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José Miguel de Flores y la Barrera

Rota (Cádiz), 15.IV.1724 – Madrid, 23.II.1790. Abogado, auditor general del Ejército, alcalde de Casa y Corte y académico de número de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia Española.

Rota, por aquel entonces, era diócesis de Sevilla, y allí nació José Miguel de Flores en el seno de una familia formada por José Eugenio de Flores y Juana de la Barrera. Tuvo tres hermanas y dos hermanos, uno de los cuales heredó el empleo del padre como administrador de Rentas Provinciales y de Tabacos en la villa de Trebugena.

Pronto se trasladó Flores a Sevilla para estudiar tres años de Filosofía y cuatro de Teología, aunque finalmente se decantó por el Derecho, obteniendo primero el grado de bachiller en Derecho Civil y en 1744 el de licenciado. El 22 de septiembre de ese mismo año, tras superar las pruebas y exámenes pertinentes, ingresó como abogado de la Real Audiencia de Sevilla y un año después se incorporó a los Reales Consejos. Estos fueron, sin duda, los primeros pasos de una destacada carrera como profesional de la abogacía que además le permitieron escalar puestos en la Administración estatal, así como alcanzar altos honores y reconocimientos. De hecho, antes de abandonar Sevilla con destino a la Corte, la Real Academia de Ciencias de Sevilla le eligió el 26 de mayo de 1745 socio honorario, en reconocimiento a su erudición en matemáticas.

En 1749, ingresó en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, institución que en el siglo xviii jugó un importante papel en la dignificación de la profesión y en la lucha contra el intrusismo profesional, y abrió bufete en la capital. El 8 de abril de ese mismo año fue elegido académico honorario de la Real Academia de la Historia. Probablemente el prestigio adquirido en Sevilla y las relaciones creadas con el grupo de abogados que concurrían a las juntas académicas influyeron en esta elección que marcó el inicio de una importante implicación en la vida interna y en los trabajos de la institución. En 1750 pasó a supernumerario y, finalmente, el 18 de junio de 1751 ascendió a numerario. En la Academia desempeñó los cargos de censor (1764), revisor (1767) y, sobre todo, fue elegido secretario perpetuo el 16 de junio de 1769, puesto en el que se mantuvo hasta su jubilación en diciembre de 1789, pocos meses antes de su fallecimiento.

Buena parte de los documentos que se tienen de este período se deben a su labor en este cargo, que ejerció con gran dedicación.

Sin embargo, José Miguel de Flores también era conocido en los círculos eruditos de la época por atesorar una gran biblioteca, especialmente en temas de historia civil y eclesiástica, tal y como lo refleja Sempere y Guarinos. Ahora bien, Flores no se limitó a comprar libros, ya que en 1763, bajo el resumido nombre de Miguel de la Barrera, comenzó la edición de la revista literaria Aduana Crítica, que recogía reseñas de las obras literarias que solicitaban impresión. Constituía todo un proyecto literario que perseguía la promoción de la discusión literaria y la formación del gusto, en la línea dieciochista ilustrada. Llegaron a publicarse veintiséis números, hasta que en febrero de 1765 la empresa sucumbió. A pesar de que era un proyecto personal al margen de la Academia, es difícil pensar que sus compañeros no estaban al tanto de esta publicación porque uno de los censores fue el también académico fray Alonso Cano. Su interés por la erudición y la historia no decayó, como muestran las diversas ediciones de obras y crónicas que publicó en vida.

La escritura y el ejercicio de la secretaría de la Academia no le impidieron a Flores seguir ascendiendo en la burocracia estatal y acumular honores. El 26 de noviembre de 1773 fue nombrado asesor de Guerra del Gobierno y Comandancia General de Madrid, el 29 de agosto de 1774 subdelegado de Penas de Cámara perteneciente al Real Fisco Militar, en mayo de 1775 auditor general del ejército destinado a la expedición de África y, finalmente, el 10 de julio de 1786 culminó su brillante carrera en la Sala de Alcaldes de Casa y Corte, órgano dependiente del Consejo de Castilla, que impartía justicia en última instancia. También fue elegido decano del Colegio de Abogados de Madrid en 1782.

La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Madrid le admitió entre sus miembros en 1775 y la Real Academia Española en 1783, como supernumerario.

