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Francisco Fernández y González

Albacete, 23.IX.1833 – Madrid, 30.VI.1917. Historiador, filósofo, arabista, filólogo, hebraísta y crítico literario.

Alumno pensionado de la Escuela Normal de Filosofía, comenzó con menos de veinte años a enseñar en la cátedra de Poética y Retórica en el Instituto del Noviciado madrileño. La vida de Francisco Fernández y González estuvo marcada hasta su muerte, a los ochenta y cuatro años, por la docencia y el estudio: profesor de Historia Crítica y Filosófica de España, encargado de Lengua Griega en las facultades de Medicina y Farmacia y sustituto de Metafísica Árabe e Historia de la Filosofía en la Universidad Central, catedrático de Literatura General Española (Granada, 1856-1862) y profesor de Estética en los estudios de doctorado y de Metafísica, de nuevo en la Universidad madrileña.

Discípulo de Pascual de Gayangos, asentó su carrera como arabista en Granada a partir de enero de 1856.

Orientalista de vocación, conocedor del árabe y el persa junto a otras ocho lenguas, según declara en su hoja de servicios, fundó en la ciudad andaluza, en 1860, la Sociedad Histórica y Filológica de Amigos del Oriente, al estilo de las sociedades sabias orientalistas que surgieron en otros países de Europa. Entre los proyectos de esta sociedad estuvo la traducción y la edición de la España Árabe, “colección de obras arábigas originales, para servir al estudio de la historia y literatura de los árabes españoles”. El proyecto pretendía editar semanalmente entregas de dieciséis páginas en cuarto, la primera —y al parecer, única— de las cuales fue Historias de Al-Andalus por Aben Adhari de Marruecos, en traducción del propio Francisco Fernández y González. Se proyectó una recopilación de fuentes útiles para el estudio de la historia, geografía, literatura y filosofía de la España musulmana en sus diversos períodos, a través de traducciones de orientalistas como Juan Facundo Riaño y Leopoldo Eguílaz.

Sin embargo, como ocurrió con otros empeños similares del arabismo español del siglo xix, no logró tener la continuidad pretendida. Lo mismo que la Bibliotheca Arábico-Hispana de Francisco Codera, que proyectaba cien volúmenes, quedó en diez, las publicaciones de esta España Árabe de Fernández y González se quedaron en el primer volumen. Tampoco los trabajos programados por la Academia, como la Colección de Obras Arábigas de Historia y Geografía que publica la Real Academia de la Historia, pasaron de dos volúmenes, separados en el tiempo por cincuenta y nueve años.

La publicación de las Historias de Al-Andalus tuvo lugar gracias a las suscripciones de ejemplares. Fernández y González había publicado, además, en la Revista Ibérica madrileña, en 1861, su Plan de una Biblioteca de autores árabes españoles, o estudios biográficos y bibliográficos para servir a la historia de la literatura arábiga en España, que a todas luces parece coincidir con el proyecto mencionado de ediciones y traducciones programado por la Sociedad de Amigos del Oriente. Este Plan, dedicado a su maestro Gayangos, reconoce el papel desempeñado por la guerra de África de 1859-1860 para estimular el interés por los estudios orientales, rompiendo una inercia que había dejado morir a José Antonio Conde en el olvido y obligado a Gayangos a escribir en “extraño suelo” y “extranjera lengua”, en expresión de Fernández y González, las mejores de sus obras. La guerra había cogido desprevenidos a los que se ocupaban de los estudios arábigos. Es así como llega a plantear el significado y la función del ambicioso Plan, que trataba de ofrecer una recopilación extensa de varios miles de obras y autores que tratasen el tema de los árabes españoles, en oposición a la exigua Biblioteca Vetus de Nicolás Antonio, que cifraba en sólo sesenta y dos los escritores arábigo-españoles. Proyecto o plan que habría de tener continuidad en el Anteproyecto de trabajos y publicaciones árabes que la Academia debiera emprender, de Francisco Codera, y en el Ensayo biobibliográfico sobre los historiadores y geógrafos arabo-españoles de Francisco Pons Boigues, trabajos en los que se pretendió inventariar todo un material imprescindible para rehacer la historia y la literatura hispanomusulmanas.

