Biografía escrita por Julián Martín Abad, bibliotecario y jefe, hasta su jubilación, del Servicio de Manuscritos e Incunables en la Biblioteca Nacional de España y autor de numerosas obras sobre bibliografía, catalogación e incunabulística


Juan Crisóstomo Ramírez Alamanzón. Cisterciense (OCist.), bibliotecario mayor de la Biblioteca Real.

Aleguilla (Cuenca), ¿1759? – Griñón (Madrid), 8.VI.1814.

Hijo de Joaquín Ramírez y de Rosa Alamanzón. Presbítero por el Seminario de San Julián de Cuenca (1781). Consiguió el grado de bachiller en Cánones por la Universidad de Valencia el 31 de octubre de 1785. Fue rector del Seminario de Cuenca desde el 14 de febrero de 1786 hasta 1790, y rector para el beneficio simple de la iglesia parroquial de Santa María, de la villa de Requena (perteneciente entonces a Cuenca) desde el 5 de febrero de 1790, donde pasó a residir y desde donde salió para Madrid cuando fue nombrado secretario de cámara del inquisidor general el día 10 de septiembre de 1793. Fue contador de la Inquisición de Corte en 1800 y canónico de la Catedral de Palencia entre 1807 y junio de 1810, cargo al que renunció.

Sucesivamente fue nombrado académico honorario de la Real Academia Española, el 5 de agosto de 1790, supernumerario el 31 de marzo de 1791, y numerario en mayo de 1794, actuando de académico bibliotecario entre el 30 de diciembre de 1794 y el 10 de noviembre de 1808, y de secretario. El 29 de abril de 1803 fue elegido académico supernumerario de la Real Academia de la Historia por sus trabajos sobre la Crónica de Fernando IV el Emplazado. En 1806 fue elegido académico de honor de la real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Pedro de Silva y Sarmiento lo propuso a Carlos IV para que tasara la biblioteca del conde de Gondomar, por considerarlo un experto bibliógrafo, y el Rey lo convirtió luego en bibliotecario de Cámara. Como consecuencia de su tasación de la biblioteca del conde de Gondomar y de los trabajos de elaboración de los índices de manuscritos e impresos antiguos de la biblioteca particular, solicitó a Carlos IV el 16 de julio de 1807 los honores de bibliotecario mayor, petición que le fue concedida el 3 de agosto de 1807, gracias a los informes favorables del arzobispo abad de San Ildefonso y del bibliotecario mayor Pedro de Silva y Sarmiento. Para suplir a éste en sus ausencias y enfermedades sería nombrado bibliotecario mayor interino el 16 de noviembre de 1807, fecha en que empezó a actuar como tal. Desempeñó plenamente la titularidad del cargo, por primera vez, desde el momento en que Fernando VII lo nombró, el 3 de abril de 1808, haciendo el noveno lugar en la serie cronológica, y hasta el 12 de noviembre de 1811, en que lo destituyó José Bonaparte para nombrar en su lugar a Leandro Fernández de Moratín, ofreciéndole a cambio un Canonicato y Maestrescolía en la Catedral de Sevilla, que Ramírez Alamanzón rehusó.

Durante la primera etapa de su gestión, la Biblioteca Real fue trasladada precipitadamente desde el pasadizo que iba del Palacio Real al Convento de la Encarnación, hasta el Convento de la Trinidad Calzada, que había quedado libre con motivo de la supresión de tal orden religiosa. La situación económica fue calamitosa durante todo el tiempo porque no llegaban los recursos de América, y el personal se vio reducido a la miseria.

Sería repuesto en su cargo nuevamente el 21 de octubre de 1812 por el jefe político de Madrid y su provincia, tras la temporal salida de los franceses el 19 de agosto, cuando las tropas de Wellington entraron en Madrid el 28 de julio; pero al regresar los franceses el 3 de diciembre de 1812, tuvo que abandonar de nuevo el cargo. El 24 de marzo de 1813, desde Miranda del Castañar, se vio en la necesidad de tener que pedir un socorro económico a la Regencia del Reino.

Ramírez Alamanzón volvió a ocupar por tercera y última vez el cargo, después de la definitiva salida de Madrid de los franceses, existiendo constancia de que el 17 de junio de 1813 ya había sido repuesto, y continuando en el mismo hasta la fecha de su fallecimiento, el 8 de junio de 1814. Hizo testamento el 18 de mayo de 1814 ante el notario Mauricio Justo del Rincón en Madrid.


Bibl.: E. Serrablo Aguareles, “Los archiveros españoles hasta mediados del siglo XIX”, en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos (RABM), LXV (1958), págs. 19-37; J. García Morales, “Los empleados de la Biblioteca Real (1712-1836)”, en RABM, 73, l (1966), pág. 65; L. García Ejarque, “Edificios ocupados por la Biblioteca Nacional desde su fundación”, en Revista General de Información y Documentación, 2, 2 (1992), págs. 173-186; “La Biblioteca Nacional de España”, VV. AA., Historia de las Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica: pasado y presente, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1995, págs. 260-261; L. García Ejarque, La Real Biblitoeca de S.M. y su personal (1712-1836), Madrid, Asociación de Amigos de la Biblioteca de Alejandría, 1997, págs. 253-291 y 544-545.


Imagen: Biblioteca de la Real Academia Española 

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