Un año después ocupó el sillón T ya en calidad de numerario. La impronta que dejó Flores en esta Academia fue menor, pero aún así participó en la elaboración del Fuero Juzgo en latín y en castellano preparando la impresión, así como en la disposición de materiales para la segunda edición del Diccionario de Autoridades.

Tamaña actividad profesional e intelectual no impidió a José Miguel de Flores contraer matrimonio con María Josefa Romero e Hidalgo. Tuvieron un hijo que murió joven, aunque la pareja apadrinó y tuteló a sus sobrinos Joaquín Juan y Francisca de Flores. El primero siguió de cerca los pasos de su tío en la abogacía y en las academias.

José Miguel de Flores y la Barrera falleció a la edad de sesenta y cinco años, dejando tras de sí un importante legado personal, profesional e intelectual.


Obras de ~: Aduana Crítica, donde se han de registrar todas las piezas literarias, cuyo despacho se solicita en esta Corte. Hebdomadario de los sabios de España, Madrid, Imprenta de Gabriel Ramírez, 1763; Instrucción para reducir a cédulas los libros, relaciones y documentos que pertenecen a la Historia de Indias, 1767 [Real Academia de la Historia (RAH), ms. 9/4161]; Informe del licenciado don ~ sobre reconocimiento y censura del códice que contiene la obra titulada “Monarquía de España” del Dr. Pedro Salazar de Mendoza, canónigo de Toledo, cuya impresión se solicitaba, 1768 (RAH, ms. 11/1492); P. Salazar de Mendoza, Monarquía de España, ed. de ~, Madrid, 1779, 2 ts.; Crónica de Don Álvaro de Luna, Condestable de los Reynos de Castilla y de León, maestre y administrador de la orden y caballería de Santiago, pról. y ed. de ~, Madrid, Antonio de Sancha, 1784 (2.ª imp.); D. Enríquez del Castillo, Crónica del Rey D. Enrique el Cuarto, de este nombre, por su Capellán y Cronista, ed. corr. de ~, Madrid, Antonio de Sancha, 1787; Descripción geográfica de las provincias de España, con noticias de algunos impresos y manuscritos pertenecientes a su historia. Por el Sr. D. ~ [s. f.] (RAH, ms. 9/6039); Discurso Cronológico, en que se determina el día que murió el Santo Rey Don Fernando, con excolios, y un Appendix, en que se trata de la instrucción de la Era Vulgar en España; del Reynado en que se principiaron las Leyes de las Partidas, y de la naturaleza, calidades, raíces, ciclos, y reducciones del año hebreo, y del mahumedano, ms.[s. f.] (RAH); Extracto de la Historia del Almirante D. Fernando Colón y Memorias para poder escribir su vida [s. f.] (RAH, ms. 9/4161); Juicio crítico de la disertación histórica sobre la patria de Colón, escrito por D. Francisco Fernández de Rávago, por D. ~ [s. f.] (RAH, ms. 9/5992); Pedimento de ~ en respuesta a la alegación del fiscal de la Inquisición en los autos de dicho tribunal con el Colegio de San Telmo de Sevilla [s. f.] (RAH, ms. 9/4825).

Bibl.: J. Sempere y Guarinos, “Flores, Don Joseph Miguel de”, en Ensayo de una Biblioteca Española de los mejores escritores del Reinado de Carlos III, t. III, Madrid, Imprenta Real, 1786, págs. 53-62; C. A. Barrera y Leirado, “Biografías de D. José Miguel de Flores y de D. Joaquín de Flores”, en Boletín de la Real Academia de la Historia, LXXXI (1922), págs. 255- 300; Marqués de Siete Iglesias, Real Academia de la Historia, catálogo de sus individuos. Noticias sacadas de su archivo, Madrid, Real Academia de la Historia, 1981; F. Aguilar Piñal, Bibliografía de autores españoles del siglo XVIII, vol. III (DF), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1984, págs. 495-496; R. Pérez-Bustamante, El Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, 1596-1996, Madrid, Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, 1996; A. Zamora Vicente, La Real Academia Española, Madrid, Espasa, 1999; E. Velasco Moreno, La Real Academia de la Historia en el siglo XVIII: Una Institución de Sociabilidad, Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales- Boletín Oficial del Estado, 2000; P. Deacon, “Un escritor ante las instituciones: el caso de Nicolás Fernández de Moratín (1737-1780)”, en Cuadernos Dieciochistas, 2 (2001), págs. 151-176.


Biografía escrita por Eva Velasco Moreno procedente del Diccionario Biográfico Español.

 

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