Biografía escrita por Germán Gullón Palacio, catedrático emérito de Literatura Española (Universiteit van Amsterdam),  editor literario de Primera memoria de Ana María Matute, jurado del Premio Nadal de Novela (2000-2014) y director del portal Novela Española Contemporánea en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.


Ana María Matute Ausejo. Novelista.

Barcelona, 26.VII.1926 –  25.VI.2014.

Las características de su familia influyeron enormemente en la formación de la escritora. Fue una familia típica de la burguesía catalana, católica y conservadora; el padre era catalán y la madre de origen castellano. Las ocupaciones paternas les hicieron pasar mucho tiempo lejos de la tierra natal, que incluyó largas temporadas en Madrid y veranos en Mansilla de la Sierra, un pueblo de La Rioja, en la frontera entre Burgos, Soria y Logroño. Matute fue, por lo tanto, en los años de su juventud y primera madurez, una persona escindida, de ascendencia catalana, pero que vivía en Madrid. La decidida elección del castellano como vehículo de su escritura se debió, sin duda, a las circunstancias familiares.

El haber vivido la Guerra Civil durante la infancia y la posguerra en los comienzos de la edad adulta resonará en todas sus páginas. El paso por un colegio de monjas, regido por normas de conducta estrictas, zarandeó de por vida una sensibilidad infantil muy a flor de piel, que además contrastaba fuertemente con la libertad que disfrutaba durante los veranos en Mansilla. Ya desde la niñez, el campo perceptual de Matute se fue ampliando más allá de lo habitual en una niña de su edad. Además de muy observadora, manifestó una decidida afición a la lectura de libros infantiles. Casi se puede decir que sus experiencias, luego trasladadas a los libros, combinarán lo vivido con lo leído, fuente y origen de la anchura vital de sus mundos ficticios.

Igualmente decisivo para su desarrollo como escritora fue la etapa madrileña, a comienzos de la década de 1950, pues su incipiente carrera de novelista se afianzó gracias a las numerosas relaciones que entabló con escritores de su generación, entre los que destaca el matrimonio Aldecoa, Ignacio y Josefina. Pasó así a formar parte de la segunda generación de la novela de posguerra; la primera era la de Camilo José Cela y Miguel Delibes, en la que también figuraron otros buenos amigos del grupo, como el matrimonio formado por Carmen Martín Gaite y Rafael Sánchez Ferlosio. Cuando se instaló en la capital, venía ya casada, con el escritor Ramón Eugenio Goicoechea, con quien tuvo un hijo, Juan Pablo (1954), y de quien se divorció con posterioridad (1963).

El trato con los Aldecoa y los Ferlosio vino a confirmar su veta de escritora realista. No todo en su obra será ensueño y literatura, sino que los demonios de la Guerra Civil y la pobreza de la posguerra, que aparecían ya en su primera novela, Los Abel, encontraron eco en las obras de sus amigos. La narradora miraba de frente la pobreza de Mansilla y las rudas maneras del trato que allí se usaban, y representó a una familia de alta burguesía venida a menos. Creó un ambiente de poderoso atractivo, aunque muy influido por las novelas que leía entonces, de Emily Brontë y de Emilia Pardo Bazán. En Fiesta al noroeste (1953) consiguió la recreación de un ambiente sensorial que permite al lector mirar la realidad en profundidad, y la obra ganó el Premio Café Gijón. A los dos años, ganó el Premio Planeta con Pequeño teatro, obra que había escrito a los dieciocho años. En 1959, ganó el Premio Nadal con Primera memoria, considerada por muchos críticos su mejor creación. La última votación del jurado le otorgó el galardón, dejando de finalista La mina, de Armando López Salinas.

La novela fue muy aplaudida por la crítica y por el público, que identificaron a la protagonista femenina con la autora. Una escritora joven como ella, de nombre Matia, que vive también durante la Guerra Civil y que sufre traumas parecidos a los vividos por Matute. Este personaje configuró en la mente de los lectores la personalidad de la escritora para las dos décadas siguientes. Una intelectual exiliada interior, comprometida con la sociedad de su tiempo. Además, su otra faceta, la lírica, la literaria, la de ensoñación, se engarza perfectamente con la realista en la personalidad de la joven protagonista. Así, lo social aparece calificado por un modo de percibir la realidad en que lo testimonial se mezcla con la ensoñación; por un lado, la Guerra Civil del trasfondo muestra los odios, las realidades feas, mientras la adolescencia del personaje abre la vía a lo poético.

La novela se vio continuada, de hecho convertida en la primera entrega de una trilogía denominada Los mercaderes, que junto a Primera memoria incluye Los soldados lloran de noche (1964) y La trampa (1969). La siguiente ficción La torre vigía (1971) supone un cambio radical en su trayectoria, que va a marcar toda su producción posterior. Se trata de una novela de caballerías, situada en la Edad Media. Relata la historia de un muchacho feudal pobretón, que marcha a servir a la “pequeña corte” del barón Mohol para ser armado caballero. Vive allí en un ambiente insólito, de sensualidad, fantasía, magia y crueldad; el joven empezará siendo un paje de damas y acabará como favorito del barón. Podría denominarse seudonovela de caballería porque todos los tópicos del género acaban siendo burlados.

