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José Luis Díez García.

Díez García, José Luis. Madrid, 21.X.1960. Historiador del Arte.

Realizó sus estudios primarios en Madrid. Se licenció en Geografía e Historia (especialidad en Historia del Arte) en la Universidad Autónoma de esa ciudad, en 1983, distinguiéndose con el Premio Extraordinario de licenciatura (1983-1985). En las clases de dicha universidad conoció al que fue su maestro, Alfonso E. Pérez Sánchez, que marcó definitivamente su visión de la Historia del Arte y con quien, por esas fechas, emprendió trabajos de colaboración que le condujeron a la lectura de su memoria de licenciatura, Catálogo de pinturas de la colección Santamarca, en 1985, que encaminó su futura especialización en el arte del siglo XIX. La colaboración con el profesor Pérez Sánchez fue intensa en ese período, firmando juntos en 1990 el catálogo de la colección de pinturas del Museo Municipal de Madrid. En 1994 obtuvo el grado de doctor con una tesis, dirigida también por Pérez Sánchez, titulada Vicente López Portaña (1772-1850). Su vida, su arte, su obra. (Pinturas, dibujos y estampas), por la que recibió la más alta calificación.

Accedió por oposición al Cuerpo Facultativo de Conservadores de Museos en 1985, y asumió desde 1986 la jefatura del departamento de Fotografía y Vídeo del Museo Español de Arte Contemporáneo, donde realizó labores pioneras en la exhibición de los nuevos formatos artísticos en las colecciones públicas españolas, estableciendo una sala permanente de fotografía española contemporánea. Dos años después se integró como conservador en el departamento de Pintura y Escultura del siglo xix del Museo del Prado y en 1992 fue nombrado jefe de dicho departamento.

Desde su incorporación al Prado, su labor se ha caracterizado por mantener, como línea prioritaria, la organización de exposiciones articuladas en torno a las colecciones del museo, que sirvieran para la conservación y difusión de unos fondos tan atractivos como problemáticos y necesitados de atención, y que comportasen siempre —junto al estudio e investigación sobre las obras—, importantes campañas de restauración y puesta en valor de estas pinturas, como fórmula propia de los museos para la recuperación del patrimonio histórico, además de propiciar con ello una nueva lectura y valoración del arte español decimonónico.

Siguiendo esta línea de trabajo, llevó a cabo importantes exposiciones temporales, cuya vocación era ya una incipiente revisión de la pintura española del siglo XIX, como la celebrada en el Palazzo Reale de Milán en 1991, Da Goya a Picasso. Pittura spagnola dell’Ottocento, sin descuidar por ello aspectos más concretos que habían sido poco atendidos, tanto del arte de esa época como de las propias colecciones del Prado, impulsando así un programa de exposiciones itinerantes centrado en las obras del siglo xix del museo, que dio frutos como El mundo literario en la pintura del siglo XIX del Museo del Prado, en 1994 o Artistas pintados. Retratos de pintores y escultores del siglo xix en el Museo del Prado, en 1997, que le permitieron llevar a cabo amplias campañas de restauración y de recuperación de las propias colecciones del museo.

También asumió por esos años otras importantes labores de conservación, entre las que destaca la supervisión del traslado del Guernica de Picasso desde el Museo del Prado al nuevo Museo Reina Sofía. Entre 2002 y 2006 ocupó el puesto de subdirector general de Conservación del Museo del Prado, tiempo en el que desarrolló labores organizativas de gestión en el seno de la institución, como la planificación del futuro centro de gestión de depósitos en Ávila y puso en marcha el programa Prado Itinerante, que institucionalizó las iniciativas emprendidas por él años antes con la pintura del siglo XIX, creó el Área de Documentación y amplió y modernizó el de Educación.

En 2006, cumplidos sus objetivos, retornó a petición propia a la jefatura del Área de Pintura del siglo xix del museo, puesto que ocupa en la actualidad.

