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Francisco Guillén Robles

Málaga, 8.X.1846 – Granada, 23.III.1926. Arabista e historiador.

Francisco Guillén Robles forma parte de una interesante cadena de arabistas malagueños del siglo XIX, unidos entre sí por relaciones sucesivas de amistad y magisterio. Encabezada la serie por Serafín Estébanez Calderón, continúa con su discípulo y protegido Francisco Javier Simonet, maestro a su vez de Francisco Guillén Robles. Muy próximos se hallan, asimismo, los también malagueños hermanos Lafuente Alcántara y Oliver y Hurtado.

Francisco Guillén Robles nació en el barrio del Perchel, uno de los más populares de la Málaga decimonónica, en el que su padre poseía un comercio de abacería.

Realizados los estudios secundarios en su ciudad natal, dividió su formación superior entre las Universidades de Granada y la Central de Madrid. Por la primera se licencia en Filosofía y Letras, en 1866, e inicia los estudios de derecho, cuya licenciatura culmina en Madrid en 1869.

Su etapa granadina (1862-1868) es fundamental para entender tanto su vinculación con el arabismo como sus futuras ideas políticas. Por una parte, Granada, con su pasado musulmán, con el maestro Simonet en sus aulas universitarias, le adscribió al arabismo practicante. Por otra, las ideas republicanas que por aquellos años encontraban eco en las universidades, atrajeron su joven personalidad y le incorporaron a una ideología, que no a una militancia, a la que se mantuvo fiel a lo largo de toda su vida.

Siempre se consideró y se confesó republicano y católico.

Tras una corta estancia en Madrid, en la que obtuvo la licenciatura en Derecho y contrajo su primer matrimonio, volvió a Málaga en 1870. Viudo antes de cumplirse el primer aniversario de su boda, contrajo nuevas nupcias en 1873 con Trinidad Sotelo Carazo, madre de su único hijo. Afincado en Málaga hasta 1883, compaginó el ejercicio de la abogacía con sus actividades intelectuales y políticas.

En el terreno político, y como miembro del Partido Republicano Federal, llegó a ser diputado provincial en 1872, puesto que pronto abandonó, afectado tanto por las revueltas populares de 1873 como por las disidencias internas de su propio partido.

En cuanto a su participación en la vida cultural de la ciudad, no hubo sociedad científica o literaria malagueña a la que no perteneció y en la que no destacó. Pero, sobre todo, Guillén estudió, investigó y publicó. Su objetivo no fue otro que la historia, a la luz de los datos suministrados por la arqueología y por los textos y enfocada a la recuperación de la historia local, con especial atención a su etapa musulmana.

Fruto de ello fue la redacción de su primer libro, Historia de Málaga y su provincia, que aparece por entregas entre 1873 y 1874, y gracias al cual fue elegido académico correspondiente de la Real Academia de la Historia (1874) y cronista de Málaga (1875). A esta obra le siguió su Málaga musulmana, publicada también por entregas entre 1880 y 1883, y para cuya confección visitó, comisionado por el Gobierno, las principales bibliotecas europeas con fondos manuscritos árabes (Berlín, Bruselas, Londres, Oxford, París y, en España, El Escorial y Madrid).

Su deseo de trasladarse a Madrid le llevó a opositar al Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios, en el que ingresó en 1884, siendo destinado, en su calidad de arabista, a la Biblioteca Nacional, donde llegó a ser jefe de su sección de manuscritos. El traslado de Guillén a Madrid y su nuevo trabajo marcaron derroteros distintos a su actividad investigadora.

Abandonó la historia local para sumergirse, de la mano de arabistas como Pascual de Gayangos y Eduardo Saavedra, en la lectura y edición de una serie de manuscritos aljamiados de los que la Biblioteca Nacional disponía de una rica colección. Igualmente publicó un catálogo general de sus manuscritos árabes, de obligada consulta, precedido de otro más específico sobre los de medicina.

Su estancia en Madrid le permitió, además, cultivar su antigua amistad con importantes figuras de la política y de las letras, como Cánovas, Carvajal, Riaño o Castelar.

