Biografía escrita por Valentín Moreno Gallego. Doctor en Historia Moderna por la Universidad Complutense y técnico superior en Fondos Bibliográficos de Patrimonio Nacional (Real Biblioteca). Sus líneas de investigación se centran en el humanismo hispano del siglo XVI y en la historia del libro y de la imprenta hispana. Ha sido galardonado con el Premio “Pastor” (1999) y el Premio Rivadeneyra de la Real Academia Española (1995), por su tesis doctoral  Juan Luis Vives en la España Moderna.


Arias Barbosa. Helenista y gramático.

Aveiro (Portugal), 1470 ant. – Esgueira, Aveiro (Portugal), 20.I.1540.

Hijo de Fernando Barbosa y de Catalina Figueredo, de la mesocracia nobiliaria portuguesa, se formó primero en Salamanca, donde adquiere una sólida base multidisciplinar en Humanidades, Filosofía y Teología. Al inicio de su comentario a la Historia Apostólica de Arator (1516) se declara discípulo del maestro Roa además de Poliziano. En efecto, hacia 1488 se halla en Italia para perfeccionar su latín y aprender griego, lo que consigue en Florencia, donde le influye el humanista italiano y se convierte en maestro en Artes. El 26 de junio de 1495 consta ya su vinculación a la Universidad de Salamanca como responsable de la cátedra de Griego y luego de la de Retórica, pese a que diversos autores coetáneos, como Diego López de Zúñiga, discípulo suyo en griego en sus Annotationes contra Erasmum, o Pietro Martyr d’Anghiera en su Opus epistolarum, le señalan como maestro de Griego en 1489. Pero Barbosa afirma en su Prosodia (1517) que llegó de Italia en 1495, por lo que Marineo Sículo le presenta como maestro en griego al publicarse en 1497 su De laudibus Hispaniae. Con Marineo mantendrá un interesante epistolario sobre letras humanas. En septiembre de 1503 está incorporado al Colegio de Doctores y Maestros en Artes tras ganar justo entonces en propiedad su cátedra de Retórica. La compatibilizó con la de Griego y se jubiló en 1523 tras publicar cuatro relecciones, In uerba, Epometria, De Prosodia y De Orthographia, donde defiende para el latín un modelo fonético concreto y se lamenta de la habitual inexistencia de tipos griegos en las imprentas de la ciudad. En marzo de 1509 tomó posesión de la cátedra de Gramática, tras opositar tres veces, dejando la de Retórica. Adquirió nombre entre los hombres de letras especialmente por su comentario a la Historia Apostólica de Arator. Asimismo comentó a san Basilio.

El concepto docente que tenía era unir el estudio del latín al del griego, por el contrario a lo que creían sus colegas terministas, lo que criticó Barbosa en su Antimoria (1536). Su labor académica fue notable con respecto a la difusión del griego en España y su vinculación con la universidad salmantina fue más allá de lo docente, implicándose en su administración y representación. Su idea de lengua clásica, para la enseñanza, no era sólo de perfección en su dominio sino global. Así, en el proceso a cátedra de Hebreo de 1511 observó el mayor dominio de Alfonso de Zamora pero otorgó más visión totalizadora a Hernán Núñez, por saber además latín y griego y conocer árabe, pero ambos irían a la Universidad de Alcalá para colaborar en la Biblia Políglota. Tras jubilarse, se ocupó en Portugal de la educación del infante Alfonso, y en 1530 se retiró a Esgueira, donde su salud se quebrantó pero donde pudo redactar su relevante Antimoria, que pretende menoscabar las tesis del erasmiano Elogio de la locura por considerarlas propias sólo de lectores muy formados, en un modelo de sabiduría virtuosa de base cristiana. Tanto Nebrija como Francisco de Vergara y Hernán Núñez, el Comendador griego, le estimaban y recibieron su influjo, caso del primero al redactar De litteris graecis, citándole en alguna ocasión, como en la Tertia quinquagena (1516, capítulo XXXV). Barbosa otorgó un valor social positivo a la acción del gramático, como se comprueba en dísticos de la Antimoria, difundiendo su buen nombre de cara a la sociedad pese a la realidad de ser los de Gramática los estudiantes más pobres de la universidad, como indica el Libro de Claustros para 1553-1554 (el n.º 23, fol. 108). Al comenzarse el comentario a la Historia Apostólica explica con vehemencia el sentido de la palabra “gramático”, frente a quienes les criticaban con ignorancia, por ser “la paja” mientras ellos se creían “el trigo”. El que en 1538 se decidiera crear colegios de Gramática en las escuelas menores (Libro de Claustros, n.º 13, fol. 12) sin duda se debe a la consideración que impulsó Barbosa.


Obras de ~: In uerba M. Fabii: Quid?, quod et reliqua. Relectio de verbis obliquis, Salmanticae [Joannes de Porras], 1511 [Biblioteca Nacional de España (BNE), R/2229]; Relectio, cui titulus Epometria, Salmanticae [Joannes de Porras], 1515 (Biblioteca Nacional de Portugal, Res 488, n.º 4); Commentarii in Aratoris cardinalis Historia Apostolica, Salmanticae, Juan Porras, 1516 (BNE, R/20565); Relectio cui titulus prosodia [Relectio cui titulus orthographia], Salmanticae [Joannes de Porras], 1517 (BNE, R/2676); Antimoria: eiusdem nonnulla Epigrammata, Coimbra, apud coenobium Divae Crucis, 1536 (BNE, R/26003); Epigrammata, Coimbra, apud coenobium Sancti Crucis, 1536.


Bibl.: N. Antonio, Bibliotheca Hispana Nova. Tomus Primus, Matriti, Joachinum Ibarram, 1783, págs. 170-171; E. Esperabé de Arteaga, Historia pragmática e interna de la Universidad de Salamanca, t. II, Salamanca, 1914-1917, pág. 328; M. Bataillon, Erasmo y España, México-Madrid, Fondo de Cultura Económica, 1991, págs. 19, 23, 27 y 33 (4.ª reimpr.); J. López Rueda, Helenistas Españoles del Siglo XVI, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1973, págs. 53-59; L. Gil Fernández, Panorama social del Humanismo español (1500-1800), Madrid, Tecnos, 1997, págs. 49, 240-241, 532 y 543; J. Pérez Riesco, Arias Barbosa, el maestro griego, tesis doctoral, Madrid, Universidad Complutense, s. f. (Universidad Complutense de Madrid, Biblioteca, sign. T 496).

 

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