Biografía escrita por Ana Díez de Ure Eraul, coordinadora cultural en el Ayuntamiento de Barañáin, y Paco Roda Hernández trabajador social del Ayuntamiento de Pamplona, son historiadores y juntos han escrito varias monografías sobre las mujeres en la historia de Pamplona, Tierra Estella o los Pirineos.


Soledad Casilda Hernáez Vargas. Cizúrquil (Guipúzcoa), 4.IX.1914 – San Juan de Luz (Francia), 31.VIII.1992. Miliciana anarquista.

Casilda, hija de madre soltera, aprendió a leer y escribir en la escuela pública de Atocha, en San Sebastián, y desde muy joven militó en el sindicato anarquista de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Su abuela, de etnia gitana, y sus tíos anarquistas influyeron en esa militancia que le llevó a participar en las primeras huelgas que las obreras vascas realizaron en San Sebastián. Cuando se proclamó la Segunda República (1931), ella tenía diecisiete años y los Ateneos Libertarios, controlados por las fuerzas anarquistas, fueron su segunda escuela. Un tribunal de guerra la condenó a veintinueve años de prisión por su participación en los sucesos y la huelga general del año 1934. Después de dos años de reclusión, fue liberada en 1936 gracias a la amnistía que el Frente Popular otorgó tras su triunfo electoral. Ese mismo año entró a formar parte de la asociación de mujeres anarquistas Mujeres Libres, creada en 1936 y que llegó a agrupar a veinte mil mujeres con el objetivo de dinamizar la estrategia anarcosindicalista de lucha de clases y la visión comunista-libertaria de la CNT. Fue entonces cuando conoció al que iba a ser el compañero para toda su vida: el dirigente anarquista vasco Félix Likiniano. Juntos se enrolaron en la milicia antifranquista hasta que la guerra terminó. Participó en diversos frentes de guerra: en la defensa de San Sebastián entre el 21 y el 22 de julio, en el frente de Aragón, en la columna Hilario-Zamora y en el frente del Ebro.

Casilda se exilió forzada por las circunstancias, como muchos republicanos españoles en el año 1939. Ya en Francia fue internada, junto a su compañero Likiniano, en el campo de concentración de Gurs (Béarn). Allí permaneció hasta el verano del año 1940. Conseguida la libertad, se trasladó, junto a Likiniano, a Burdeos (Francia). Su residencia era conocida entre los refugiados como el Consulado Vasco.

Casilda participó también en la resistencia contra el Ejército alemán integrada en las redes de resistencia antifascista. Murió en San Juan de Luz (Francia) y está enterrada junto a su compañero en el cementerio de Biarritz (Francia).


Bibl.: L. M. Jiménez de Aberasturi, Casilda Miliciana, San Sebastián, Txertoa, 1985; M. A. Ackelsberg, Mujeres Libres. El anarquismo y la lucha por la emancipación de las mujeres, Barcelona, Virus, 1991; P. Iparragirre, Felix Likiniano, ezina ekinez egina, Tafalla, Txalaparta, 1994; M. Nash, Rojas, Madrid, Taurus, 1999.

 

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