El paso de Francisco Fernández y González por Granada dejó huella en otra experiencia, la publicación de la Revista Meridional en 1862, de la que salieron doce números, en los que apareció un extenso trabajo del autor titulado “Esthetica” y frecuentes artículos de Francisco Giner y Francisco Javier Simonet.

Las cartas a su maestro Gayangos, conservadas en la Real Academia de la Historia, aportan datos de interés acerca de la búsqueda por los jóvenes orientalistas granadinos, bajo la coordinación de Fernández y González, de materiales, monedas y manuscritos por baratillos, libreros de viejo y archivos; de la “manía de restaurar sin respeto” en la Alhambra; de la existencia todavía en su tiempo de títulos de propiedad en árabe en la vega granadina, de los que había de entender la Audiencia granadina para resolver los pleitos; de su encargo a comerciantes moros en Málaga para que le trajesen monedas o manuscritos; sin ahorrar el roce producido con Gayangos por la publicación de la primera parte de la traducción de La España árabe que, al parecer, contaba publicarla el propio maestro.

El tema de los mudéjares fue bandera de Fernández y González, que le dedicó su documentada y objetiva obra Estado social y político de los Mudéjares de Castilla, considerados en sí mismos y respecto de la civilización española, publicada en Madrid en 1866 a expensas de la Real Academia de la Historia, que le concedió el premio en el concurso convocado por dicha Academia un año antes. Esta obra había venido precedida poco antes (1857) de la de Florencio Janer Condición social de los moriscos de España, causas de su expulsión y consecuencias que ésta produjo en el orden económico y político. Mozárabes y mudéjares se convierten en la segunda mitad del siglo xix en los héroes de dos concepciones de la historia, cada una de las cuales adopta una actitud singularizada con respecto al papel de lo árabe en la formación de nuestra cultura. Metodológicamente, frente a la historiografía romántica cargada de ideología, el trabajo de Fernández y González da primacía al hecho, adoptando siempre, como él mismo dice, las versiones de los hechos más racionales, y, de entre ellas, las más autorizadas, y aún dentro de éstas, a las que cree se conforman mejor con la verdad histórica. Anota rigurosamente a pie de página las transcripciones de los textos latinos, árabes o castellanos en los que apoya sus afirmaciones.

Concibe la Historia como una experiencia total.

Y, junto a los datos y relaciones políticas que ayudan a situar a los mudéjares, primero en un marco de tolerancia y, más tarde, en otro de tensiones sociorreligiosas, analiza sus costumbres, arte, literatura, industria, instituciones y factores religiosos. Así como también, en su expresión, las “diferencias entre el estado legal y la condición real” de su vida.

Un año más tarde de publicar su obra sobre los mudéjares, Francisco Fernández y González ingresó en la Real Academia de la Historia en 1867, año en el que también lo hizo en la de Ciencias Morales y Políticas.

Por sus ideas krausistas fue apartado de su cátedra en 1867, para ser repuesto en ella al año siguiente. Fue miembro también de las Reales Academias de Bellas Artes de San Fernando (1881) y de la Española (1889). Su constancia en la actividad de académico le llevó a alcanzar un récord de asistencia con 1.887 sesiones en la Real Academia de la Historia. Como ateneísta presidió la sección de Ciencias Históricas del Ateneo entre 1893 y 1895. Fue, asimismo, decano, rector de la Universidad de Madrid, consejero de Instrucción Pública y senador por las universidades de Valladolid (1878-1885) y de La Habana (1891- 1892).


