Biografía escrita por Pedro Gorrotxategi Gorrotxategi, médico pediatra y autor de una tesis doctoral sobre Luis Martín-Santos, publicada por la Fundación Kutxa, bajo el título Luis Martín Santos: historia de un compromiso.


Luis Martín-Santos. Médico y escritor.

Larache (Marruecos), 11.XI.1924 – Vitoria (Álava), 19.I.1964.

Hijo de Mercedes Ribera Egea y de Leandro Martín Santos. Su nombre, en realidad, era pues Luis Martín Ribera, pero su progenitor quería que sus dos apellidos permanecieran unidos a lo largo del tiempo, de forma que los unió y formó el apellido compuesto Martín-Santos por el que hoy es conocido. Nació en Larache, en el protectorado español de Marruecos, donde también nacieron sus dos hermanos menores: Leandro y Encarnación. Cinco años más tarde, la familia se trasladó a San Sebastián por un cambio de destino de su padre, médico militar.

En la Guerra Civil de 1936, su padre se unió al autodenominado bando nacional, que agrupaba a los que se habían levantado en armas contra el poder legítimo de la República. Al finalizar ésta, su padre, formó parte de los tribunales que juzgaron a los vencidos, decidiendo el destierro de algunos médicos donostiarras. Esto ocasionó que sus hijos estuvieran en una situación de semiaislamiento en el colegio de los marianistas, ya que entre sus compañeros de clase se encontraban los hijos de alguno de estos desterrados. Otro aspecto desfavorable de su infancia fue la enfermedad mental que padecía su madre, lo que hacía que tuvieran que pasar algunas temporadas en casa de su abuela paterna, en un pueblo de la provincia de Salamanca. Ninguno de estos dos factores impidió que las calificaciones de Luis fueran magníficas en todo momento, obteniendo sobresaliente en la mayoría de las asignaturas. Igualmente brillante fue su expediente de los estudios de Medicina, que finalizó en Salamanca en 1946, obteniendo el Premio Extraordinario con un trabajo sobre las sinapsis nerviosas. En aquellos años, ya habían comenzado sus aficiones literarias, como lo demuestra el librito de poemas titulado Grana Gris, que su padre editó en 1945, sin su consentimiento.

A partir de entonces, su vida médica siguió un proceso paralelo a su actividad literaria. Se trasladó a Madrid con el fin de realizar los estudios de doctorado y especializarse en Cirugía. Algunas de esas experiencias quirúrgicas, como la investigación con las ratas en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas bajo la dirección del doctor Martín-Lagos, son recogidas en su novela Tiempo de silencio. Pero al poco tiempo, influido por su compañero y amigo el también donostiarra Félix Letemendía, cambió radicalmente de especialidad y entró en el servicio del doctor López Ibor, para dedicarse a la psiquiatría. Ésta le permitiría conocer mejor los sentimientos humanos y era mucho más próxima a su otra gran afición, la literatura, que su inicial dedicación quirúrgica. Comenzó a frecuentar las tertulias literarias del Café Gijón, Gambrinus y del bar Espérides, entablando amistad con Juan Benet, Ignacio Aldecoa, Alberto Machimbarrena, Luis Peña Ganchegui, Francisco Pérez Navarro y muchos otros, lo que le facilitó conocer a autores a los que no había tenido acceso hasta aquel momento, como Proust, Kafka, Faulkner y Joyce. Esto supuso un enriquecimiento de su formación cultural y fue muy beneficioso para los futuros lectores de Tiempo de silencio. En la clínica psiquiátrica del doctor López Ibor su camino fue meteórico, destacando entre médicos de gran valía que llevaban años en la psiquiatría, como, por ejemplo, Daniel Bonillas y Carlos Castilla del Pino. Con la misma voracidad con que engullía las novelas de Joyce, devoraba los textos psiquiátricos, lo que le convirtió en muy poco tiempo en uno de los psiquiatras jóvenes más importantes. En 1953 con el magisterio de Pedro Laín Entralgo elaboró su tesis doctoral titulada La influencia del pensamiento de Guillermo Dilthey sobre la psicopatología general de Karl Jaspers y sobre la posterior evolución del método de la comprensión en psicopatología, sobre las bases del conocimiento del enfermo mental desde una perspectiva histórica, que unos años más tarde sería editada como libro (1955).

