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Fernando Corradi Gómez

Madrid, 10.XII.1808 – 26.II.1885. Político, periodista, escritor e historiador.

Político del primer liberalismo español, cultivó la literatura histórica de ingredientes románticos, el derecho constitucional y una historia filosófica dirigida a la exaltación del Estado liberal burgués. Hijo del emigrado, escritor y periodista Juan Corradi, desde 1814 estudió en París, siguiendo cursos de Literatura y Derecho en la Sorbona.

De regreso a España en 1830, inició una carrera de literato y periodista, dándose a conocer al ser premiado su poema histórico El cerco de Zamora por el Rey D. Sancho II de Castilla, en un certamen patriótico- literario convocado por el entonces comisario general de Cruzada, Manuel Varela. Autor de la obra política Torrijos o las víctimas de Málaga y redactor del influyente periódico progresista editado por Fermín Caballero El Eco del Comercio, se introdujo en los círculos políticos madrileños. Nombrado, en octubre de 1836, oficial del Ministerio de la Gobernación, comenzó una primera etapa de intensa actividad política.

Elegido en las municipales de 1837 concejal del Ayuntamiento de Madrid, durante la revolución de septiembre de 1840, desempeñó el puesto de secretario general de la Junta Suprema revolucionaria. Al inicio de la regencia de Espartero se retiró momentáneamente de la vida pública, hasta que aceptó el gobierno civil de la provincia de La Coruña. En agosto de 1843, durante el breve gabinete encabezado por Joaquín María López, volvió al Ministerio de Gobernación con la categoría de oficial mayor, obteniendo en las elecciones celebradas en el otoño de ese mismo año su primera acta de diputado por Cuenca.

La llegada de los moderados al poder y la reacción conservadora de 1844 le apartaron de los cargos políticos, reactivando su carrera de periodista, orador ateneísta y escritor público que, por lo demás, nunca había abandonado del todo. Socio fundador del Ateneo de Madrid, centro al que permanecerá ligado hasta el final de sus días, desempeñó, entre otras, las cátedras de Literatura extranjera, Elocuencia forense y parlamentaria (1843-1844) o Derecho público constitucional (que le fue negada en 1840 e impartiría posteriormente durante el curso de 1863-1864). En el período de control moderado del Ateneo, los progresistas que intentaron crear una tribuna intelectual alternativa al fundar la Academia de Ciencias, Literatura y Artes El Porvenir, le dieron la oportunidad de desempeñar la última de las citadas cátedras en 1848. Corradi recopiló como textos alguna de las lecciones pronunciadas en estas conferencias.

Entretanto, en 1844 había fundado El Clamor Público, publicación que se convertirá, en los siguientes diez años, en órgano de expresión del partido progresista y en uno de los periódicos nacionales de mayor influencia. A esta época pertenece la siguiente semblanza de Corradi trazada por Julio Nombela en sus autobiográficos Impresiones y recuerdos: “Tenía talento, intención, era de la raza de los políticos, muy atildado, fatuo, soberbio, y aunque defendía la libertad, era en sus dominios un absolutista impenitente”.

Retrato que, junto al esbozado años más tarde por Ángel María Segovia en su Melonar de Madrid, han transmitido la imagen del escritor y el “papel de político de segunda fila que durante su vida jugó” Fernando Corradi, según recuerda Ángel Garrorena.

Con la revolución de 1854 resucitó su carrera política al ser nombrado comandante de la Milicia Nacional de Madrid y elegido diputado por Burgos. Integrado en la Unión Liberal de O’Donnell, pasó a desempeñar el cargo de embajador en Lisboa hasta 1856. Desde entonces, su evolución política le llevó a abandonar el Partido Progresista, junto a Manuel Cortina y Antonio Pirala, para llamarse “progresistas constitucionales” en mayo de 1864. Integrado en el otoño de ese año en las filas moderadas, el 30 de diciembre, el Gobierno presidido por Narváez le nombró senador vitalicio. A partir de la revolución de septiembre de 1868, trabajó por la restauración de la Monarquía, poniendo El Clamor Público y la imprenta de la que era propietario al servicio de la causa alfonsina. En sus años finales, después de aceptar el liderazgo de Cánovas del Castillo, fue elegido senador por la provincia de Alicante en la legislatura de 1881-1882.

