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Francisco Rafael de Uhagón y Guardamino. Marqués de Laurencín (I)

Bilbao, 5.XI.1858 – Madrid, 21.XII.1927. Director de la Real Academia de la Historia.

En la capital vizcaína transcurrió la infancia de Francisco Rafael de Uhagón y Guardamino, donde tanto su familia paterna como materna pertenecía a la oligarquía afín a los postulados del liberalismo fuerista que habían centrado sus inversiones entorno a la banca y los ferrocarriles y que utilizaron la Sociedad Bilbaína como foro de reunión para controlar la política de la villa. Era su padre, el ingeniero de puertos, caminos y canales Félix Anselmo de Uhagón Aguirre (Bilbao, 21.IV.1824 – 21.I.1878), hijo de Francisco Ignacio de Uhagón Olea (Bilbao, 24.VII.1788 – 11.IX.1852), fundador del Banco de Bilbao (1857), y de María Felipa Aguirre Laurencín (Santander, 25.III.1802 – 25.XI.1862), casado el 20 de octubre de 1850 con Emilia Vicenta Guardamino Castañares (Bilbao, 6.IV.1826), hija de Ramón Guardamino de la Tejera Arana, banquero y consejero del Banco de España y vicecónsul de España en Bayona, y de Higinia Castañares Zabala.

Con el estallido de la Tercera Guerra Carlista, Francisco Uhagón se trasladó a Madrid para estudiar Derecho en la Universidad Central, pues había demostrado ya su capacidad científica al merecer en concurso público el premio de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas por su memoria acerca de la influencia que podía ejercer la acumulación o división excesiva de la propiedad territorial en la prosperidad o decadencia de la agricultura en España.

Coincidió el comienzo de sus estudios en leyes con el ocaso del reinado de Amadeo de Saboya, por lo que transcurrieron sus años universitarios durante el período de tiempo correspondiente a la primera república, licenciándose a la temprana edad de diecisiete años, recién iniciada la Restauración borbónica en la persona del rey Alfonso XII, y doctorándose un año después en la misma facultad con las más expresivas felicitaciones de sus maestros y mención especial del Claustro de profesores, cuando la última guerra carlista tocaba a su fin. Pero, finalmente decidió no ejercer el Derecho ni continuar sus estudios en la dirección de las leyes, pues la repentina muerte de su padre en 1878 le permitiría disfrutar de una sustanciosa herencia y reorientar su vida para dedicarla por completo a satisfacer sus aficiones, que no eran otras que la genealogía y la heráldica, los toros y la caza, disciplinas que tomó en adelante como campo de sus investigaciones.

El 30 de octubre de 1880 casó en San Sebastián con la madrileña Julia Barrio Jiménez (Madrid, 18.IV.1859 – 11.I.1895), de cuyo matrimonio nacieron dos varones y tres mujeres. Ese año profesó como caballero en la Orden de Calatrava y enseguida pasó a tener la dignidad de obrero en dicha Orden. Uhagón entonces comenzó por intentar salvar del expolio —tras las convulsiones sufridas durante la desamortización y el sexenio democrático— los archivos de las cuatro Órdenes Militares españolas, al tiempo que daba inicio a su carrera intelectual reeditando en 1884 el tratado de cetrería que Fernando Tamariz de la Escalera había escrito en 1654 con el título de Tratado de la caza del vuelo y, tan sólo una década después de que José Gutiérrez de la Vega hubiera acometido por vez primera la difícil tarea de esbozar una bibliografía venatoria española, publicó en 1888 con Enrique de Leguina y Vidal, Barón de la Vega de Hoz, la más importante y completa bibliografía de caza del siglo XIX, citando gran cantidad de manuscritos de los siglos XVI a XIX que se hallaban en archivos y bibliotecas privadas, sin que pudiera ser complementada hasta mediados del siglo XX con la Bibliografía española de caza (1889-1958) de Dámaso Gutiérrez Arrese.

Un año después, dedicó a Joaquín de Arteaga y Echagüe, entonces marqués de Santillana, con quien compartía afición a la tauromaquia y a la cinegética, su obra Viñuelas, finca que había adquirido el futuro duque de Infantado en 1895 en su afán por recuperar el patrimonio de sus antepasados.

