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Aureliano de Beruete y Moret

Madrid, 18.I.1876 – 10.VI.1922. Escritor de arte y director del Museo del Prado.

Hijo de Aureliano de Beruete y Moret y de Teresa de Moret y Remisa (eran primos), realiza sus primeros estudios en el seno de la Institución Libre de Enseñanza, dada la adhesión de su padre hacia el proyecto educativo de dicha entidad. A los nueve años, durante el verano de 1885, se encuentra en la segoviana finca de Párreces, propiedad de la familia, redactando un diario en el que aporta interesantes observaciones sobre su padre, como su simultánea afición a la pintura mientras pintaba al aire libre, sirviéndole, en ocasiones, de apoyo visual cuando realizaba en el taller alguna obra de especial importancia. Estos inicios literarios ya parecen mostrar su futuro interés por el estudio de la pintura, estimulado, además, por la selecta colección de arte de su familia. Posteriormente estudia Filosofía y Letras en la Universidad Complutense, donde alcanzará el doctorado.

Retratado, como su padre, por Sorolla hacia 1902, en 1903 gana un concurso de ensayos organizado por el Ateneo con su Historia de la pintura española en el siglo xix. Elementos nacionales y extranjeros que han influido en ella, interesante estudio de nuestra pintura desde el romanticismo hasta el fin de siglo y que sólo verá la luz, de forma póstuma, en 1926. De 1909 es una de sus primeras monografías sobre el arte español, The School of Madrid, a la que seguirá la de Valdés Leal en 1911, publicando, al tiempo, gracias a su dominio de los idiomas, numerosos artículos en revistas especializadas españolas y extranjeras.

Con este meritorio bagaje, cuando en 1912 se crea el Patronato del Museo del Prado al objeto de dinamizar la institución y ponerla en relación con las principales galerías del mundo, Beruete es nombrado miembro, junto a personalidades del mundo del arte como Manuel Bartolomé Cossío, Tormo y Octavio Picón, o coleccionistas como Lázaro Galdiano, Pablo Bosch o Luis Errazu.

Un año después, a través de un artículo en Les Arts que tendrá gran repercusión, identifica los retratos del general Nicolás Guye, militar al servicio de José I retratado por Goya durante la ocupación napoleónica, y el de su sobrino, Victor Guye, también de Goya y ambos de idéntico formato, que habían permanecido casi inéditos en el seno de dicha familia antes de que Beruete confirmase su autoría. El Heraldo da gran publicidad al hecho en primera página, no sin destacar los amplios conocimientos de Beruete en todo lo concerniente a la pintura española. Ese mismo año, y quizás como homenaje a su padre, fallecido el año anterior, dona al Museo de Arte Moderno varias de las obras de éste, como La tapia del Pardo, Afueras de Madrid o Paisaje de Castilla.

A finales de 1914 publica una nueva monografía, Velázquez en el Museo del Prado, seguida, un año después, de Goya, pintor de retratos, obra que inicia su trilogía dedicada al pintor de Fuendetodos, luego compendiada por Sánchez Cantón, y donde Beruete, experto en la materia, aprovecha para identificar y catalogar adecuadamente diversas efigies del aragonés, como la de Doña María Martínez de Puga, de su propia colección, la del X duque de Osuna, del Museo Bonnat de Bayona (Francia), o la de la duquesa de Chinchón de pie, ahora en la Galería de los Uffizi en Florencia, reproduciendo por primera vez el retrato de la marquesa de Santa Cruz tumbada sobre un diván, ahora en el Museo del Prado. El volumen de Beruete será comentado elogiosamente por Silvio Lago en La Esfera, bien acompañado de material gráfico.

En 1916 publica en El Liberal un amplio artículo sobre El Decálogo, conjunto de cuadros de contenido simbólico recién terminado por José Villegas, en ese momento director del Prado y compañero, por tanto, del Patronato. Beruete analiza con gran erudición las diversas corrientes, germanas o inglesas, que podían haber influido en la pictórica serie, resultando sus líneas fundamentales en cuanto al estudio conceptual y técnico de dichos óleos. Poco después, el Círculo de Bellas Artes promoverá una exposición en Madrid de Anglada Camarasa, momento en que el incansable erudito escribe un nuevo artículo glosando la figura del artista.

