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Francisco Javier de Quinto y Cortés. Conde de Quinto (I)

Caspe (Zaragoza), 23.V.1810 – Rueil- Malmaison (Francia), 1.V.1860. Político e historiador.

Hijo del jurista y político afrancesado Agustín de Quinto y Guíu, a quien el regreso de Fernando VII en 1814 le obligó a marchar con su familia a Francia.

Tras volver del exilio y fijar su residencia en Zaragoza, el joven Javier comenzó sus estudios en las Escuelas Pías de la capital aragonesa. Posteriormente ingresó en la Universidad de Zaragoza cursando la carrera de Leyes, concluyendo ésta de forma satisfactoria al obtener los días 3 y 14 de julio de 1833 los grados de licenciado y doctor respectivamente. Tres años más tarde fue nombrado miembro de honor y de mérito por la Real Academia de San Luis de Zaragoza.

Tras la muerte del rey Borbón inició su carrera política, caracterizada por la defensa de un liberalismo muy templado. Inicialmente ocupó escaño en el Congreso, en donde llegó incluso a ejercer el cargo de vicepresidente, siendo elegido diputado por varias circunscripciones de la provincia de Zaragoza en las legislaturas de 1837, 1839, 1840, 1841, 1843 y 1844.

Jefe de la Casa Real siendo regente María Cristina, sus excelentes relaciones con la Reina gobernadora le hicieron ardiente defensor de la causa dinástica isabelina.

A finales de 1840 publicó el primero de sus discursos histórico-políticos titulado Del derecho de suceder las hembras a la Corona de Aragón. Con esta obra buscaba legitimar en el Trono a la futura Reina niña en los territorios de la antigua Corona de Aragón, intentando refutar con datos históricos a aquellos que pretendían negar los derechos sucesorios de las hembras en dichos territorios.

Quinto se mostró especialmente sensible a algunas medidas realizadas por Espartero entre 1840 y 1843, lo que le llevó a participar de forma activa en el motín antiesparterista que tuvo lugar en Zaragoza en junio de 1843, encabezando con el general Jaime Ortega la sublevación que tuvo lugar la madrugada del 9 de junio. El pronunciamiento fracasó al oponerse tajantemente la Milicia Nacional, las autoridades locales ya liberadas y muy especialmente el propio pueblo zaragozano, caracterizado en su mayoría por un entusiasta esparterismo. Javier de Quinto debió darse a la fuga en la tarde del mismo 9 de junio, cruzando la frontera y llegando a Bayona, en donde publicó cuatro días más tarde un folleto en el que intentaba justificar públicamente su actuación: Manifiesto que sobre los acontecimientos de Zaragoza durante la noche y el día 9 de junio de 1843, dirige a la nación española el ex-diputado a Cortes don Javier de Quinto.

Al dejar Espartero la regencia, Javier de Quinto centró buena parte de sus esfuerzos en adelantar la mayoría de edad de Isabel y acomodarla en el Trono de España, integrando la Comisión del Congreso que dictaminó tan trascendental medida, compartiendo protagonismo con algunos de los miembros más valiosos del liberalismo de la época: Martínez de la Rosa, Istúriz, Alejandro Oliván, Pascual Madoz, González Bravo o Posada Herrera. Tras la mayoría de edad de Isabel II, el liberalismo moderado accedía definitivamente al poder, lo que originó su fraccionamiento en diversas tendencias. Javier de Quinto se aproximó ideológicamente al sector conservador autoritario encabezado, en etapas sucesivas, por el marqués de Viluma y por Bravo Murillo, compartiendo protagonismo con políticos como Bertrán de Lis, Tejada o Donoso Cortés.

En 1844 como premio a sus desvelos proisabelinos se le concedió significativamente la Gran Cruz de Isabel la Católica. Entre 1843 y 1847 Quinto dirigió la Administración General de Correos, en la que al parecer desarrolló una interesante labor, según consta en la Memoria razonada y estadística de la Administración general de Correos, firmada por el caspolino el 24 de febrero de 1847. Unos meses atrás, el 2 de octubre de 1846, había ingresado en la Real Academia de la Historia, pronunciando el segundo de sus discursos sobre el viejo Reino de Aragón: Del juramento político de los antiguos reyes de Aragón, obra cumbre de su producción historiográfica. Igualmente alcanzó en esos momentos su cénit político, pues abandonó definitivamente el Congreso para encontrar acomodo en el Senado, tomando asiento en la legislatura de 1847.