En abril de 1951 ganó por oposición la plaza de director del Psiquiátrico Provincial de Guipúzcoa, lo que supuso su definitiva reincorporación a la vida donostiarra. Ese mismo año dio su primera conferencia pública en San Sebastián, en el Círculo Cultural y Ateneo Guipuzcoano, titulada “Génesis de la creación literaria”. En ella destacó que lo que caracteriza a la literatura es que utiliza como materia prima de sus producciones la misma existencia humana; así como la escultura utiliza la piedra o la madera, la pintura el color y la música el sonido, la literatura utiliza la existencia humana. Para él, el núcleo esencial de la literatura universal es la tragedia en cuanto “forma” y una nueva visión del ser en cuanto “contenido”. En el Boletín de la citada institución publicó uno de sus primeros relatos en prosa, titulado “Zum Roten Oschen”, en el que describe la vida en una cervecería alemana, cuyo nombre da título al relato “Al buey rojo”. Su actividad clínica en el Hospital Psiquiátrico de San Sebastián se dedicó fundamentalmente al estudio del alcoholismo y su diferenciación de la esquizofrenia, las dos enfermedades más frecuentes en aquellos años, de ahí sus trabajos sobre el delirio alcohólico agudo, la paranoia alcohólica e ideas delirantes, esquizofrenia y psicosis alcohólica, entre otros.

En 1953 contrajo matrimonio con Rocío Laffón Bayo, en Madrid, en la iglesia de los Jerónimos. Tuvieron cuatro hijos: Rocío, Leticia, Luis y Juan Pablo.

Su hija Leticia murió a los tres meses de edad, posiblemente por la denominada muerte súbita del lactante. En San Sebastián vivió inicialmente en la calle Idiáquez, n.º 12, más tarde se trasladó a Villa Alcolea, en el barrio de Eguía, junto al Sanatorio Quirúrgico Martín- Santos, propiedad de su padre. Desde entonces, utilizó el piso de la calle Idiáquez para su consulta privada.

Uno de los anhelos de Luis Martín-Santos era ser profesor universitario, para, transcurridos algunos años, obtener una cátedra en Madrid. El momento apropiado para intentarlo por primera vez fue en 1956, durante el rectorado de Pedro Laín Entralgo. Su talante liberal supuso un acicate para los profesionales jóvenes, ya que abría la posibilidad de participar en unas oposiciones a cátedra. Él así lo hizo. Preparó las oposiciones junto con su compañero y amigo Carlos Castilla del Pino, pero ninguno de los dos consiguió su objetivo.

Ese mismo año tuvieron lugar los sucesos universitarios que provocaron la caída de Ruiz-Giménez del Ministerio de Educación y de Laín del rectorado, unido a eso su vinculación política, las puertas de la universidad quedaron cerradas para él definitivamente. Se presentó por segunda vez en 1959, pero entonces se encontraba en prisión como militante socialista y no cabía la posibilidad de un resultado satisfactorio.

La vinculación política de Martín-Santos tiene su origen en la idea sartriana del compromiso del intelectual con su entorno social. Este concepto impregna toda su actividad intelectual, incluyendo sus posicionamientos psiquiátricos. Luis Martín-Santos se pone en contacto, hacia 1955, con la Asociación Socialista Universitaria, integrada en aquellos años por Miguel Sánchez-Mazas, Víctor Pradera, Juan Manuel Kindelán, Francisco Bustelo y Mariano Rubio, entre otros. Unos años más tarde, por medio de Antonio Amat Maíz, se produce la definitiva vinculación al Partido Socialista Obrero Español, pasando inmediatamente a formar parte de la comisión ejecutiva del partido. Fue detenido por primera vez en Pamplona a mediados de marzo de 1956, junto con Juan Benet, Luis Peña Ganchegui, Alberto Machimbarrena y Vicente Girbau. La segunda detención tuvo lugar en el marco de una caída general de toda la estructura socialista en noviembre de de 1958, con un centenar de detenidos. Las personas más significativas fueron: en Madrid, Antonio Amat, José Federico de Carvajal y Antonio Villar Masó; en Barcelona, Joan Raventós, Francesc Casares y Joan Rion; y en San Sebastián, Vicente Urcola, Luis Martín-Santos y Joaquín Pradera. Desde su puesta en libertad, tras esta segunda detención, hasta su triste fallecimiento, estuvo de manera ininterrumpida en libertad atenuada, confinado en San Sebastián, de manera que cualquier salida de esta ciudad debía ser comunicada a la policía, para que emitiera el permiso correspondiente. El núcleo socialista donostiarra estaba formado por Joaquín Pradera, alias Martín de Larumbe; Alberto Machimbarrena, alias Martín de Olave; Vicente Urcola, alias Mateo Ansola, y Luis Martín-Santos, alias Luis Sepúlveda. Este seudónimo fue el que utilizó Martín-Santos cuando presentó Tiempo de silencio al Premio de novela Pío Baroja en 1961. Junto a ellos, también formaban parte de los socialistas donostiarras Carlos Corcuera y Valentín Suso, teniendo lugar las reuniones clandestinas en el domicilio de este último, en la calle Sierra de Aralar, n.º 16, del barrio de Loyola.