Para entonces, en el universo cultural de la época, Fernando Corradi había pasado a ser el representante de “un tiempo que no es el nuestro”, como escribió Celestino Pujol en su recepción en la Real Academia de la Historia. Al viejo moderado que, en 1876, pronunció un discurso en el Ateneo canovista dedicado a glosar la vida y obra de Don Diego Saavedra Fajardo, los nuevos académicos y escritores de la Restauración lo veían como el ejemplo de una generación empapada de historicidad cuyo partidismo político estaba totalmente imbricado con sus militancias culturales y concepciones presentistas del pasado nacional.

Fruto de aquel ambiente de pasión por los planteamientos históricos, donde el estudio de las instituciones político-jurídicas se consideraba la base de la historia española, había escrito su libro dedicado a La Monarquía visigoda, según el Fuero Juzgo en 1860. Y defendiendo estas ideas ingresaría en la Real Academia de la Historia, donde había sido propuesto para ocupar la Medalla 14, vacante por fallecimiento de Fernando de Castro. El 14 de febrero de 1875 leyó su discurso sobre El sentimiento religioso, el espíritu monárquico, el amor a la independencia, y el instinto de la libertad del pueblo español, contestado por el antiguo compañero progresista Cayetano Rosell.

Fernando Corradi cerró su vida literaria con la publicación, en 1882, de unas vetustas Lecciones de Oratoria.


Obras de ~: El cerco de Zamora por el Rey D. Sancho II de Castilla, Madrid, Imprenta Real, 1833; Torrijos o las víctimas de Málaga, Madrid, M. Burgos, 1835; Historia que parece novela, Madrid, Imprenta de J. Palacios, 1840; Lecciones de elocuencia forense y parlamentaria, Madrid, 1843; Los conflictos de Italia, Madrid, Imprenta de La América, 1860; La Monarquía visigoda, según el Fuero Juzgo, Madrid, Imprenta de El Clamor Pública, 1860 (reimpr., 1861-1865); El sentimiento religioso, el espíritu monárquico, el amor a la independencia, y el instinto de la libertad del pueblo español. Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia, Madrid, Tipografía de D. F. Fernández, 1875; Don Diego Saavedra Fajardo, Madrid, Imprenta de José Rodríguez, 1876; Lecciones de Oratoria, Madrid, Eduardo Mengíbar, 1882.

Bibl.: A. M. Segovia, Melonar de Madrid. Semblanzas, bocetos, caricaturas, retratos, fotografías, de los tipos, tipines, tipejos y tipazos que por sus hechos, fechorías, méritos y excentricidades figuran en Madrid, Madrid, A. Florenciano, 1876; R., “Necrología. Excmo. Sr. D. Fernando Corradi”, en Boletín de la Real Academia de la Historia, VI (marzo de 1885), págs. 154-158; C. Pujol, Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia en la recepción pública del Excmo. Sr. D […], el 18 de abril de 1886, Madrid, Imprenta y Fundación de Manuel Tello, 1886; L. Ballesteros Robles, Diccionario biográfico matritense, Madrid, Imprenta Municipal, 1912; A. Ruiz Salvador, El Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid (1835-1885), London, Tamesis Books, 1971; A. Garrorena Morales, El Ateneo de Madrid y la teoría de la monarquía liberal (1836-1847), Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1974; J. Nombela, Impresiones y recuerdos, Madrid, Tebas, 1976; F. Villacorta Baños, El Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid (1885-1912), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Centro de Estudios Históricos, 1985; A. Gil Novales (dir.), Diccionario Biográfico del Trienio Liberal, Madrid, El Museo Universal, 1991; T. Rodríguez Sánchez, Catálogo de dramaturgos españoles del siglo xix, Madrid, Fundación Universitaria Española, 1994; A. del Río, Diccionario biográfico de Madrid. Mil hijos ilustres, curiosos, populares y pintorescos, Madrid, Asamblea de Madrid-Marcial Pons, 1997; J. Vilches, Progreso y libertad. El partido progresista en la revolución española, Madrid, Alianza, 2001; B. Pellistrandi, Un discours national?: la Real Academia de la Historia entre science et politique (1847-1897), Madrid, Casa de Velázquez, 2004, pág. 386.


Biografía escrita por Ignacio Peiró Martín procedente del Diccionario Biográfico Español.

 

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