Biografía escrita por Florentina y Benicia Vidal Galache Profesora de Historia Medieval en la UNED, autoras de varios libros sobre el Hospital de San Andrés de los Flamencos.


Francisco Javier Delgado y Venegas, Cardenal, patriarca de las Indias y vicario general de los Ejércitos.

Villanueva del Ariscal (Sevilla), 18.XII.1714 – Madrid, 11.XII.1781.

Nació en el seno de una familia noble y fueron sus padres Juan Delgado de Luna y Catalina de Torres Venegas. En Sevilla estudió Humanidades, Filosofía y Teología. En 1734 pasó a Alcalá, donde se graduó en ambos Derechos. Fue canónigo magistral por oposición de Badajoz y de Córdoba; coincidiendo con su estancia en aquella ciudad, el padre Flores le pidió que le copiara un tratado atribuido a san Fulgencio y otros de difícil transcripción, como Philomelae, de Álvaro de Córdoba, que le eran necesarios para la elaboración de su España Sagrada, como consta en dicho libro.

En 1761 fue nombrado obispo de Canarias y en la bula se hacía constar que era doctor en Teología, lo que no le impedía predicar por sí mismo aunque le acompañara un equipo de misioneros; en 1768 fue trasladado a la rica diócesis de Sigüenza, donde se distinguió por su extremada generosidad con los más necesitados y los valiosos regalos que hizo a las iglesias y catedrales. Delgado fue elevado al arzobispado de Sevilla en 1776 y pronto fue reconocida su erudición con el nombramiento para la Real Academia de Buenas Letras de la ciudad. Fomentó entre los eclesiásticos los estudios de Teología moral y envió misioneros a predicar por toda la diócesis, algunos tan notables como el beato fray Diego de Cádiz. Impulsó la piedad popular, corrigiendo los abusos cometidos en las procesiones de Semana Santa, ejerció la caridad en cárceles y hospitales y distribuyó importantísimas limosnas entre los pobres y los enfermos, sin olvidar las necesidades de los conventos. En julio de 1777 fue llamado a la Corte y promovido al patriarcado de las Indias y al vicariato castrense, conservando la mitra hispalense. Del mismo modo que sus antecesores y sucesores en el patriarcado, Delgado fue juez protector de instituciones de caridad como la Santa y Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid y también presidente de la Real Diputación del Hospital de San Andrés de los Flamencos, fundado por Carlos de Amberes en 1594. El Monarca le concedió la Gran Cruz de la Orden de Carlos III y el cargo de gran canciller; en junio de 1778, el papa Pío VI le otorgó la púrpura cardenalicia.

Delgado siguió favoreciendo a la diócesis de Sevilla, a la que hizo donación de su importante biblioteca privada, y costeó distintas obras de mejora en la catedral y valiosos ornamentos. Falleció en la Corte a los sesenta y siete años y fue inhumado en la Capilla Mayor de la Iglesia de Nuestra Señora de Copacabana (sic), de agustinos recoletos, en espera de ser trasladado al suntuoso mausoleo preparado por el Cabildo sevillano; pero durante la invasión francesa, sus restos fueron profanados y dispersos.


Bibl.: Oración fúnebre pronunciada en las solemnes honras celebradas por el cabildo catedral de Sevilla por su arzobispo el cardenal D. Francisco Delgado, Sevilla, 1782; F. Fernández de Bethencourt, Historia genealógica y heráldica de la Monarquía española, t. IV, Madrid, Enrique Teodoro, 1902, págs. 93-94; T. Minguella, Historia de la diócesis de Sigüenza y sus obispos, vol. III, Madrid, Imprenta de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1913, págs. 168-179; F. Aguilar Piñal, La Real Academia sevillana de Buenas Letras en el siglo xviii, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 1966; F. y B. Vidal Galache, Fundación Carlos de Amberes. Historia del Hospital de San Andrés de los Flamencos 1594-1994, Madrid, Nerea, 1996.

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