Pero la desbordante y casi febril actividad de Guillén Robles recibió un duro golpe. El esfuerzo visual realizado en su frecuente lectura de manuscritos le produjo, a partir de 1889, una grave afección ocular cuyas continuas y dolorosas molestias quebrantaron su vista y su salud, obligándolo no sólo a interrumpir desde ese momento sus trabajos de investigación, sino incluso a cambiar de destino. Esta lamentable circunstancia le impidió igualmente tomar posesión de la plaza de académico de número para la que, a propuesta de Gayangos, Saavedra y Madrazo, acababa de ser elegido por la Real Academia de la Historia.

En 1891 solicitó y obtuvo su traslado al Museo de Reproducciones Artísticas de Madrid, pasando en 1901, a petición propia, a la Biblioteca Universitaria de Granada, donde permaneció hasta que en 1911, al cumplir los sesenta y cinco años, se produjo su jubilación reglamentaria.

A partir de ese momento, Guillén Robles llevó una vida estrictamente familiar, cada vez más aislado del exterior a causa de sus dolencias y sus problemas de visión. Sin haber pisado la calle en los últimos seis años, Guillén murió en Granada, el martes 23 de marzo de 1926.


Obras de ~: Historia de Málaga y su provincia, Málaga, Imprenta de Rubio y Cano, 1874 (reimpr., Málaga, Editorial Arguval, 1991); Málaga musulmana. Sucesos, antigüedades, ciencias y letras malagueñas durante la Edad Media, Málaga, Imprenta M. Oliver y Navarro, 1880 (2.ª ed., revisada por la Escuela de Estudios Árabes de Granada, Málaga, Ayuntamiento, 1957); “De l’état actuel des études arabes en Espagne”, en Verhandlungen des Fünften Internacionalen Orientalisten-Congresses. Gehalten zu Berlin im september 1881, t. I, Berlín, 1881, págs. 29-47; “Reinhart Dozy”, en Boletín de la Real Academia de la Historia, t. IV (1884), págs. 291-311; Leyendas moriscas sacadas de varios manuscritos existentes en las bibliotecas Nacional, Real y de D. P. de Gayangos, Madrid, Colección de Escritores Castellanos, Imprenta y Fundición de M. Tello, 1885-1886, 3 vols.; El monasterio de la Santa Espina. Su erección, privilegios y vicisitudes, Madrid, Tipografía Huérfanos, 1887; Leyendas de José, hijo de Jacob, y de Alejandro Magno, sacadas de dos manuscritos moriscos de la Biblioteca Nacional de Madrid, Zaragoza, Imprenta del Hospicio Provincial, 1888; “Catálogo de los manuscritos árabes de medicina de la Biblioteca Nacional”, en El Siglo Médico (Madrid), n.os 1777-1816 (1888), págs. 36-38, 100-101, 117-118, 181-183, 199-202, 327-329, 420-422, 436-438 y 664-665; Catálogo de los manuscritos árabes existentes en la Biblioteca Nacional, Madrid, Imprenta y Fundición de Manuel Tello, 1889; Historia del Maestre último que fue de Montesa y de su hermano don Felipe de Borja, Madrid, Sociedad de Bibliófilos Españoles, 1889, 2 vols.; A. Gilman, Historia de los sarracenos desde los más remotos tiempos hasta la caída de Bagdad, trad. y notas de ~, Madrid, El Progreso Editorial, 1889; “Museo de Reproducciones Artísticas. La sala oriental y arcaica”, en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos (3.ª época), I (1897), págs. 414-415.

Bibl.: F. L. Hidalgo Rodríguez, Estudio biográfico-bibliográfico del orientalista Francisco Guillén Robles, Granada, F. Román, ¿1927?; M. P. Torres, “Francisco Guillén Robles. Un arabista malagueño del XIX”, en Jábega (Málaga), 71 (1991), págs. 79-90.


Biografía escrita por María Paz Torres Palomo procedente del Diccionario Biográfico Español.

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