La fecunda labor de Uhagón para las Órdenes le valió en 1893 la dignidad de clavero en la Orden de Calatrava y la de Ministro del Consejo y Tribunal de las Órdenes Militares. Desde este cargo se encargó personalmente de reunir los archivos de las diferentes Órdenes que se hallaban desperdigados dentro de los que habían sido sus conventos o casas matrices para depositarlos en el recién fundado Archivo Histórico Nacional de Madrid, en tanto que lo que consiguió salvar de sus bibliotecas se incorporó a los fondos de las Comendadoras de Santiago, actual sede del Real Consejo y de las cuatro Órdenes Militares españolas.

Ese mismo año, Doña María Cristina de Habsburgo en atención a la meritoria obra de Uhagón le nombró mayordomo de semana de S. M. el Rey y un año más tarde el Gobierno le concedió la Gran Cruz de Isabel la Católica, la máxima condecoración civil a la que se unió la Gran Cruz del Mérito Naval. También la Real Academia de la Historia (RAH) en reconocimiento a sus méritos le nombró académico correspondiente por Guadalajara el 26 de junio de 1896, a propuesta de Marcelino Menéndez y Pelayo, José María Asensio, Antonio Sánchez Moguel y del padre Fidel Fita, para en escasos dos años, el 25 de marzo de 1898, tomar posesión de la Medalla número 23, vacante por fallecimiento del Marqués de la Fuensanta del Valle, siendo su discurso de ingreso precisamente sobre Las Órdenes Militares, contestándole en nombre de la Academia, Manuel Dánvila.

El máximo reconocimiento a su obra le vino por parte de la Doña María Cristina con la concesión del título de marqués de Laurencín, unos días antes de finalizar el período de Regencia.

Tres años después, comenzó su andadura política, al ser nombrado senador en septiembre de 1905 por la provincia de Córdoba, repitiendo en 1910; lo que tuvo que compaginar con una constante actividad académica, así como su contribución al Boletín de la Casa con sus investigaciones biográficas, genealógicas, heráldicas y nobiliarias, a las que se sumaron las publicaciones, reimpresiones y rescate de inéditos tratados cinegéticos y de tauromaquia. Actividad académica no sólo de la RAH sino también como miembro de la Junta Iconográfica Nacional o académico de la Real Academia Hispanoamericana de Cádiz, de la de Buenas Letras de Sevilla y de la de Barcelona, de la de Ciencias, Letras y Artes de Córdoba, de la de San Carlos de Valencia o de la de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, así como de las internacionales de Ciencias de Lisboa, de la Real Academia de Arqueología de Bélgica, de la Academia Pontaniana de Nápoles, de la Academia Nacional de Cuba, de la Junta de Historia y Numismática de Buenos Aires, del Instituto Heráldico de Italia o de la Hispanic Society of America. Por ese motivo, fue nombrado director de la RAH en 1918 en sustitución del padre Fita, siendo sucesivamente reelegido para los siguientes trienios en 1921 y 1924 y murió en el cargo, como vigésimo quinto director de la Academia, el 21 de diciembre de 1927. Precisamente como director de la RAH fue a partir de 1918 elegido senador y durante las siguientes legislaturas hasta el golpe de Estado del general Primo de Rivera y como tal fue secretario de la Cámara Alta en diversas de las legislaturas, y formó parte de las Comisiones de estilo, de biblioteca, de instrucción pública, y de etiqueta en la apertura de las Cortes, y pronunció discursos sobre sanidad pública, presupuestos, ferrocarriles, carreteras y consumos.


