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Antonio Siles y Fernández

¿Madrid?, c. 1770 – Madrid, 27.IX.1833. Abogado, catedrático y anticuario. Anticuario interino de la Real Academia de la Historia (1833-1834).

Aunque se desconoce su lugar y fecha de nacimiento, Antonio Siles pudo haber nacido hacia 1770 en Madrid.

Era abogado y se doctoró en ambos Derechos por la Universidad de Alcalá. Fue miembro del Colegio de Abogados de Madrid y catedrático de Disciplina Eclesiástica en los Reales Estudios de Madrid, aunque no consta su pertenencia a la carrera eclesiástica. Fue de tendencia liberal y afrancesada, ya que, durante el gobierno napoleónico, fue miembro de la Junta de Censura de Madrid, colaboración por la que posteriormente sería depurado.

Sus obras conocidas, la mayoría inéditas, revelan su interés por los estudios históricos desde su juventud. En estos campos dedicó su atención a la Geografía Histórica, tradición muy cultivada en los estudios eruditos. Muestra de ello es su Lexicon [] de nombres antiguos de varios Reynos. Mayor atención dedicó a los estudios de Historia y Derecho de la Iglesia, en que puede considerarse especializado.

Este tema lo abordó en su Discurso [] al tomar posesión de su plaza de Académico supernumerario en 1801, dedicado al “origen de los diezmos en España” y en su única obra histórica impresa, que analiza el origen del Monacato español en la Antigüedad Tardía hasta la irrupción sarracena. También fue miembro de la Sociedad Económica Matritense, sobre cuya actuación y tareas escribió sendos trabajos en 1807 y 1812.

Sus estudios históricos le llevaron a solicitar su admisión como académico supernumerario de la Real Academia de la Historia ya el 21 de octubre de 1801. Según su expediente personal, el nombramiento se efectuó el 12 de noviembre de 1801, aunque la minuta del oficio remitido por el secretario, Antonio de Campmany, lleva fecha del 23 de noviembre. El entonces censor, José de Guevara Vasconcelos, que debía de ser amigo suyo, declara “le consta al Censor por experiencia propia su constante aplicación a las letras, su juicio y moderación que ha manifestado en otros cuerpos literarios y económicos de esta Corte en que está incorporado”, lo que confirma que formaba parte del grupo de ilustrados de la sociedad madrileña en el paso del siglo xviii al xix. En efecto, Siles es otro de los personajes que sufrió los rigores de la política de aquellos años desencadenada por la invasión francesa. A la muerte de Joaquín de Flores, actuó de prosecretario de la Real Academia de la Historia desde el 14 de noviembre de 1812 hasta el nombramiento de Diego Clemencín y Viñas el 25 de febrero de 1814, lo que indica su convivencia con el gobierno napoleónico y, quizás también, con el expolio de las monedas de oro de la institución ocurrido durante esa época.

En consecuencia, pocos meses después, en sendos oficios del 12 de octubre y del 3 de noviembre de 1814, su expediente documenta que el duque de San Carlos, secretario del Despacho de Gracia y Justicia, ofició a la Academia indicando que había sido encausado por haber pertenecido a la Junta de Censura de Madrid, por lo que, de acuerdo con el Decreto del 30 de mayo de 1814, debía ser “borrado de la Academia de la Historia, a la que también pertenecía”. Su expulsión debió producirse el 10 de diciembre de ese año hasta el 24 de marzo de 1820, durante el Trienio Constitucional, cuando la Academia ofició al secretario del Despacho de Gobernación de la Península, Jacobo María de Vázquez de Parga, para que pudiera volver a ocupar su plaza, como ocurrió por Real Orden del 3 de abril de ese año, leída en la Academia el día 7 “con singularísima complacencia”.

Durante sus años de exclusión de la Academia de la Historia, no se sabe si también tuvo que dejar su cátedra de Disciplina Eclesiástica en los Reales Estudios de Madrid, pero está documentado que ejerció como abogado en Derecho Canónico y Órdenes Religiosas, ya que intervino en los pleitos del Real Monasterio de Santa María de Poblet con las villas de Menargues y Verdú, que publicó en 1817, lo que denota su brillantez en este campo.

Tras su definitiva reincorporación a la Academia, desde 1828 firma algunos informes sobre Segóbriga y sobre hallazgos y adquisiciones para el Numario, siendo nombrado académico de número el 13 de julio de 1832. A partir del 9 de agosto de 1833, ocupó el cargo de bibliotecario perpetuo y, tras la muerte de José Sabau el 15 de julio de 1833, ocupó interinamente el cargo de anticuario durante un año, hasta su propio fallecimiento, ocurrido en julio de 1834 en la casa de la Academia, donde vivía desde el 27 de septiembre de 1833.


Obras de ~: Lexicon, vocabulario o diccionario de varios nombres antiguos de varios Reynos, provincias, ciudades, villas, aldeas […] con los nombres con que se llaman oy dia, s. f. (Biblioteca Universitaria de Sevilla, ms. 331-208); Discurso pronunciado el día 17 de Noviembre de 1801 al tomar posesión de su plaza de Académico supernumerario (Real Academia de la Historia, ms. 9-5993); “Investigaciones históricas sobre el origen y progresos del Monacato español hasta la irrupción sarracena, á principios del siglo viii”, Memorias de la Real Academia de la Historia. VII, Madrid, 1799, págs. 469-578; Memoria sobre la actuación de la Sociedad, fechada el 20 de septiembre de 1807 (inéd.); Relación de las tareas de la Real Sociedad Económica de Madrid, Año de 1812 (Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, leg. 192-19); Exposición legal de las razones en que se funda el Real Monasterio de Santa María de Poblet, del Orden del Cister, en el Principado de Cataluña, en el pleito con la villa de Menargues…, Madrid, Imprenta de Don Francisco Martínez Dávila, 1817; Alegación jurídica por el Abad y monjes del Real Monasterio de Santa María de Poblet, del Orden del Cister, en el Principado de Cataluña, en el pleito que sigue con el Ayuntamiento y vecinos de la villa de Verdú,… Madrid, Imprenta de Don Francisco Martínez Dávila, 1817.

Fuentes y bibl.: Real Academia de la Historia, Exps. personales, legajo D 102, carpeta D 20, sección 115.

Real Academia de la Historia, Memorias de la Real Academia de la Historia. VII, Madrid, 1799, pág. XXXVI; F. Aguilar Piñal, Bibliografía de autores españoles del siglo xviii, vol. 7 (R-S), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1993, págs. 685-686, n.º 4931-4935; Real Academia de la Historia, Anuario, Madrid, Real Academia de la Historia, 1998; M. Almagro-Gorbea, “El Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia. Pasado, presente y futuro”, en M. Almagro-Gorbea (ed.), El Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia, Madrid, Real Academia de la Historia. 1999, pags. 133-136.


Biografía escrita por Martín Almagro-Gorbea procedente del Diccionario Biográfico Español.

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