Durante 1917 edita Goya. Composiciones y figuras, segundo de los tres textos dedicados, de forma consecutiva, al aragonés, mientras que en 1918 prepara una Exposición de retratos de la mujer española, muestra auspiciada por la Asociación de Amigos del Arte, de la que Beruete era socio, y que abarcaría desde piezas góticas a telas fundamentales de Goya o de Federico de Madrazo. El propio Beruete se encargaría de la elección de las obras y de su instalación en las salas con un adecuado sabor a época, incorporando al efecto el pertinente mobiliario junto a otros elementos decorativos. Desde los Reyes a la práctica totalidad de la crítica, todos alabarán su acierto al escoger las piezas y el buen gusto desplegado en la puesta en escena del conjunto, convirtiéndose en el evento más visitado y elogiado entre los celebrados por la mencionada Sociedad.

Acto seguido, la sección gala del denominado Comité de Aproximación franco-español, entidad que agrupaba a numerosos creadores plásticos de ambos países, organiza en Madrid una exposición de pintura francesa contemporánea, con casi cien lienzos que, firmados por Bouguerau, Sisley o Puvis de Chavannes, entre otros, representan gran parte de las tendencias pictóricas del país vecino de aquellos últimos años. La prensa recogerá la presencia de Beruete junto a otros artistas o compositores españoles, tanto en el acto inaugural como en el posterior banquete ofrecido en el Ritz por la delegación francesa.

En paralelo, y como miembro, asimismo, del Ateneo, firma, junto a Tormo, Ramón y Cajal, Galdós o Sorolla, entre otros, una circular en apoyo de la candidatura de Romanones para sustituir a Rafael M.ª de Labra, ya fallecido, al frente de la entidad. Sin embargo, un hecho de muy distinta categoría vendría a enturbiar el ambiente cultural y artístico de la capital, ya que en el mes de septiembre se descubre la desaparición de diversas piezas del Tesoro del Delfín, custodiadas en el Museo del Prado. Ello provocará la dimisión de Villegas como director de la pinacoteca y el nombramiento de Beruete como su sucesor, contando con Álvarez de Sotomayor como subdirector. La designación, muy bien recibida por la crítica, se hará oficial el 31 de diciembre del mismo año, convirtiéndose, así, en el primer historiador del arte que accede al cargo tras una serie de directores pintores.

En correspondencia a la anterior exposición de Madrid, en 1919 será la sección hispana del ya citado Comité de Aproximación la encargada de celebrar, en el Petit Palais de París, una muestra de pintura española, contando con Beruete, Gonzalo Bilbao y Mariano Benlliure, director general de Bellas Artes, como principales organizadores de la misma. Aparte del notable conjunto de obras de Goya, presente con veinticinco óleos, se incluyen telas que, desde Fortuny a Zuloaga, intentan ofrecer un muestrario de nuestra pintura más reciente. Tras ser recibidos los organizadores por Poincaré, presidente de la República, el propio mandatario está presente en la inauguración, a mediados de abril, del evento. Al respecto, la asistencia de público será numerosa, mientras, en paralelo, la importante recaudación obtenida con el importe de las entradas es destinada a las ciudades francesas devastadas durante la Gran Guerra, no faltando voces demandando la prórroga de la exposición. Durante el banquete ofrecido en esos días por la embajada de España, se comentará el gran éxito obtenido por la muestra, elogiándose, además, la conferencia sobre Goya dada por Beruete al poco de su inauguración.

Dentro de su actividad como director del Museo, destaca la adquisición, por suscripción pública, de La Virgen del caballero de Montesa, tabla situada por Tormo en el círculo de Rodrigo de Osona y muy ambicionada por Beruete, levantando cierta expectación durante los primeros días de su exhibición en la pinacoteca.