Dejando a un lado los aspectos políticos, los dos ámbitos culturales guipuzcoanos en los que participó activamente fueron la Academia Errante y la Asociación Artística de Guipúzcoa. La Academia Errante consistía en una serie de reuniones de intelectuales vascos de ideologías dispares, socialistas, nacionalistas, comunistas, que hablaban y discutían sobre aspectos culturales diversos. El mérito de aquellas reuniones hay que atribuirlo a Ángel Cruz Jaka Legorburu, trabajador infatigable y nexo de unión de las mismas. Finalmente, la sombra negra del Tribunal de Orden Público, representada entonces por el comisario Melitón Manzanas, acabó con este tipo de reuniones. Martín-Santos participó en tres de las sesiones: “Lope de Aguirre descuartizado”, “Sobre la generación del 98” y “Homenaje a José Miguel de Barandiarán”. En la relativa a la generación del 98, su tema fue Baroja y Unamuno y, apoyándose en estos autores, Martín- Santos explicó de forma explícita su concepto denominado “realismo dialéctico”, es decir, su teoría personal sobre la literatura. Para Martín-Santos, en una obra literaria es necesario que el personaje se enfrente a un problema y que, en el intento de resolverlo, evolucione, siendo esta evolución paralela a la solución del problema planteado.

Su participación en la Asociación Artística de Guipúzcoa tiene lugar, fundamentalmente, entre los años 1960 y 1962. El doctor José Luis Munoa Roiz pretendió trasladar la experiencia del Ateneo de Madrid —donde se desarrollaban conferencias, seguidas de un coloquio público— a San Sebastián. Contó para ello con el apoyo incondicional de Enrique Múgica Herzog, José Ramón Recalde y Luis Martín-Santos. En aquel tiempo, este tipo de charlas eran novedosas y la sala se llenaba a rebosar, incluyendo las escaleras y puerta de acceso. Todo lo que tenía un significado progresista o era una crítica a la opresión política tenía cabida en la Asociación. Estas actividades comenzaron a preocupar en el Gobierno Civil, que destinó a un policía para que acudiera al pequeño local de la plaza de la Trinidad. Es a partir de este momento, en el que todas las conferencias debían tener una temática estrictamente artística, cuando se da la participación directa de Martín-Santos con tres intervenciones tituladas: “Fenomenología en la obra de arte”, “La función expresiva en la obra de arte” y “La obra de arte como instrumento de modificación”. En esta última habló del arte como realización de los actos instintivos y se refirió a la función desacralizadora y sacrogenética de la obra de arte, queriendo expresar que la función del novelista en la sociedad es destruir, mediante una crítica aguda de lo injusto, para al mismo tiempo colaborar en la edificación de los nuevos mitos que pasan a formar las sagradas escrituras del mañana. Todos estos conceptos completan y amplían su teoría literaria del “realismo dialéctico”, que, como ya se ha referido, inició con su conferencia sobre Baroja y Unamuno, en la Academia Errante. Reconstruir toda esa teoría literaria es una labor imposible. Martín-Santos, paso a paso y sin prisas, la iba elaborando, pero su muerte prematura ha impedido conocerla en su totalidad.

