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Eduardo Ibarra y Rodríguez

Zaragoza, 30.I.1866 – Madrid, 22.V.1944. Historiador.

Estudió el bachillerato en el instituto de Zaragoza.

Licenciado en Derecho (18 de junio de 1886) y en Filosofía y Letras (18 de febrero de 1886) por la Universidad de Zaragoza; se doctoró en ambas carreras por la Universidad Central de Madrid el 21 de abril de 1887 (Filosofía y Letras) y el 16 de abril de 1888 (Derecho).

Tras un breve período como profesor auxiliar interino en las Facultades de Filosofía y Letras (1887- 1888) y Derecho (1888) de la Universidad de Zaragoza, que simultaneó con el ejercicio de la abogacía, consiguió la plaza de catedrático por oposición de Historia Universal en la Facultad de Filosofía y Letras de esta Universidad (22 de diciembre de 1888). Al mismo tiempo, impartió también las asignaturas de Geografía y de Historia Universal Moderna y Contemporánea.

Se trasladó a Madrid al obtener por oposición la cátedra de esta última asignatura en la Universidad Central (30 de mayo de 1914), donde se encargó también, por acumulación, de la asignatura de Historia Universal y Media (20 de abril de 1921), que desempeñó hasta su jubilación el 22 de abril de 1940. Fue decano de las Facultades de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza (1905-1914) y Madrid (1930-1931), así como vocal de la Junta de Extensión Universitaria y consejero de Instrucción Pública (1931).

En la Universidad zaragozana coincidió con el arabista Julián Ribera, que despertó en Ibarra el interés por la investigación de la historia regional aragonesa. Ambos fundaron la Revista de Aragón (1900), de duración bastante efímera, donde fue dando a luz los primeros resultados de sus estudios. Desapareció coincidiendo con el traslado de Ribera y Asín, sus principales redactores, a la Universidad madrileña, y allí fue continuada por Cultura Española, donde Ibarra, junto con Rafael Atamira, dirigió la sección de Historia. Altamira influyó, igualmente, sobre Ibarra, despertando su interés por la extensión universitaria y los aspectos pedagógicos de la enseñanza universitaria, defendiendo el intercambio de profesores y alumnos con el extranjero y la creación de cursos y seminarios de investigación en las Facultades de Historia, para formar a los alumnos en el manejo directo de las fuentes, y que rompía así con la enseñanza meramente repetitiva predominante en la Universidad de su época. Siguiendo los pasos de Altamira en Oviedo, inauguró en 1897 un Seminario de Historia de Aragón, haciendo trabajar a sus alumnos sobre mapas y fotografías de documentos y textos de los cronistas aragoneses. Estuvo muy influenciado por la escuela histórica francesa, que le orientó hacia el cultivo de la historia regional y el historicismo alemán, que guiaron sus pasos hacia la historia económica.

Este interés por la historia aragonesa quedó reflejado en la fundación (1904) y dirección de la Colección de Documentos Históricos para el Estudio de la Historia de Aragón, al estilo de las ya existentes, y que alcanzó los doce volúmenes. Él mismo publicó dos con documentos de Ramiro I y Sancho Ramírez. Pensionado por la Junta para la Ampliación de Estudios en Italia (1909), recorrió diversos archivos (Vaticano, Pisa, Génova, Nápoles, Florencia, Bolonia, Milán) para buscar documentos aragoneses.

Desde muy joven demostró gran interés por los asuntos económicos, convirtiéndose así en uno de sus temas de investigación favoritos, que fomentó desde diversas instituciones. Esta afición se reforzó con su llegada a Madrid, donde encontró gran cantidad de materiales. Fruto de estas inquietudes fue la fundación del primer laboratorio de Historia Económica en la Facultad de Filosofía madrileña (1914-1936), y sus enseñanzas de Historia de la Economía Social de España en la Academia Universitaria Católica de Madrid (1915-1920), que se plasmaron en numerosos trabajos, que abrieron caminos para futuras investigaciones. A partir de aquí se produjo una especialización hacia los estudios de historia económica de la época moderna. Fue el impulsor de la traducción española de la Historia de Mundo Moderno de la Universidad de Cambridge. Asimismo, se encargó de la redacción de los volúmenes correspondientes a este período de la Historia Universal de la editorial Juan Gili.

Militó en política afiliándose al Partido Maurista y fue secretario de la Liga Triguera de Aragón y vicepresidente del Sindicato Vitivinícola de Aragón. Él mismo, con propiedades agrícolas, defendía el agrarismo y el proteccionismo como bases de la política económica con raíces en el maurismo y el conservadurismo aragonés, que le llevarían hacia el estudio de la historia económica. Colaboró habitualmente en diversos diarios de Zaragoza (El Diario de Zaragoza, la Cartera, El Diario de Avisos, El Noticiero) con los seudónimos de Anacleto Rodríguez o Doctor Alqueces.

Fue académico de la Real Academia de la Historia (elegido el 27 de junio de 1919, tomó posesión el 29 de febrero de 1920) y su bibliotecario perpetuo (1928), académico de la Jurídico-Práctica aragonesa, correspondiente de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona (1905), presidente de la Sección de Ciencias Históricas del Ateneo de Zaragoza (1893- 1905) y vicepresidente de esta institución, así como oficial de la Academia Francesa (1899).