Obras de ~: Historias de Al-Andalus por Aben Adhari de Marruecos, trad. por ~, Granada, Imprenta de D. Francisco Ventura y Sabatel, 1860; “Plan de una biblioteca de autores árabes españoles”, en Revista Ibérica, Madrid, 1861; Elogio fúnebre del Dr. D. F. Martínez de la Rosa, leído en la Universidad literaria de Granada, Granada, Francisco Ventura y Sabatiel, 1862; “Un episodio de la historia de los almohades, traducido del texto árabe del libro intitulado Jardín de Al-Quirtás (1198-1213)”, en Revista Meridional, 10 (1862); Estado social y político de los mudéjares de Castilla considerados en sí mismos y respecto de la civilización española, Madrid, Imprenta a cargo de Joaquín Muñoz, 1866 (pról. de M. García-Arenal, Madrid, Hiperión, 1985); Discurso de contestación al de F. J. Simonet al ser nombrado catedrático de Lengua Árabe, Granada, 1866; Historia de la crítica literaria en España desde Luzán hasta nuestros días, con exclusión de los autores que aún viven, Madrid, Imprenta de Alejandro Gómez Fuentenebro, 1867; Discursos leídos en la sesión inaugural de la Sociedad Antropológica Española verificada el 21 de febrero de 1869 por el socio fundador D. ~, Madrid, 1869; “Las doctrinas del doctor iluminado Raimundo Lulio”, en Revista de España (RE), I, XVI, 64 (1870) y XXVIII, 111 (1872); “De los moriscos que permanecieron en España después de la expulsión decretada por Felipe II”, en RE, XIX y XX (1871); “De la escultura y pintura en los pueblos de raza semítica y señaladamente entre los judíos y árabes”, en RE, XXII y XXIII (1871) y XXIV (1872); “Memorias árabes sobre los últimos reyes de Granada”, Ilustración Española e Iberamericana, XXV (1 de junio de 1873) y XXVI (8 de junio de 1873); Instituciones jurídicas del pueblo de Israel en los diferentes Estados de la Península Ibérica desde su dispersión en tiempo del Emperador Adriano hasta los principios del siglo XVI: Introducción históricocrítica, Madrid, Imprenta de la Revista de Legislación, a cargo de M. Ramos, 1881; “El mesianismo israelita en la península ibérica durante la primera mitad del siglo XVI”, en RE, CII y CIII (1885); “Establecimientos castellanos y portugueses en las comarcas occidentales de África”, en RE, CV-CVII (1885); “Abba Mari ben Moisés Ben Josef ”, en Revista de Ciencias Históricas (RCH), IV (1886); “Biografía de Muza ben Nosayr”, en RCH, IV (1886); Influencia de las lenguas y letras orientales en la cultura de los pueblos de la Península Ibérica, discurso de ingreso en la Real Academia Española, 26 de enero de 1894.

Bibl.: E. Martínez Tebar, Estudio crítico biográfico de D. Francisco Fernández y González, Madrid, 1908; A. Maura, “D. Francisco Fernández y González”, en Boletín de la Real Academia de la Historia (BRAH), IV (1917), pág. 407; J. T. Monroe, Islam and the Arabs in Spanish scholarship, E. J. Brill, Leiden 1970; M. Manzanares de Cirre, Arabistas españoles del siglo XIX, Madrid, Instituto Hispano Árabe de Cultura, 1972; Marqués de Siete Iglesias, “Real Academia de la Historia. Catálogo de sus individuos. Noticias sacadas de su archivo” en BRAH, t. CLXXVI, cuad. I (enero-abril de 1979); B. López García, “Orígenes del arabismo español. La figura de Francisco Fernández y González y su correspondencia con Pascual de Gayangos”, en Cuadernos de la Biblioteca Española de Tetuán, 19-20 (1979), págs. 277-306; El Islam en la Historia de España, Fundación Histórica Tavera, Madrid, 1998, Clásicos Tavera, Serie III, Historia de España (CD-rom).


Biografía escrita por Bernabé López García procedente del Diccionario Biográfico Español.

 

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