Si Martín-Santos es conocido universalmente se debe a su novela Tiempo de silencio. En dicha novela realiza una renovación de la literatura española de posguerra, transformando el “realismo social” en un realismo comprometido, pero con más preocupaciones estilísticas, en el que quería hacer presente el “brillo de la libertad”. Un aspecto histórico muy poco conocido en relación a esta novela es su peripecia previa a su publicación. Fue presentada al I Premio Pío Baroja de novela, que se convocó en 1961. La iniciativa había surgido de un grupo de donostiarras y guipuzcoanos interesados por la literatura, con el fin de dar renombre a la ciudad. Estos altruistas ciudadanos fueron Elvira Gallurralde, José María Merino, Antonio Nabal, Faustino Marquet y Eugenio Altuna. Los cinco se dirigieron a dos personalidades de la capital del Estado para aumentar el prestigio del premio, eligiendo a Miguel Pérez Ferrero, que había conocido personalmente a Baroja, conviviendo con él cuando don Pío se exilió a Francia, al comienzo de la Guerra Civil y a Juan Fernández Figueroa, director de la revista literaria Índice. La elección no fue del todo acertada, porque alguno de estos dos miembros del jurado, para beneficiar a un amigo suyo, filtró la noticia, falaz a todas luces, de que el premio iba a ser para Luis Martín-Santos, con el fin de realizar propaganda socialista. Las autoridades locales y provinciales, al recibir esa información, realizaron una serie de presiones sobre el jurado. Finalmente el premio fue declarado desierto. Esta triste y rocambolesca historia impidió que se convocara un segundo Premio Pío Baroja de novela. San Sebastián perdió, de esta forma, la oportunidad de premiar a uno de sus novelistas más importantes y de tener un premio de novela que comenzara su palmarés con Tiempo de silencio.

Su vida y la de algunos de los que le rodeaban tuvo un final trágico: el 3 de marzo de 1963 se produjo el fallecimiento de su esposa, Rocío Laffón, por un escape de gas. Ella tenía tan sólo treinta y tres años. No transcurrió ni siquiera un año cuando, a consecuencia de un accidente de circulación ocurrido en las proximidades de Vitoria, fallecía Luis Martín-Santos. Fue el 21 de enero de 1964. A su muerte hubo una polémica sobre si se había confesado o no, y si podría o no ser enterrado en tierra sagrada. Por otro lado, las familias tanto de Martín-Santos como de Francisco Ciriquiáin, quien le acompañaba en el coche, recibieron llamadas anónimas, en las que les calificaban de “rojos” y condenaban al infierno.

Tras su muerte, se publicó su segundo libro psiquiátrico Libertad, temporalidad y transferencia en el psicoanálisis existencial, en el que, siguiendo a Sartre, pretendió igualar la madurez humana y la salud mental con el compromiso de la persona con la historia de la que forma parte. Unos años más tarde vieron la luz su novela inconclusa Tiempo de destrucción y el conjunto de relatos Apólogos. En 2004 se publicaron dos nuevos libros, el recopilatorio La psiquiatría existencial y el relato “Condenada belleza del mundo”.