Obras de ~: Memoria laureada con el accésit por la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas en el concurso ordinario de 1873, sobre la influencia que la acumulación o división excesiva de la propiedad territorial ejercen en la prosperidad o decadencia de la agricultura en España, Madrid, Imprenta de Eduardo Martínez, 1876; con E. de Leguina y Vidal, Barón de la Vega de Hoz, Estudios bibliográficos: la caza, Madrid, Tipografía de D. Ricardo Fé, 1888; Viñuelas, Madrid, Imprenta Viuda e Hijos de Tello, 1889; La patria de Colón según los documentos de las Órdenes Militares, Madrid, Ricardo Fé, 1892; Recopilación que hizo de las Casas de Bizcaya el coronista Gómez Arévalo de Villafufe. Acrecentada con la descripción de otros linajes, San Sebastián, Baroja, 1893; Relaciones históricas de los siglos XVI y XVII, Madrid, Tello, 1896; Índice de los documentos de la Orden Militar de Calatrava existentes en el Archivo Histórico Nacional, Madrid, Fortanet, 1899; Un cancionero del siglo XV con varias poesías inéditas, Madrid, Imp. de Tello, 1900; con V. Vignau, Índice de pruebas de los caballeros que han vestido el hábito de Santiago, desde 1501 hasta la fecha, Madrid, Imp. de Tello, 1901; Índice de pruebas de los Caballeros que han vestido el hábito de Calatrava, Alcántara y Montesa, desde el siglo XVI hasta la fecha, Madrid, Viuda e Hijos de Tello, 1903; El Almirante D. Antonio de Alliri en la Orden de Calatrava, Madrid, Fortanet, 1906; Los Uhagón, Señores de Hoditegui, Madrid, Fortanet, 1908; La Ovandina de D. Pedro Mexía de Ovando, Madrid, Fortanet, 1909; Enrique IV y la excelente señora llamada vulgarmente Doña Juana la Beltraneja, Madrid, Fortanet, 1913; Garcilaso de la Vega y su retrato, Madrid, Real Academia de la Historia, 1914; Don Álvaro de Luna según testimonios inéditos de la época, Madrid, Real Academia de la Historia, 1915; El Doctor Thebussem. Recuerdos e intimidades, Madrid, Real Academia de la Historia, 1917; Artículos varios escritos y publicados por el Marqués de Laurencín, Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, Biblioteca y Museos, 1918-1922, 4 vols.; Los Almirantes de Aragón, Madrid, Tip. de Fortanet, 1919; Don Agustín de Montiano y Luyando, primer Director de la Real Academia de la Historia, Madrid, Revista de Archivos, 1926.

Fuentes y bibl.: Archivo de Secretaría de la Real Academia de la Historia, exp. de D. ~; Archivo del Senado, exp. pers. de ~, sig. HIS-0243-01; J. Gutiérrez de la Vega, Bibliografía venatoria española, Madrid, Imprenta de M. Tello, 1877; VV. AA., “Homenaje al Excmo. Sr. Marqués de Laurencín por los miembros del II Congreso de Historia y Geografía Hispanoamericano de Sevilla”, en Boletín de la Real Academia de la Historia, t. LXXVIII (1921), pags. 535 y ss.; V. Castañeda y Alcover, “El excelentísimo señor Marqués de Laurencín, director de la Real Academia de la Historia”, en Boletín de la Real Academia de la Historia, t. XCV (octubre-diciembre de 1927), págs. 209-215; L. Redonet y López-Dóriga, “Necrológica del Exmo. Sr. Marqués de Laurencín”, en Dicursos leídos ante la RAH en la recepción pública del Exmo. Sr. D. Luis Redonet y López Dóriga, día 17 de junio de 1928, Madrid, Imp. Viuda e hijos de Jaime Ratés, 1928; D. Gutiérrez Arrese, Bibliografía española de caza (1889-1958), Madrid, Sociedad de Bibliófilos Venatorios, 1958; V. de Cadenas y Vicent, Caballeros de la Orden de Calatrava que efectuaron sus pruebas de ingreso durante el siglo XIX, Madrid, Ediciones Hidalguía-Instituto Salazar y Castro-Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1976, págs. 211-212; R. Castellano Barón, Conde de Trastámara, Bibliografía venatoria española y otros libros de interés para cazadores, Madrid, Círculo de Bibliofilia Venatoria, 2004, págs. 394-396 y 549-554.


Biografía escrita por Iván F. Moreno de Cózar y Landahl, conde de los Andes procedente del Diccionario Biográfico Español.

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