La labor como historiador de Díez, claramente apegada a su trabajo como conservador del Museo del Prado, ha resultado clave para la revisión del pasado histórico artístico español más reciente. Perteneciente a una generación educada en torno a la Transición, su obra encarna la voluntad revisionista de uno de los períodos con más adversa fortuna crítica de toda la historia de la pintura española. Así, esa tarea de reivindicación de una mirada justa y objetiva sobre la pintura del ochocientos español, fundamentada en la puesta en valor de las propias obras de arte, comenzó con la monumental exposición titulada La pintura de Historia del siglo XIX en España, llevada a cabo en 1992, que recuperó con ejemplar objetividad un género crucial para la formación de la personalidad cultural del siglo XIX, sobre el que pesaban todavía los más duros prejuicios. Ese proyecto llamó la atención sobre algunos de los grandes pintores cuyas obras eran, hasta entonces, invisibles y que tras una campaña de restauración de lienzos de gran formato sin precedentes en España, recuperó algunas de las obras maestras que ahora pueden verse en las salas del Museo del Prado. Su especialización en la conservación de estos excepcionales formatos le llevó a ser comisionado en 1996 por el Congreso de los Diputados para la coordinación de la restauración y reinstalación de los dos grandes lienzos de su Salón de Sesiones. En 1994 dirigió otra exposición con la que revisó, desde el Museo del Prado, la figura de Federico de Madrazo y Kuntz (1814-1895). La ponderación de su amplia labor como retratista de Corte, permitió destacar la figura de un artista complejo, con plenas conexiones con el panorama internacional de su tiempo, cuya trayectoria fue crucial para la codificación del retrato isabelino. Además, la publicación completa del epistolario del artista en dos volúmenes, dirigido y editado también por Díez, puso al servicio de los especialistas la más valiosa información documental sobre el desarrollo de la biografía y la carrera del pintor, convirtiéndose desde entonces esa obra en una fuente imprescindible para la historia del arte español del siglo XIX.

A la exposición sobre Federico de Madrazo siguió, en 1998, la antológica sobre su padre, el pintor José de Madrazo (1781-1859) —el discípulo español de J. L. David con mejor fortuna—, cuyo catálogo sentó las bases para una mejor evaluación de la pintura española del Neoclasicismo, y que se acompañó de un volumen con el epistolario del pintor, igualmente editado por Díez. Tras ese trabajo, asumió la publicación del catálogo razonado de pinturas, dibujos y grabados —hasta un total de cerca de dos mil obras— de Vicente López en 1999, que había constituido el núcleo de su tesis doctoral. Éste se convirtió en el empeño editorial más ambicioso dedicado hasta hoy a un artista español del siglo XIX, e hizo por primera vez merecedor a un artista de esa centuria de un rigor y una exhaustividad hasta entonces sólo reservados a los maestros españoles desde el Siglo de Oro hasta Goya. Con estas tres obras, además, se dio una nueva visibilidad a los dos períodos menos afortunados del siglo antepasado desde el punto de vista histórico-artístico, los reinados de Fernando VII y de su hija, Isabel II, que constituyen la principal especialización de José Luis Díez. Además, con la exposición Cánovas y la Restauración, llevada a cabo en 1997, llamó de nuevo la atención sobre el esplendor cultural y artístico de otro período histórico del siglo xix, por cuyo esfuerzo mereció la Encomienda de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.

Su labor de reivindicación de los artistas principales y de los géneros clave de este período continuó en 2002, año en el que dirigió la exposición antológica de Carlos de Haes (1826-1898), renovador absoluto del género del paisaje en España y maestro de varias generaciones de paisajistas, género que, junto con el retrato y la pintura de historia, define el perfil más genuino del arte decimonónico español.