Obras de ~: “Anatema sit…”, en Boletín del Círculo Cultural Guipuzcoano, n.º 1 (19??), págs. 30-31; Grana Gris (poemas), Madrid, Afrodisio Aguado, 1945; “Megaesófago, ligeros comentarios sobre su tratamiento”, en Revista Española de Cirugía Traumatología y Ortopedia, t. VI, n.º 31 y 32 (1947), págs. 50-57; “Vaguectomía experimental y test de la ligadura del píloro en las ratas”, en Archivos de Medicina Experimental, t. XII, vol. XI (1948), págs. 127-144; con J. J. López Ibor y M. Peraita, “Leucotomías transorbitarias”, en Revista Clínica Española, t. XXXVIII (1950), págs. 272-279; “Un caso de depresión angustiosa curado tras un ictus leve”, en Revista Clínica Española, t. XXXVIII (1950), págs. 382-384; “Los conceptos de alucinación y conciencia de la realidad en Dilthey y su puesto en la evolución histórica de la psicopatología de la alucinación”, en Archivos Iberoamericanos de Historia de la Medicina, vol. II (1950), págs. 250-254; “El problema de la alucinosis alcohólica” y “El psicoanálisis existencial de Jean Paul Sartre”, en Actas Luso- Españolas de Neurología y psiquiatría (AL-ENP), vol. IX (1950), págs. 136-148 y págs. 164-178, respect.; “Zum Roten Oschen”, en Boletín del Círculo Cultural Guipuzcoano, n.º 15 (1951), última pág.; “La medicina de la Persona, noticia y comentarios críticos” e “Ideas delirantes primarias, esquizofrenia y psicosis alcohólica aguda”, en AL-ENP, vol. XI (1952), págs. 180-189 y págs. 322-333, respect.; “La crítica de los recuerdos delirantes”, en AL-ENP, vol. XII (1953), págs. 320-339; “Intento de aislamiento de un tipo especial de vivencia en algunos psicópatas criminales”, en VV. AA., Curso de Neuropsiquiatría Forense y Criminología (conferencias), Madrid, Universidad Central, Facultad de Medicina, Escuela de Medicina Legal, 1954, págs. 131-148; “La paranoia alcohólica”, en AL-ENP, vol. XIII (1954), págs. 263-280; “Falta de realidad fenomenológica de la doble membración de las llamadas ‘percepciones delirantes’ descritas por Kurt Schneider”, en VV. AA., IV Congreso Nacional de Neuropsiquiatría, Madrid, 1954, págs. 152-159; Dilthey, Jaspers y la comprensión del enfermo mental, pról. de J. J. López Ibor, Madrid, Paz Montalvo, 1955; “Fundamentos teóricos del conocer psiquiátrico”, en Theoria, n.º 9 (1955), págs. 53-66; “Correlación del test de Rorschach y los hallazgos electroencefalográficos de un grupo de cincuenta pacientes sometidos a tratamiento convulsivante”, en AL-ENP, vol. XV (1956), págs. 22-49; “La interpretación de las respuestas de movimiento en el test de Rorschach, su significación patológica” y “Jaspers y Freud”, en Revista de Psiquiatría y Psicología Médicas de Europa y América Latinas, t. II (1956), págs. 538-565 y págs. 694-699, respect.; con P. Martínez G. de Langarita, “Descripción y validación estadística provisional de una adaptación española de la Escala de Wechsler-Bellevue para la inteligencia de los sujetos adultos”, en Archivos de Neurobiología, t. XIX (1956), págs. 449-474; con P. Martínez G. de Langarita y J. M. Ganzarain Herrandorena, “Estudios sobre el delirio alcohólico agudo, I. Comunicación. El test de Rorschach en sesenta y seis casos de Delirium Tremens. Los índices de fragmentación e inestabilidad”, en AL-ENP, vol. XV, n.º 4 (noviembre de 1956), págs. 318-326; “Estudios sobre el delirio alcohólico agudo, II. Comunicación. Sobre la evolución en el tiempo y otros aspectos de los índices de fragmentación e inestabilidad”, en AL-ENP, vol. XVI, n.º 4 (diciembre de 1957), págs. 283-295; “La psiquiatría experimental”, en VV. AA., V Congreso Nacional de Neuropsiquiatría: ponencias, Salamanca, Imprenta José Luis Cosano, 1957, págs. 85-135; “Coloquio sobre nuevas drogas en Psiquiatría”, en AL-ENP, vol. XVI, n.º 2-3 (mayo-agosto de 1957), págs. 208-209; “Formación del psicoterapeuta”, en Revista de Psiquiatría y Psicología Médicas de Europa y América Latinas, t. III (1957), págs. 323-350; “Paralelo e influencia mutua de la psiquiatría general y la psiquiatría infantil”, en VV. AA., Actas de la Sociedad de Neuropsiquiatría Infantil: VI Reunión anual, San Sebastián, 3-4 de mayo de 1958, Barcelona, 1958, págs. 7-30; “Libertad temporalidad y transferencia en el psicoanálisis existencial”, en Revista de Psiquiatría y Psicología Médicas de Europa y América Latinas, t. IV (1959), pág. 200; “Descripción fenomenológica y análisis existencial de algunas psicosis epilépticas agudas”, en Revista de Psiquiatría y Psicología Médicas de Europa y América Latinas, t. V (1961), págs. 26-49; Tiempo de silencio (novela), Barcelona, Seix Barral, 1961; “Lópe de Aguirre: loco”, en VV. AA., Lope de Aguirre descuartizado, San Sebastián, Auñamendi, 1963 (La Academia Errante, Colección Auñamendi, vol. 1-2), págs. 167-174; “Baroja-Unamuno”, en VV. AA., Sobre la generación del 98: homenaje a Pepe Villar, San Sebastián, Auñamendi, 1963 (La Academia Errante, Colección Auñamendi, vol. 3), págs. 103-113; “El naturalista y su psicología”, en VV. AA., Homenaje a D. José Miguel de Barandiarán. Una jornada cultural en compañía del maestro, San Sebastián, Auñamendi, 1963 (La Academia Errante. Colección Auñamendi, Anexa, 4-5), págs. 189-212; “Realismo y realidad en la literatura contemporánea”, en Servicio de prensa: el mundo en español (28 de diciembre de 1963-4 de enero de 1964); Libertad temporalidad y transferencia en el psicoanálisis existencial, Barcelona, Seix Barral, 1964; “El plus sexual del hombre, el amor y el erotismo”, en L. Gomis et al., El amor y el erotismo, Madrid, Ínsula, 1965, págs. 118-130; Apólogos (relatos), Barcelona, Seix Barral, 1970; Tiempo de destrucción (novela), Barcelona Seix Barral, 1975; “Alex cuenta las losas del aula”, en Ínsula, año XXXI, n.º 358 (1976), pág. 5; “Condenada belleza del mundo”, en El Urogallo, 2.ª época, n.º 1 (1986), págs. 3-40; “Dudas de un activista” e “Imprevista evolución de una noche de voluptuosidad”, en ABC literario, 11 de noviembre de 1989; El análisis existencial: ensayos, ed. de J. Lázaro, Madrid, Tricastela, 2004; Condenada belleza del mundo, Barcelona, Seix Barral, 2004.

