Biografía escrita por Matilde Morcillo Rosillo, Profesora Titular de Historia Contemporánea en la Universidad de Castilla-La Mancha (Campus de Albacete).


Sebastián de Romero Radigales. Diplomático.

Graus (Huesca), 20.I.1884 – Madrid, 31.VII.1970.

Hijo de Elena Radigales y Radigales y de Evaristo de Romero Juseu, una familia burguesa de Barbastro, de vocación política. Su padre fue senador vitalicio, y José Romero Radigales, su hermano, abogado y diputado en numerosas ocasiones durante el reinado de Alfonso XIII, secretario de Estado de Agricultura y ministro interino en el régimen republicano con el gobierno de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA). Un tercer hermano, Ignacio, fue jesuita.

Sebastián de Romero Radigales estudió Leyes pero, a diferencia de su padre y de su hermano José, aunque por recomendación de ellos, optó por la carrera diplomática.

Aunque en un principio desempeñó algunos cargos en la Administración, en 1925, durante la dictadura del general Primo de Rivera, se le nombró cónsul en Bulgaria. Dos años después, el 23 de febrero de 1927, Radigales fue acreditado cónsul de España en Galati, Modalvia (Rumanía), por el rey Fernando I de Rumanía. En Galati conoció a Elena Cutavá Anino, con la que se casó en 1928. Elena era hija de padres griegos, pero nacida y educada en Rumanía. No tuvieron hijos y adoptaron a una sobrina de la esposa, Irene Constantín.

El 26 de agosto de 1929 fue nombrado cónsul en San Francisco por el rey Alfonso XIII, permaneciendo en este cargo hasta 1933. En julio de ese año se le nombró comisario oficial del pabellón español de la Exposición Internacional de Chicago. El 12 de octubre de 1934, durante el gobierno radical cedista, el presidente de la Segunda República, Alcalá Zamora, designó a Radigales cónsul en Chicago, y el 17 de diciembre del mismo año, Radigales presentaba sus cartas credenciales al mandatario norteamericano Franklin D. Roosevelt.

Su último destino fue Grecia, donde su labor como diplomático se desarrolló en dos períodos. El primero, en calidad de agente del gobierno nacional de Franco en Atenas, durante la Guerra Civil Española, entre 1937 y 1939 (aunque anteriormente había pasado temporadas en la capital griega de vacaciones, donde había destacado como conferenciante entre 1932 y 1933 en la Liga Hispano-Helénica). En el segundo período, desde abril de 1943, en plena ocupación alemana, fue cónsul general de Atenas, sustituyendo al anterior, Eduardo Gasset. La situación era muy distinta al primer período. El cónsul Radigales, nada más llegar a la capital griega se tuvo que enfrentar con el problema de la repatriación a España de los sefardíes españoles de Salónica, a los que las autoridades alemanas habían dado su conformidad para abandonar la ciudad y el país antes del 15 de junio de 1943, previa comprobación de su nacionalidad española, de acuerdo con el Decreto del general Primo de Rivera de 1924, que otorgaba dicha nacionalidad a todos los sefardíes descendientes de España que la hubieran solicitado antes del 31 de diciembre de 1930. La repatriación fue difícil. El asunto se prolongó demasiado y terminó el plazo dado por el gobierno alemán a España. Desde Berlín se comunicó a Radigales que el ejecutivo alemán procedería a la deportación de los sefardíes, lo que se confirmó el 2 de agosto de 1943, cuando fueron deportados 366 sefardíes de nacionalidad española, residentes en Salónica, al campo de concentración de Bergen-Belsen, en Alemania. Allí pasaron seis meses, hasta que gracias a las innumerables gestiones del cónsul Radigales, a veces tomando decisiones a espaldas del ejecutivo de Madrid, consiguió repatriar a España, en febrero de 1944, a 365 sefardíes —uno murió en el camino—, los cuales mostraron un profundo agradecimiento al gobierno español. En cuanto a los sefardíes españoles de Atenas, unos 235 aproximadamente, detenidos en febrero de 1944 por los alemanes y deportados a Bergen- Belsen, también intervino activamente el cónsul Radigales, aunque, al final, por negligencia de las autoridades españolas, no pudieron ser repatriados a España, aunque fueron liberados por el ejército norteamericano en abril de 1945.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, Radigales siguió en Atenas al servicio del general Franco. El 12 de abril de 1945 fue nombrado enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de España en Grecia, y el 29 de octubre de 1946, encargado de negocios.

Ese mismo año se le designó presidente de la Comisión, creada en la capital griega, para atender las reclamaciones de los sefardíes españoles que dejaron sus bienes antes de ser deportados. El 10 de diciembre de 1950, Radigales fue nombrado ministro en Atenas y el 21 de mayo de 1951 el presidente de la Cruz Roja griega le entregó un diploma por los servicios prestados a la nación durante la ocupación. Radigales finalizó su carrera diplomática en Grecia, siendo elegido miembro honorario de la Asociación cultural griega Parnasosdistinción que solo había obtenido hasta aquel momento otro representante extranjero.

El 18 de julio de 1954, Franco le concedió la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil. Tras su jubilación, Radigales pasó largas temporadas en la casa familiar “Villa Elena”, en Graus (Huesca).

El 26 de mayo de 2014, Yad Vashem, la célebre institución oficial israelí constituida en memoria de las víctimas del Holocausto, declaró a Sebastián Romero Radigales “Justo entre las Naciones”.


Bibl.: Álvaro, “La labor del Cónsul Romero en California”, en La prensa, inserta en Hispano América, Nueva York, 1933; J. Bordiú y J. L. Herrero, “La tragedia de los judíos españoles”, en La Actualidad española, n.º 1013 (1971), págs. 43-46; H. Avni, España, Franco y los judíos, Madrid, Altalena, 1982, págs. 145-156; A. Marquina y G. I. Ospina, España y los judíos en el siglo xxMadrid, Espasa-Universidad, 1987, págs. 91-205; B. Rother, Franco y el Holocausto, trad. de L. Artiles Gracia y rev. de G. Álvarez Chillida, Madrid, Marcial Pons, 2005, págs. 250-277; D. Filippís, ““Οδός Σκουφά 31.Ο ισπανικός διπλοματικός εμφύλιος στην Ελλάδα” y M. Morcillo, “Η Ισπανία και οι Σεφαραδίτες της Θεσσαλονίκης”, en D. Filippís (ed.), 1936 Ελλάδα και Ισπανία, Atenas, Instituto Cervantes, Universidad Pandion-Bibliórama, 2007, págs. 145-165 y págs. 192-193, respect.; M. Morcillo, S. RRadigales y los sefardíes de Grecia (1943-1946), Madrid, Casa Sefarad-Israel, 2008; “La comunidad sefardita de Salónica: cuestión del reconocimiento de la nacionalidad española. Desde el final de las guerras balcánicas hasta la segunda guerra mun dial”, en Simposio Internacional de estudios sefardíes “30 años del CIDICSEF”, Buenos Aires, Universidad Maimónides, 2007; E. Martín de Pozuelo, “Un diplomático español es declarado héroe por salvar judíos de los nazis”, en La Vanguardia, martes 27 de mayo de 2014, págs. 8-9.

 

 

 

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