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Jacobo de la Pezuela y Lobo

Cádiz, 24.VII.1811 – La Habana (Cuba), 3.X.1882. Historiador, académico de la Historia, militar y traductor.

Era hermano del que luego fuera vicealmirante de la Marina española, Manuel de la Pezuela y Lobo. Realizó sus estudios en el Colegio de San Mateo de Madrid y en el de Escoceses de Valladolid. Atraído por el estudio de las lenguas hizo cursos de Inglés y de Latín antes de pasar a estudiar en Francia, primero en Burdeos y luego en Montpellier, donde se graduó de bachiller en 1828, tras lo que regresó a España.

Comenzó su carrera militar en 1833 en el cuerpo de la Guardia Real y en 1835 era capitán de húsares de la Princesa. Ese mismo año participó en la Guerra Carlista y en 1841 pasaba a Cuba con el grado de teniente coronel, como ayudante del general Jerónimo Valdés, por lo que le tocó vivir los difíciles momentos de los inicios del abolicionismo, con la presión de Inglaterra, y los conatos de anexionismo de los Estados Unidos. Una vez en la isla, en 1844, se le hizo responsable del Regimiento de Milicias de Matanzas.

Poco después de llegar a aquel destino había comenzado a sentir una gran atracción por la historia de Cuba, de la que dejó varias obras. Aquel interés hizo que en 1847 regresase a Europa, donde viajó por España, Francia e Inglaterra en busca de noticias sobre la isla, a la que regresó como gobernador político y militar de Güines en 1849 y en la que permaneció hasta 1851, siendo en ese año gobernador de Sagua por unos días, al haber finalizado su mandato Francisco Fernández Villiers. También en ese año el nuevo gobernador, Gutiérrez de la Concha, le destituyó de todos sus cargos y regresó a España. Aprovechó aquel tiempo en la Península para hacer una traducción de la obra de Víctor Hugo, María de Inglaterra, que se publicó en 1852.

Una vez volvería a ir a Cuba al finalizar el gobierno de quien le había destituido, pasando a dirigir entre 1853-1856 el semanario Anales y Memorias de la Real Junta de Fomento y Real Sociedad Económica de La Habana. Durante ese tiempo, en 1854, abandonó la carrera militar, coincidiendo con el nuevo nombramiento de Gutiérrez de la Concha como gobernador, por lo que de nuevo tuvo que regresar a España.

El 31 de agosto de 1861 daba por finalizada su gran obra, el Diccionario Geográfico, Estadístico, Histórico de la Isla de Cuba, que le había sido encargado por la Junta de Fomento de la Isla, como continuación de la obra de Madoz, el cual había dejado sin realizar lo relativo a las posesiones de Ultramar. Por aquel trabajo se le habían asignado 8000 pesos y la posibilidad de poder elegir para su publicación una imprenta de Madrid, Bruselas o París. La obra se publicó al final en Madrid entre 1863 y 1866.

Durante esos años, el autor desarrolló una gran polémica con los abolicionistas y de manera muy especial con el clérigo Tristán Medina, en 1864, que se hallaba en España.

Sus trabajos históricos habían tenido un gran eco en la Península y por ello fue propuesto para ser miembro de la Real Academia de la Historia el 21 de octubre de 1864, aunque no tuvo éxito. Por fin, fue elegido como miembro el 30 de junio de 1865, en que pasaría a ocupar el sillón que había dejado Antonio Alcalá-Galiano. Sin embargo, su toma de posesión no se celebró hasta el 21 de mayo de 1866, debido a que primero hubo una epidemia de cólera y después porque, a finales de 1865, tuvo que realizar un viaje a La Habana, de donde regresó en mayo del año siguiente.

Su discurso de ingreso tuvo como título Historia del gran imperio colonial y fue respondido por Vicente de la Fuente, que fue uno de sus mentores para ingresar.

Como académico siguió mostrando su interés por América y especialmente por Cuba, considerando que la historia de esta isla formaba parte integral de la historia nacional. Entre otras actividades académicas, en 1880, puso de manifiesto la necesidad de que los archivos que había en La Habana con fondos de Santo Domingo, Luisiana y Florida fueran trasladados al de Indias; además de esto informó varios libros de tema americano por encargo del presidente.

Al morir en La Habana, en 1882, dejaba inédita su obra Historia de todos los capitanes generales de Cuba, que permaneció en la Academia de la Historia hasta que en 1906 la solicitó su hijo Jacobo de la Pezuela y Chacón.


Obras de ~: Ensayo Histórico de la Isla de Cuba, Nueva York, Imprenta R. Rafael, 1842; Diccionario Geográfico, Estadístico, Histórico de la Isla de Cuba, Madrid, Mellado, 1863-1866, 4 vols.; Necesidades de Cuba, Madrid, Banco Industrial y Mercantil, 1865; Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia en la recepción pública de D. Jacobo de la Pezuela [Historia del Gran Imperio Colonial Español que por espacio de tres siglos poseyó España al otro lado del Atlántico], Madrid, Ramos Soler, 1866; Historia de la Isla de Cuba, Madrid, Bailly-Baillièfre, 1868-1878, 4 vols.; Crónica de las Antillas, Madrid, J. E. Morete, 1871; Historia de todos los capitanes generales de Cuba, desde la creación de este cargo, c. 1880 (inéd.).

Bibl.: C. Fontanella, “D. Jacobo de la Pezuela historiador de Cuba (1812 [sic]-1882)”, en Estudios de la Historiografía Americana, México DF, El Colegio de México, 1948, págs. 433-478; J. M. Pérez Cabrera, “Los clásicos de la Historia de Cuba. II. Jacobo de la Pezuela”, en Historiografía de Cuba, México DF, Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 1962, págs. 203-225 y 242-246; F. Quirós Linares, “El Diccionario Geográfico de Cuba de Jacobo de la Pezuela”, en Eria. Revista de Geografía, 34 (1994), págs. 89-100; A. Vargas- Zúñiga y Montero de Espinosa, marqués de Siete Iglesias, “Real Academia de la Historia. Catálogo de sus individuos.

Noticias sacadas de su archivo”, en Boletín de la Real Academia de la Historia (BRHA), t. CLXXVI, cuad. I (enero-abril de 1979), págs. 175-176; B. Pellistrandi, Un discours national? La Real Academia de la Historia entre science et politique (1847- 1897), Madrid, Casa de Velázquez, 2004, pág. 409.


Biografía escrita por Jesús Paniagua Pérez procedente del Diccionario Biográfico Español.

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