía complutense, Madrid, Imprenta de Manuel Tello, 1889 (ed. anastásica en Pamplona, Analecta Editorial, 2000); Santa María de Huerta, Madrid, 1891; “Cuevas protohistórica de Perales de Tajuña”, en Boletín de la Real Academia de la Historia (BRAH), 19 (1891), págs. 131-135; Historia general de España. Castilla y León durante los reinados de Pedro I, Enrique II, Juan II y Enrique III, Madrid, El Progreso Editorial, 1892-1893, 2 vols.; “Excursión a Brihuega”, en Boletín de la Sociedad Española de Excursiones (BSEE), 1 (1893), págs. 67-70; “Prólogo” y notas a Diario de un patriota complutense en la Guerra de la Independencia, Madrid, Editorial Hijos de M. G. Hernández, 1894; con F. Riaño y J. de Dios de la Rada, “Hallazgo prehistórico en Ciempozuelos”, en BRAH, 25 (1894), págs. 436-450; La Alcarria en los dos primeros siglos de su reconquista, Madrid, El Progreso Editorial, 1894 (2.ª ed., Guadalajara, Institución Provincial de Cultural, 1973); “Sello municipal de Guadalajara”, en BSEE, 2 (1894-1895), págs. 91-92; “Crismeras de plomo historiado”, en BSEE, 3 (1895), págs. 38-41; “Colección de documentos inéditos del Archivo de Valencia por el señor Casán”, en BRAH, 26 (1895), págs. 326-332; “Archivo municipal de Cifuentes”, en Revista de Archivos, 1 (1895), págs. 219-227; “Sellos de Jaime II y de Pedro IV”, en Historia y Arte (HA), septiembre de 1895, págs. 125-127; “Sello municipal de Atienza”, en HA, junio de 1896, págs. 85-88; Elogio del Padre Sigüenza, Madrid, Imprenta Tello, 1897; con M. Danvila, “San Juan Bautista de Baños”, en BRAH, 30 (1897), págs. 324-328; “Relaciones históricas de los siglos xvi y xvii por la Sociedad de Bibliófilos Españoles”, en BRAH, 30 (1897), págs. 181-186; “La fecha de la muerte del cronista Herrera”, en BRAH, 30 (1897), págs. 328-332; con V. Vignau, “Historia de la villa de Aledo”, en BRAH, 33 (1898), pág. 491; “Carta-puebla de Alhóndiga”, en BRAH, 35 (1899), págs. 470-476; Biblioteca de escritores de la provincia de Guadalajara y bibliografia de la misma hasta el siglo xix, por ~, su cronista. Obra premiada por la Biblioteca nacional en el concurso publico de 1897 e impresa a expensas del estado, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1899 (ed. anastásica en Pamplona, Analecta Editorial, 2000); “El segundo matrimonio del primer Marqués del Cenete”, en Estudios de erudición española II. Homenaje a Menéndez Pelayo en el año vigésimo de su profesorado, Madrid, 1899, págs. 665-681; “El espectáculo más nacional”, en BRAH, 39 (1901), págs. 382-386; “La catedral de Cuenca”, en BRAH, 41 (1902), págs. 469-471; “El castillo de Vivero”, en BRAH, 42 (1903), págs. 223-225; “Inventario de antigüedades y objetos de arte que posee la Real Academia de la Historia”, en BRAH, 42 (1903), págs. 311-316, 321-368 y 484-505, y en BRAH, 43 (1903), págs. 257-322 (editado monográficamente en Imprenta Fortanet, Madrid, 1903); Relaciones topográficas de España. Relaciones de pueblos que pertenecen hoy á la provincia de Guadalajara, con notas y aumentos de ~, vol. I, Madrid, Real Academia de la Historia, 1903 (col. Memorial Histórico Español, vol. 41); vol. II, Madrid, Real Academia de la Historia, 1904 (col. Memorial Histórico Español, vol. 42); vol. III, Madrid, Real Academia de la Historia, 1905 (col. Memorial Histórico Español, vol. 43); vol. IV, Madrid, Real Academia de la Historia, 1912 (col. Memorial Histórico Español, vol. 45) (hay edición conjunta en CD-ROM: Guadalajara, Editorial Aache, 2003); “Artes e industrias del Buen Retiro”, en BRAH, 44 (1904), págs. 414-422; “Exploraciones arqueológicas en el Cerro del Bú”, en BRAH, 45 (1904), págs. 439-444; “La capilla de los Urbinas en Guadalajara”, en BRAH, 46 (1905), págs. 234- 237; “Inventario de las medallas españolas que posee la Real Academia de la Historia”, en BRAH, 47 (1905), págs. 152-229; “Elementos de Arqueología y Bellas Artes (a propósito del libro de Francisco Naval)”, en BRAH, 47 (1905), págs. 452-457; “Las ruinas de Numancia”, en Revista de Archivos, 15 (1906), págs. 466-468; con J. Pérez de Guzmán, Embajada del Conde de Fernan-Nuñez en París, durante el primer período de la Revolución francesa. Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia en la Junta pública de 16 de Junio de 1907 por los Sres. D. ~ y D. Juan Pérez de Guzmán, Madrid, Fortanet, 1907; Índice general alfabético de los XXV primeros tomos del Boletín de la Real Academia de la Historia, Madrid, Imprenta Fortanet, 1907; “Memoria de los actos de la Academia en el último curso por su secretario interino”, en BRAH, 54 (1909), págs. 68-80; Vuelos arqueológicos (Narraciones de Arte), Madrid, Biblioteca Patria de Obras Premiadas, t. 82, 1912 (ed. anastásica en Pamplona, Analecta Editorial, 2001); Catálogo Monumental de la provincia de Guadalajara, Guadalajara, Editorial Aache, 2001 (CD-ROM); Bosquejo de una biblioteca cervántico-alcalaína (inéd.); Historia de las Bellas Artes en Salamanca, desde el siglo XVI hasta nuestros días (inéd.).

Bibl.: M. Pérez Villamil, “Necrología. D. Juan Catalina García y López”, en BRAH, 58 (1911), págs. 149-154; J. de Liñán y Eguizábal, “Don Juan Catalina García”, en Vuelos arqueológicos (Narraciones de Arte), Madrid, 1912, págs. V-XXI; “Semblanza biográfica de Don Juan-Catalina García”, y “Reseña bibliográfica de Don Juan-Catalina García”, en La Alcarria en los dos primeros siglos de su reconquista, Guadalajara, Institución Provincial de Cultural, 1973 (2.ª ed.), págs. 9-10, y págs. 91-94, respect.; A. Herrera Casado, “Los cronistas provinciales de Guadalajara”, en Wad-al-Hayara, 14 (1987), págs. 347-349; M. Almagro- Gorbea, “El Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia. Pasado, presente y futuro”, en M. Almagro Gorbea (ed.), El Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia, Madrid, Real Academia de la Historia, 1999, págs. 148-150, fig. 115; B. Pellistrandi, Un discours national? La Real Academia de la Historia entre science et politique (1847- 1897), Madrid, Casa de Velázquez, 2004, págs. 394-395.


Biografía escrita por Juan Manuel Abascal Palazón procedente del Diccionario Biográfico Español.

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