Obras de ~: Don Fernando el Católico y el descubrimiento de América, Madrid, Fortanet, 1892; “La reforma de los estudios históricos en nuestra enseñanza universitaria”, en Revista de Aragón (RA), 1 (1901), págs. 252-255 y 269-273; “El cultivo de la historia regional”, en RA, 5 (1904), págs. 24- 33; Documentos correspondientes al reinado de Ramiro I desde MXXXIV hasta MLXIII años, Zaragoza, Tipografía de Andrés Uriarte, 1904 (Colección de documentos para el estudio de la historia de Aragón, t. 1); “La vida en las facultades de Filosofía y Letras en provincias”, en RA, 6 (1905), págs. 176-183; Meditemos. Cuestiones pedagógicas, Zaragoza, Cecilio Gasca, 1908 (reed., Zaragoza, Escar, 1909); “¿Cómo debe ser enseñada la historia?”, en Cultura Española, 13 (1909), págs. 101-119; Documentos aragoneses en los archivos de Italia. Apuntes para un inventario, t. III, Madrid, Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, Imprenta de Fortanet, 1911, págs. 55-106; Documentos correspondientes al reinado de Sancho Ramírez, II. (1063 hasta 1094), transcr., pról. y notas de ~, [Zaragoza, Pedro Larra, 1913] (Colección de documentos para el estudio de la historia de Aragón, t. 9); Documentos de asunto económico pertenecientes al reinado de los Reyes Católicos (1475-1516), Madrid, Academia Universitaria Católica, 1917; Noticia de los trabajos realizados en la cátedra de Historia de la Economía Social en España. Curso 1915-1916, Madrid, Tipografía de Archivos, 1917; Plan referente a las investigaciones de historia económica española que deberían ser emprendidas, Madrid, V. Rico, 1919; Origen y vicisitudes de los títulos profesionales en Europa especialmente en España: discurso leído ante la Real Academia de la Historia, contestación de J. Ribera y Tarragó, Madrid, Tipografía Renovación, 1920; Historia Universal de la Edad Moderna, Barcelona, Sucesores de Juan Gili, 1923, 2 vols.; España bajo los Austrias, Barcelona, Labor, 1927 (3.ª ed. rev., Barcelona, Labor, 1955); “Plan para organizar los estudios de Historia de la Economía Social en Aragón”, en Universidad, 11 (1934), págs. 341-387 (reed., Zaragoza, Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y La Rioja, 1984); “Notas autobiográficas”, en Revista de la Universidad de Madrid, 2 (1942), págs. 3-12 (también en Del estudio a las Indias. Novela histórica de costumbres escolares, Madrid, Atlas, 1944, págs. 7-18); El problema cerealista en España durante el reinado de los Reyes Católicos (1475-1516), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 1944.

Bibl.: J. Rivera y Tarragó, “Contestación”, en E. Ibarra y Rodríguez, Origen y vicisitudes de los títulos profesionales en Europa especialmente en España […], op. cit., págs. 119-131; F. Castán, Aragoneses contemporáneos, 1900-1934. Diccionario biográfico, Zaragoza [Herrein], 1934, págs. 248-250 (retrato); Duque de Maura, “El excelentísimo señor don Eduardo Ibarra y Rodríguez”, en Boletín de la Real Academia de la Historia (BRAH), 114 (1944), págs. 121-142 (retrato); J. M.ª Lacarra, “Necrología. Don Eduardo Ibarra y Rodríguez (1866-1944)”, en Hispania (Madrid, CSIC), 4 (1944), págs. 308-313; C. Riba García, “Semblanzas entrelazadas de dos insignes catedráticos aragoneses. Don Eduardo Ibarra. Don Miguel Asín”, en Universidad (Zaragoza), 21 (1944), págs. 531-570 (retrato); J. M.ª López Landa, El excelentísimo señor don Eduardo Ibarra y Rodríguez, Zaragoza, La Académica, 1946; A. Vargas-Zúñiga, marqués de Sieteiglesias, “Real Academia de la Historia. Catálogo de sus individuos. Noticias sacadas de su archivo”, en BRAH, 177 (1980), págs. 706-708; J. C. Mainer, Regionalismo, burguesía y cultura. Revista de Aragón (1900-1905) y Hermes (1917-1922), Zaragoza, Guara, 1982, págs. 25-95; M. D. Albiac, “Regeneracionismo y cultura en la Revista Cultura Española”, en J. L. García Delgado (ed.), La España de la Restauración. Política, economía, legislación y cultura, Madrid, Siglo XXI, 1985, págs. 489-532; E. Fernández Clemente, “La historia, disciplina científica: Ibarra y Ribera”, en A. Beltrán Martínez, G. Fatás Cabeza y G. Redondo Veintemillas (coords.), Historia II. Enciclopedia Temática de Aragón, t. IX, Zaragoza, Moncayo, 1989, págs. 559-569 (retrato, busto en la Universidad); VV. AA., El Descubrimiento de una identidad. Aragón y la historiografía aragonesa (1870-1930) […], Zaragoza, Biblioteca de Aragón, 1994, págs. 15-19; L. M. Blanco Domínguez, “Hacia una definición de la economía histórica. Eduardo Ibarra”, en Cuadernos Aragoneses de Economía, 8 (1998), págs. 247-263; I. Peiró Martín y G. Pasamar Alzuria, Diccionario Akal de historiadores españoles contemporáneos (1840-1980), Madrid, Akal, 2002, págs. 329-330.


Biografía escrita por Luis Miguel de la Cruz Herranz procedente del Diccionario Biográfico Español.

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