En 2007 abordó la completa catalogación razonada de los dibujos de Eduardo Rosales, obra que constituyó un esfuerzo singular en España, dedicada a depurar uno de los catálogos más amplios y a la vez más contaminados por atribuciones espurias e interesadas del dibujo español de ese siglo, otro de los ámbitos que constituyen su más reconocida especialización.

Ese mismo año fue comisario en el Museo del Prado de una exposición titulada El siglo XIX en el Prado, que sirvió para inaugurar la más ambiciosa ampliación de la pinacoteca. Pero la completa normalización de la presencia del arte de esa época en las colecciones del Prado llegó también de su mano, por un lado con la exposición antológica que dirigió en 2009 sobre Joaquín Sorolla, y que reunió por primera vez todas las grandes obras del artista con el que el Museo del Prado cierra sus colecciones de pintura. Por otro, ese mismo año, dirigió la instalación de la colección de pintura del siglo xix en las salas permanentes del edificio de Juan de Villanueva.

El 8 de enero de 2010 fue elegido por unanimidad individuo de número de la Real Academia de la Historia, para ocupar la vacante de la medalla número 29.

Además, es vocal de la Junta Municipal de Adquisiciones de Obras de Arte del ayuntamiento de Madrid (desde 1999) y patrono del Museo de Bellas Artes de Valencia (desde 2000), del Institut Amatller d’Art Hispànic de Barcelona (desde 2001), de los museos de titularidad estatal procedentes de las Donaciones del Marqués de la Vega-Inclán (desde 2003), de la Fundación Museo Sorolla (desde 2005) y de la Fundación Arte Hispánico (2010). En 2014, fue nombrado Director de Colecciones Reales de Patrimonio Nacional.


Obras de ~: con A. E. Pérez Sánchez, Museo Municipal. Catálogo de las pinturas, Madrid, Museo Municipal, 1990; Da Goya a Picasso. Pittura spagnola dell’ottocento, catálogo de exposición, Milano, Palazzo Reale, 1991; Pintura española del siglo xix: del Neoclasicismo al Modernismo, catálogo de exposición, Madrid, Ministerio de Cultura, Dirección General de Bellas Artes y Archivos, 1992; La pintura de Historia del siglo xix en España, catálogo de exposición, Madrid, Museo del Prado, 1992; El mundo literario en la pintura del siglo XIX del Museo del Prado, catálogo de exposición, Madrid, Ministerio de Cultura, 1994; Federico de Madrazo y Kuntz (1815-1894), catálogo de exposición, Madrid, Museo del Prado, 1994; Cánovas y la Restauración, catálogo de exposición, Madrid, Argentaria, 1997; José de Madrazo (1781-1859), catálogo de exposición, Santander, Fundación Marcelino Botín, 1998; Vicente López (1772-1850). Vida y obra. Catálogo razonado, Madrid, Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 1999, 2 vols.; La pintura española del siglo XIX del Museo Lázaro Galdiano, Valencia, Fundación Bancaja, 2005; Eduardo Rosales (1836-1873). Dibujos. Catálogo razonado, Santander, Fundación Marcelino Botín, 2007, 2 vols.; con J. Barón, El siglo XIX en el Prado, catálogo de exposición, Madrid, Museo del Prado, 2007; con J. Barón, Joaquín Sorolla (1863-1923), catálogo de exposición, Madrid, Museo del Prado, 2009; Pintura isabelina. Arte y política. Discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia del Excmo. Sr. D. José Luis Díez García, Madrid, Real Academia de la Historia, 2010.


Bibl.: A. Pancorbo La Blanca, “Díez García, José Luis”, en M. Zugaza y F. Calvo Serraller (dirs.), Enciclopedia del Museo del Prado, t. III, Madrid, TF Editores, 2006, pág. 930; C. Iglesias Cano, “Constestación” a J. L. Díez García, Pintura isabelina. Arte y política, op. cit.

 

Texto procedente del Diccionario Biográfico Español. Biografía escrita por Carlos G. Navarro.

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