En 1920, tras la tarea encomendada por Beruete a Sánchez Cantón y Pedro Beroqui para actualizar los viejos inventarios del Museo, contando también con la colaboración de prestigiosos especialistas internacionales, como Max Friedländer, verá la luz el nuevo catálogo del Prado, con lo que se cumple uno de los objetivos iniciales desde su nombramiento. Por otro lado, ese mismo año terminan las largas obras destinadas a levantar dos pabellones en la parte oriental del edificio, paralelos a su galería central, con lo que se ganan nada menos que veinticuatro salas para exponer sus fondos. Así, en 1921 inaugura dos nuevas estancias dedicadas a Velázquez, una de ellas para sus temas religiosos, presidida por el famoso Cristo, y otra protagonizada por los dos paisajes de la Villa Médicis, no olvidando una tercera pieza para exhibir, por fin reunida, la obra del Greco. A finales de año colabora con Ignacio Pinazo en la organización, en Londres, de una exposición retrospectiva de pintura española, muestra que abarca desde telas del Greco, donde no falta el Autorretrato de su colección, a óleos de Madrazo o de su propio padre, alabando Silvio Lago su criterio para la instalación del conjunto.

Casado con Isabel de Regoyos, hija del conocido pintor, también promueve, en los locales de la Biblioteca Nacional destinados a Museo de Arte Moderno, una exposición monográfica dedicada a esta figura del impresionismo español. No mucho después, cuando piensa en la remodelación de nuevas salas, concretamente la ovalada de Velázquez, le sorprende la muerte el 10 de junio de 1922, dejando al Museo del Prado un legado con nuevas obras de su padre.


Obras de ~: The School of Madrid, London, Duckworth and Co., 1909; Valdés Leal, Madrid, Fontanet, 1911; El Heraldo, 21 de abril de 1913; El Greco pintor de retratos. Conferencia dada en Toledo con ocasión del III Centenario del Greco, Madrid, Blass y Cía., 1914; Velázquez en el Museo del Prado, Barcelona, Thomas, 1914; Goya, pintor de retratos, Madrid, Blass y Cía., 1916; con S. Lago, “Un libro notable. Goya, pintor de retratos”, en La Esfera, 25 de diciembre de 1915; “El Decálogo”, en El Liberal, 29 de mayo de 1916; “Anglada”, en El Liberal, 26 de junio de 1916; Goya. Composiciones y figuras, Madrid, Blass y Cía., 1917; con N. Fabra, “Goya. Composiciones y figuras. Estudio crítico de Aureliano de Beruete y Moret”, en La Ilustración Española y Americana, 30 de enero de 1917; con E. Vaquer, “Exposición de pintura francesa contemporánea: 1870-1918”, en La Época, 2 de mayo de 1918; Catálogo de la Exposición de retratos de mujeres españolas, Madrid, Blass y Cía., 1918; con E. Vaquer, “La Exposición de retratos femeninos”, en La Época, 9 de mayo de 1918; con J. de Becon, “Alrededor de la Exposición de Arte Español”, en La Época, 20 de abril de 1919; con J. Francés, El año artístico 1918, Madrid, Mundo Latino, 1919, pág. 303; con S. Lago, “La Exposición española en Londres”, en La Esfera, 11 de diciembre de 1920; Conferencias de arte, Madrid, Hausser y Menet, 1924; Historia de la pintura española en el siglo xix. Elementos nacionales y extranjeros que han influido en ella, Madrid, Ruiz Hermanos, 1926 (obra escrita en 1903); con F. J. Sánchez Cantón, Goya, pintor de retratos. Goya composiciones y figuras. Goya grabador, Madrid, Blass, 1928; Galerías de Europa. Álbum de la Galería de Pinturas del Museo del Prado, Barcelona, Labor, 1950; Boletín del Museo del Prado, n.º 19 (enero-abril de 1986), pág. 63.

Bibl.: F. A. Marín Valdés, “Cartas de Aureliano de Beruete a Joaquín Sorolla”, en Revista Anual de Historia del Arte, n.º 5 (1985), págs. 7-100; “Aureliano Beruete. Crítica velazqueña y velazquismo fin de siglo”, en Revista Anual de Historia del Arte, n.º 7 (1987), págs. 115-136.


Biografía escrita por Ángel Castro Martín procedente del Diccionario Biográfico Español.

 

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