Hablar de Matute sin mencionar su vasta producción de literatura infantil y juvenil supondría escatimar la parte más apreciada por ella. Faceta que refuerza la personalidad de la autora, en el sentido de que viene a confirmar que su componente lírico, el gusto por hablar a los niños, parece ser el cobijo donde utiliza la voz que en el mundo de los adultos le resulta imposible, el de la esperanza y la alegría.

Durante sus últimos años, en que Matute alcanzó todo tipo de honores, como el ser elegida miembro de la Real Academia Española (1996), se refugió en un mundo ultra literario. Vive entregada a la literatura en su piso de Barcelona, acompañada por su hijo. Parece haber abandonado el pasado interés por temas contemporáneos, y el gusto por lo fantástico, el ambiente medieval, poblado con reyes, damas y caballeros, ha resurgido en su producción. Según las últimas declaraciones públicas, obras como el Olvidado Rey Gudú (1996), una fantasía caballeresca, son lo mejor de su producción, opinión que no es compartida unánimemente por la crítica.

Además de los premios citados, destacan asimismo los siguientes por su importancia: Premio de la Crítica en 1959 por Los hijos muertos; Premio Fastenrath de la Real Academia Española en 1962 por Los soldados lloran de noche; Premio Lazarillo de literatura infantil en 1965 por El polizón de Ulises; Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 1984 por Sólo un pie descalzo; Premio Nacional de las Letras Españolas, en 2007; Premio Extremadura a la Creación por toda su trayectoria, en 2008; y Premio Miguel de Cervantes, en 2010.


Obras de ~: Los Abel, Barcelona, Destino, 1948; La pequeña vida, Madrid, Tecnos, 1953; Fiesta al noroeste, Madrid, Afrodisio Aguado, 1953; Pequeño teatro, Barcelona, Planeta, 1954; En esta tierra, Barcelona, Éxito, 1955; Los niños tontos, Madrid, Arión, 1956; El país de la pizarra, Barcelona, Molino, 1957; El tiempo, Barcelona, Mateu, 1957; Los hijos muertos, Barcelona, Planeta, 1958; Primera memoria, Barcelona, Destino, 1960; Paulina, el mundo y las estrellas, Barcelona, Garbo, 1960; El saltamontes verde y El aprendiz, Barcelona, Lumen, 1960; A la mitad del camino, Barcelona, Rocas, 1961; Libro de juegos para los niños de los otros, Barcelona, Lumen, 1961; Historias de Artámila, Barcelona, Destino, 1961; El arrepentido, Barcelona, Rocas, 1961; Tres y un sueño, Barcelona, Destino, 1961; Caballito loco y Carnavalito, Barcelona, Lumen, 1962; El río, Barcelona, Argos, 1963; Algunos muchachos, Barcelona, Destino, 1964; Los soldados lloran de noche, Barcelona, Destino, 1964; El polizón de Ulises, Barcelona, Lumen 1965; La trampa, Barcelona, Destino, 1969; La torre vigía, Barcelona, Lumen, 1971; El aprendiz, Barcelona, Lumen, 1972; Sólo un pie descalzo, Barcelona, Lumen, 1983; La virgen de Antíoquía y otros relatos, Madrid, Mondadori, 1990; De ninguna parte, Madrid, Fundación de Ferrocarriles Españoles, 1993; Luciérnagas, Barcelona, Destino, 1993; La oveja negra, Barcelona, Destino, 1994; El verdadero final de la bella durmiente, Barcelona, Lumen, 1995; El árbol de oro y otros relatos, Madrid, Bruño, 1995; Olvidado Rey Gudú, Madrid, Espasa Calpe, 1996; Los de la tienda. El maestro, Barcelona, Plaza & Janés, 1998; Todos mis cuentos, Barcelona, Lumen, 2000; Aranmanoth, Madrid, Espasa Calpe, 2000; Paraíso inhabitado, Barcelona, Destino, 2008; La puerta de la luna. Cuentos Completos Barcelona, Destino, 2010.


Bibl.: M. E. W. Jones, The Literary World of Ana María Matute, Lexington, The University Press of Kentucky, 1970; J. W. Díaz, Ana María Matute, New York, Twayne, 1971; R. Romá, Ana María Matute, Madrid, Epesa, 1971; S. Truxa, Die Frau im spanischen Roman nach dem Bürgerkrieg: Camilo José Cela, Carmen Laforet, Ana María Matute, Juan Goytisolo, Frankfurt, Vervuert, 1982; M.-L. Gazarian Gautier, Ana María Matute: la voz del silencio, Madrid, Espasa Calpe, 1997; R. I. Galdona Pérez, Discurso femenino en la novela española de posguerra: Carmen Laforet, Ana María Matute y Elena Quiroga, La Laguna, Universidad, 2002.


Imagen CC Wikimedia Commons

 

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