Hombre de considerable gusto artístico, aprendiz de pintor, mecenas y coleccionista de obras de arte, consiguió para su colección particular el óleo de Francisco de Goya El corral de locos de Zaragoza. Dirigió el Real Museo de Pintura de Madrid (futuro Museo del Prado) entre 1847 y 1850, siendo además nombrado miembro numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, así como académico de número de la Real Academia Española de la Lengua en 1850 ocupando la silla “M”. También estuvo adscrito, entre otras instituciones, a la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y a la Academia Aragonesa de Jurisprudencia, de la que llegó a ser profesor.

Casado con Elisa Fernández de Rodas y Rolando, como particular participó activamente en la implantación del ferrocarril en España, en la explotación de minas en León, en la construcción del canal de Isabel II o en la canalización del río Ebro, lo que además de granjearle pingües beneficios económicos le valió el título de conde de Quinto concedido por la propia reina Isabel. En 1851 culminó un tenso debate historiográfico con José Morales Santisteban, miembro del Ateneo de Madrid, sobre la legislación y las libertades políticas aragonesas, dando a la luz de la imprenta la que sería la última obra de toda su producción: Respuesta que a D. José Morales Santisteban, autor de un folleto intitulado ‘’Estudios históricos sobre el reino de Aragón’’, se apresura a dar D. Javier de Quinto. Dicha polémica, iniciada ya en 1840, alcanzó entonces sus mayores grados de crispación, con fuertes ataques dialécticos por ambas partes. En 1852 fue nombrado alcalde de Madrid, cargo que desempeñó hasta su sustitución en 1854 por Ignacio de Olea.

En 1859 de nuevo accedió al Senado. Un año más tarde fue nombrado ministro honorario del Consejo Supremo de Guerra y Marina, poco antes de que la muerte le sorprendiera en la localidad francesa de Rueil, en donde falleció el 1 de mayo de 1860, cuando todavía no había cumplido los cincuenta años de edad. Sus restos fueron trasladados a su Caspe natal, siendo enterrado en el llamado panteón de Chacón de la mencionada localidad zaragozana. Tan prematura muerte cortaba de cuajo una interesante producción historiográfica y una señalada actividad pública, que el mismo conde de Quinto había sintetizado unos años atrás, dejando constancia de su militancia activa en el Partido Liberal interrogándose “si cupo gloria o deshonor en haber formado primero en la vanguardia de la hueste liberal; si hay gloria o deshonor en formar hoy en el centro de ese mismo ejército”, y reconociendo significativamente “que la primera necesidad de mi país era ya la de consolidar sus legítimas conquistas sin exponer el Estado a nuevas conmociones ni peligros”.