 

Bibl.: J. Romera Castillo, Gramática textual: aproximación semiológica a Tiempo de silencio, Valencia, Universidad, 1976; A. Rey, Construcción y sentido de Tiempo de silencio, Madrid, José Porrúa Turanzas, 1977; J. Riezu, Análisis sociológico de una novela, Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos, Granada, Universidad, 1980; VV. AA., “Tiempo de silencio” de Luis Martín- Santos; “Señas de identidad” de Luis Goytisolo: ¿deux romans de la rupture?, Table ronde organisée par l’U.E.R. d’Études Hispaniques et Hispano-Américaine, Toulouse, 28 et 29 février 1980, Toulouse, Université, Le Mirail, Service des Publications, 1980 (Travaux de l’Univesité de Toulouse-Le Mirail, 13); E. G. S aludes, La narrativa de Luis Martín-Santos a la luz de la psicología, Miami, Ediciones Universal, 1981; E. Díaz Valcárcel, La visión del mundo de la novela (Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos), Río Piedras, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1982; F. J. Tamayo Pozueta, El estilo en la obra de Luis Martín-Santos, la espacialidad narrativa de Tiempo de silencio, Madrid, Universidad Complutense, 1984; J. Labanyi, Ironía e historia en Tiempo de silencio, Madrid, Taurus, 1985; J. L. Suárez Granda, Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos. Guías de lectura, Madrid, Editorial Alhambra, 1986; J. Benet, Otoño en Madrid hacia 1950, Madrid, Alianza Editorial, 1987; I. Beti (ed.), Luis Martín-Santos: Actas de las IV Jornadas Internacionales de Literatura, San Sebastián, 1991 (Mundaiz, Cuadernos Universitarios, Departamento de Literatura, vol. 8) (espec. P. Gorrotxategi Gorrotxategi, “Una bibliografía global de Luis Martín-Santos”, págs. 195-234); P. Gorrotxategi Gorrotxategi, Biografía del Doctor Luis Martín-Santos, Leioa, Universidad del País Vasco, 1994 (microforma); Luis Martín-Santos, historia de un compromiso, textos introds. de P. Laín Entralgo y J. L. Munoa Roiz, San Sebastián, Fundación Social y Cultural Kutxa, 1995; J. M. Urkia (ed.), Luis Martín-Santos y San Sebastián (1924-1964): 30 aniversario de su muerte. Luis Martín-Santos eta Donostia: bere heriotzaren 30. urteurrena, mesas redondas conmemorativas, San Sebastián, Universidad del País Vasco, 1995; F. Fuententenebro et al. (eds.), Dr. Luis Martín-Santos: Psiquiatría y cultura en España en un tiempo de silencio, ponencias de las Primeras Jornadas de la Sociedad de Historia y Filosofía de la Psiquiatría, Madrid, Necodisne, 1999; J. Lázaro, Vidas y muertes de Luis Martín-Santos, Barcelona, Tusquets, 2009; P. Gorrotxategi Gorrotxategi, Primer y último Premio Pio Baroja de novela. San Sebastián. 1961 (50 aniversario), Astigarraga, Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, 2012; “Luis Martín-Santos y la psiquiatría infantil”, en Cuadernos de Historia de la Pediatría Española, n.º 6 (2013), págs. 21-28.

 

 

 

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