Biografía escrita por Eduardo González de la Peña y de la Peña. Profesor del Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla, diplomado en Genealogía y Heráldica, autor de varios libros.


Bernardino Álvarez Herrera. Religioso, fundador de la Orden de San Hipólito.

Utrera (Sevilla), 1514 – México, 12.VIII.1584.

Bernardino Álvarez Herrera fue cuarto hijo y único varón del matrimonio formado por Luis Álvarez y Ana de Herrera, de los que recibió una muy completa educación religiosa. Cuando contaba veinte años sentó plaza como soldado en las Indias, donde tuvo una azarosa y turbulenta vida. Al principio participó en algunas escaramuzas en la región de Zacatecas, en México, donde, durante una época, vivió como jugador profesional. Fue encarcelado y sentenciado al destierro en Filipinas, pero se fugó de la cárcel, y encontró refugio en casa de una mujer, en el barrio de Necaltitlán, de aquí salió para Acapulco y embarcar hacia Perú, donde continuó su vida de tahúr, consiguiendo reunir una gran fortuna que ascendía a 30.000 pesos.

Por esas fechas falleció su padre, por lo que escribió a su madre proponiéndole que se trasladase a vivir con él al Nuevo Mundo en compañía de sus hermanas.

Sin embargo, ésta —que había abrazado la vida religiosa— declinó la oferta de su hijo, escribiéndole una carta en la que lo instaba a hacer buen uso de su crecido caudal en pro de los desfavorecidos de la fortuna. Conmovido por los consejos maternos, ingresó como religioso en el hospital del Marqués del Valle, en México, donde daba abundantes limosnas a los necesitados y se ejercitaba con frecuencia en penitencias muy rigurosas, como ayunos y disciplinas.

Diez años más tarde, en 1567, tras observar que los locos vagaban por las calles sin que nadie los cuidase, fundó, con licencia de fray Alonso de Montúfar, arzobispo de México, una casa para pobres dementes que, en principio, ubicó en la calle de Zelada y finalmente, en un terreno cedido por el ayuntamiento junto a la iglesia de San Hipólito: el de San Juan de Ulúa, que, aunque en sus inicios fue hospital general, pronto quedó exclusivamente para enfermos mentales, siendo el primer centro psiquiátrico que registra la historia. Bernardino Álvarez sostenía a su costa una recua de cien mulas que, desde el puerto, servía para conducir a los indigentes hasta el hospital.

Viendo Bernardino Álvarez que cada día aumentaban no sólo los pobres enfermos, sino también los religiosos y las limosnas, amplió su radio de acción, llevando a cabo las nuevas fundaciones de Oaxtepec (1568), Xalapa, Perote (1578), Acapulco (1584), San Juan de Montes Claros (1590), La Habana, Puebla de los Ángeles, Guatemala, Antequera, en el valle de Caxaca y Querétaro. Tanto crecieron las fundaciones y los religiosos dedicados a ellas que decidió crear una orden religiosa que los rigiera. Para ello se inspiró en la regla Agustina y fundó la Orden de San Hipólito, que fue muy favorecida en sus inicios por diversos pontífices, como Gregorio XIII, Sixto V y Clemente VIII, entre otros, aunque no fue formalmente instituida hasta que el papa Inocencio XII dictó una bula el 20 de mayo de 1700. El hábito de la nueva orden, ideado también por Bernardino Álvarez, se componía de paño pardo con escapulario y rosario al cuello.Desde la fundación de la Orden, las autoridades españolas la protegieron, por el gran servicio que prestaba a la sociedad, ya que, hasta entonces, los dementes no habían tenido la más mínima atención sanitaria. Ello fue causa de que se extendiera con rapidez por toda Hispanoamérica. El 12 de agosto de 1604, Bernardino Álvarez, su fundador, fallecía en el Hospital de San Hipólito, rodeado del reconocimiento de todo un pueblo, que acudió en masa a sus exequias, oficiadas con gran pompa por fray Juan Adriano y presididas por Pedro Moya de Contreras, arzobispo y virrey de México, además del alférez real Guillén Borondante y otras autoridades, recibiendo sepultura en la capilla de dicho hospital.


Bibl.: J. del Río Sotomayor y Gutiérrez, Descripción de Utrera, fundación y adorno de sus templos y hazañas gloriosas de sus hijos, Sevilla, Sociedad del Archivo Hispalense, 1887; J. Álvarez Amézquita, M. E. Bustamante, P. A. López y F. Fernández del Castillo, Historia de la salubridad y de la asistencia en México, México, SSA, 1960; G. Martínez Morán, A. Díaz Caballero, A. García Nieto y J. A. Cervera López, “Bernardino Álvarez Herrera”, en Hygia (Universidad Complutense de Madrid), 17 (1991), págs. 30-31; J. Faura Carpintero, Fray Bernardino Álvarez, la grandeza de la caridad o una caridad excesivamente grande, Barcelona, Editorial Iberia, 1997; M. L. Fuentes, La asistencia social en México. Historia y perspectivas, México D. F. (México), Ediciones del Milenio, 1998.

 

 

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