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José Gabriel de Silva Bazán y Walstein

Marqués de Santa Cruz (X). ¿Viena? (Austria), 1782 – Madrid 4.XI.1839. Académico, diplomático, político.

Su padre, José Joaquín Silva y Bazán, marqués de Santa Cruz (IX), fue hijo de Pedro de Silva y Alagón y de Cayetana Sarmiento, condesa de Pie de Concha.

Hombre aquel de gran talento, según la opinión de sus contemporáneos, caballero del Toisón, comendador de la Orden de Santiago, académico numerario y director que fue de la Real Academia Española, gentilhombre de Su Majestad y mayordomo mayor. Le concedió el rey Carlos IV el Collar de la Orden de Carlos III y fue ayo y mayordomo del príncipe Fernando.

Casó primeramente con María Fernández de la Cueva, hija del duque de Alburquerque, que falleció sin dejar descendencia. Volvió a casar entonces, en segundas nupcias, con Mariana Waldstein, de noble familia austriaca, celebrándose el matrimonio en Viena, el 16 de abril de 1781. De este matrimonio nació José Gabriel y el hecho de que no se conozca partida de bautismo, ni se cita el lugar de nacimiento, hace suponer que bien pudo tener lugar en Viena, en 1782, en viaje, que dadas las costumbres de entonces, no es de extrañar pudiera alargarse suficientemente para ello.

Fue su madre pintora y como tal ingresó en Madrid en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la que ocupó la dirección de la pintura. Cuando quedó viuda en 1802 y ya casado su hijo, realizó un viaje por Europa en 1808, en el curso del cual falleció en Tano (Italia). Fue retratada, entre otros, por Goya y se conservan retratos de ella en el Louvre, en la Galería de los Uffici de Florencia y en la Academia de San Luca de Roma. El matrimonio, además de José Gabriel, tuvo una hija, María Ana, nacida el 14 de noviembre de 1781 y fallecida el 12 de enero de 1805, que casó con el duque de Frías, sin tener sucesión.

Casó José Gabriel con Joaquina Téllez-Girón, hija de los duques de Osuna, que había sido princesa de Anglona hasta el nacimiento de su hermano y que fue condesa de Ovilo. En la fecha en la que se realizó el casamiento, el 11 de julio de 1801, todavía vivía su padre y él llevaba el título de marqués del Viso, efectuándose la ceremonia en la capilla de la Alameda de Osuna. La esposa, Joaquina, había nacido el 21 de septiembre de 1784.

Tempranamente, en 1803, fue nombrado académico honorario de la Real Academia Española, que dirigía entonces su tío, Pedro Girón (de 1802 a 1808). En 1805, Francisco de Goya realizó un retrato de su mujer, Joaquina, en la aparece representando a la Musa Euterpe, la de la Música y la Poesía Lírica.

No sería éste el único retrato que Goya le hiciera, que también repitió como modelo, siendo retratada con mantilla, de la serie de los retratos que el pintor hiciera con esta prenda a la reina María Luisa y a la duquesa de Alba.

El mayor de los hijos de este matrimonio sería destacado alcalde de Madrid, Francisco de Silva Bazán Téllez-Girón y la cuarta hija de esta sucesión había de casar con el marqués de Alcañices, siendo la madre del conocido alcalde y político duque de Sesto, que fue por tanto sobrino del alcalde Marqués de Santa Cruz.

Llegada la ocasión de la Guerra de la Independencia, José Gabriel fue hecho prisionero por los franceses en la temprana fecha de 1808, permaneciendo recluido cinco años en el castillo de Fenestrelle en los Alpes.

A su liberación, fue nombrado supernumerario de la Real Academia Española en los comienzos del año 1814 y, en sesión de noviembre del mismo año, se realizó su elección como académico de número. También en 1814 fue nombrado consiliario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. El 31 de diciembre de 1820, como fue durante el trienio liberal, fue elegido alcalde primero constitucional —título de la época— sustituyendo al conde de Clavijo, y seguido, como alcalde segundo constitucional, por Ramón Cerelle y otros tres más, todos con el título de alcalde, cuyas funciones fueron las de los actuales tenientes de alcalde, entonces suprimidos. Permaneció durante todo el año en la alcaldía, siendo sustituido el siguiente 31 de diciembre por Luis Beltrán de Lis.