Obras de ~: ¿Cuáles son los medios oportunos para extinguir la mendicidad de estos reinos? ¿Cuál ha sido el efecto de las medidas adoptadas en el particular por nuestras leyes? [Memoria presentada a la Real Academia Teórico-Práctica de Jurisprudencia de Fernando VII], Zaragoza, 4 de febrero de 1832 (ed. en Revista de la Academia de Jurisprudencia y Legislación, entrega 4.ª, 1 de julio de 1875, págs. 161-171); El libro de los niños. Presentado a la comisión central de instrucción primaria en el concurso de 1835 como ensayo de una obra que pudiera servir para primera lectura, Madrid, Imprenta de don Tomás Jordán, 1836; Discursos políticos sobre la legislación y la historia del antiguo Reino de Aragón. Del derecho de suceder las hembras a la Corona de Aragón, Madrid, Imprenta Nacional, julio de 1840 (en J. de Quinto, Escritos históricos y políticos, ed., selecc. y est. prelim. de G. Vicente y Guerrero, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2007); Manifiesto que sobre los acontecimientos de Zaragoza durante la noche y el día 9 de junio de 1843, dirige a la nación española el ex-diputado a Cortes don Javier de Quinto, Bayona, 13 de junio de 1843; Memoria razonada y estadística de la Administración general de Correos desde 14 de agosto de 1843, en que se encargó de su dirección don Javier de Quinto, hasta enero de 1847, Madrid, Imprenta Nacional, 1847; Discursos políticos sobre la legislación y la historia del antiguo Reino de Aragón. Del juramento político de los antiguos reyes de Aragón, Madrid, Imprenta de San Vicente, a cargo de D. Celestino G. Álvarez, 1848 (ed. de J. Pasqual de Quinto y de los Ríos, Zaragoza, Cortes de Aragón, 1986); Discurso sobre el genio y carácter de la lengua española en el siglo xix y sobre los medios de conciliar sus antiguas condiciones y pureza con las necesidades de los tiempos modernos, Madrid, Imprenta de San Vicente, a cargo de D. Celestino G. Álvarez, 1850; Respuesta que a D. José Morales Santisteban, autor de un folleto intitulado ‘Estudios históricos sobre el reino de Aragón’, se apresura a dar D. Javier de Quinto, Madrid, Imprenta a cargo de José Rodríguez, marzo de 1851 (en J. de Quinto, Escritos históricos y políticos, op. cit.); Escritos históricos y políticos, ed., selecc. y est. prelim. de G. Vicente y Guerrero, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2007.

Bibl.: J. Morales Santisteban, ‘’Examen de un discurso del Sr. D. Francisco Javier de Quinto sobre el derecho de suceder las hembras a la Corona de Aragón’’ y ‘’Refutación de los principales errores del Sr. Quinto, relativos al derecho de suceder a la corona en el reino de Aragón’’, en J. Morales, Estudios históricos sobre el Reino de Aragón, Madrid, Imprenta de la Publicidad, 1851, págs. 59-78, y t. II, Madrid, Imprenta de M. Rivadeneyra, 1851, págs. 37-72, respect. (J. de Quinto, Escritos históricos y políticos, ed., ed., selecc. y est. prelim. de G. Vicente y Guerrero, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2007); C. Iglesias Benavente y J. E. de Eguizábal, Alegatos de bien probado de parte de los exmos. señores condes de Quinto, en los dos pleitos que les han sido suscitados por el señor don Antonio Serradilla, tercer marido de la señora doña Cruz Rolando, sobre aumento de pensión vitalicia y sobre afianzamientos especiales, Madrid, Imprenta a cargo de José Rodríguez, 1853; M. Gómez Uriel, Bibliotecas antigua y nueva de escritores aragoneses de Latassa, aumentadas y refundidas en forma de diccionario bibliográfico-biográfico, t. III, Zaragoza, Imprenta de Calisto Ariño, 1886, págs. 7-9; A. de Vargas- Zúñiga, ‘’Real Academia de la Historia. Catálogo de sus individuos. Noticias sacadas de su archivo’’, en Boletín de la Real Academia de la Historia (BRAH), t. 175 (mayo-agosto de 1978), págs. 331-332; M. P. Ínigo Gias, Zaragoza esparterista (1840-1843), Zaragoza, Ayuntamiento, 1983, págs. 67-69 y 87-88; J. Pasqual de Quinto y de los Ríos, ‘’Presentación’’, en J. de Quinto, Discursos políticos […] Del juramento político de los antiguos reyes de Aragón, Zaragoza, Cortes de Aragón, 1986 (ed. facs.), págs. VII-LI; S. Dubosc, La peinture espagnole dans la collection Quinto, tesis doctoral, Paris, Université de Paris-Sorbonne, 1997 (inéd.); B. Pellistrandi, Un discours national?: la Real Academia de la Historia entre science et politique (1847-1897), Madrid, Casa de Velázquez, 2004, pág. 411; G. Vicente y Guerrero, ‘’Estudio preliminar’’, en J. de Quinto, Escritos históricos y políticos, ed. y selecc. de G. Vicente y Guerrero, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2007; “Javier de Quinto y Cortés. Apuntes para una biografía intelectual” en P. Rújula e I. Peiró, La Historia en el Presente, Teruel, Instituto de Estudios Turolenses, 2007.


Biografía escrita por Guillermo Vicente y Guerrero procedente del Diccionario Biográfico Español.

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