Poco pudo realizar, en el breve plazo de un año, siendo más bien testigo de sus acontecimientos, entre los que sobresalieron los del 7 de julio, con la lucha callejera entre la Milicia Nacional y la Guardia Real sublevada, situación que mereció el siguiente bando del alcalde, que resultó muy característico de su personalidad y de la idea de pacificación que presidió buena parte de los actos de su vida personal y política.

En este bando pide el aplacamiento de los espíritus, recomienda vivamente la desaparición de la canción política llamada el “Trágala” y abre caminos para la conjunción de esfuerzos y voluntades. Le tocó presenciar también la revuelta contra los ministros conde de Toreno y Martínez de la Rosa por la Ley de Prensa, el desfile de Riego ante el Congreso, y fue también entonces cuando el escultor Antonio Solá ofreció el grupo escultórico del Dos de Mayo, hoy entre los monumentos madrileños; se produjo también el asesinato político del teniente Lamdaburu y presidió los funerales, organizados por el ayuntamiento, para las víctimas de los sucesos del 7 de julio, verificado en la iglesia de San Isidro, el 16 de septiembre, a los que asistieron las familias de siete patriotas que encontraron la muerte en la Plaza Mayor. También se verificó entones la inauguración solemne de la Universidad de Alcalá en Madrid, con lección inaugural a cargo de Quintana, pero, como es sabido, habrían de pasar años antes de que fuera realidad. Recordemos que durante su Alcaldía, las Cortes le concedieron, precisamente por esos sucesos tan aludidos aquí, la Corona Cívica para el escudo de Madrid.

Acabado su período de alcalde fue designado embajador de España en Londres (1823). A la muerte del entonces director de la Academia, duque de San Carlos, es elegido para sucederlo el 21 de agosto de 1828, señalando su actuación de un año, acabado el cual la Academia solicita del Rey que sea nombrado director perpetuo, nombramiento que fue efectuado el 10 de septiembre de 1828, desempeñando el cargo hasta su fallecimiento a las siete de la tarde del 4 de noviembre de 1839, siendo enterrado en el cementerio de la Puerta de Fuencarral.

Su labor en la Academia, más que técnica, fue política, demostrando sus condiciones diplomáticas y logrando borrar las diferencias y dificultades que la guerra contra los franceses primero y la política fernandina después, habían sembrado dividiendo a los académicos, de manera que llegó a ser muy radical en más de alguna ocasión pero supo ir limpiando y restañando, para dar paso a una cordialidad facilitadora del trabajo de la Corporación.

El 4 de febrero de 1820, fue elegido académico de la Real Academia de la Historia, tras ser académico honorario, pero su designación como embajador en París no hizo posible que llegara a tomar posesión de su puesto.

Hay que añadir a sus honores los de mayordomo mayor de Palacio, consejero de la Regencia del Reino y comendador de la Orden de Calatrava.


Obras de ~: Papeles sobre José Rodríguez recogidos por don Emilio Cotarelo (ms. Real Academia Española), 1819 (cartas entre José Rodríguez y el Marqués de Santa Cruz).

Bibl.: F. García de Cortázar y J. M. González Vesga, Breve Historia de España, Madrid, Alianza Editorial, 1994; J. M. Cuenca Toribio y S. Miranda García, El poder y sus hombres. ¿Por quién hemos sido gobernados los españoles? (1705- 1998), Madrid, Editorial Actas, 1998; A. Zamora Vicente, Historia de la Real Academia Española, Madrid, Espasa Calpe, 1999; A. Rumeu de Armas, La Real Academia de la Historia, Madrid, Real Academia de la Historia, 2001; Real Academia Española, Anuario, Madrid, Real Academia Española, 2002; Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Anuario, Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 2002; Real Academia de la Historia, Anuario, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003.


Biografía escrita por José del Corral Raya procedente del Diccionario Biográfico Español.

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